Somin estaba sorprendida por lo que San le había dicho aquella vez. Wooyoung jamás haría algo así, antes de que ella partiera, él siempre era tan respetuoso, una persona tan calmada que parecía tener muchos principios, porsupuesto que nunca se metería con un niño.
Había conocido a San unos meses antes, le pidió que cuidara de él, San normalmente no habría aceptado, ya suficiente tenía con todas las personas que debía cuidar. El tener que lidiar con alguien más se le habría hecho irritante de no ser que cuando conoció a Wooyoung todo le encantó de él, sobretodo el hecho de que prometiera cuidarlo.
Amo que siempre fuera respetuoso, pero lo más importante, que le causará tantas cosas desconocidas para él en ese momento.
Que con una sonrisa hiciera que San quisiese salir corriendo, que besara su mano de aquella forma tan delicada, que intentará cuidarlo cuando lo vio herido. No recordaba casi nada de su pasado, y siempre intentaba no aferrarse a nadie nuevo que conociera porque sabía que estos siempre se irían pero con Wooyoung era diferente. Él parecía tener toda la intención de querer quedarse con él por siempre.
- San, debemos hablar - Escuchó aquella voz sería.
- Claro Noona, ¿Que pasa? - dijo tranquilo.
- No debes dejar que te haga nada - Dijo sería - no tiene porqué besarte ni... Tocarte San.
- pero ...
- Está mal San... Él no puede hacer algo así - Dijo molesta.
- Wooyoung ya... Me, hizo el amor - Soltó tranquilo - Noona ¿Por qué está mal?
- Si se enteran, te pasarán cosas malas, sobretodo si él se entera.
- Pero Noona, todo se siente bien, ¿Por qué debería molestarle?
- Porque ... Se suponía que tú estabas seleccionado para él, si ve que fuiste usado...
- Yo... No quiero - Sus ojos se cristalizaban - Solo .... Solo es agradable con Wooyoung.
Somin moría de rabia, no sabia cual de los dos era peor, Wooyoung había Sido un imbécil, ¿Cómo diablos la cambio tan rápido? Y lo peor de todo con un niño que estaba reservado para alguien.
Cuál objeto San debía pertenecer ya a alguien, un ángel cuya inocencia debía ser rota por aquel ente supremo, San lo cautivó tanto desde que lo vió, lo reclamo como suyo, hizo que olvidará aquellas condiciones en las que había muerto.
Violado y encerrado por tantos años. Le dió una segunda oportunidad, todo para que le perteneciera, aquel ser tan hermoso y puro era solo para él.
Todos sabían aquello menos San, él se dirigía a aquella casa en cuyo sótano había estado encerrado por años siempre, no recordaba que cosas atroces había pasado en aquel lugar.
Somin sabía que si se enteraban, todo sería un caos.
- Debes dejar de verlo San, él no... Te pertenece - Los celos y la rabia se apoderaban de ella, no podía hacer más en su posición que convencerlo de dejar aquello.
- Claro que no Noona, no es un objeto - Decía inocentemente - ni yo tampoco.
-San - Estaba tan molesta.
No pudo terminar cuando los enviaron a aquellas misiones.
Wooyoung pensaba todo el día en aquel niño, en su sonrisa y los bellos momentos que pasaban juntos. Compró algunos peluches para él, sabía que le gustarían. Espero con una taza de café en su sillón, habían pasado cerca de 10 días.
- Woonie - Escuchó aquella dulce voz.
- Sannie - Se acercó a él rápidamente y lo cargo por la emoción - Te extrañé bebé. Pequeño príncipe.
San se ruborizó, amaba que lo llamara de esa manera.
- También te extrañé Woo - Se abrazó fuertemente a él.
- Sannie te compre algunas cosas - dijo cargándolo con una mano - Vamos.
Se dirigió a su habitación, San se sorprendió cuando vio muchos peluches pero uno llamo su atención. Aquel perrito mostaza.
Bajo de los brazos de Wooyoung y abrazó fuertemente aquel peluche. Lo amó.
- Gracias Woo, muchas gracias - Aquella sonrisa iluminaba todo - siempre miraba que los niños tenían estos - Dijo sonriendo - no... No pensé en tener uno.
Wooyoung lo miró con mucha dulzura y algo de pena, su niño había gozado tan poco. Él se encargaría de mimarlo y darle todo lo que le pudiese.
- Te compraré lo que quieras San - lo tomó con su peluche en manos y empezó a besarlo por todo el rostro - Conmigo tendrás todo.
