- Usted es un idiota - escuchó aquella voz llena de molestia, lo tomó de la mano y lo sentó en su cama. No entendía porque este estaba en ese estado, y porque le decía eso.
- ¿Qué tomaste? - Lo tomó de la quijada y se acercó para poder oler.
Una mezcla de leche y uva se hacía presente, todo con aquel fuerte olor a alcohol. Se levantó molesto.
- No le voy a decir nada - Dijo volteándose.
- ¿Porqué estás enojado? - Dijo irritado, no entendía porque San había estado tomando.
- Porque le habla bonito a la profesora y además - Dijo dirigiéndose a él - Le sonrió y ... Y también le habló mucho, y ella quería salir con usted ¡Y a usted le gusta ella y me va a dejar!
- Debes dormir - Dijo acercándose. No quería hablar con él de ese modo, San no tenía porque estar así.
- ¿No va a negarlo? - San empezaba llorar, nuevamente la manía de apretar su colita de esa forma aparecía.
Se acercó a él.
- San, hablaremos mañana, acuéstate, iré a ver a tus compañeros - El enojo se apoderaba de él.
Iba a salir de la habitación, se ponía sus zapatos.
- ¿No quiere hacer el amor? - Se volteo para encontrar a San desnudo. San jugaba sucio incluso ebrio, desvió la mirada, San podía manipularlo incluso no estando en sus cinco sentidos.
- Ponte tu ropa San - Dijo este irritado.
Sintió como San se le acercaba torpemente, lo tomó de la mano.
- No se enoje conmigo - Decía con aquella vocecita que lo hacía ser más débil - Sólo béseme.
- Estoy molesto San - Soltó serio.
San agachó la mirada, tenía una expresión demasiado triste, Wooyoung se mantenía firme debía ir a detener el asunto del alcohol.
- Bien, váyase - Dijo enojado, se dirigió a la cama bajo la mirada molesta de Wooyoung.
Vio como aquel felino se sentaba en su cama con las piernas abiertas, mostrándole toda su entrada, apretó su mano en un puño, no era justo de parte de San hacer algo así.
- Mghmm... Si no quiere puede largarse ... - Se tocaba frente a él.
Mordía su labio fuertemente, San podía ser asi entonces, sólo lo observaba.
San empezaba a adentrar sus propios dedos en su entrada, Wooyoung sentía que se perdía en aquel niño manipulador.
- No deberías hacer algo así - Dijo serio acercándose - No vas a controlarme como te de la gana con esta clase de trucos.
Tomó una manta y lo envolvió, debía buscar la manera de hacerlo dormir.
- Si usted no quiere pues entonces le diré a alguien más - Soltó con veneno, se sorprendió, San jamás diría algo así sobrio. Aquel comentario dolió de cualquier forma. Siguió moviéndose cuando sin querer araño su rostro, Wooyoung se quedó perplejo, San empezó a querer llorar.
- Debes dormir - Dijo este serio, San ya no se movió, sentía que sus párpados le pesaban demasiado y algo en su pecho se comprimía.
Suspiró, San debía darle explicaciones.
No podía salir de ahí, si cualquier profesora se daba cuenta San sería un problema en ese estado. Y aquella herida lo preocupaba.
Se dirigió a su espejo, miró que la herida era profunda, suspiró, la limpio con un poco de agua, intento luego curarla lo mejor que pudo, no podía salir a comprar nada para ello. Sabía que San al día siguiente se sentiría mal al acordarse.
Se acostó a su lado, su gatito estaba celoso, bien, sabía que no iba a resultar fácil, era a penas un bebé, se esforzaba normalmente tanto para querer parecer adulto y estar con él, Wooyoung también sentía que le quitaba muchas cosas a San al estar en una relación.
Quizás lo que dijo era cierto, si Wooyoung no hacía lo que quería este simplemente se iría, y vaya que podría estar con quién a este le placiera.
Se quedó dormido mientras observaba ese hermoso rostro, no importaba mucho lo que había pasado, su prioridad era saber si San estaba bien.
San despertó con un fuerte dolor de cabeza, sentía muchísimo calor, se sentía horriblemente irritado.
Cuando volteó se dió con la última imagen que hubiese querido ver, en la mejilla de Wooyoung tenía unos arañazos profundos. Dormía tranquilo, ni siquiera estaba recostado bajo las sábanas.
Tocó su cabeza, empezaba a recordar todo, se sintió horrible, empezó a sollozar, no podía dejar de ver esa horrible herida en el hermoso rostro de Wooyoung.
Este empezaba a despertar, tan pronto como abrió los ojos pudo ver a San llorando descontroladamente, se sentó rápidamente.
- San - Dijo tocando su hombro.
- Perdón ... En serio perdón - No podía dejar de temblar, Wooyoung se asustó, jamás lo había visto así, parecía tener un ataque nervioso, sus orejitas estaban agachadas.
