Pensaba en las mil maneras de hacer sentir mejor a su gatito. El día anterior pensó que podría comer algo, después de ver qué no comió nada en aquel restaurante había decidido comprar comida para San, tras todo lo que pasó, no había obviamente podido darle aquella comida, decidió ordenar algo delicioso para él.
Continuaba besando su rostro y por momentos a aquel peluche, sonreía enamorado.
- Pedí algunos dumplings bebé - Dijo tocando su rostro - También pedí algunos dulces para ti.
- Gracias - Dijo suavecito, puso a aquel peluche atrás suyo y se abrazó fuertemente a Wooyoung - No puedo dejar de pensar en eso - tocó su rostro con cariño, Wooyoung besó su mano con mucha dulzura, pensar que su niño cortara sus uñas por culpa era desastroso, miraba atento su manito.
- Está bien Sannie - Le tocó el rostro - Yo estoy bien, no quiero que estés preocupado.
Wooyoung lo abrazó fuertemente, sonrió, aquella colita se movía lentamente, la tomó delicadamente, era preciosa, tan afelpada y suave, San lo miró con extrañeza Wooyoung parecía muy atento a esta.
- Es linda - Dió un corto beso en esta - Todo de ti es lindo.
San sonrió, se sentía tranquilo, Wooyoung debería estar enojado, eso era lo que pensaba, pero este continuaba tratándolo tan bien.
Tras unas horas de estar recostados la comida llegó, decidieron observar algo de tele mientras comían, Wooyoung moría de ternura, al finalizar con los dumplings, San daba lamidas con su rasposa lengua a aquella dulce paleta, estaba recostado bajo su brazo, el movimientos de sus orejitas le parecía adictivo, besaba por momentos estas, no sabia que le pasaba, jamás sintió aquello en su vida.
Tenía una herida profunda en la cara y amaba al ocasionante con toda su alma.
Al llegar la noche San se unió a los demás, Wooyoung hablaba con normalidad con las maestras, Sunny quiso tocar su rostro por la preocupación, este alejó educadamente su mano, San miraba atento, no por celos, continuaba sintiéndose mal, jamás debía desconfiar de Wooyoung, y porsupuesto no debía volver a tomar alcohol en su vida.
El viaje acabó, todo pasaba de manera normal, Yoongi continuaba mirando a aquel híbrido, se preguntaba porque este se ponía siempre agresivo en sus celos, para llegar a arañar a su maestro debía ser mucho.
No lo entendía, en su celo desprendía un olor embriagante para él, uno que lo invitaba a acercarse pero cuando lo intentaba este se ponía a la defensiva.
De cualquier modo estaba seguro que San era para él, pronto este seguro se daría cuenta, eso pensaba Yoongi.
Al llegar serían las últimas semanas de clases y San no podría ver a Wooyoung por dos meses, estaba deprimido, aquellas marcas desaparecieron poco a poco, aún miraba los pequeños rasguños que le habían quedado.
Wooyoung continuaba tratándolo bien, demostraba su amor de manera caballerosa y dulce, San amaba eso de él, simplemente era perfecto.
- Tiene que venir - Decía emocionado apoyado en su escritorio - Los novios hacen eso.
- ¿No será incómodo si voy a tu fiesta?deberían ir sólo tus amigos - Dijo calmádamente, pensaba en lo raro que sería.
- ¿Qué amigos? -
- San, ¿No piensas invitar a Mingi y los demás chicos? - Dijo cruzándose de brazo.
- No - Dijo serio - Se comerían lo que Yeosang prepararía para mí, y yo quiero estar sólo con usted.
- Eso es descortés de tu parte, tus amigos seguro querrán verte - Dijo apoyándose en su escritorio
- Bien, también los invitó, pero quiero que vaya - Decía cruzándose de brazos mientras hacia un pequeño berrinche, sería la última vez antes de entrar en sus vacaciones.
Wooyoung pensaba en lo dificil de eso, ¿Cuál sería su excusa?
- Bien, ya me voy, Jongho lo llamara para invitarlo, le hablé toda la semana de que quería que estuviera - Dijo con una sonrisa.
Wooyoung suspiró, bien ,después de todo sería invitado por ellos. Tal como dijo San recibió la llamada de Jongho.
Se dirigía a la dirección que le dieron, estaba feliz, camino hacia la puerta y tocó, Yeosang le abrió con una sonrisa, llevaba una bolsa con un regalo que de seguro le gustaría.
Al entrar encontró todo ordenado pese a que el lugar era pequeño todo estaba bien acomodado.
