Despertó solo, pero observaba aquellas manchas rojizas por la sábana. Se preguntaba cuándo volvería a verlo.
Empezó a hacer sus cosas, pensaba en volver a su trabajo. Había pedido permiso por su duelo pero tendría que volver.
Trabajaba en criminalística e investigación, trabajo que consiguió por Somin, en realidad el siempre fue más apegado a su lado artístico, pintaba mucho, pero dejó todo aquello cuando ella se fue, no quería volver a aquello.
Debía hablar con la señora Song, tenía tantas preguntas ahora mismo.
Se dirigió a su casa con una pequeña torta que él mismo preparo.
- Me alegra que volvieras Wooyoung, me sentía muy sola estos días - Dijo tranquila.
- Me alegra más bien a mi verla, estos días pasaron tantas cosas, yo... Lo conocí - Dijo mientras partía aquella torta.
La señora Song se sorprendió.
- Me imagino que te habrás admirado por su belleza, Seonghwa no dejaba de recalcar aquello.
- Es precioso - Dijo tomando un poco de su porción.
- Supongo que podrán ser amigos, estoy segura que Seonghwa volverá algún día por su viejo amigo - Dijo sonriendo - no conozco en persona a aquel niño, pero me hago una idea.
- Es tan puro, pero... Parece estar dañado, yo... No entiendo nada, casi no responde a mis preguntas y no quiero incomodarlo.
- Seonghwa demoró mucho en conocerlo. Siempre dándole regalos, también aquellas veces en las que lo abrazaba, aquel niño no le tuvo confianza hasta casi después de un año.
Wooyoung estaba sorprendido.
- Le ofrecía entrar en su cuarto pero este solo se permitía aparecer en aquel sótano.
- ¿N-no entraron a su cuarto? - dijo nervioso al recordar que habían dormido juntos en aquel cuarto.
- Solo una vez y fue porque le pidió eso de regalo de cumpleaños, parece ser un niño con muchos miedos.
-¿Qué más sabe de él? -
- No cuentan mucho por aquí, solo que pudo ser el alma de un huérfano, aquello lo oí hace tanto -
- Seonghwa ¿Cuánto tiempo vivió en aquella casa ?
- Por tres años -
- Entonces se besaron en esos tres años.
- No no no querido, solo fue una vez que lo intento, nunca lo logró besar - dió una corta risa - Seonghwa dijo que cuando le explicó que quería hacer al pequeño la idea le pareció sucia dijo que le respondió con "Pero Hwa, con esa boca comiste hace un rato"
Wooyoung rió, tantos años pasaban y aquel niño seguía con aquella inocencia. Conversaron por un rato más sobre otros temas, a Wooyoung realmente le ayudan mucho el tener una amiga en aquel vecindario tan callado.
- Ya debo irme señora Song, vendré seguido si no le molesta.
- Claro que no Wooyoung, siempre serás bien recibido - Le sonrió.
Nuevamente estaba en aquella casa, ordenó todo.
Más días pasaban, San no aparecía. Llegó a pasar exactamente una semana cuando mientras cocinaba escuchó aquella voz .
- Eso huele delicioso - aquel niño nuevamente aparecía por la mesa.
- oh San - Dijo sonriendo - Dijiste que no comías ¿Verdad?
- Puedo hacerlo, pero no es que me agrade mucho la idea, la última vez fue cuando Seonghwa me dió aquella cosa que decía era torta - Dijo observando como Wooyoung preparaba todo.
- ¿Quieres probar lo que prepare?
- Yo... Eso supongo - Dijo nervioso.
Wooyoung le sirvió un poco de aquella sopa que había preparado.
San comió con miedo, pero se sorprendió cuando aquel sabor explotó en su boca, era realmente delicioso, Wooyoung observo como este comía emocionado.
- Me alegra que te guste Sannie - Dijo con una sonrisa.
San rápidamente desvió la mirada, seguía sin entender porque Wooyoung le causaba aquello.
Prendió la tele mientras comían, justo estaban pasando una escena en la que una pareja se besaba de manera apasionada. Wooyoung sonrió al ver la reacción de San, a este le daba asco.
- No entiendo como puede gustarles eso - Dijo frunciendo el ceño.
- San - Se gano su atención - Te daré uno - Sonrió.
San sentía su corazón latir rápido ¿Que acababa de decirle?
