San crecía cada vez más, pasaba el tiempo rápidamente, Wooyoung cada día se enamoraba de los cambios de este, su belleza era cautivante, ya muchos pretendientes tenía, ¿Que si se sentía celoso? Para nada, San rechazaba todo lo que respiraba a su alrededor.
- San podría venir a mi fiesta - Le decía un niño de la clase de este - Lo invite pero no acepta.
- Tranquilo - Sonrió con calma - Yo mismo lo llevaré.
San salía emocionado de la clase, siempre saltando sobre Wooyoung, un suave beso en su mejilla se posaba, trataban de ser discretos, ya que en un paso en falso terminarían llamando la atención de todos, San era presentado como su hermano menor.
Wooyoung lo recogía todos los días. Cada día era igual, San se emocionaba tanto de verlo.
Wooyoung esperaba pacientemente a San.
- San de verdad que es un niño muy listo - Decía aquella profesora de aspecto hermoso y joven. Hace tanto que se sentía atraída por Wooyoung, el modo tan dulce de tratar a su "hermano" le encantaba, no era la única, Wooyoung llamaba fácilmente la atención por su atractivo y por supuesto lo varonil de su actitud.
- Lo sé, Sannie es brillante - hablaba con dulzura, esperaban a qué este saliera.
San salía de clases conversando con Hongjoong, de pronto vió como aquella profesora hablaba divertida con su Wooyoung, frunció el ceño.
Se fue directamente dónde Wooyoung y lo abrazó.
- Tu hermano mayor es genial Sannie - Decía la maestra de manera cariñosa.
- Lo sé, es muy lindo - Se aferraba fuertemente a él.
Wooyoung se rió, aquel niño entre sus brazos lo volvía loco.
Se lo llevó en brazos hasta afuera.
- Wooyoung, no le hables - Decía serio.
- Mi amor, no tienes que preocuparte por nada de ese tipo - Lo subió al carro y se dirigió a su casa, San con aquella mochila en su espalda y uniforme le encantaba.
No podía existir niño más tierno y lindo.
San se bajó emocionado, tenía mucha tarea, era extraño pero le encantaba, quizás era por el hecho de que Wooyoung muchas veces lo ayudaba con esta, amaba verlo concentrado, amaba como intentaba hacer todo con él.
Se adentro emocionado en la casa, todo para quedar perplejo. Todo estaba hermosamente decorado, muchos peluches se encontraban en el piso pero había uno en especial que le llamo la atención, era un lindo oso café grande. Se lanzó sobre este emocionado, Wooyoung amó verlo tan feliz.
San notó aquella mesa decorada, había un vino en medio de la mesa.
- Serviré la comida mi amor - Dijo acercándose a él.
- ¿Woonie, porqué? - Dijo confundido.
- Hoy es el día del amor, es cuando le haces a la persona que amas un regalo especial, así será todos los años bebé -
- ¡¿Qué?! Yo no sabía Woo, no te traje nada - Aquellos lastimeros ojitos hicieron que algo dentro suyo se arrugara.
- Quería que fuera una sorpresa bebé, pero esto es para ambos, me podrás dar tu regalo más tarde - Besó sobre su mano - Sólo déjame hacerte el amor toda la noche San.
- Woonie - Se abrazó a él - A la siguiente te daré muchas cosas.
- Me basta con tenerte bebé - San era un encanto.
Wooyoung preparo una deliciosa cena y comieron juntos mientras conversaban, San le hablaba de todo lo que aprendía emocionado.
- Entonces lo golpeé -
- ¿Que dijiste San? - Se quedó perplejo
- No iba a dejar que insultara a Hongjoong, pero tranquilo Woo, lo amenacé, no dirá nada - San cada vez era tan diferente ¿Dónde quedaba aquel angelito? Bien, recordando todos los asesinatos que cometieron juntos se daba cuenta de lo estúpido de su pregunta.
- Pensaba que podíamos viajar San - Soltó de repente - Nos quedamos por mucho tiempo acá y quiero que conozcas muchos lugares bebé - Decía dulcemente.
- Pero...
- Mi amor, siento que algo te molesta, hace mucho que no parece gustarte la idea de que salgamos o estar lejos de aquí - Decía calmado.
- Wooyoung es solo que... Tengo miedo - Se sinceró - Tengo miedo de que puedas encontrar a alguien más, después de todo sigues siendo un humano y hay una gran posibilidad de que puedas fijarte en alguien más, no quiero ir a un lugar lleno de personas que pueden llamar fácilmente tu atención - Aquel tono tan frío de hablar.
Se levantó de su sitio para tomarlo en brazos y llevarlo a aquel sillón.
- Mi amor eso no va a pasar - Lo abrazaba cariñosamente - no tienes que sentir miedo de algo así, tú eres el único para mí y así será siempre, pero - Suspiró, miraba que San aún lucía desconfiado - Si algo así pasa tienes todo el derecho de acabar con mi vida - Dijo con un tono serio.
- Wooyoung - San lo vió directamente.