Tomó asiento, escuchaba la risa de otros niños dentro de estas estaba la de San, sonrió, le alegro que si invitara a sus amigos.
- Me alegra que no le quedará marca - Dijo Yeosang sentándose al frente - Cuando lo ví me asusté, intentamos controlarlo, pero no es como que podamos hallar medicina específicamente para eso.
- No tiene que preocuparse, entiendo perfectamente - Sonrió.
Pronto cuatro niños salían de aquella habitación, San sintió una corriente de felicidad de ver a Wooyoung ahí, estaba sentado, su cabello como de costumbre bien peinado, llevaba un pantalón color crema y ropa que combinaba con colores cálidos, se miraba demasiado atractivo.
San se dirigió a abrazarlo, Yeosang observaba enternecido, San le tenía tanto cariño y respeto a aquel maestro, no se imaginaba que cosas habían llegado a pasar.
- Ten, ábrelo - Le dió aquel regalo que traia en manos, acarició por sus orejitas dulcemente.
San de inmediato lo hizo, se encontró con un peluche similar al que tenía pero era un poco más grande, Wooyoung pensaba que el otro que tenía estaba por pasar a otra vida.
San abrazó aquel peluche fuertemente.
- Prometo cuidarlo - Dijo pensando en que no podría malograrlo ya que sus uñas estaban cortas.
- Sé que lo harás - Sonrió.
Mingi miraba todo con una sonrisa juguetona, moría por molestar a su amigo pero sabía que no era apropiado.
- ¿También recibiré uno en mi cumpleaños maestro? - "maldito tramposo" pensó San, estaba por pellizar su hombro.
- Claro - Dijo Wooyoung con una sonrisa - si me invitas a tu fiesta porsupuesto, nos divertiremos mucho.
Seonghwa echó una carcajada, Yunho también se reía, Wooyoung jamás se dejaría manipular por un estudiante, claro, que no fuera San.
San abrazaba emocionado su peluche, Wooyoung amó verlo tan feliz.
- Tengo que mostrarte unas fotos - Dijo emocionado Yeosang levantándose para ir a traer un álbum - Jongho las atesora con su vida, ahora vuelvo.
San se abrazó nuevamente al maestro, Wooyoung sólo se dejaba, sabía lo cariñoso que podía llegar a ser San.
- Aquí están - Mingi, Seonghwa y Yunho se sentaron a los costados, San observaba con desconfianza aquel álbum.
Yeosang mostró una foto que hizo a todos sentir una enorme ternura. San era tan chiquito, llevaba un conjunto de ropa color amarillo, su apariencia era aún más dulce.
- Awwww Sannnnn - Decía Mingi cogiéndole los cachetes fuertemente
Este emitió un ligero gruñido, odiaba que este lo tocara. Wooyoung estaba embobado con él, no podía con todas las fotos que ahora le mostraba Yeosang. San observaba las fotos como si no se reconociera.
- Guarda esa cosa - Le dijo a Yeosang quien seguía mostrándolas emocionado, aquel pequeño niño había usado bastantes trajecitos, todos gracias a Yeosang, uno que fue el que hizo que Wooyoung casi soltara un grito involuntario de ternura fue cuando lo vio como una manzanita.
- Fue por el cumpleaños de Jongho, no podía aguantarlo, mi Sannie se miraba tan tierno, quería llenarlo de besos, pero el mocosito quería clavarme sus uñas.
Wooyoung moría por quedarse con algunas de las fotos.
De pronto Yeosang dió vuelta a la página mostrando una en la que San estaba completamente desnudo, San inmediatamente se tiró sobre el álbum.
- Nonono, esa no - Dijo asustado, obviamente no quería que Wooyoung viera eso.
- Pero es mi favorita - Dijo Yeosang abriéndolo de todas formas. Sus mejillas se tornaban rojas y Wooyoung sonreía mirando la foto, se guardaba su real expresión, era lo más bello del mundo.
San parecía a penas un pequeño gatito, sonreía en aquella foto, parecía no importarle estar desnudo, era tan chiquito y dulce, Wooyoung la tomó en sus manos y sonrió, San lo observó, Wooyoung tenía la sonrisa más hermosa que había visto, tan atractivo, quería besarlo.
Todos los demás miraban las demás fotos.
- Jongho atesora todas estas fotos con su vida, y pues yo también - Dijo emocionado.
- No me gustan - Dijo San metiéndose debajo del brazo de aquel maestro, Wooyoung no podía decirle nada, amaba sentir su cercanía.
