San estaba nervioso, nuevamente su corazón latía así de rápido, había escrito por muchos días todo lo que se le pasaba por la cabeza, lograba desahogarse de muchas cosas, una página tras otra repleta de pensamientos sobre Wooyoung, nada lo preparaba para esto.
Observaba a Wooyoung salir de la escuela por primera vez, sintió una horrible punzaba al notar a una mujer en el auto. Era muy bonita, su cutis se miraba bien cuidada, de lejos parecía una modelo, la mujer llevaba una mirada sin expresión, empezó a sujetar su cola cómo era de costumbre cada que estaba nervioso.
Vio a Wooyoung adentrarse en el auto, este no le había hablado en toda la semana, pensó por lo último que dijo que pasaría algo, pero nada, llegaba a su casa decaído.
Nuevamente empezaba a escribir, parecía hablarle en cada carta. Al terminar empezaba con sus tareas, estaba muy feliz con sus notas. Estaba bien en casi todo. Todos los maestro eran muy buenos con él, muchas veces debido a la apariencia tan dulce que este tenía, con una mirada lograba enternecer a todos.
Al día siguiente llegaron a sus oídos muchos rumores, estaba sorprendido, le decían que pronto otro híbrido entraría en su escuela.
Al parecer también había Sido rescatado por una buena familia, podían ponerlo en cualquier escuela, pero les gustó la idea de que fuera la misma a la que San asistía, les pareció que si este ya era aceptado allá, su pequeño híbrido no pasaría por problemas por su apariencia.
No pasaron muchos días para que este se incorporara, era casi de la misma estatura que San, a diferencia de este, sus orejas y cola eran cafés, su mirada era penetrante, llevaba la seriedad consigo, a penas ingreso a la clase se sentó al final, San lo vió asustado, ese híbrido no era igual a él. Era mucho más robusto y parecía tener una actitud mucho más irritada que la que tenía San al principio, y vaya que eso era mucho.
Todos continuaron con sus cosas, San sentía la mirada de aquel híbrido atrás suyo.
- Te he dicho mil veces que no aprietes tu colita así - Decía Mingi agarrándolo de las manos - No te va a hacer nada, yo no me alejaré de ti.
- No le agrado - Dijo sintiendo que este lo miraba con desprecio al voltear ligeramente.
- Da igual Sannie, tú tienes tu grupo de amigos, y Yunho y yo somos mucho más altos que él, no te va a hacer nada gatito - Dijo tocando su cabeza con cariño.
Bien, era cierto, no podía hacerle nada si estaba con sus amigos. Se sentía un poco extraño, cuando escuchó de que habría alguien como el pensó que podían ser amigos, pensó que ya no se sentiría como un extraño, no pensó que aquel híbrido se mostraría así de irritado.
Sus clases pasaron con normalidad, la profesora lo presento, su nombre era Yoongi, no mostró expresión cuando esta lo presento.
Wooyoung se llevó una increíble sorpresa, había estado muy metido en solucionar muchos problemas que estaba teniendo en su casa. Continuó sus clases con normalidad, se preguntaba que le pasaría a San por la cabeza al no ser el único.
La cara de aquel híbrido era de pocos amigos.
Una vez que su clase terminó vio como todos salían, San salía tranquilo con su pequeña lonchera, sonrió al verlo, era muy dulce. Todo su humor cambio cuando vió a aquel híbrido acercarse a San, este jalo su colita haciendo que este diera un doloroso grito.
Mingi de manera automática lo empujó fuertemente. Este río, Wooyoung estaba más que molesto.
- Yoongi quédate - Dijo serio - Toma asiento adelante, los demás salgan.
- Sannie - Tocó su hombro, este tenía su colita entre sus manos, había apretado fuertemente esta - ¿Estás bien? - Dijo agachándose.
- Si - Decía nervioso - yo, no se porque hizo eso, no le hice nada.
- Hablaré con él - Dijo tomando su rostro, se arrepintió, las mejillas de este se empezaban a poner rojas denotando sus nervios.
Le sonrió antes de adentrarse en la clase.
- ¿Porqué hiciste eso? - Estaba demasiado molesto.
- Es lindo - Dijo de manera arrogante - sólo quería tocarlo.
- No puedes volver a hacer algo así - Dijo cruzándose de brazos y recostándose en la silla - Si vuelves a molestar de algún modo pediré que te cambien de salón.
- Nono por favor - Dijo este de repente - Bien, no lo molestaré.
