Wooyoung despertó, sentía que San hacia pequeños ruidos con su boca.
- Sannie ya despertaste -
- Woo... Yo, no duermo - Dijo con una sonrisa inocente.
Wooyoung estaba impresionado, entonces ¿que había hecho toda la noche San?
- Bebé, debiste decirme yo...
- Quería que descansaras Woo - Dijo tocando su rostro con cariño - Ayer te dormiste y ... Te veías muy lindo.
- Bebé, ahora que lo sé supongo que tendremos desveladas - Dijo abrazándolo.
- Me tengo que ir Woonie - Dijo sonriendo - Noona se enojara si llego tarde.
- ¿Quien es tu Noona ?- Dijo curioso.
- Somin Noona, ella es muy linda aunque está molesta conmigo - Dijo poniendo un rostro triste.
Wooyoung estaba perplejo, hasta ahora ella ni siquiera se había cruzado por su mente. ¿Sería acaso la misma ...
- Ella ...
- Me dijo que se iban a casar Woo - Dijo calmado - Yo...
- Mi amor, ¿que más te dijo? - pese a estar tremendamente sorprendido no dejaba aquel tono dulce.
- Que no debía dejar que me beses y que me... Hagas el amor - Dijo mirándolo.
Wooyoung se asustó un poco al saber que Somin de alguna manera seguía ahí, y lo peor de todo, sabía que cosas hacia con San.
- No le digas lo que hacemos Sannie - Dijo tocando su rostro con cariño - Que sea algo nuestro.
- ¿Debo... Mentirle?
San jamás había mentido, siempre era honesto con todo lo que pensaba era extraño para él que le pidiera eso.
- Mi amor, a ella no le va a gustar la idea, San... Me muero por saber tantas cosas ahora ...
Su cabeza era un revoltijo. Era más que seguro que Somin debía estar molesta y decepcionada pero desconocía totalmente dónde o cuando era que hablaban.
San nunca decía mucho. Tenía miedo a preguntar tantas cosas por miedo a lastimarlo como aquella vez.
- Woo, ¿qué debo decirle entonces?- Dijo confundido.
- Dile que ya no hacemos nada - dijo tomando su rostro - bebé lo que hacemos quedará entre nosotros.
- Bien Woo - Dijo poniendo sus pequeñas manos sobre las de Wooyoung. Este pudo notar todas las marcas que había dejado en su cuello.
- ¿Hoy... La verás? - Pregunto serio.
San se sintió extraño, aquellos horribles sentimientos junto con el nudo en su estómago se formaban, pensaba en que quizá Wooyoung también podía seguir queriendo a su Noona.
- Yo... Mm no - Dijo nervioso, odiaba sentir aquello - Quizá la siguiente semana la vea Woo - Desvió la vista.
- Hey bebé - Dijo notando el extraño comportamiento de San - lo digo por las marcas - Dijo tomándolo del rostro - ¿Porqué te comportas así amor?
- No... No me gusta pensar que también le ibas a hacer eso a Noona.
-¿Hacer eso?
- Hacer el amor Woo - Dijo mirándolo aún con nervios.
- Bebé, no tienes que pensar en eso, solo quiero que tengas en cuenta que solo te amo a ti, que solo te haré el amor a ti, te lo dije antes - beso su mano - Soy tuyo.
San sonrió demasiado, Wooyoung hacia que ese sentimiento feo se fuera.
Le sonrió para luego vestirse, y salir de aquel lugar.
Wooyoung lo observaba. A penas salió sintió una enorme presión en el pecho.
Somin conocía a San de alguna manera, debía odiarlo por hacer algo así. Un caos se armaba en su cabeza, intentaba estar con la cabeza fría para pensar bien en que hacer.
Se baño y se dirigió a la casa de la señora Song. Ella le abrió la puerta con una dulce sonrisa. Una vez sentados en aquella acogedora sala, Wooyoung empezó a contarle algunas cosas.
- Necesito saber más de esa casa - Dijo tranquilo.
- Mmmm eso será algo difícil Wooyoung - Dijo calmada - no hablo con casi nadie de por acá, es algo un poco complicado que yo pueda ayudarte.
- ¿No sabe quiénes vivieron antes de los Park?-
- Esta es la casa que me heredaron mis padres, hubieron muchos años en los que no estuve por aquí, viajaba seguido, supe de un hombre que vivió ahí. Era muy reservado, si ya por vivir lejos no nos veíamos, imagínese.