Wooyoung tomó su mano, notó que está estaba muy fría, le sonrió para luego plantar un dulce beso sobre está. San sintió sus mejillas arder.
- Niño bonito, está es otra manera de dar besos - Dijo sonriendo - De está manera es menos repulsivo.
San estaba perplejo, aquello le pareció tan ... Lindo.
Wooyoung estaba por soltarlo cuando San sujeto fuerte su mano y la dirigió a aquellos delgados y rosados labios. Dió un suave beso sobre la mano de Wooyoung.
- También quise darte uno - Le sonrió, aquellas mejillas de color carmín no le podían parecer más hermosas a Wooyoung.
Solo le contesto con una sonrisa. Wooyoung le hablaba de música a San, le hablaba de aquellos instrumentos, del tipo de música que le gustaba, San sonreía curioso.
- Woo yo - Dijo nervioso - Note que habían algunas pinturas abajo tú... ¿Lo dibujaste?
- Pues si - Dijo tranquilo, recogiendo ambos platos - hace mucho que no lo hago.
- Es lindo - dijo apoyándose sobre la mesa - Me parecen bonitos dibujos, sobretodo el del mar - sonreía.
Dibujaba principalmente paisajes, amaba mucho la idea de lugares exóticos, siempre dibujaba aquellos que pasaban por su mente, con cielos entre morados y rosados, con extraños animales saliendo del agua. Lo que nunca aparecían entre sus dibujos eran personas, nunca le gustó hacer retratos, siempre sintió que no podría reflejar a una persona en sus pinturas.
- Yo nunca aprendí a pintar - Dijo sonriendo - Parece algo bonito el mezclar colores.
Wooyoung sonrió.
- Si deseas podemos bajar a pintar San -
No pensaba en volver a aquello, pero San lo cautivaba de aquella manera, era extraño que quisiera darle todo. Quería mostrarle todo lo que a él le apasionaba.
- Eso estaría bien Woo - Dijo sonriendo.
De pronto escuchó si teléfono, se paró en dirección a él y contesto.
- Si, diga - Dijo tranquilo.
- Wooyoung, soy Jongho, ¿Cómo estás hermano?
- Todo bien Jongho, yo... Pues hice un amigo - Dijo calmado.
- Me alegra que encontraras a alguien por tu vecindario - Soltó emocionado - De todas formas, quería avisarte que hoy podré ir a visitarte.
- Eso es genial - Se emociono, hace tanto que no miraba a así amigo.
- ¿Y adivina qué? - escuchó aquella emocionada voz - Iré con todos.
- Vaya, los esperaré entonces con algo delicioso - Dijo sonriendo, hace tanto que no miraba a todos sus amigos.
Sería lindo volver a verlos.
- Bien Woo, nos vemos en la tarde entonces, enviame tu ubicación por favor.
Tras colgar notó a San haciendo pequeños dibujos con su dedo por la mesa, aquellas delgadas piernas colgaban del asiento.
- Hoy vendrán mis amigos - Dijo sonriendo.
- Oh - Dijo San con una sonrisa - entonces te dejaré para que puedas estar con ellos.
- ¿Qué te parece si mañana bajamos a pintar? - Dijo sobando con dulzura su cabeza.
- Yo... Woo, eso me encantaría -
- Pues entonces mañana pintaremos -
San sintió su corazón latir tan rápido cuando Wooyoung nuevamente tomó su mano y dejo aquel beso, esos labios tan suaves nuevamente chocaban con su piel, la manera en la que Wooyoung hacia aquello lo hacía lucir como un príncipe, tan hermoso. San nunca había sentido aquellas cosas, se asustaba demasiado al sentir que Wooyoung le hacía temblar las piernas con tocarlo.
Admiraba aquellos labios y estos no le parecían para nada repulsivos, todo en Wooyoung era tan lindo.
El modo en el que Wooyoung lograba teñirlo por completo de rojo, que lograba hacer que su corazón latiese de manera frenética. No entendía porque aquel ángel le causaba tantas cosas.
Conversaron por un rato más, San pensó en irse antes de que los amigos de Wooyoung volvieran, la verdad era que tenía mucha curiosidad.
La puerta sonó, San le dedicó una última sonrisa ante de desaparecer.
Wooyoung se dirigió a aquella puerta, cerca de seis personas entraron.
- Wooyoung amigo - Lo abrazó Mingi emocionado - Te extrañamos tanto por allá - Aquel chico alto que parecía intimidante pero era el más cariñoso de sus amigo.