Wooyoung observaba aquel híbrido, vaya que para tener esa apariencia tenia un rostro lleno de apatía y una actitud no muy amistosa.
- Bien Yoongi - Dijo levantándose - Discúlpate con él.
- Lo haré, sólo no me cambié -
- Bien - Suspiró, pensaba en que a San realmente le debió asustar aquel híbrido. Debía entenderlo también, era evidente que no había pasado por nada bueno en el pasado - Puedes irte.
Este de inmediato salió, Wooyoung estaba algo irritado, esperaba que este no generara más problemas, en momentos como ese agradecía que San estuviera rodeados de niños tan altos, San a lado de Mingi, Yunho y Seonghwa parecía un pequeño gatito.
Salió del salón, notó que este se fue a disculpar con San, Mingi parecía llevar una cara de pocos amigos al verlo acercarse. San sólo asintió por la disculpa.
- Si entras en celo podemos...
- ¿Que diablos estás hablando? - Dijo Seonghwa levantándose - San no hace esa clase de cosas.
San se puso nervioso, era cierto que podía entrar en celo, como ya había experimentado una vez, al revisarlo aquella vez escuchó lo que le dijeron a Jongho, normalmente los híbridos no contaban con tal condición, nadie quería un objeto sexual para tener hijos, San era diferente, se asustó, si ya pensaba que era alguien rechazado por la sociedad por ser diferente, escuchar que eres incluso más raro lo asustó, pensó que Jongho no querría hacerse cargo.
Recordó el modo en el que empezó a apretar su colita mientras sus lágrimas caían por su rostro, miraba el rostro atento de Jongho quien asentía a todo lo que el doctor le decía.
Pensaba en que este lo dejaría ahí, que quizás volvería a aquel horrible lugar o simplemente tendría que vivir en las calles a la deriva de quién lo quisiera para algún acto evidentemente sexual, se dirigió nuevamente a aquella camilla, no quería escuchar nada más.
Jongho regreso con una bolsa llena de cosas.
- Bien bebé, supongo que tendremos que comprar un poco de comida, mi refrigerador está vacío y - Dijo entrando con una sonrisa, está de desvaneció al ver cómo por el rostro de San caían pesadas lágrimas, mientras apretaba su cola nervioso - No hagas eso.
Lo detuvo, la pobre colita de San debía tener muchos rasguños.
- ¿Qué pasa? - Dijo yendo directamente a abrazarlo.
- No ... No me abandones... Yo - sintió un terrible punzón en el corazón, al ver al pequeño híbrido tan triste e indefenso.
- Jamás lo voy a hacer, vamos a vivir juntos y voy a cuidarte ¿Si? No llores- San asentía aún abrazándolo fuertemente.
Volvía a la realidad, sus recuerdos desde aquella fecha fueron hermosos.
- No importa, puedes irte - Dijo seco antes de empezar a comer calmádamente.
- No te acerques o te romperé la cara - Dijo un Mingi furioso. Este solo se fue con una cara apática.
Continuaron en sus cosas.
Los siguientes días aquel híbrido parecía querer acercarse a San de cualquier forma. Wooyoung lo notaba, y también la incomodidad de San al tenerlo cerca, seguía manejando sus cosas en casa, su hijos al parecer querían irse con su madre. Pensó en el divorcio pero su mujer decía amarlo, no podía creerle, aquel amor se había acabado hace mucho. Pensaba en quitarse esa carga, pero primero tenía muchas cosas que aclarar, empezaba a perder la cabeza por San.
Este rondaba casi todos sus pensamientos, y verlo todos los días en clases era enormemente tentador, sabía que el año se acabaría y tendría la oportunidad perfecta para terminar con aquel pequeño amorío, pensaba en las cosas que habían pasado hasta ahora, el besarlo ya había sido mucho, que lo tocase de esa forma hasta que este terminara por correrse sobre sus piernas ya no era definitivamente aceptable.
La culpa se lo comía, intentaba dejar las cosas ahí, observaba que durante las clases este lo seguía mirando de aquella forma, no podía evitar sentir ternura, San le encantaba.
Paso una semana más, todos salían al recreo, Wooyoung se sintió extrañado cuando sólo los dos híbridos se quedaron, San tenía una mirada muy extraña, sus mejillas estaban muy rojas, le dijo a Mingi que debía hablar con el maestro y que se fuera, Wooyoung frunció el ceño al ver la mirada del otro híbrido sobre San.
San se levantó de su sitio, su cola jugaba por su cuerpo, parecía alguna manera de querer atraer, claro que iba dirigida a Wooyoung quién continuaba sentado.