- ¿Cuánto tiempo vivió ahí? -
- Cerca de 6 o 7 años me parece, recuerdo llegar un día y que me dijeran que ya nadie habitaba el lugar. Aquella casa era muy bonita, nunca entré, pero por fuera siempre se miraba bien.
- Vaya, hay tantas cosas que quiero saber ahora.
- Quizá te ayudaría consultar con los vecinos, hasta ahora no has hablado con nadie más que conmigo Wooyoung.
- Eso es cierto, no sentía la necesidad de averiguar más antes
- ¿Qué cambio?
- Aquel niño, quiero saber que le pasó.
- Wooyoung - Soltó con dulzura - Espero que encuentres las respuestas que necesitas.
San volvía a aquellas misiones, consolaba a un pequeño niño que lloraba tras recibir una paliza de su padre. Nunca entendía como los adultos podían comportarse así, Wooyoung siempre lo trataba tan bien.
- Tranquilo bebé, yo te cuidaré - Decía sobando su cabeza mientras aquel niño lloraba entre sus brazos.
- Ángel siempre me cuidas en estos momentos - Lo miraba, aquel hermoso ángel le mostraba sus hoyuelos - nunca dejes de venir.
- Estaré para ti cuando me necesites - Decía sonriendo,lo abrazó fuertemente a su cuerpo.
- ¿Por qué tienes eso en el cuello ángel ? - Dijo el niño curioso, nunca antes había visto algo así en su ángel.
- Nada por lo que debas preocuparte
- ¿Alguien lastima a Ángel? - Dijo el niño preocupado.
- No - Sonrió con dulzura - Nadie me lastima.
Aquel niño se aferraba a él, ya antes lo había venido a cuidar, amaba cada que San aparecía para él, siempre quería que se quedara más tiempo pero jamás podía ser así, este siempre se iba cuando este se sentía mejor. San le decía que no podía contarle sobre aquello a nadie, y este cumplía por el inmenso amor que sentía hacia su ángel.
- Nunca dejes de venir ángel -
- No lo haré - Lo abrazaba fuertemente.
Siempre era igual con muchos niños, amaban de manera alocada a aquel niño de hoyuelos. Les daba tanta paz, tanta seguridad y estaba en sus peores momentos. Muchos inocentemente se enamoraban, querían siempre más de San, este siempre se mostraba serio ante todo sentimiento. Amaba a aquellos niños y cuidarlos, ver su difícil situación solo lo apegaba más a ellos.
Paso una semana en la misma situación de siempre, extrañaba tanto a Wooyoung. En su inocencia le contó a uno de ellos de él.
- Vaya Ángel, suena a qué realmente te gusta - Dijo tras dejar el lloriqueo, era un niño que pertenecía a un orfanato, era de cabellos cafés y era constantemente molestado por los demás niños, sentía que su único amigo era aquel ángel, tenía un escondite en el techo al cual se dirigía a desahogarse, sabía que su ángel aparecería en las situaciones más difíciles como la que acababa de pasar.
- Él es quien cuida de mi - Dijo tranquilo.
- Yo también podría cuidarte ángel - Dijo abrazándolo aún más fuerte.
- Lo sé pequeño, pero no puedo estar aquí siempre.
- ¿Entonces tendrás una familia con él? - soltó de repente.
- Una.. ¿Familia?
- Ya sabes lo que todos los adultos quieren, casarse, tener hijos.
- ¿Todos los adultos quieren eso?
- Todos los que he visto si, vienen por niños porque no pueden tenerlos, pero siempre vienen casados.
- ¿Cómo uno se casa? -
- Pues - aquel niño se puso pensativo - Es como una fiesta enorme, los novios se visten de blanco y luego se besan
- Bueno, nosotros nos besamos - Dijo sonriendo tímidamente.
- Si, aunque para casarte lo haces en frente de muchas personas, la hermana Kang siempre nos habla de que quizás lo hagamos con alguna hermosa mujer y esas cosas.
- ¿Casarse con una mujer?
- Pues si, ya sabes los hombres normalmente nos casamos con mujeres, pero escuche de hombres que se casaban.
- Y yo... ¿Cómo puedo darle hijos? - Dijo nervioso, San no tenía idea de que realmente no se encontraba ni cerca de poder darle nada de eso a Wooyoung. Aquel niño se rió levemente, su ángel realmente podía ser muy ingenuo.