- Si llega a pasar puedes hacerlo San, tendría que ser muy estúpido para perder a la persona por la que luche tanto - Besó sus mejillas con cariño - ¿Eso está bien?
- Te cortaré en pedacitos Wooyoung - Bien, San sacaba un lado muy celoso y oscuro - eres mío.
- ¿Y que hay de ti?
- Oh, los angeles solo pueden sentir eso una vez en su vida, tú eres el único para mí Woo, así que no tienes que preocuparte, ese tipo de cosas se quedan, tú serás el único para mí pero yo debo cuidar de que nadie te aparte - San lo abrazaba demasiado fuerte.
- No pasará algo así San - dijo correspondiendo el abrazo - Pequeño demonio.
- Woonie, te amo -
Wooyoung amaba a su pequeño, esperaba ansioso a qué este creciera, tendría una hermosa figura siempre, amaba el hecho de poder envejecer juntos.
La noche llegaba y San se había pasado con el vino
- Mierda Woo, esto es muy rico - Decía arrastrando las palabras, este río
- Creo que es suficiente - Dijo quitándole la botella - Es hora de ir a la cama.
- Woooooo - se tiraba encima suyo - Vamos a coger ... Me pondré lindo para ti...
Wooyoung sonrió, lo tomó cargado y lo llevó a la habitación.
San se bajó y rápidamente tomó aquellas mallas blancas que a Wooyoung tanto le gustaban, una gasa transparente, un choker de lencería blanco.
Wooyoung se desvestía, muchas heridas jamás cicatrizaron, las miraba y recordaba cuánto significaba su niño para él.
San salió, era divertido verlo tambalearse por el alcohol.
- Vamos Woo - Iba torpemente hacia él.
- Mira como te pones Sannie, eres precioso -
San sonrió antes de empezar a lamer su pene, era un experto en darle placer, Wooyoung lo observaba detenidamente.
- Ven aquí amor - Lo tomó del rostro, este se acomodó sobre sus piernas, solito empezó a introducir el pene de Wooyoung en él, este miraba el rostro lleno de dolor de San, bien, conocía como a este le encantaba que fuera de esa manera.
Empezaba a moverse mientras clavaba sus uñas en Wooyoung.
- Bien Sannie, supongo que querrás que no tenga compasión contigo.
- Woo ... Mghmm... - Este lo cogió de las caderas y empezó a embestir fuertemente. San jadeaba, no dejaba de pellizcar.
- Me encantas San - Decía mientras miraba como este se entregaba al placer.
Rápidamente lo puso debajo suyo, tomó sus labios, San movía su lengua de manera deliciosa, embestia lentamente, sonrió sobre aquel beso, quería que esa noche fuera diferente.
Empezó a dar suaves besos por su cuello, no ejercía ninguna fuerza por primera vez, San se sentía algo extraño, aquello era tan diferente a como lo sabían hacer.
Wooyoung lo tomaba con mucha delicadeza, amaba las caricias que le regalaba, amaba que este lo besaba con sumo cuidado, amaba que fue tan dulce.
- Mi amor - Susurro sobre su oído - Me muero por casarme contigo, quiero que tengamos una vida tranquila y feliz.
- Yo .. quiero todo eso Woo, quiero casarme y tener hijos -
Wooyoung rió.
- Supongo que eso será después cuando...
- Pero yo quiero ahora, hazme bebés Wooyoung - dijo de manera demandante, bien el alcohol le afectaba demás a San, Wooyoung rió.
- No puedo mi amor, no funciona así -
- Tú... Tú no quieres - Volteo su rostro molesto.
- Un bebé no puede cuidar de otro amor, estás pequeño, pero en unos años adoptaremos uno - Dijo cariñosamente intentado que este lo mirara.
- Pero yo quiero ahora - Wooyoung moría de ternura.
- Te daré todo lo que quieras, no pongas esa carita - Empezó a repartir suaves besos por su cuello.
San empezaba a reír, Wooyoung le hacía cosquillas, el duro miembro de Wooyoung se encontraba aún dentro suyo, todo era lento, todo era increíblemente sublime.
A San le encantó hacerlo de esa forma, tenía un lento y dulce orgasmo, una combinación deliciosa entre las embestidas de Wooyoung y sus besos.
Wooyoung también se corría dentro suyo, verlo vestido de aquella forma lo hacía pensar tanto en una boda, San lucía como si usará un traje para su luna de miel, notó que este crecía, necesitaba comprar más ropa para su niño.
Continuaron besándose lentamente.
- Ya lo pensé bien, no quiero hijos - Decía San de repente - No quiero que lo quieras más que a mí, si lo haces lo mataré.
- San - Suspiró, su niño parecía en verdad un demonio por dentro - No matarás a nuestro hijo.
- Es broma - Decía después de unas risitas - No podría matar a alguien que salió de ambos... - Aquella vocecita llena de inocencia y felicidad.
Wooyoung solo sonrió, bien, la bebida no dejaba pensar bien a San, eso o tendría que explicarle cómo funcionaban realmente las cosas.