Wooyoung cumpliría pronto tres años, apenas era consciente de lo que pasaba a su alrededor, sus padres siempre tan amorosos, era un niño criado en mucho cariño. Hiperactivo y bullicioso, eran palabras perfectas que describían a Wooyoung.
Los mejores amigos de sus padres y padrinos de Wooyoung estaban por tener un niño. Amaban la idea de que sus hijos no se llevarían por mucho.
Wooyoung observaba curioso el abultado ombligo de su madrina.
—¿Cuándo va a salir? —preguntaba emocionado Wooyoung
—Pronto Woonie —le contestaba con cariño.
No tuvo que esperar mucho, un pequeño bebé nacía tras unos meses. Wooyoung lo observaba emocionado. Era un bebé muy lindo, muy rosado y chiquito. Comía de su paleta mientras lo observaba. Pensaba en que quería cargarlo pero cuando lo analizaba más, le daba mucho miedo hacerlo caer.
Aquel bebé era callado, a diferencia de él, casi no lloraba. Se preguntaba cómo era que aquel niño crecería. Se miraba indefenso y chiquito.
El tiempo pasaba y solo se veían en ciertas ocasiones especiales, como él cumpleaños de aquel pequeño bebé.
—Sannie es muy lindo —olía aquel aroma a bebé que desprendía —. Quiero cargarlo
—Bien Woonie, pero debes tener muchísimo cuidado
—Lo tendré —decía Wooyoung emocionado.
Wooyoung amaba aquel bebé, le parecía demasiado bonito.
Pasaban los años y San había crecido como un niño bastante introvertido y serio. Muchos lo calificaban de frío, tan contrastante a Wooyoung quién pese a ser mayor se comportaba de manera muy aniñada, llevándolo a cometer terribles travesuras.
—Por supuesto que te puedo cortar bien el cabello Sannie, he visto a mi mamá hacerlo muchas veces
—Bien Woo, te creo —San podía ser desconfiado con todos pero cuando se trataba de aquel niño bullicioso no podía hacer más que confiarle plenamente todo pese a que la mayoría del tiempo todas sus ideas terminaban en regaños.
Tras dejar medio mullet cortado ambos reían. San siempre se volvía mucho más hablador cuando estaba cerca de Wooyoung.
Después de ganarse la regañada de sus vidas ambos terminaban riendo en aquel cuarto.
Wooyoung tenía siete años y San cuatro, pese a parecer que era al revés de manera mental.
Pasaron los meses, Wooyoung cumpliría los ocho años, estaba emocionado porque todos sus amigos y familiares iban, el ser demasiado social para él no era más que parte de su personalidad, pero también estaba emocionado por ver a San, amaba tenerlo, aquel pequeño niño le daba mucha confianza y le tenía gran cariño.
Todos llegaban a su casa, pronto todos se encontraban jugando por la casa a las escondidas, mientras más tarde se hacía solo quedaban los familiares más cercanos y por supuesto los padrinos de Wooyoung. Se encontraban en aquel cuarto Wooyoung, San y Yunho, un primo bastante alto pese a ser un año menor a Wooyoung.
A Yunho se le ocurrió de la nada la idea de querer jugar a aquel típico juego que ponía en roles de padre y madre.
—Yo seré el papá y San puede ser la mamá.
—Yo no seré tal cosa —decía San molesto, pese a ser pequeño tenía un genio que podía llevar al mismo infierno a cualquiera.
—Concuerdo con San, eso es aburrido.
—Entonces ¿No quieren saber que se siente besar?
Yunho hablaba intentando llamar su atención.
—¿Lo que hacen mis padres?—Wooyoung hablaba en tono desagradable — ¿Por qué querrías hacer algo así?
—Puedo intentarlo con San — vaya que para ser niño sabía que desde hace mucho tenía una gran tentación por besar a aquel pequeño niño.
San lo observó con algo de repulsión, no le agradaba para nada la idea de ser besado por Yunho.
—Lo haré con Wooyoung.
Ambos se quedaron congelados, Yunho decepcionado y Wooyoung sorprendido, jamás se le hubiera pasado por la cabeza algo así.
—Sannie —no sabia como tomar aquello.