- Ángel, tu no puedes hacer eso - Dijo observando la belleza de este - Solo las mujeres hacen eso.
¿Entonces nunca podría darle a Wooyoung lo que todos lo adultos querían?
- Pero no se si es la gran cosa, el estómago se infla mucho y sale un niño de adentro tuyo, no suena nada bonito
¿Wooyoung acaso querría aquello? Sentía un poco de miedo en pensar que quizá alguien más si podría darle todo eso.
Pasaba la semana, continuaba cumpliendo con todas sus misiones, volvía para su permiso, moría por ver a Wooyoung, lo extrañaba tanto.
- San, quédate un momento - Dijo aquella imponente voz.
- Si señor - San jugando con sus pequeñas manos lo siguió, aquellas marcas habían desaparecido con los días.
- Sannie - Aquella voz que siempre sonaba fuerte se suavizó - Te daré una semana libre pequeño.
Lo tomó del rostro, que precioso niño, pensaba. Estaba muy ansioso por tenerlo solo para él pero para esto San debía cumplir con todas sus misiones, no podía corromper a un precioso ángel antes, podía jurar que era más precioso, iba a ser paciente para tenerlo con él.
- Entonces podré estar en casa - Dió pequeños saltitos.
- Si Sannie - Acariciaba su rostro, por su cabeza pasaban imágenes tan sucias de San, quería poder ver por debajo de aquella blanca ropa que una vez vio manchada de rojo. Quería profanarlo de una vez y llevarlo a un diabólico y placentero juego. Sabía que San amaba pasar tiempo en aquella casa, sabía que se divertía, pero no sabía con qué o con quien...
Se acercó a su rostro para observarlo mejor. Esos labios tan rosaditos hacian a su corazón calentarse, lamentablemente en aquella zona no podía hacerle nada.
- Puedes irte Sannie - Dijo con las ansias a flor de piel, empezaba a excitarse solo con pensar en tener a San de muchas maneras.
- Gracias Señor - Le dedicó una dulce sonrisa antes de salir de aquel lugar emocionado.
Podría pasar una semana con Wooyoung, tenía tantas preguntas.
Llegó a aquella casa, estaba emocionado, notó que Wooyoung se encontraba en el sótano, se preguntaba que haría ahí. Apareció por un costado, cuando lo encontró....
Tenía todo el torso desnudo, había una barra en medio del sótano, se ejercitaba. Estaba sudando, San lo miraba nervioso, su corazón nuevamente latía tan rápido. Continúo caminando, no quería desconcentrarlo pero estaba tan sumido en el cuerpo de Wooyoung que tropezó con una caja.
Wooyoung se sorprendió al encontrarse con San en el piso.
- Yo... - Su corazón latía como nunca y sus mejillas estaban tan rojas, no sabia que podía hacer para controlarlo.
- Mi amor - Se agachó - ¿Estás bien bebé?
Siempre le hablaba de aquella manera.
- Te estuve esperando Sannie - Sujeto su rostro con dulzura - Mi niño hermoso no vienes hace casi dos semanas, moría por verte.
- Woo... Yo, me quedaré una semana - Dijo aún nervioso.
- Eso es genial bebé - No pudo con la emoción y lo cargo apegándolo a sus sudado cuerpo. San correspondió al abrazo, Wooyoung se sorprendió al sentir que la temperatura de San subía.
- Wooyoung, tengo muchas dudas - Se sincero.
- Vamos a mi cuarto amor, ahí me preguntaras lo que quieras - Lo bajó y tomó de su agua para dirigirse a su alcoba.
- Woonie, tú ¿Quieres hijos? - Caminaba aún detrás de él.
- ¿Sannie?- estaba muy confundido, ¿Por qué le preguntaría algo así? Se volteo y se agachó a su altura - ¿A qué viene eso?
- Sólo, responde Woo - Dijo serio, Wooyoung no pudo evitar reír, siempre San venía con alguna rara pregunta.
- No San, no quiero - Dijo para beber de su agua.
- ¿Por qué no? Los niños son bonitos y ...
- Sannie ¿Tú quieres tener hijos? - Estaba demasiado sorprendido, jamás se imagino que San quisiera algo así, si este a penas era un bebé para él, y asimilaba que este nunca cambiaría.
- No es eso, sólo pensé... Que, bueno, tú eres un adulto y los adultos quieren bebés y yo...
- Mi amor - lo detuvo - No todos los adultos quieren eso.