- No llores bebé - Quería estar molesto, quería poder llamarle la atención, pero San le partía el alma en ese estado.
- Yo... Yo le hice eso - Decía aún temblando - Soy horrible, no ... En serio no sé porque hice eso.
- Estoy bien San, no te preocupes - Su voz se suavizaba demasiado, no podía contener las terribles ganas de abrazarlo.
Se apegó a él y lo abrazó fuertemente, quería que dejara de temblar, lloraba desconsolado, Wooyoung lo cargo y lo puso entre sus brazos, este continuaba desnudo.
- ¿Qué tomaste ayer? - Su voz era sería pero suave.
- Me dieron algo rojo, le juro que no se que era, pensé que era jugo, pero debe ser malo, hizo que yo le ... Que yo hiciera eso - Nuevamente pesadas lágrimas caían por su rostro.
- Bebé, estoy bien, se borrarán en unos días, no te asustes - Decía abrazándolo.
- Pero es su carita, y ... A mí me gusta su carita, no quiero que le duela.
- No duele bebé, te juro que no - Lo intentaba calmar, aquella tembladera le preocupaba demasiado.
Recordó leer aquello que le cayó como un balde de agua fría, el saber que los híbridos no vivían por mucho tiempo sobretodo si sus condiciones eran malas lo marcó, San podía fácilmente sufrir de un ataque cardíaco por lo que había leído.
- Fui malo con usted ayer, le dije cosas feas y...
Wooyoung unió sus labios en un beso, lo sujeto del rostro para calmarlo, se alegró, funcionó, aquella tembladera nerviosa se iba, San se reconfortaba en aquel beso.
Era un beso suave y dulce.
- Te amo San - Dijo suavemente cuando se separaron - No importa qué, te amo.
San no podía creerlo, tocó con mucho cuidado por dónde estaban esa feas marcas, la culpabilidad lo seguiría comiendo
- No estabas en tus sentidos amor, no puede ser tu culpa - Dijo apoyando su quijada en su hombro - Y si sientes celos pues dímelo, estaré aquí para asegurarme que sepas que para mí solo estarás tú.
- No quería decírselo de esa forma - Wooyoung lo abrazaba fuertemente.
- Sé que no, sólo recuerda no volver a aceptar ese tipo de bebidas - decía serio.
- Lo amo demasiado - Soltó de repente el felino - Quiero ser adulto y madurar.
Wooyoung pensaba todo lo contrario, quería que San se estancara en esa edad, la muerte de este era lo que más le preocupaba, debía tener mucho cuidado con San, este nisiquera sabía lo frágil que era, ignoraba que su futuro era muy incierto.
Wooyoung besaba con demasiado cariño por sus hombros, San sentía los fuerte brazos de Wooyoung brindarle tanta calidez y calma.
De pronto lo vio coger su celular, llamaba a una de las maestras. Escuchó su conversación, daba aviso de que San había entrado en celo, y había intentado ayudar a calmarse pero este logro arañarlo, era perfecta la excusa después de todo, aquel arañazo solo quitaría sospechas y haría que los dejen en paz al menos por un día entero.
Wooyoung le dijo que se fuera a bañar cuando todos se hubiesen ido y volviera con él.
Las maestras se asustaron al ver aquel rostro herido, pero parecía restarle importancia, su atractivo nunca se iría. Entendieron que este quisiera cuidar de San.
Logró comprarse algo para cubrir su herida.
San se demoraba demasiado, pensó en ir a buscarlo cuando justamente escuchó la puerta, llevaba su pijama y aquel muñeco.
Sonrió, este con su cabeza aún gacha se sentó en aquella cama. Se acercaba a él para besarlo y tranquilizarlo cuando notó algo que lo dejo perplejo.
Sus uñitas, estaban cortadas, sintió algo horrible en su corazón.
Recordó cuando le contó aquel día que se le declaró como se negaba a tocar algún instrumento porque sentía que necesitaba de esas uñas, su corazón se arrugó, San continuaba sintiéndose culpable.
- No debiste hacerlo - Dijo agachándose al frente suyo.
- Es mejor así - Lo miró a los ojos - No quiero volver a hacer algo así nunca más.
Wooyoung se preocupó, parecía hacer que San quisiera madurar rápido, no quería eso, quería a su San juguetón y dramático.
- Bebé, no debes hacer ese tipo de cosas - Tomó su mano - Esto es parte de ti - dió un beso - No intentes cambiar algo de ti.
- ¿Aún si eso lo lastima? -
- No si no eres consciente de ello San - Dijo viéndolo a los ojos - Si fuera a propósito me habría dolido, pero no lo fue, es sólo un accidente, no debes tomar decisiones apresuradas.
- No quiero volver a tener accidentes con usted nunca más - Dijo serio.
Wooyoung se sorprendía cada vez más con la actitud de San. Se sentía terriblemente enamorado y a la vez frustrado.