—Vamos Woo —dijo acercándose. Wooyoung no sabia que hacer, San pese a ser tan pequeño lucía muy seguro y a él para nada se imaginaba en terminar de aquella manera su cumpleaños.
—Bien —soltó sin más, después de todo, sólo era un beso.
San fue quien unió sus labios a los de él, un sensación tan suave y dulce recorrió ambos estómagos. Abrieron los ojos al instante para luego bajar las miradas nerviosos.
Yunho estaba algo molesto, tenía en mente aún el poder besar a San.
—También lo debes hacer conmigo.
Wooyoung no sabia que pensar, sólo miraba a Yunho confundido.
—Yo te enseñaré San —decía seguro acercándose a él.
San se alejó.
—No quiero —aquella fría mirada que tenía casi con todo el mundo volvía.
—Vamos Woo, convéncelo —hacía un pequeño berrinche.
—Supongo que está bien que lo hagas Sannie, sólo es un bobo beso —decía como si este no fuera nada.
Más allá de hacerlo por complacer a Wooyoung quería comprobar aquella sensación, había sentido un enorme hormigueo al besar los gruesos labios de Wooyoung, quizá era igual con todos.
Yunho se le acercó, sólo espero pacientemente a que este se le acercara, y pasó.
No era igual, no sentía nada más allá de algo desagradable. Se alejo rápidamente.
—No es agradable cuando viene de ti Yunho —soltó sin ningún filtro.
Después de todo así era San, honesto con lo que pensaba y frío y determinante al hablar.
—Es solo un beso —decía Wooyoung ahora dirigiéndose a su caja de juguetes —. Eso es para los grandes aburridos, mejor juguemos con esto.
Dijo sacando toda su colecciones de carritos a control remoto, su corazón latía rápido al pensar en que también le había gustado mucho besar a San, pero quería quitarse aquella boba idea de su cabeza.
Debía estar mal querer continuar con aquello.
Los años pasaban, y ambos se miraban muy pocas veces al año, San siempre mantenía aquella personalidad sarcástica y fría, y Wooyoung se mantenía tan alegre y amistoso.
San ahora con nueve años se preguntaba tantas cosas, del porqué le emocionaba tanto el ir a ver a Wooyoung, siempre era igual, antes de llegar a casa de este su corazón se aceleraba tanto.
Se imaginaba verlo, estando con él para todos lados, iría ya que era el cumpleaños de uno de su padrino, sabía que toda la familia de Wooyoung estaría presente, una vez que llegó se abrazaron fuertemente, aquella química entre ambos era tan buena pese a ser tan distintos.
San de manera pacífica se sentó en aquella sala llena de personas, Wooyoung hablaba con todo el mundo, no podía estar sentado por mucho rato, todos querían estar con él, San simplemente lo observaba y pensaba, sabía que cuan social era aquel niño y como le gustaba dirigir a todos, también por el hecho de ser el mayor.
Tras unas horas todos se encontraban jugando, Wooyoung debía contar para encontrar a todos.
San rápidamente se fue con dirección al techo, uno de los primos de Wooyoung lo siguió, Jinhwan.
Ambos se encerraron en el cuarto.
—No nos encontrará aquí, Woo odia subir gradas.
—Lo sé, puede correr por un parque por horas mientras grita pero no hay nada que odie más que las gradas.
Ambos empezaron a conversar, le agradaba mucho, le parecía muy lindo aquel niño. Jinhwan sonreía tímidamente, ambos eran prácticamente de la edad, le gustaba la actitud tan calmada de San ya que él también era una persona tímida. Se llegaron a entender bien en los 20 minutos que demoró Wooyoung en subir.
—Maldita sea Choi San, más te vale que no me hagas subir por gusto —decía renegando.
Ambos niños soltaban risas silenciosas.
Wooyoung abrió la puerta encontrándolos.
—Los tengo —tomaba aire— Uhhhh Sannie y Jinhwan —les echó una pícara mirada a ambos.
Bien, Wooyoung no tenía en mente nada relacionado con el amor pero si se divertía pensando en que sus amigos y primos podían unirse, para él no era más que un juego.
No se imagino que cuando la fiesta terminara, Jinhwan terminaría confesándole que sentía una gran atracción por aquel niño.
—Pero están chiquitos.
—Ya sé —decía riendo —. Sólo, que en verdad en muy lindo.