- Yo pensé que si Woo -
- No bebé, yo ya tengo a mi bebé aquí - Dijo cargándolo nuevamente - Solo quiero cuidar de ti amor -
San enrojeció, entonces a Wooyoung no le importaba eso, se sentía aliviado.
- Me alegra, porque yo no te podría dar eso Woo - Aquel niño parecía hablar tan en serio, como si se tratara de algo tan grave.
- Sannie, todo lo que me das es perfecto - Dijo sonriendo - Solo te quiero a ti niño bonito.
Una vez en su alcoba empezó a besarlo lentamente, dejaba suaves besos por su cuello, empezaba a escuchar los suaves gemidos de San.
- Sannie - Susurró en su oído - Quiero que uses algo
- ¿Usar? - Dijo confundido.
- Es un traje mi amor - Dijo sobre sus labios - Creo que te quedará perfecto.
- Si eso quieres Woo, lo haré - Sonreía emocionado.
Wooyoung rápidamente le dió todo lo que debía usar, entre esas cosas había unas orejas de gato negras, un choker unas medias largas, y por último una cola.
San se colocó todo menos la cola, no entendía la forma extraña de esta.
Se había dirigido al baño a ponerse todo, Wooyoung se encontraba desnudo esperándolo en el cuarto.
- Woo... Yo, no sé dónde va esto - Dijo saliendo del baño, dijo aquello de manera inocente, Wooyoung se sorprendió demasiado, era precioso. Era enfermizo el verlo de aquella manera y hablando tan inocentemente.
- San - Su pene completamente erecto resaltaba ante los ojos de San.
- Woo - Dijo sorprendido por aquella hambrienta mirada.
- Ven aquí - Aquel tono tan dominante volvía.
San no demoró en acercarse a él aún con aquella cola entre sus manos.
- Yo te enseñaré dónde va eso - Dijo atrayéndolo a su cuerpo, lo sentó sobre su miembro erecto, notó como el de San estaba duro, era delicioso.
Lo abrazó a su cuerpo, San se sujeto de su cuerpo, sentía sus piernas temblar ante los toques de Wooyoung.
Este descaradamente abrió sus nalgas y empezó a pasar sus dedos por la entrada de San.
- Woo... Mghmm - Besaba su cuello deliciosamente.
De pronto dirigió dos dedos a la boca de San.
- Vamos gatito, Lámelos - Dijo sensualmente, San estaba perplejo pero igual obedeció, lamía suavemente - chúpalos San.
Hizo caso al instante. Sentía el duro pene de Wooyoung entre sus piernas, y del suyo caía líquido pre-seminal, jadeaba por momentos, sentía aquellas cosquillas por todo su cuerpo.
De pronto los quito de su boca y lo dirigió a su trasero, empezó a jugar con su entrada y entre aquellos besos apasionados metió un dedo. San se arqueo por la intromisión, Wooyoung sonrió, jugaba con su dedo, mientras besaba aquel cuello. Lo tenía bien sujeto de la cintura para que esté no perdiera el equilibrio. Metió un segundo dedo, San empezaba a dar fuertes gemidos.
- Woo... Mghmm - Dijo con aquel gemido ahogado.
- dime amo - Dijo sobre sus labios.
- Yo... - metió un tercer dedo.
- Dilo - Wooyoung ordenó.
San no sabia que pasaba pero todo eso lograba incrementar el placer, sentía como de su pene aquel blanco líquido caía.
- Amo - Dijo como pudo mientras se sujetaba fuerte de sus hombros.
Wooyoung jugaba con sus dedos en aquella entrada. Sonreía al ver aquellas expresiones cargadas de deseo en San.
- Bien gatito - Dijo en su oreja - Falta ponerte esa colita.
San ni siquiera lograba pensar bien, acababa de tener uno de los orgasmos más placenteros. De pronto sintió que sacó sus dedos, su pecho subía y bajaba, pensó que todo se detendría cuando sintió que algo se adentraba en él.
-Aghmm - Un agudo gritito salió de él. La mirada de Wooyoung lo asustaba un poco, aquella erección entre sus piernas lo ponía aún más nervioso.
- Ya tienes tu colita bebé - Dijo cuando terminó de meter aquel dildo que terminaba en la forma de una cola afelpada.
San sentía tantas cosas en aquel momento, el dolor nunca se iba, pero el placer tampoco.
- Me la vas a chupar San, como el gatito obediente que eres - Dijo tomándolo del cuello.
