Se levantó, Jungkook debía estar de seguro preocupado, caminó tranquilo a la salida, notaba que la reunión era tranquila, las miradas nunca pararían, se acercó a Jungkook cuando de repente lo vio hablando con quién parecía ser un maestro de espaldas, suspiró pesadamente. No quería interrumpirlo pensó en esperar a que terminara de hablar cuando este lo llamó con su mano.
San se acercó tímidamente a ambos, caminaba lento, vió aquellos rubios cabellos, todo pasaba lentamente, una camisa blanca cuyas mangas estaban remangadas dejando a la vista unos brazos gruesos y venosos, su cabello peinado hacia atrás, unos pantalones ceñidos a aquellos gruesos muslos, su corazón se aceleró demasiado.
- Su nombre es San - Decía Jungkook con una sonrisa enorme, todos comentaban a aquel híbrido, esto obviamente llegó a los oídos de aquel maestro de mirada dura y fría al cual Jungkook respetaba tanto - Ven aquí Sannie.
San caminó lentamente, no podía controlar su inquieta colita, nunca pudo hacerlo desde un principio y este momento no iba a ser la diferencia.
- Hola San - Esa voz hizo que sus latidos fueran demasiado rápido, un mirada tan fría que sintió que heló su interior, sentía su estómago revolverse.
San no le respondió, sólo se le quedó mirando.
- Es algo tímido - Dijo con dulzura acariciando por aquellas orejitas, este llevaba lo brazos descubiertos por la calor, Wooyoung dirigió su vista a estos, estaba lleno de arañazos profundos.
- H-hola - Logró soltar con un hilo de voz, Wooyoung de repente se agachó hacía aquel pequeño híbrido, Jungkook sonreía pensando que al igual que todo el mundo quería verlo de cerca.
- Choi San - Dijo casi susurrando, San se sintió morir, no sabia como controlar sus emociones, la colita no podía detenerse, sus orejitas estaban más descontroladas que nunca y sus ojos indicaban a que soltaría el llanto más fuerte que habría tenido en su vida - Creo que tenemos que hablar, ellos....
- Y-yo - no podía más, no quería asustar a Jungkook - Kookie, me quiero ir.
Wooyoung entrecerró los ojos y se levantó.
- Hay personas que necesitan verlo Jungkook - Soltó calmádamente - Conozco a la familia del híbrido, necesitan saber que está bien.
Jungkook se quedó demasiado sorprendido, ¿Cómo se conocían? El maestro tenía una mirada dura y fría, después de todos los comentarios que recibía de él de ser alguien animoso y didáctico, no esperaba una actitud así suya.
- Yo - Se sorprendió ya que San ocultaba su rostro en su pierna - ¿Sannie?
Se agachó a su altura.
- Sannie - Tomó su rostro, Wooyoung tenía un rostro molesto, San lo notó al dirigir su mirada a este, no podía evitarlo, había extrañado tanto el verlo - Creo que es lo correcto, te dije que si hay gente que te quiere y se preocupa lo mejor sería que los vieras - Ahora San lloraba, sorbía su nariz.
- No... Kookie quiero estar contigo, por favor - Dijo abrazándolo, esto hizo al corazón de Jungkook llenarse y al de Wooyoung romperse, tenía las manos en los bolsillos y los observaba.
- Puedes quedarte conmigo lo que desees San, sólo sería bueno que supieran que estás bien - Dijo separándose para limpiar sus lágrimas
- Pero no querrán a mis bebés - Wooyoung sintió la más horrible punzada que había sentido en su vida.
- Tus bebés son preciosos, no existe nada más lindo, juro que los querrán y si no pues los cuidaremos juntos Sannie - Wooyoung quería reventar.
Esperar tantos meses a saber algo de él, de sus bebés.... Para encontrarse con esa escena.
Si, un niño le había roto el corazón.
- Aquí tienes mi número - Dijo secamente a Jungkook - Les avisaré de que está bien, llámame cuando se sienta listo para verlos.
San escuchó esa voz, Wooyoung era frío, le generaba incluso miedo.
- Maestro Jung - Escuchó como alguien se le acercaba mientras Jungkook parecía querer llamar su atención. San no podía dejar de ver ¿Acaso era Hyuna? Frunció el ceño, Wooyoung le sonrió, esa sonrisa, no lo había visto sonreír en mucho tiempo.
- San - vió como Wooyoung acarició su cabeza de manera dulce, esta lucía feliz, Wooyoung ni siquiera volvió a dirigirle la mirada - Sannnn ¿Estás bien?
Vio como Wooyoung parecía escribir algún mensaje en su celular.
- Yo... Si, vámonos - Dijo mirando al piso - Vamos a casa.
- Bien - Dijo tomando la mano de este, odio que tuviesen que pasar por su lado, no quería verlo pero era inevitable, esa sonrisa siempre fue tan hermosa, siempre sería así de atractivo.
- Quiero.... Quiero hablar con él - Se detuvo en seco.