—Bueno eso sí, mi Sannie es muy atractivo —dijo riendo —. Soy un alma caritativa así que los ayudaré.
—Serías el mejor, solo debes hablarle bien y pues ya a la siguiente que nos veamos quizá podamos hablar más.
—Tienes suerte, iré a su casa la siguiente semana, siempre pasamos año nuevo con ellos.
Wooyoung para ese entonces solo pensaba en lo lindo que se verían juntos, era demasiado inmaduro en pensar como funcionaba el amor.
Era cierto, todos los años era igual, la pasaban juntos, pedían aquellos deseos emocionados juntos, se desvelaban y reían por las ocurrencias de ambos, San siempre con sus comentarios sarcásticos e indicios de humor negro y Wooyoung soltando tonterías al azar de todo lo que pensaba. Parecían tener la amistad perfecta.
—Hey Sannie ¿Qué te parece Jinhwan? Mi primo es lindo ¿verdad? —decía divertido.
—Eso supongo Woo —soltaba San con inocencia.
—No te gustaría ya sabes, estar con él —Wooyoung reía.
—No lo sé Woo, no creo tener edad para algo así.
—Bueno, igual sería lindo que ustedes estuvieran juntos, tú eres mi mejor amigo y pues Jinhwan es muy lindo .
Hablaban de manera tan inocente, Wooyoung realmente no entendía aquellos sentimientos, pensaba en lo mucho que quería a todos, pero no sentía la necesidad en aquel momento de algo así.
Pasaron una hermosa noche, hablaban como siempre de todo, disfrutaron de los juegos artificiales, su amistad era hermosa, ambos siendo cálidos el uno con el otro.
Pasaron los meses, no se habían visto en casi medio año, San tenía diez años bien cumplidos ya.
Wooyoung quería verlo, tenía muchas cosas que contarle, había encontrado muchas cosas que le gustaban ahora, una de ellas era bailar, se había aprendido una coreografía y estaba emocionado por mostrárselas a San.
Iban en dirección a casa de San. Sus padres habían quedado para una reunión.
Después de saludarse con sus padrinos se fue rápidamente a la habitación de San, este le abrió con una sonrisa.
—Sannie estoy muy emocionado, tengo muchas cosas que... —se detuvo al ver que este tenía la computadora prendida —Wooo, tienes una de estas que emoción.
Se dirigió a esta rápidamente cuando.
—No, Woo ...
— ¿Estás hablando con Jinhwan? – Dijo sorprendido al encontrar una conversación de ambos en la pantalla.
—Te lo pensaba contar primero.
Wooyoung saltaba emocionado.
—Yo, lo sabía San —dijo abrazándolo —, tengo buen ojo para las parejas.
—Eso supongo, recién empezamos a hablar hace poco, no le he pedido nada pero nos llevamos bien creo.
—Y mira que eso es un reto, niño renegón —dijo echándose en aquella enorme cama que tenía San.
San bufó por el comentario. Sabía que era cierto, no era de aguantar a nadie por mucho tiempo, lo cual era irónico con Wooyoung quién era la persona más escandalosa que conocía.
—Luego se casarán y tendrán hijos y yo seré el tío millonario —decía divertido —porque ustedes son un par de aburridos.
—Eso no... da igual —dijo seco.
Ambos continuaron hablando, San le preguntaba muchas cosas sobre Jinhwan, Wooyoung contestaba a todo emocionado.
San se sentía extraño, era claro que se sentía atraído por Jinhwan pero por alguna razón le molestaba tanto que Wooyoung lo aceptara tan rápido. Aquel beso que se dieron parecía nunca querer irse de su cabeza pero a Wooyoung parecía no importarle.
—Wooyoung ¿Has besado a alguien más? —soltó de repente San.
—¿Mmm? Pues si —dijo sin darle importancia—, pero no es agradable, aún no entiendo como a la gente le puede gustar tanto eso.
San se quedó pensativo, realmente el sintió tantas cosas aquella vez.
Aquellas reuniones continuaban, la diferencia era que ahora San y Jinhwan se la pasaban unidos y Wooyoung se iba con Yeosang, ambos se divertían mucho, se empezaban a alejar, San se sentía extraño, de alguna manera pensaba en que le faltaba la compañía de Wooyoung, Jinhwan era muy calmado, y no iba a mentir, sentía celos de ver cómo Wooyoung se carcajeaba con Yeosang.