Wooyoung miraba las fotos de San dormido, recordó que también tenía una, sonrió de pensar la cantidad de veces que la observaba sólo para mejorar su día, así era, todo lo que tuviera que ver con San le alegraba el día.
Jongho llegó tras unos minutos y pudieron cantarle, San estaba muy emocionado, Wooyoung estaba con él, no podían estar mejor las cosas.
Sus amigos reían divertidos, Wooyoung hablaba con Yeosang y Jongho calmádamente, sobre la escuela y diversas cosas, San se quedaba admirado, Wooyoung parecía siempre tener de que hablar, una charla con él siempre era enriquecedora, podía hablar de cualquier tema con facilidad y siempre parecía aportar algo a la conversación.
Wooyoung escuchaba atento todo lo que Yeosang decía, de pronto su conversación se volvía algo triste. Jongho hacia una llamada de su trabajo
Nuevamente se dirigió a las fotos, solo que esta vez saco una que parecía estar escondida entre las últimas hojas.
- Se la tomé cuando empezaba a sonreír más y pues, cuando las marcas habían curado solo un poco- Dijo Yeosang con nostalgia.
Wooyoung sintió un infierno dentro suyo, no era fácil que llorara, no era una persona sensible, de hecho siempre era bueno en ocultar sus emociones, pero aquella imagen, era lo más detestable que pudo observar. Aquellas heridas, los moretones, las asquerosas mordidas por su piel, combinada a una sonrisa dulce en aquel pequeño híbrido, parecía en la foto sentir tranquilidad, porsupuesto que era así, Jongho y Yeosang le daban de todo para hacerlo sentir bien. Su sonrisa sólo era el peor contrastante a como se miraba su cuerpo, vio detenídamente su rostro, incluso tenía una horrible mordida por la mejilla.
Se acumularon lágrimas en sus ojos, intentaba no pensar en el pasado de San, pero dolía. Acababa de decir que las tomó cuando sanaron un poco, entonces ¿San estuvo peor que eso?
- Mi San es lo mejor que me pasó en la vida, ha tenido un pasado horrible - Decía mirando también la foto - Si le muestro esto es porque, yo veo que confía en usted, y nosotros también, no quiero que jamás caiga en algo así de nuevo, debemos cuidarlo.
- Entiendo - Dijo desviando la vista, estaba terriblemente tocado - Jamás dejaría que le vuelva a pasar algo así, lo aprecio demasiado.
- Me alegra escucharlo, Jongho vive a la defensiva por ello, me alegra saber que también contamos con usted para cuidarlo, San no debe volver a sufrir.
Wooyoung asintió, esa imagen nunca se iría, no quería ni imaginarse lo que habría pasado. San se miraba alegre ahora. Sonrió, no importaba que hubiese pasado, lo amaría con toda su alma.
San se sentía feliz de ya no ver aquellas heridas en el rostro de au maestro,, se sentía culpable durante clases, Wooyoung nisiquera les daba importancia.
Los últimos días de escuela, empezaron a hablar incluso en los recreos por el patio, siempre guardando las apariencias, Wooyoung era bastante distante, las demás profesoras amaban la relación de ambos, pensaban en San como alguien que estaba lleno de admiración por su maestro.
Wooyoung le robaba algunos besos cuando podía, pero últimamente preferían hablar, no correr ningún riesgo, San aprendía demasiado de Wooyoung, siempre le hablaba de los libros que leía, San intentaba entender todo, Wooyoung le prestaba algunos y este intentaba aportar con algo, se emocionaba tremendamente cuando Wooyoung le sonreía por algo que decía.
En mínimas acciones San sentía aquel amor, su profesor era bastante elocuente e inteligente, se enamoraba más y más.
Cuando llegó la hora tuvo que despedirse de él, un abrazo fuerte lo envolvió, Wooyoung se agachó a su altura para que pudiera ser mejor, todos miraban enternecidos aquellos.
- Te amo - Le Susurró, haciendo que sus mejillas tomaran un color rojizo.
- No se olvide que está en una relación maestro - Se despedían, no se verían pero ambos estaban seguros de su relación.
Wooyoung lo observó bien antes de retirarse, extrañaría a su felino pero no podía hacer nada, sólo quedaba esperar.
Estaba feliz, tendría esas fotos que vió en su mente de manera permanente, se encargaría de tomarle muchas más cuando se volvieran a ver. Y por supuesto estaba aquella imagen que solo lograba causarle un fuerte dolor en el pecho, amaría a San como este se merecía, sería el mejor novio del mundo.
Hace mucho abandonó la idea de dejar su trabajo, haría lo que más amaba y porsupuesto estaría con quién más amaba.