Aquel día llegó, salió de su casa con normalidad, recibió un abrazo de sus hijos y esposa, no fue para tanto, una mañana normal como cualquier otra.
Se adentraba en la escuela, en su primera hora lo recibieron con mucho cariño sus alumnos, estaba feliz. Fue un día agradable.
Llegaba su última hora, entro en aquel salón donde aquel felino lucía tan calmado en su sitio, le cantaron animados todos, Wooyoung sonrió notar el cariño que muchos le tenían.
La hora finalizó, todos se iban, se sintió algo triste cuando San salió sin siquiera dirigirle la vista, aún no sabia porque le importaba tanto.
Arreglaba sus cosas para irse también nuevamente a su casa.
- M-maestro - Escuchó esa vocecita tan suave detrás suyo.
- Hola San - Sonrió al verlo entrar tímidamente.
- Yo solo quería darle esto - Dijo sonriendo - No... No me malentienda, es por su cumpleaños - Sonrió regalándole la vista de sus hermosos hoyuelos.
Wooyoung sonrió, San parecía haberlo envuelto.
- Muchas gracias Sannie - Se agachó a su altura - Es muy lindo de tu parte, yo... Leí las cartas.
- Ah sí ... Eso - Dijo nervioso pasando su manos por su cabeza - En serio lo siento, no quería causarle problemas, sólo era honesto con usted.
- Me di cuenta - Dijo viéndolo detenidamente - Está bien si olvidamos eso.
- No quiero - Soltó San de repente - usted si desea puede olvidarlo, está bien que lo ignore, pero mis sentimientos no han cambiado.
Sonaba tan seguro.
- Entiendo San - lo correcto hubiera sido sentirse frustrado o incluso molesto, no entendía entonces porque sentía una inmensa alegría - ¿Qué se supone que pasaría después San? Digamos que acepto que también siento lo mismo, ¿Qué pasará entonces?
No supo en qué momento la pregunta surgió de sus labios, sabía que en el fondo quería hacerla, tenía una gran intriga por ver qué significaba para San él estar juntos, quizás él era el que confundía las cosas y este sólo quería que fueran más cercanos.
- Yo - Aquella colita que delataba muy bien sus sentimientos empezaba a moverse, tan intranquila al igual que aquellas orejitas - Pues si usted me dice que siente lo mismo yo -suspiró - creceré y lo haré feliz, yo... Seré un buen novio como Yeosang y,y,y trabajaré y podremos estar juntos todo el tiempo viendo películas y saliendo a pasear - Hablo demasiado rápido por los nervios.
- Podríamos ser amigos y hacer lo mismo Sannie - Sonrió - no es necesa...
- Quiero besarlo...
Wooyoung se quedó perplejo, no esperó esa respuesta.
- Si somos amigos ¿Me besará?
- San - Se levantó inmediatamente - ¿Alguna vez has besado a alguien?
Este negó con la cabeza.
Wooyoung tenía todo un dilema nuevamente, pensó que con el tiempo todo se arreglaría, no esperaba de San nuevamente una confesión.
- No podemos hacer algo así Sannie - Dijo tras un suspiro.
- No le pedí nada - dijo serio - sólo respondí a su pregunta. Me gusta profesor Jung, no me va a dejar de gustar, y no confunda las cosas, sé que los amigos y novios no hacen lo mismo. No quiero hacer con usted lo que haría con un amigo.
Wooyoung no tenía palabras.
- Ya me voy - Dijo sin más antes de salir por aquella puerta.
Cuando esté salió se dirigió a aquel regalo, lo abrió, un pequeño trozo de pastel de chocolate estaba dentro junto a una velita, notó un pequeño trozo de papel bajo aquella torta.
"Para el mejor maestro, y la mejor persona que he conocido"
Sonrió al ver la pequeña nota. San era todo un encanto. No debía olvidar en que posición estaba, por ahora quería sólo ignorarlo y sentirse feliz por qué alguien lo quisiera de esa forma.
Pasaron algunos días, San intentaba ser honesto consigo mismo, no iba a llegar nunca a nada más con su maestro, no importaba qué siempre este parecía ignorarlo.
Una tarde deportiva habría en la escuela, le encantaba que hubiera esa clase de cosas, siempre era divertido y podía estar con ropa cómoda.
Notó que Wooyoung se quedó también, hablaba con algunos profesores, aquella ropa que usaba le quedaba muy bien, era un buso ceñido a su cuerpo, aquellos muslos gruesos podían notarse y porsupuesto sus brazos cuyas venas sobresalían, era muy sexy ante sus ojos.