Yeosang quería demasiado a Wooyoung, eran muy buenos primos, este sentía un poco de molestia con San, odiaba que antes este parecía querer robar toda la atención de Wooyoung. Pero ahora que este estaba con Jinhwan ahora podía divertirse con su primo más, y le encantaba, ambos eran igual de bulliciosos y divertidos.
Pasaron los meses y San le pidió a Jinhwan empezar algo con a penas 11 años ya tenía una relación, Wooyoung estaba un poco fastidiado, ahora todas sus conversaciones giraban en torno a su relación, las preguntas que antes le gustaba responder ahora eran irritantes, moría por volver a aquella amistad llena de travesuras y de preguntas alocadas.
Una gran sorpresa llegó cuando le dijeron que ahora estaría en el mismo colegio de San. Bien, era mayor que él, no tendría que verlo ni hablarle, a parte era lo suficientemente social para hacer amigos en su primer día.
Y así fue, tras llegar al colegio, consiguió muchos amigos. Vio pasar a San calmádamente con un compañero, ambos conversaban pacíficamente, se alegro, no tendría aquellas molestas conversaciones con él. No sé hablaron para nada en el colegio. El sonreía en su mundo mientras no notaba que San le dirigía algunas miradas por momentos.
San lo observaba, y continuaba preguntándose cómo era que Wooyoung podía parecer llamar la atención rápidamente, quería acercarse pero lo mejor sería poder hablar por chat, ahora que Wooyoung tenía una computadora, quizá esta sería la mejor manera de volver a ser unidos.
—Hola Wooyoung —fue lo único que escribió.
—Hola San —fue todo lo que recibió.
— ¿Todo está bien entre nosotros verdad?
—Eso supongo.
—Pensé que estabas enojado conmigo.
—No lo estoy.
—Entonces ¿Por qué ya no hablamos?
—Pues, creo que ya me aburrí de tus preguntas San, creo que hay más cosas de las que hablar que de Jinhwan
—Yo solo quería saber un poco más de él
—Pues podías preguntarle directamente a él San
—Pensé que te gustaba la idea de que estuviésemos juntos
—No digo que no me guste, solo que ahora hablar contigo es algo tedioso San —Wooyoung escribía aquello con algo de ardor, le molestaba como aquella relación había malogrado su bonita amistad.
—Bien entonces no deberíamos hablar.
—Ok
Ambos estaban molestos, no tenían la mínima intención de arreglar aquello.
Así paso casi un año, no tenían intensiones de hablarse, Wooyoung estaba muy metido en sus cosas, por los recreos bailaba con un grupo de amigos, todos se quedaban sorprendidos, Wooyoung bailaba realmente bien, llamaba la atención de muchas personas, San lo observaba de lejos por momentos. Este con su personalidad coqueta y extravagante hacia que todos quisieran estar con él, San se mantenía callado, era odioso el sentir tantas cosas en aquel momento, era odioso extrañarlo.
Era el cumpleaños de San, cumpliría los doce años, Wooyoung asistió, sus padres lo habían llevado, no se quejo pero realmente no quería ver a San.
Llegaron a aquella casa, Wooyoung tenía ahora celular, se mantuvo pegado a este. Miraba algunos vídeos de coreografías que quería sacar. Se sentó en el sillón.
— ¿No irás con San, Woo?- Dijo el papá de San.
—Prefiero quedarme aquí —intentaba sonar natural.
—Ya veo.
—Wooyoung deja tu celular —dijo ahora su papá, este le entrego el aparato.
—Ven conmigo —su padrino se levantaba de su asiento.
Wooyoung lo siguió sin más, sentía su corazón latir rápido cuando se detuvieron en aquella puerta.
—San abre —dijo en voz demandante su padre. Este hizo caso de inmediato.
Una vez que la abrió metió a Wooyoung y cerró con llave la puerta. Ambos se vieron. Sentían muchos nervios.
—No saldrán de ahí hasta ver que hayan arreglado sus cosas —Escucharon aquella voz.
Wooyoung estaba irritado, echó un gran suspiro, lo último que quería era hablarle.
—Nosotros terminamos —San habló de repente.