- Lo vas a asfixiar Mingi - decía Jongho divertido por atrás.
Wooyoung sonrió al verlo.
Por detrás entraron Jiwoo, Hongjoong, Yeosang, Sungmin y Taeyong.
Todos le dieron un fuerte abrazo, extrañaban a su amigo, este solía ser tan alegre, tras su perdida lo vieron tan decaído, lo habían intentado animar pero nada funcionaba y ahora verlo con aquella sonrisa era genial.
Los invito a pasar, una de las que más había extrañado a Wooyoung fue Jiwoo, había estado enamorada desde que lo vio por primera vez, no era la única, Wooyoung tras llegar a aquel trabajo había enamorado a muchas personas, si bien en gran parte por su atractivo, lo más llamativo en él era aquella personalidad tan encantadora, siempre con una sonrisa, era respetuoso siempre pese a que las bromas en él nunca faltaban. Se ganaba el cariño de tantas personas, Yeosang solía decir que era demasiado difícil no querer a Wooyoung, siempre resultaba ser una muy buena compañía.
Jiwoo se enamoró perdidamente de él, pero nunca se atrevió a nada sobretodo al saber que estaba ya con alguien y que tenían planes de casarse.
Le alegraba verlo sonreír después de tanto.
Conversaban emocionados todos.
- Les traeré los bocadillos y las bebidas - Dijo con una sonrisa.
- Déjame ayudarte Wooyoung - Dijo Jiwoo emocionada.
- Claro - le sonrió.
Ambos se fueron con dirección a la cocina. San observaba de lejos todo. Wooyoung parecía feliz entre esas personas, notó cuando Wooyoung y Jiwoo entraron a la cocina, la mirada que ella le daba era extraña para San.
Vio que Wooyoung preparaba todo en la mesa cuando ella de pronto lo abrazó. Wooyoung correspondió a aquel abrazo, no sabia porque aquello le hizo sentir algo desagradable en su interior.
Sacudió su cabeza, aquella chica lo sujeto del rostro. Pensó en aquel beso que vieron en la tele, pensaba en que quizá aquella chica y Wooyoung podían hacer aquello, la idea le molestaba tanto.
Pero no pasó, él solo la miraba con cariño pero no la besó. Se sintió aliviado con aquello. Vio luego como todos conversaban y comían, todos le parecían extraños, de apariencias tan diferentes. No recordaba a muchas personas, solo a los antiguos dueños de la casa en la que él habitaba, a parte de Seonghwa y su familia había conocido a más personas.
Si bien es cierto que siempre era solo con niños con quién decidía hablar no pudo evitar querer conversar con Wooyoung, normalmente los adultos lo asustaban tanto, pero ver ese color amarillo en su cabeza lo hizo pensar que era un bello ángel y podía cuidarlo.
Le causaba tanta emoción el hablarle, lo había observado dormir, miraba aquel rostro tan bonito.
Se atrevió a hablarle pensando que quizás este se asustaría y se iría pero eso no pasó, se le hizo tan extraño que Wooyoung le prometiera cuidarlo desde la primera vez que hablaron, le dió demasiada confianza aquella vez.
La velada paso rápido, miraba como aquel grupo de amigos bromeaba, y como Jiwoo observaba a Wooyoung. Aquella chica no le quitaba la vista de encima.
Una vez que todos se fueron apareció. Tras la pared de la cocina.
- Sannie - Dijo sonriendo. Frotó su cabeza con cariño.
- Tú ... Y esa chica ¿hacen lo que vimos en la tele? - Dijo un poco nervioso.
Wooyoung se sorprendió por la pregunta.
- No Sannie, ella es mi amiga - Dijo sonriendo.
- T-tú ... ¿Alguna vez has hecho lo que vimos en la tele? - Sus mejillas nuevamente delataban su nerviosismo.
Wooyoung se cruzó de brazos, aquellas preguntas viniendo de San eran tan adorables
- Pues si Sannie - Dijo tranquilo - Si lo he hecho.
San solo lo observaba.
- Pero tranquilo - Dijo sonriendo Jamás te haría algo así, no te asustes.
- ¿Por qué hacen eso?
- Cuando dos personas se enamoran, hacer ese tipo de cosas, se siente muy bien - Dijo dirigiéndose hacia el lavadero.
- ¿Tú te has enamorado entonces?
- Si lo hice - Sonrió.