- ¿De qué hablas? - Jungkook se agachó a su altura.
- Con el maestro Jung - Dijo mirándolo - Quiero hablar a solas con él.
- No lo sé Sannie, justo iba a preguntarte cómo es que se conocían -
- Era... Era mi maestro en la escuela - Jungkook realmente sentia que la información debía sacársela a cucharadas.
- Hummm - ambos dirigieron la vista al maestro, este lucía muy calmado hablando con sus colegas - No sé si....
- Es urgente.... Por favor Kookie, necesito decirle algo a solas, es sobre mis familiares, necesito que les diga algo, pero se lo diré a solas - Sus ojitos seguían rojos y cristalizados, las orejitas tan agachadas, su apariencia le ayudaba tanto, Jungkook tomó su rostro con cariño.
- Bien, yo, intentaré decirle - San sólo asintió, Jungkook se enderezó para poder ir a pedirle a aquel maestro, San continuó observandolo, Hyuna se abrazó a él, este lo permitió, le dedicaba unas sonrisas muy dulces, su corazoncito no dejaba de sentir punzadas, vió como Jungkook le habló.
San desvió la mirada, sentía que moriría, estaba enormemente celoso, era el padre de sus hijos, ¿Porqué trataba así a Hyuna? Si tanto le gustaba podía quedarse con ella, claro que sí, pero antes quería preguntarle, preguntarle por ellos.
Sus mejillas estaban rojas y sus orejitas no dejaban de moverse, Wooyoung salió con una mirada serena del lugar, aquella camisa y pantalones lo ponían simplemente más atractivo, y le traían aquel vivido recuerdo de ambos haciendo el amor en el salón, era con esa misma ropa que se decían cosas tan sublimes y entregadas.
- Ven conmigo - Le dijo Wooyoung secamente.
- Te espero aquí - Le dijo Jungkook con una sonrisa.
Wooyoung lo dirigió a uno de los salones, prendió la luz, estos eran mucho más grandes que los que tenían en su escuela y se miraba muy sobrio.
Notó que este dejó la puerta abierta.
San se acercó a él quien se apoyo en su escritorio, sentía que moriría, aquella forma de pararse, sentía que rompería en llanto, sentía que quería decirle miles de cosas, no entendía que le pasaba no podía decir realmente nada, y la mirada que este tenía sobre él era tan fría y sin expresión.
- ¿C-ómo están ellos? - fue lo único que salió de sus labios.
- No muy bien - Dijo cruzándose de brazos.
- ¿Qué ... Qué pasó cuando - No podía hablar, no podía verlo a los ojos, y su voz sentía que lo asfixiaría.
- Obviamente querían dar contigo - Wooyoung hablaba de una forma demasiado diferente, jamás en todo el tiempo que lo conoció había Sido así - Te buscaron por todos lados, los ayudé.
Suspiró.
¿Qué se suponía que debía decir? ¿Gracias? ¿Lo siento? Todo sonaba ridículo ahora, y ni siquiera sentía la confianza para hablarle de los bebés, de su relación, si es que se podía llamar así.
- ¿Y-ya les dijo que estoy bien? - No sabía que más decir.
- Si San, no te preocupes - Dijo para luego soltar un suspiro - ¿Cómo son?
San sintío como algo dentro suyo se rompía, no quería seguir llorando, se sentía demasiado vulnerable y aquella pregunta era demasiado.
- Ellos - el oxígeno parecía acabarse de un momento a otro - Son lindos.
Wooyoung se acercó a San haciendo que nuevamente su mundo se fuera abajo.
- Sería lindo poder verlos - Dijo ahora suavizando su voz - Te daré todo lo que necesites para cuidarlos San, realmente me encantaría verlos.
- M-maestro - No quería verlo, aún desviaba la mirada - S-se.... Se ve muy lindo.
San no entendía que le pasaba, su corazón parecía hablar sólo, seguía sin poder verlo. Wooyoung de pronto sujeto su quijada haciendo que lo viera.
- Gracias, también luces bien - Dijo calmado - Supongo que es tarde, llámenme cuando pueda verlos.
Le sonrió.
- Mañana - Soltó impulsivamente - Mañana podría venir a verlos.
- Eso estaría bien - Dijo sonriendole - Avísame cuando te sientas preparado para saber que pasó - Caminó hacia la puerta - Evita todo lo que quieras tu pasado, supongo que lo prefieras de esa forma, pero si quieres saber que pasó sólo dímelo.
- ¿Ellos me odian? - Se acercó está vez él.
- ¿Cómo podrían odiarte San? - Soltó deteniéndose en seco.
- ¿Usted me odia? - Sintió la voz destrozada de San sonar.
- Nunca podría - le dirigió la mirada para encontrarse con este nuevamente llorando.
- ¿Porqué está con ella? - Decía entre lágrimas - ¿Se casó con... Se casó con ella? ¿Le va a dar hijos también?