—Bien por ti —dijo fríamente Wooyoung, San se sorprendió, aquella actitud no era común en Wooyoung.
Este se dirigió a la cama de San y se echó.
—Y ahora dos malditas horas para poder salir —Wooyoung cubrió su rostro.
— Podemos hablar.
—No gracias, No quiero escuchar su estúpido romance y todo eso, prefiero dormir.
San estaba perplejo, jamás le había hablado de aquella manera. No sabia que sentir, estaba nervioso, se acercó a él suavemente y se echó a su lado.
—Discúlpame Wooyoung, no tenía que haberte metido en todo esto.
—Bien —fue lo único que escucho de Wooyoung.
—Te vi bailar Woo, lo haces muy bien, me hubiera gustado ser el primero en verte bailar, no esperaba encontrarme contigo en los recreos bailando en frente de tantas personas —era cierto, se quedaba perplejo cada que lo veía moverse al ritmo de la música
— Supongo que está bien San —dijo ahora un poco menos molesto —creo que me gusta mucho bailar.
—Me alegro Woo —dijo sonriendo —. Eres genial.
—Gracias.
—No quiero que sigamos así Wooyoung, creo que ambos estábamos bien antes, prometo no volver a caer en algo así.
—No quiero eso San, por mí está bien que te enamores y tengas los novios que quieras, sólo, no me abrumes con tu relación, es genial que te sientas feliz con alguien, sólo, no olvides el modo en el que hablamos de todo un poco.
—Lo sé Wooyoung, me dejé llevar.
Ambos volvían a hablar con normalidad.
—Es lindo volver a conversar contigo Woo
—Eso creo – Soltó sin mas Wooyoung.
—Bien niños ya pueden salir —escucharon de la puerta—, al parecer ya están bien —decía al notar que ambos estaban conversando tranquilos –, vamos a comer.
Ambos sonrieron con dirección a la cocina, nuevamente bromeaban con todo, con la comida y jugaban con el hermano menor de Wooyoung, Hongjoong a penas tenía cuatro años.
Nuevamente el ambiente era bueno entre ellos.
Pasaron los meses y San se empezaba a sentir extraño, el observar a Wooyoung en los recreos era lo habitual, siempre de lejos, miraba como todos le hablaban, sentía algo de celos. El modo tan dulce en el que le sonreía a todo el mundo, odiaba no estar en su misma clase, quería poder estar con él.
Wooyoung se mantenía en su mundo, tenía muchos amigos, definitivamente el enamorarse no estaba entre las cosas que quisiera hacer.
Llegaba fin de año y ambas familias se unirían nuevamente. San crecía de manera rápida. Cada que lo observaba en los recreos se ponía a pensar que quizá San lo pasaría en altura, le resultaba molesto.
—Hoy será divertido Woo, este año les tenemos una sorpresa por año nuevo.
—Pero pensé que solo se regalaban cosas en navidad mamá —decía mientras se terminaba de alistar.
— Pues este año quisimos comprarles más cosas.
—Genial —decía emocionado.
Siempre aquella molesta sensación en su pecho cuando se dirigía a la casa de San, no entendía porque siempre le pasaba aquello. Pensaba que esa sensación se iría alguna vez pero nunca pasaba.
Una vez que llegaron San se encontraba en la sala, estaba vestido todo de negro y llevaba una chalina roja, tenía un aspecto frío y calmado.
—Sannie —dijo Wooyoung lanzándose hacia él.
Habían recuperado la confianza.
—Hola Woo —decía correspondiendo a su efusivo abrazo.
—Maldita sea San, no te atrevas a crecer más —notaba que este estaba muy cerca de alcanzarlo.
—No prometo nada —rio.
Tras unos minutos toda la familia reía y comía, San y Wooyoung conversaban sobre lo que les gustaba, sobre las escuela y las personas que no les agradaban, San sentía mucha rabia hacia los amigos de Wooyoung.
—No me agrada Seonghwa – Decía algo irritado.
—Pero es agradable, a parte me compra cosas y es muy divertido.
— ¿Te gusta? – Soltó sin pensar.
—Claro que no San, es sólo mi amigo, aparte, si me gustara, ¿Eso tendría algo de malo?
San suspiró.