- Yo, no se que se siente eso - Dijo San curioso.
- Es cuando, te alegras demasiado al ver a esa persona, hace que tu corazón se acelere y piensas que aquel ser es tan único y especial, que debes apreciar todo de esa persona, incluso sus defectos, y hace que cada día se vuelva tan hermoso-
No, Wooyoung no pensaba en su prometida en aquel instante, sino en el amor que el principito describía sobre su rosa. San lo observaba tranquilo.
- Hace que tu corazón lata rápido y simplemente lo sabes - Dijo sonriendo.
San lo observaba atento, porque Wooyoung le parecía tan hermoso hablando de aquello, porque lo hacía sentir diferente.
- No los entiendo - Dijo extrañado - Se siente muy bien lo del beso en la mano pero creo que sí te besaras con aquella chica seria asqueroso - Era muy honesto sobre cómo se sentía.
-¿Te daría asco que yo te besara de esa manera entonces? - Dijo juguetón Wooyoung. No podía evitar reír al notar como las mejillas de San se ponían en extremo rojas y empezaba a desviar la mirada nervioso.
- Yo... Ya me voy - Dijo retrocediendo.
Wooyoung lo quiso detener pero este ya se había ido.
San no podía con aquello, no se lo había imaginado hasta ahora, pero cuando Wooyoung le hizo aquella pregunta una imagen de Wooyoung besándolo de aquella manera se le vino a la cabeza, su corazón podía salirse de su pecho en cualquier momento.
No le daba asco. De hecho aquello parecía ser tan agradable cuando aquello venía de él. Quería dejar de pensar así, no tenía sentido, siempre le pareció repulsivo, no tenía porque agradarle aquello, no parecia lógico.
Wooyoung se sintió extraño cuando vio aquella reacción en San, él solo bromeaba, pensó que tras decir aquello, San lo miraría con asco o le pediría que no diga aquello porque era repulsivo, no esperaba que se pudiese tan nervioso y se sonrojara de aquella manera que por cierto, le pareció tan adorable.
Pensó que le pediría nunca hacer algo así pero no, solo se fue nervioso, quizá simplemente lo había asustado.
No pasó hasta una semana para que San apareciera, Wooyoung se encontraba cocinando un pastel
- Huele muy bien - Dijo San tranquilo.
- Te daré un poco - Wooyoung decidió al igual que San ignorar su última charla.
- Aquí tienes Sannie - Dijo dándole una pequeña porción de pastel.
San la observó, parecía deliciosa, le dió una probada y efectivamente estaba muy rica.
Comía tranquilo mientras Wooyoung también comía de la suya.
- Hoy podemos ir a pintar Sannie.
- Eso sería genial Woo.
Apenas terminaron se dirigieron al sótano, acomodaron todo y empezaron por mezclar los colores, San simplemente dibujaba una pequeña torta. Wooyoung lo observaba, al principio pensaba en dibujar sus típicos paisajes cuando notó aquel hermoso perfil.
San lucía tan puro, parecía un hermoso ángel. No pudo evitar querer plasmar aquello.
Empezó a dibujarlo, San lucía tan concentrado, por momentos se mordía el labio con su total atención en su pintura.
Wooyoung continúo dibujandolo tranquilo. No pensó jamás en querer dibujar una persona, pero ahí estaba, su primer dibujo de alguien, un precioso niño de hoyuelos marcados concentrado pintando, ese era su primer retrato.
- Terminé Woo - Sonreía emocionado, Wooyoung se acercó para ver de cerca.
Un precioso pastel de chocolate con mucho adornos, era un dibujo tan adorable, propio de un niño de una edad entre 10 o 12 años, lo amó.
- Podríamos ponerlo en el refrigerador Sannie, se verá muy lindo - Dijo Wooyoung haciendo a San sonreír demasiado.
- ¿Tú qué dibujaste Woo? - se levantó para ver el dibujo de Wooyoung.
Se quedó perplejo al verse a si mismo en aquella pintura.
Entonces lo había estado observando todo ese tiempo.
- Luces hermoso - Dijo de repente Wooyoung. San se asustó, nuevamente su corazón latía frenético.
- Has que pare por favor - Dijo tocando su pecho.
Wooyoung lo miró confundido
- ¿Qué quieres que detenga? -
- Mi corazón - Dijo retrocediendo - Es molesto, por favor has que pare - notó la seriedad en sus palabras.