- Sannie, dicen que venderán comida allá - Mingi estaba demasiado emocionado.
- Oh, olvidé mi dinero en la clase, vayan yendo - Se dirigió tranquilamente al salón cuando de repente sintió un raro retorcijon. Se detuvo en seco, tocaba su estómago, Wooyoung lo pudo divisar a lo lejos, este lucía mal.
Quizás algo que habría comido le causaba eso, se preocupo mucho.
- Iré al baño - Dijo calmádamente a sus colegas con los que había estado conversando tranquilamente.
Todo estaba lleno de actividades divertidas, paso por un costado llegando a la clase. Se sorprendió, como vio entrar a San pensó que este habría siquiera prendido la luz, todo estaba oscuro, se adentro cuando vió a San, este estaba en una esquina, parecía sufrir de dolores fuertes, fue rápidamente hacia él.
- San - Se agachó para ver qué sucedía - Cuando de repente notó aquella erección, sus ojos estaban llorosos, se sujeto del brazo de Wooyoung fuertemente.
- Yo... Mghmm... - Sus pantalones estaban abajo y aquel polo estaba levantado, parecía que había estado tocándose torpemente.
Vió como San actuaba diferente en aquel momento, no era aquel niño dulce que con tantos detalles pensaba enamorarlo, su mirada cambió, suplicaba con esta.
- ¿Qué pasa San? - No sabía que aquel niño que se había limitado a pequeños tratos para enamorarlo ahora encontraba pasando por una calentura incontenible, un inesperado celo que llevaba a Wooyoung al mismo infierno. Retrocedió temiendo por el mismo y su fuerza de voluntad.
- Estoy caliente Woo... Aghmm... - vió como este empezó a quitar toda su ropa.
- Estamos en la clase San, colócate tu ropa, llamaré al Sr. Choi -
- Nonono - San se le acercaba desnudo - Él no puede ayudarme con esto... Tú si.
- San ¿De qué...
El silencio lo invadió cuando de pronto este le enseño su dulce trasero, empezaba a dirigir sus dedos a su propia entrada.
- Aquí Woo... Métela - Wooyoung se quedó perplejo. No sabia que hacer cuando una de sus fantasías más grandes estaba en frente suyo, soñar de esa forma tantas veces lo volvía débil, tenía que pensar muy bien las cosas, sin embargo no podía quitar la mirada, esa cola color negro se movía como invitándolo, esas orejas estaban bien levantadas, el cuerpo de San tenía una preciosa forma delgada y delicada.
- San -
Retrocedió. San elevaba el trasero, no sabia que hacer, su cabeza le gritaba una cosa muy diferente a la que sus instintos. Se agachó con cuidado, no supo cómo pasó, no era dueño de sus acciones, el plan inicial era poder cargarlo y vestirlo, San a penas lo noto agachado empezó a frotar su trasero contra la muy marcada erección de Wooyoung.
- Mierda San ... -
- M-metela... Vamos ... Quiero - Hablaba cómo podía.
Se levantó inmediatamente, apretó los puños ¿Qué le estaba pasando por la cabeza? Suspiró, debía llamar a alguien, no supo en qué momento San se acercó a él, se quedó helado, este acercó su rostro a su pantalón, empezó a frotarse contra su adolorido miembro, daba lamidas por sobre su ropa, no tenía idea de que los híbridos pasaran por aquel ciclo, de hecho este siempre era uno de los temas que prefería ignorar, nunca creyó que conocería a uno.
San daba lamidas mientras lo miraba juguetón, incluso dentro de la calentura reconoció que le causó un enorme erección a su maestro. Notó recién que todo este tiempo lo llamó por su nombre, ¿Dónde quedaba aquella forma de hablar tan dulce y respetuosa?
Cerró los ojos, tiraba su cabeza hacia atrás San empezaba a ronronear mientras su rostro jugaba divertido con su erección.
- Quiero... Déjame probarlo - Dijo queriendo bajar su pantalón para sacar su miembro, este recién reaccionó.
- San, no haremos nada de eso - Dijo retrocediendo, tomó rápidamente su casaca y se lo colocó encima, debía llamar a sus tutores.
Tras unos minutos llegaron, Wooyoung los esperó afuera del lugar. Esos se quedaron con San hasta que se calmó.
- discúlpenos en serio - Decía Yeosang - No pensamos que le vendría tan pronto, a penas es un bebé - Decía preocupado.
- No se preocupe, entiendo - se sentía mal, un movimiento más de San y habría caído, se preguntaba si este recordaría lo que acababan de pasar, esperaba que no. La culpabilidad lo mataba.