Aquel niño lo tenía loco, no podía dejar de imaginarlo con él, teniéndolo en sus brazos siempre. Besando aquel suave y frío rostro, hacerle el amor por el resto de su vida, en la mente de Wooyoung, todo giraba al rededor de aquel hermoso niño.
Aquellos días habían pasado muchas cosas, Jiwoo se había declarado, no le sorprendió mucho, pudo notar sus sentimientos hace mucho, pero no podía tener ojos para nadie más. Para él solo existía San, amablemente le explicó que no podía corresponder a sus sentimientos.
Ella lo tomó con calma, pero de cualquier manera estaba triste, Wooyoung era una persona realmente ideal. Pensaba en hacerlo en un futuro, pensaba en enamorarlo de a pocos, no sabiendo que San rondaba incluso los pensamientos más oscuros de Wooyoung. El vestir provocativamente definitivamente no le serviría.
A los pocos segundo San estaba desnudo bajo los brazos de Wooyoung, este lo besaba de manera apasionada, a San cada vez le gustaban más aquellos besos. La lengua de Wooyoung siempre estaba tan caliente, se sentía demasiado bien. Aquellas manos tan fuertes lo cogían y le daban tanta seguridad, pensaba en lo que le dijo Somin, lo de que estaba seleccionado para alguien, como si fuera un simple objeto.
- Woo - Este se detuvo al notar el rostro preocupado de San.
- ¿Qué pasa mi niño? - Lo miraba con tanto amor.
- Yo... - Dijo un poco nervioso - Tú... No le perteneces a nadie - Dijo ahora seguro.
- Eso no es cierto San - Este lo miró confundido - Yo te pertenezco niño hermoso, soy tuyo, eso significa - Dió un corto beso en su mano - Que no podría dejar de quererte Sannie, que te voy a cuidar lo que me reste de vida y que no tendrás que preocuparte por qué tenga a alguien más porque mi amor - Dijo son una sonrisa - Me tienes.
San sentía su corazón latir muy rápido ¿Entonces a eso se referían con pertenece a alguien?
Sonrió levemente.
- Entonces también soy tuyo Woo - Dijo sonriendo.
- San, déjame amarte - Dijo sobre sus labios.
- Me gusta todo de ti Woonie - Dijo observándolo nervioso.
- Te amo San - Soltó sin más, no pensó en ningún momento, aquellas palabras salieron de sus labios de manera sencilla, sus sentimientos estaban a flote, su corazón latía rápido.
- Yo... Te amo Woo - Dijo sonriendo.
Nunca había escuchado aquellas palabras antes pero sonaron tan lindas de Wooyoung que quiso repetirlas. Este río.
- Eso significa que solo tendrás todo esto conmigo San, que tú corazón - tocó su pecho - no dejará de latir así por mi.
- Entonces te amo mucho - Dijo sonriendo juguetonamente.
Wooyoung sonrió para luego tomarlo en brazos y besarlo. Lo besaba lentamente, dejaba suaves picos por sus labios. Empezó a besar sus mejillas y hacerle cosquillas, amaba esa risa juguetona, tan aguda, tan sublime.
Su pequeño ángel era hermoso.
- Sannie - Dijo empezando a dejar suaves besos por su pecho - deberíamos...
Tenía una enorme erección, había estado esperando a San por tanto tiempo. Cuando de pronto el timbre sonó. San se asustó un poco.
- Yo ... Me esconderé - Dijo con una sonrisa.
- Bien bebé, iré a ver quién es - dijo dejando un último beso en sus labios.
Se acomodo bien y se dirigió a la puerta. Jiwoo estaba en aquella puerta con una enorme sonrisa y una caja.
- Feliz cumpleaños Woo - Dijo abrazándolo fuertemente, Wooyoung correspondió al abrazo contento, era cierto, lo había olvidado, toda la semana se la pasó pensando en San y olvidó que era su día.
Jiwoo se adentro sin permiso en la casa emocionada.
- Todos vendrán en unos momentos Woo, los cité - Hablaba dirigiéndose a su equipo de sonido para seleccionar la música.
- Oh, no... No debieron - Dijo sorprendido.
- Te mereces una fiesta a lo grande, los chicos traerán todo Woo - Le sonrió.
Wooyoung rápidamente se fue a la cocina.
- Sannie - vió a aquel niño salir por el costado del refrigerador.