- Sannie, yo... - No sabía que decirle - No sé si pueda controlar eso.
- No entiendo porque me pasa esto contigo Woo, yo... Estoy confundido, creo que debería irme.
- No te vayas Sannie, me gusta que estés cerca - Se sinceró Wooyoung, era cierto, lo había extrañado tanto esos días, se acostumbraba a la dulce voz de San - No te asustes por lo que sientes, prometo no acercarme ¿Bien?
- Yo... Está bien - dijo aún con desconfianza.
Ambos subieron a colgar aquel adorable dibujo en el refrigerador.
- Deberías firmarlo - Dijo Wooyoung mirando la pintura.
- ¿firmar?-
- Ya sabes para afirmar que es tuyo
- Si firmo algo, ¿significa que es mío?
- Pues se podría decir que si Sannie - Dijo sonriendo al ver la curiosidad en sus ojos - Toma.
Le ofreció una pluma para que firmara.
- Nunca he firmado nada Woo, ¿Que debería poner ?
- Quizá solo tu nombre - dijo sonriendo.
Notó que San hacia cosas extrañas en la esquina de papel.
- Mmmm... Sannie ese es... - Wooyoung observaba un garabato extraño.
- Ya está Woo - Dijo con una dulce sonrisa.
- ¿qué es eso? - Dijo intentando hallarle forma.
- No lo sé, nunca aprendí a escribir - Dijo elevando los hombros como si nada.
Wooyoung rió, aquel niño tan inocente, no le podía parecer más dulce.
- Yo te enseñaré a escribir Sannie - Dijo tranquilo.
- ¿En serio Woo? - Dijo muy emocionado San.
- Claro Sannie, será muy divertido - Aquella dulce sonrisa.
Pasaron una tarde tranquila, Wooyoung le enseñaba las vocales. San le prestaba atención, le encantaba como le explicaba con tanto cariño.
Logró aprender las vocales, Wooyoung se preguntaba que clase de vida tuvo para tener esa edad y no saber leer y escribir. Se preguntaba tantas cosas sobre San. Moría por preguntarle, pero definitivamente no estaba en la posición de hacerlo, si a Seonghwa no le había permitido tantas cosas en tres años no quería ser él quién lo presionara a decirle todo.
Pasaron una bonita tarde, cuando cayó la noche Wooyoung tenía miedo de ofrecerle quedarse con él, después de todo lo que hablo con la señora Song le parecía que con aquello invadía demasiado la privacidad de San.
- Creo que es hora de dormir, iré a descansar Sannie - Dijo con calma levantándose.
- Bien Woonie, descansa bien - San continuaba jugando con los colores que había sobre la mesa.
No quiso decirle más, solo se marchó lo continúo mirando en su camino a su habitación, ese niño era demasiado bello. Todo de él le daba ternura. Sacudió su cabeza antes de adentrarse en su cuarto y dormir, ya no tenía miedo, aquel niño no era nada peligroso, era el niño más inocente y puro que había conocido, tan honesto con lo que sentía.
Durmió tranquilo, nuevamente al despertar no lo encontró, solo vio aquellos dibujos sobre su mesa, lo había intentado dibujar.
Lo había dibujado y coloreado lo mejor que pudo, le dió ternura el modo en el que salía de los bordes, y abajo estaba aquel garabato que decía ser su nombre. Cálido, todo lo referente a San, era cálido.
Otra semana pasó y no escuchaba aquella risa, se preguntaba a dónde se iba San en aquellos momentos. Lo pensaba tanto, quería quedarse ahí y cuidar de aquel niño lo que este le permitiera, si lo pensabas parecía una locura, cualquiera hubiera ido a denunciar el lugar o lo hubiera vendido.
El niño lo cautivó de aquella manera. Tenía que protegerlo pese a no saber de qué o peor, pese a no saber que era exactamente él.
Pasaban los días, de vez en cuando venía Jongho, miraban alguna película o solo conversaban.
San no apareció hasta dos semanas después. Wooyoung se extrañaba pero continuaba sin preguntar.
- Wooyoung, tú ¿Le tienes miedo a algo?
- Claro que si Sannie, todos tenemos algún miedo.
-¿A qué le temes?
- A perder a quienes más quiero - Soltó con algo de nostalgia - ¿Tú a qué le temes Sannie?
- A desaparecer - Dijo ocultando su rostro entre sus piernas - Y que nadie me recuerde.
Wooyoung se asombró.