—Supongo que no —podía percibir claramente la irritación en su voz.
—Bien —Wooyoung estaba confundido por la actitud que tenía San —. A mi no me pongas esas caras de mierda —soltó tomando sus mejillas fuertemente.
San empezó a reír, bien, no podía estar molesto con Wooyoung, pero aún no comprendía bien que le pasaba con él, odiaba la idea de que Wooyoung empezara algo con alguna persona más.
Cuando llegaba las doce, todos estaban emocionados, cantaban fuertemente las melodías de las canciones favoritas de sus padres, todo en aquella casa era tan alegre.
—Niños tenemos dos sorpresas, la primer es esta – Dijeron dándoles dos pequeñas cajas a ambos.
Estos no demoraron nada en abrirlos emocionados.
— Es un MP4 – Soltó Wooyoung emocionado – Gracias, gracias, gracias ... - Daba pequeños saltos.
—Gracias – Soltó San, estaba igual de feliz.
Ambos se divertían pensando en que clase de música descargarían, acordaban tener la misma música.
—La otra sorpresa es que ambos estarán en una academia de natación, podrán verse los sábados.
Ambos padres eran policías, de hecho de ese modo se habían conocido, gracias a una de los cursos que brindaba la policía pudieron matricular a ambos niños.
Ambos se emocionaron, otra de las cosas que les encantaba era nadar y ambos lo hacían muy bien.
Pasaron las horas y se hacía más tarde.
——Niños pueden ir a dormir ya si desean – Ambos asintieron y se fueron al cuarto de San.
Se acostaban en aquella cama.
—Me siento feliz con todo esto —decía Wooyoung emocionado. Miraba a San, la tenue luz caía en sus rostros.
—Estoy seguro que nos divertiremos mucho Woo.
—En verdad espero que todo salga bien Sannie.
San no sabia que le sucedía, se sentía increíblemente tentado por los gruesos labios de Wooyoung.
—Woo —dijo con algo de nervios.
—Dime Sannie – llevaba una dulce sonrisa en el rostro.
- ¿Puedo besarte?
Wooyoung abrió mucho los ojos, jamás se imagino que algo así pasaría, ¿Por qué diablos le pediría algo así?
—San no sé si...
—Sólo será uno pequeño Woo —dijo acercándose a él.
San pensaba en lo mucho que le había gustado aquella vez sentir sus labios, si bien es cierto que nunca llegó a besar a Jinhwan este no causaba todo lo que en el momento le causaba Wooyoung.
—San, creo que eso es extraño —Wooyoung retrocedía.
—No lo es —dijo muy cerca de su rostro —. Sólo es un bobo beso como dices Wooyoung – usó aquel tono sarcástico característico suyo.
Recordaba la poca importancia que este le daba a los besos.
—Yo...
San rápidamente tomó sus labios, nuevamente ahí estaba, aquella deliciosa sensación que le causaba un terrible hormigueo, se odiaba por sentir tantas cosas, se odiaba porque siempre a Wooyoung parecía no importarle absolutamente nada de San.
No pudo evitarlo, había visto como en los vídeos la gente parecía disfrutar de estos, sobre todo al adentrar su lengua.
Ahí estaba, comiéndole la boca a Wooyoung como si hubiese besado antes de aquella manera.
Wooyoung no sabia como responder a aquello, quiso alejarse, su corazón latía muy rápido. No pudo hacer mucho cuando San se subió encima y continuo con aquel beso, daba leves mordidas por sus gruesos labios. Movía su lengua de manera desesperada envolviéndola con la de Wooyoung, de pronto un gemido se le escapó sobre sus labios, sentía su pene despertar, iba a empezar a frotarse al sentir como el pene de Wooyoung empezaba a endurecerse debajo suyo. Empezaba a sentir los gemidos de Wooyoung, tan suaves como queriendo reprimirlos, sonrió sobre el beso, quería más....
—San, es suficiente —Wooyoung lo alejó rápidamente.
—Yo... lo siento —soltó San tras un suspiro, realmente no quería acabar con aquel beso.
Wooyoung desviaba la mirada, San pensó quizás que se había excedido, no parecía nada prudente lo que hizo.
Se bajó y se colocó a su lado, Wooyoung le dio la espalda.
—Buenas noches San —fue todo lo que escuchó.