- Feliz cumpleaños Woo... Yo no lo sabía, T-te hubiera traído algo - Esa mirada triste lo mató.
- Sannie, el mejor regalo es que aparecieras bebé - Dijo dirigiéndose a él.
- Dejaré ... Que estés con tus amigos - Dijo sonriéndole aún con un poco de tristeza.
- San, déjame hacerte el amor está noche - Dijo cerca de su rostro - ese será el mejor regalo del mundo, no hay nada que desee más que eso, y solo tu puedes dármelo.
San se emocionó mucho, era cierto, solo él podía darle aquello.
- Si Woo- Dijo sonriendo emocionado - Entonces esperaré en el sótano.
Pensaba también en hacerle un dibujo, se emocionó tanto que a los pocos segundos desapareció tras aquella puerta.
Wooyoung sonrió, amaba con toda su vida a aquel niño hermoso.
Salió de la cocina y escucho el timbre, todos sus amigos estaban ahí. Todos emocionados, la música sonaba fuerte, no había mucho problema ya que las casas vecinas estaban muy lejos. Lo suficiente para no escuchar nada desde ahí ...
Todos reían y bailaban, Wooyoung no podía ocultar su emoción al pensar en tener a San. Empezó a tomar demás, moría por sacarlos y llamar a San, Jiwoo se le pegaba, le parecía un poco irritante, pero no podía simplemente botarla, se dirigió a la cocina. Se sentía realmente mareado, Jiwoo lo siguió.
San observaba todo, se preguntaba porque aquella chica se le pegaba tanto, le molestaba.
- Wooyoung yo - era evidente que estaba pasada de copas - quiero...
Se le acercaba demasiado. San estaba molesto, aquella chica tocó la mano de Wooyoung.
- Amo a alguien Jiwoo - San se quedó perplejo - Lo amo con mi vida - Se podía notar la sinceridad en sus arrastradas palabras por el alcohol. - Mi pequeño ángel me tiene loco.
- Woo tú - Jiwoo se alejo - Eres...
- Solo es a él - podía ser completamente honesto ahora - No podría mirarte de la manera que quieres porque lo amo.
- Pensé que era por tu perdida yo... No sabia que te habías... Enamorado - estaba decepcionada.
San sonrió, Wooyoung hablaba de él.
- Es mi bebé - Dijo sonriendo mientras se apoyaba en el refrigerador -
- ¿D-donde lo conociste ?
- Eso... No importa Jiwoo - Dijo calmado - Solo, olvida que algo podría pasar entre nosotros, lo tengo a él y eso... Eso es todo lo que importa.
Jiwoo solo desvió la mirada y se fue. Wooyoung negó con la cabeza, quería echarlos a todos, quería ir con San.
No soportaba más.
Cuando salió de aquel cuarto todos estaban divertidos.
- Yo... Iré a dormir Jongho, estoy muy cansado - Dijo calmado.
Este también se encontraba ya muy mal.
- Bien bien, yo creo que dormiré aquí - dijo acurrucandose en el sillón.
Se dirigió rápidamente a su cuarto.
- San - Dijo calmado
Escuchó su puerta abrirse, aquel hermoso niño de hoyuelos entro. Wooyoung lo miraba de aquella manera. Tenía un dibujo en la mano, lucía tan adorable.
- Es para ti - Dijo con su característica sonrisa.
Lo observó, había dibujado a Wooyoung como un ángel.
- Es lo más hermoso que me han dado San - Dijo sonriendo - pero también quiero mi otro regalo.
Lo tomó en brazos y lo desvistió rápidamente. San se sorprendió, Wooyoung siempre era delicado con todo, y ahora lo observaba de manera hambrienta, el deseo que tenía era inmenso. Se desvistió rápidamente.
Ambos estaban desnudos y Wooyoung empezó a besarlo salvajemente. San se sentía extraño, pero le gustaba. Le encantaba también de esa forma.
Wooyoung no dió aviso cuando se dirigió a su entrada y empezó a lamerla y jugar con sus dedos. Pasaba su lengua por aquel rosado pene, no tenía control, la exitación era demasiada y escuchar que San disfrutara de aquello solo hacia que lo desee más. Se metía a su pequeño miembro en la boca, succionaba desesperado. Era tan rosado y bonito, San por pura inercia movía la pelvis de aquella manera tan adorable. Era torpe y dulce al mismo instante, repartía besos por su cadera.
Su pene dolía, dirigió dos de sus dedos a los labios de San quien cerraba fuertemente lo ojos, y gemía.