- Yo... Woo-
- ¿Cómo te dije que me llamaras? - Dió una fuerte nalgada.
- Amo- Dijo como pudo, aquella intromisión se sentía extraña.
- Chupala San - Dijo mirando su erecto miembro.
San se dirigió a aquel enorme miembro y empezó a lamerlo. Para Wooyoung aquella imagen era demasiado, hacia que San cumpliera con uno de los deseo que había tenido desde hace mucho. Y no se iba a engañar, era mucho mejor de lo que se imagino. San con aquel rostro lleno de inocencia lamía su pene. Lograba observar aquella cola salir de su ano, era enfermo verlo de esa manera y que San cumpliera con aquello de manera tan sumisa solo lo prendía más.
- Métetela toda gatito - Dijo sujetando su rostro.
- Pero...
- Hazlo - Dijo con la voz firme, San no entendía aquel trato, pero era extraño que le gustara.
Se metió el miembro de Wooyoung, empezaba a chupar lo que podía, con sus pequeñas manos intentaba ayudarse, Wooyoung no podía más, tomó su cabeza y empezó a mover la pelvis, San tenía aquella sensación de ahogamiento con el pene de Wooyoung. Esos labios tan chiquiton se hundían en su pene.
¿Cómo podía sentirse bien así? Se preguntaba San.
- Amo yo... - Wooyoung sonrió, entonces San si haría todo lo que le diera la gana.
- Date la vuelta - San confundido se alejo y le hizo caso. Gateando se volteo, sentía esa penetrante mirada sobre él.
Wooyoung se mordía el labio inferior, miraba como el dildo se movía por como San contraía su ano, se masturbaba con aquella imagen, moría por grabarlo de aquella manera.
- Mierda San, como puede un ángel ser tan caliente - Dijo aún con aquel frenético vaivén.
Las mejillas de San estaban tan rojas en aquel momento. Volteo ligeramente a ver qué Wooyoung movía su mano de manera acelerada mientras la otra estaba detrás de su cabeza dándole un toque tan sexy. Su pene era tan grande.
Wooyoung no iba a aguantar más, debía cogérselo.
- Ven aquí - Dijo dejando su miembro y levantándose de su sitio. San se acercó Wooyoung lo posicionó en cuatro en frente suyo y quitó aquel dildo, dejaba aquel ano tan dilatado y listo para meter su polla
- Amo - Dijo antes de que este metiera de una su miembro y empezará a moverse - Mghmm... Ahhh...
Wooyoung estaba cegado por la lujuria, lo tomó del cuello y continúo embistiendo. Lo atrajo hacia él y empezó a lamer su cuello, lo sujeto del rostro y dió una mordida en su mejilla, aquel cuerpo tan sumiso lo estaba llevando al mismo cielo, San no se quejaba, solo escuchaba aquellos gemidos agudos que lo estaban prendiendo aún más.
- ¿Te gusta San? - Decía mientras lo penetraba fuertemente.
- Si... Aghmm.. me gusta mghmm..mucho - San llegaba a su segundo orgasmo, mientras Wooyoung se corría dentro suyo. El ritmo de las embestidas disminuían, Wooyoung empezaba a besarlo. Tomó sus labios y besaba lentamente, metía su lengua en un beso húmedo, no entendía como aquella pequeña boquita podía corresponderle de esa manera, estaba desencaminando a San y le encantaba.
Salió de aquel cuerpo, miraba como su semen caía por las piernas de San. Lo recostó boca abajo en la cama. Beso todo su cuerpo delicadamente.
- Nos divertiremos mucho bebé - Dijo cuando llegó a su cuello - dime San, me dejarás hacerte lo que quiera.
- Si amo - Aquello se oía tan sublime en los oídos de Wooyoung. San aún tenía la respiración agitada, pero respondía con aquella sumisa voz.
Sonrió para luego abrazarlo.
- Te amo Sannie - lo volteo y lo apegó a su cuerpo.
- Y yo a ti - Esa sonrisa, esa bendita sonrisa que podía matarlo lentamente.
Wooyoung se lo juraba para si mismo, haría todo lo que quisiera siempre y cuando San estuviese de acuerdo con él. Al principio pensó que debía detenerse, pero notó que San disfrutaba tanto como él.
Iba a amarlo de absolutamente todas las maneras que sabía, y lo cuidaría, cuidaría a aquel niño con su vida... No permitiría que nadie los alejara nunca, no dejaría que aquel pasado lo atormentase nunca.