- Estoy seguro que nadie que te conozca podría olvidarte San -
- Seonghwa lo hizo, era mi mejor amigo - Dijo con algo de pena.
- Estoy seguro que te recuerda San
- Tú te irás y también me olvidarás.
- No pienso hacer algo así San, este es mi hogar y tu eres parte de él - Le dedicó una sonrisa a San.
De pronto San lo abrazó, le correspondió de igual manera. Quería continuar haciendo preguntas pero no era el momento.
- Estaré siempre para ti San - Susurró.
San solo ocultó su rostro en el espacio del cuello de Wooyoung, inhaló aquel aroma, le encantó. No sabia que tenía Wooyoung que lo hacía sentir tan seguro.
Nuevamente se fue en la noche y no lo vio hasta después de unos días, así era siempre, se lo encontraba de la nada. Siempre con alguna pregunta o simplemente se quedaba a observarlo.
Wooyoung no averiguo mucho desde entonces, solo que le encantaba el color morado y que detestaba las zanahorias. Nunca le hablaba de su pasado, de porque no crecía, de que hacía en aquel lugar desde hace tanto y lo más importante, ¿de qué debía protegerlo?
Decidió ir lento, pensaba en San como alguien que debía proteger y querer, lo lograba llenar de aquella manera, no sentía tanta tranquilidad desde hace tanto.
No le contó a nadie sobre aquello más que a la señora Song. Siempre yendo a visitarla con algún postre, aquella mujer era demasiado buena con él.
Le preguntaba más y más cosas sobre San, quería saberlo todo, pero aquella viejita a penas lograba recordas ciertas anécdotas que Seonghwa le había contado, quizá debía hablar con aquel chico.
Se encontraba bañándose, había puesto en la tarde todos sus papeles en orden, estaba cansado, pensó simplemente en bañarse y dormir.
Salió con aquella toalla en su cintura, no esperaba encontrarse a San sobre su cama, a penas los vio notó como este se ponía cuál tomate y desviaba la vista.
- Sannie no pensé que aparecerías aquí - Dijo tranquilo mientras se dirigía a su armario por algo de ropa.
San no podía con aquello, Wooyoung debía dejar de provocarle aquellas sensaciones que para el eran desesperantes.
Wooyoung era tan diferente.
Se colocó un polo rápidamente, aún con la toalla en la cintura se acercó a su cama y se sentó al frente.
- Si quieres evitar ponerte de ese color deberías solo aparecer en la sala - Le dijo cariñosamente mientras frotaba su cabello con delicadeza.
- Yo... Wooyoung - No podía con tanto - Mejor me voy.
- Sannie espera - Dijo llamando su atención - Espérame ¿Si? Hoy podemos hacer algo juntos.
- ¿Cómo que? - Dijo con la voz un poco temblorosa.
- Como terminar de enseñarte a escribir, te enseñe el abecedario pero ahora debes aprender a usarlo.
- Oh - Dijo curioso - Está bien Woo - Aquella sonrisa que le derretía el corazón aparecía.
- Bien entonces espérame abajo Sannie -
Este se fue rápidamente. Ya abajo pensaba en que era la primera vez que miraba aquella parte de Wooyoung, ¿Porque le parecía tan hermoso? No tenía repulsión, recordó cuando Seonghwa le mostró esa parte de su cuerpo, no tenía idea de porque hacía algo así, pero no le pareció agradable. Tenía tanta desconfianza en aquel entonces.
Wooyoung pronto bajo y empezó a explicarle cómo conjugar las letras y vocales. San sonreía emocionado cuando pudo escribir su nombre por fin.
- Me encariñé de tu garabato pero supongo que ahora sí podrás firmar con tu nombre.
- Mira Woo, ahora lo escribiré en todas partes
- Bien Sannie - Le sonrió.
De pronto vio que San escribía su nombre sobre su mano.
- Bien Woo ahora eres mío - sonrió divertido.
Wooyoung se acercó a su rostro y lo tomo de la mejilla.
- ¿Eso quieres San? ¿Qué sea tuyo? -
San nuevamente era un manojo de nervios.
- Yo... Woo -
Wooyoung, tomó su mano y la besó.
- Lo seré Sannie, te cuidaré y seré tuyo -
San enronjeció, Wooyoung pensó que huiría como siempre, pero no. San lo abrazó.
- No tienes que ser de nadie Wooyoung, no eres un dibujo -