- Lámelos - Dijo firmemente.
San lo demoró a obedecer, Wooyoung lucía tan diferente pero a la vez tan atractivo.
Daba suaves lamidas, como un pequeño gato, era muy tierno, Wooyoung solo lograba calentarse más con aquello. Quitó sus dedos y adentro su lengua en aquellos rosados labios, mordía su labio inferior de manera hambrienta mientras que con la otra mano empezaba a adentrar un dedo en la estrecha entrada de San.
- Woo ... Mghmm - Gemía fuertemente, arañaba su espalda, aquellas uñitas dejaban marcas profundas, Wooyoung amaba sentir eso.
De pronto tres dedos ya se encontraban en aquella entrada, se movía de manera deliciosa sin compasión.
Hacia círculos mientras observaba como San se contraía y peñizcaba su brazo, todo en una mezcla de dolor y placer. San mordía su labio inferior, algunas lágrimas caían por sus ojos. Se empezaba a retorcer, Wooyoung de pronto quitó sus dedos y dirigió su pene. Lo metía lentamente, observando como el rostro de San se volvía un hermoso poema, cuyo placer y sufrimiento se mezclaban. Aquella hermosa cara solo podría verla él o al menos eso creía.
Se terminó de meter, empezó a moverse lentamente, no podía controlarse por mucho, San abría las piernas, de aquella manera, como entregándose por completo a él sin dejar de gemir y dar arañazos.
Pronto adoptó un ritmo salvaje, se dejaba guiar por el deseo. San daba gemidos tan agudos. Lo volvía loco, el alcohol jugaba un gran papel, volviendo todo mucho más placentero, no supo en qué momento empezó a dar mordidas por el cuello de San, dejaba marcas moradas por este.
San sentía que moriría, tras una de las fuertes embestidas de Wooyoung se corrió, contraía su estómago por el orgasmo mientras emitía un dulce sonido ahogado en placer.
- Aghmm...Humm - No sabía que le pasaba, sentir a Wooyoung dentro suyo era enviciante, quería mucho más, Wooyoung lo volvía un completo adicto a sus caricias.
Wooyoung continuaba embistiendo con rudeza sin dejar de apreciar aquel hermoso cuerpo, de pronto con su pene aún erecto salió de San.
- Te quiero en cuatro bebé - Wooyoung dejaba rienda suelta a todos sus sucios deseos, masturbándose siempre pensando en aquel hermoso cuerpo de las maneras más sucias en la que lo tendría. Toda la semana fue igual y ahora que lo tenía no le importaba nada, peor aún cuando San parecía disfrutar demasiado con aquella manera de hacerlo.
Lo puso en la posición que tanto deseaba.
- Wooyoung que...
No termino de hablar cuando Wooyoung nuevamente metió su pene y empezó a moverse rápidamente.
- Aghm... Mghmm.. Woo - la cama se movía al ritmo de las embestidas. Poco le importaba que todos sus amigos se encontraban abajo. Solo pensaba en tener más de San.
Tomaba aquella pequeña cintura, San tenía un cuerpo tan precioso, no entendía como un niño podía tener una cintura tan pequeña, su cuerpo parecía querer mezclar una pureza tan preciosa junto a un cuerpo que podía volver adicto a cualquiera, podía causar una lujuria ante los ojos de cualquiera.
San presionaba las sábanas sin aguantar aquello. Por su mente pasaba el rostro de Wooyoung, no podía observarlo pero vaya que se lo imaginaba.
- Mierda... San - Decía entre gemidos - Eres... Tan sensual...
San no tenía idea de que significaba aquello pero Wooyoung parecía agradarle.
- Woo... - no podía, tendría un segundo orgasmo, apretó de manera deliciosa el pene de Wooyoung al haciendo que este se corriera junto con él. Sentía aquel líquido caer por sus piernas.
Wooyoung lo abrazó a su cuerpo, lo pego a su pecho, alargaba el orgasmo lo más que podía, movía la pelvis lentamente. Mientras lo rodeaba con sus brazos.
- Aghm... - Wooyoung metió sus dedos en la boca de San, este entendió y empezó a lamer.
- San... - Aquel nombre salía de manera natural de sus labios.
Wooyoung lo llevaría a cumplir con sus más sucios deseos, ahora sabía que San lo acompañaría entregándose en el placer, sabía que lo quería tanto como él, no le importaba ya nada lo exterior, San era suyo y así debía ser por siempre.