Yoongi se levantó rápidamente y corrio hacia el pequeño híbrido.
-Sabía que entraría en celo en cualquier momento - Dijo tomándolo de la mano.
"Mierda"
Fue todo lo que pensó Wooyoung.
- Ah... Déjame - Decía San renegando, quería ir con Wooyoung.
- ¿A dónde irás? Yo te puedo ayudar gatito - Wooyoung se sorprendió, al parecer era cuestión de instintos -
- M- maestro - Esa mirada, sabía que era su perdición.
Se levantó rápidamente.
- Suéltato - Dijo alejándolo de San, mala idea, este se dirigió rápidamente hacia él.
Conocía ese rostro, sabía que le pediría.
- Llamaré a sus padres - Dijo serio llevándose a Yoongi afuera, quien a regañadientes se iba.
San empezaba a quitarse la ropa, Wooyoung se volteo encontrándose con aquella dulce imagen. Se asustó en algún momento podría ir algún otro maestro, lo primero que hizo fue llamar a Jongho, habían intercambiado de números ya que sabía que su celo podía ser repentino y necesitaba estar en contacto con él, de hecho casi todos los maestros lo tenían, Jongho era demasiado prevenido.
Tomó rápidamente su teléfono, no debía verlo, no se enfrentaría a aquella excitante imagen.
- Maestro... Mmghmm...- Escuchó aquella vocecita detrás suyo, se sintió irritado, demoraba en contestar, sintió a San tirar de su ropa.
- San - Suspiró.
- Hagámoslo , estamos solos, solo hágamelo - Decía acercándose a su miembro, este ya era notorio.
- No haremos nada -
- Un beso - Dijo muy calmado para lo desesperado que se había visto antes - Sólo uno chiquito.
- San - Dijo, no entendía que le pasaba por la cabeza cuando se agachó - Sólo será un beso.
- Bien - Dijo San siendo él quien empezó con aquel beso, rodeo sus brazos por el cuello de Wooyoung, daba un beso muy intenso, mientras aquel rosado y dulce pene estaba erecto, Wooyoung sentía la pequeña y rasposa lengua de San jugar con la suya. Sus manos estaban sobre los brazos de San, no se atrevía a tocarlo....
San tomó una de las manos de Wooyoung y la llevo a su pequeña cintura, Wooyoung seguía sumido en el beso pero sentía su mano tocar aquella piel tan suave, solo la mantenía ahí pero la calentura nuevamente le jugaba una mala pasada, bajo su mano un poco más, no debía, pero para cuando lo notó, apretaba una de sus nalgas fuertemente, un gemido ahogado salió de San.
San no dejaba de jugar con su lengua y envolverla a la de Wooyoung. Este ya tenía ambas manos tocando todo su pequeño cuerpo, San sentía como Wooyoung empezaba a dejarse llevar, su cabeza estaba repleta de imágenes sexuales con él, aquella camisa lo fastidiaba, quería ver más de Wooyoung. De repente este lo cargo sin cortar el beso, lo colocaba sobre una de las carpetas del salón, lo recostó en esta y empezó a bajar por su cuello, San sonreía, estaba siendo tocado y besado por su maestro.
Este besaba por todas partes, su lengua empezaba a pasar por toda su piel, estaba cargado por el deseo, se llevaba el pequeño miembro de San a la boca y lo saboreaba, era lo más delicioso y lindo que había probado. Seguía besando por sus muslos, este abría las piernas invitándoló a hacer lo que quisiera.
Sentía su cuerpo estar en llamas, la calentura lo mataba, Wooyoung mirándolo así era todo lo que quiso siempre, Wooyoung se detuvo para poder liberar su erección, San no desaprovechó el tiempo, se dió la vuelta se recostó sobre la carpeta y elevaba el trasero, su colita parecía invitarlo a hacerlo.
Sentía que moriría por su deseos.
- Wooyoung.... Aghmm - ¿Porqué de repente lo llamaba por su nombre?, No podía estar más excitado, pero debían pensar en su entorno, su miembro estaba demasiado adolorido y tremendamente ansioso por profanar esa entrada que San le mostraba casi como suplicando que lo hiciera.
Su ano se contraía deliciosamente, empezó a masturbarse, no entendía que le pasaba por la cabeza para tener que hacer algo así. San lo notó, se dió una vuelta lentamente, mostrando aún más la hermosa figura que tenía, acercó su rostro a aquel trozo de carne que tanto quería probar, estaba ansioso, Wooyoung no podía evitarlo, San dió una suave lamida a la punta, imaginarse incontables veces eso era malo ahora.
Su lengua raspaba pero era deliciosa, daba suaves lamidas, sentía que solo con eso podría correrse en cualquier momento, desabotonó su camisa. Mostraba un poco, estaba por perder la cabeza. San se metió de repente todo en la boca.
- Mierda San... No puedes hacer algo así - Decía tomándolo de la cabeza - Aghmm ... San... Detente - empezaba a mover la pelvis, era demasiado para él.
- La quiero dentro de mi - Dijo tras quitarlo de su boca - Solito se acomodó y tomó su miembro y empezó a introducirlo, Wooyoung estaba observandolo, era lo más caliente que había visto en su vida, San se metía su pene lentamente, miraba como este entraba de a pocos, mientras San se arqueaba, ya estaba en un punto de no retorno, si San lograba meter toda su extensión, no pararía, se lo haría de manera salvaje y brusca sobre esa carpeta, su mente estaba sumida en las mil formas de destrozarlo, solo imágenes de San siendo penetrado por él estaba presentes.
Cuando estaba por decidirse a meter todo de una cuando vio el rostro lleno de placer de San, su celular sonó. Sacudió su cabeza, volvió a la realidad... No podía hacer eso, menos en una clase, cogió el celular rápidamente.
- Disculpe por no contestar - Era la voz de Jongho - ¿Que pasó?
- Es San - Dijo cómo pudo, San había jalado de él, nuevamente lo dirigió a la carpeta y posicionandose bien empezaba a adentrar su pene, Wooyoung quería botarlo pero era enfermizamente sexy - Es su celo.
- Oh díablos, enviaré a Yeosang, muchas gracias por avisarme -
San logró meterlo, tenía una sonrisa satisfecha, se sentía lleno, había dolido, no tanto ya que si su propósito era sexual evidentemente debía gozar de una lubricación natural, lamentablemente Wooyoung no era el primero en experimentarlo aunque lo hubiese deseado San con toda su alma.
Wooyoung estaba por morir, miraba todo su pene dentro de aquel niño, esa colita sólo jugaba un papel aún más enfermo.
-Muevase ... Gmhmm... Vamos... Hágalo- sentía que su cuerpo estaba tan desesperado, pero sabía que el recreo acabaría pronto y era una locura, San había cruzado muchos limites.
Una fuerte primera estocada, pensó al principio que solo sería una, cuando de repente la segunda y más necesitada aparecía, se sentía en la gloria estar dentro de San. Se sujetaba de su cintura, sus manos apretaban fuertemente, su mirada se perdía en el deseo.
- Que rico... Maestro siga... Wooyoung Aghmm... Sigue, no pares - Wooyoung mordía su labio fuertemente, no tenía tanta fuerza de voluntad. Dió una tercera estocada, ganándose un gemido de San delicioso, sus uñitas se clavaban débilmente en su mano.
- San - Se acercó a sus labios, se perdió en esa mirada, al alejarse lo notó, era solo un niño.
Pensó, por un pequeño momento logró pensar en lo que hacia, quitó su pene rápidamente.
Se asustó de si mismo, ya no se reconocía, jamás hubiera hecho algo similar antes. Se acomodó la ropa rápidamente y ahora con molestia vistió a San quien no quería. Sintió sus uñas clavarse en sus manos.
Lo hizo un poco brusco, el tiempo les jugaba en contra, quitó el seguro de la puerta rápidamente.
El recreo acabaría, logró ponerle toda su ropa. Este lloriqueaba, se sentía asustado, la excitación se le pasó cuando sentía las uñas de San hundirse profundamente, solo esperaba que este no hablase. Llamó a otra maestra, está se encargó de que los niños esperaran afuera, todos entendían la situación de San, inocentemente pensaban que Wooyoung había estado intentando controlar lo agresivo que se se suponía que se ponía durante el celo.
Jongho les explico esto, al parecer durante los siguiente celos, lo único que demostraba era agresividad, se alegró de ser arañado, quitaría sospechas sobre toda la escena que se había armado en aquel salón.
Llegó Yeosang, Wooyoung estaba sentado en su sitio mientras San era calmado por una maestra, yeosang llegó rápidamente con el peluche que lo ayudaba a calmarse, un pobre perrito mostaza que tenía arañazos por todos lados. Wooyoung sintío ternura.
Mientras más lo pensaba más se daba cuenta de lo enamorado que estaba de aquel híbrido.