- Te amo - Escuchó en aquel susurro de Wooyoung, dos palabras tan simples, tan comunes que en ese precioso instante se volvían las más significantes del mundo.
- Repítalo - Escuchó de aquella voz que continuaba con aquellos sollozos.
- Te amo San - Dijo antes de plantar un suave beso en sus labios.
Estaban por llegar a su destino, Wooyoung lo tenía claro, debía volver, sólo pensaba dejar a San allí, con Yeosang estaría a salvo.
A penas llegaron a su destino pagó y se dirigió a aquel lugar, San se sentía demasiado alterado, lograba ver un poco de aquel lugar, todo parecía pasar ajeno a él, esas paredes, esas escaleras, hace mucho que no había estado allí.
Sintió como Wooyoung tocó aquella puerta, inmediatamente se aferró fuertemente a él.
- San - Escuchó aquella voz, no pudo contenerlo, un lloriqueo fuerte salió de sus labios, las lágrimas cubrían su rostro.
Wooyoung se adentro con este en sus brazos aún. Yeosang inmediatamente trajo una bata para el pequeño híbrido quien no dejaba de llorar.
- Mi amor - Dijo abrazándolo, San se metió entre sus brazos, nuevamente esa calidez, otra vez esos brazos que le dieron tanto cariño desde pequeño, se sentía tan seguro, Yeosang le daba tal tranquilidad - Yo me encargaré de él.
De pronto escucharon aquellos agudos lloriqueos que hicieron a San olvidarse de todo.
- ¿Dónde están? - Dijo cuando Yeosang se levantó rápidamente a traer aquella canastita, los pequeños realmente crecían de manera lenta.
San los miró con detenimiento, olvidó todos los golpes, todo lo que pasó, olvidó todo con tan sólo ver aquellas caritas hermosas, empezaba a sollozar, tenía a sus tres gatitos nuevamente.
San se aferraba a aquella canastita con su vida, tomó a los tres en sus brazos, empezaba a dejar besos por sus cabecitas, estos se tranquilizaban demasiado al estar entre sus brazos.
Wooyoung sonrió, se agachó tomándolo de la quijada dulcemente.
- Volveré pronto amor - San lo sorprendió dándole un beso en los labios impulsivamente, Yeosang se quedó perplejo, jamás en su vida imagino ver aquello, si bien es cierto hace mucho aquello lo hubiera molestado tremendamente no estaba en posición de gritar o decir nada. No cuando San lucía de esa forma, parecía olvidarse de todo, parecía estar tranquilo con los pequeños gatitos y Wooyoung.
- Lo amo - le susurró sobre sus labios.
Wooyoung acarició aquellas orejitas antes de irse de aquel lugar.
San suspiró, tenía a sus bebés, vio como Yeosang salía de la sala rápidamente, escuchaba que este rebuscaba cosas, pronto llegó con aquel botiquín.
- Bebé déjalos en la canasta - Dijo tocando su rostro - Detesto decirte esto después de saber cuánto odias el agua, pero vas a bañarte ahora mismo.
Dijo con una sonrisa que a San le pareció sublime, aquellas heridas que parecían estar en lo más profundo de su alma curaban, no habia necesidad de hablar del tema.
Dejó a los pequeños en la canasta y abrazo fuertemente a Yeosang.
- Perdón - Fue lo único que logró salir de sus labios.
- Sannie - Dijo correspondiendo al abrazo - Está bien, no fue tu culpa amor, sé que sólo estabas asustado, olvídate de eso ¿Si? - Acariciaba sus orejitas.
San asentía con la cabeza.
Lo tomó de la mano y lo dirigió a aquella tina, San quitó aquella bata, Yeosang sintió una terrible punzada, recordó inmediatamente su primer baño en aquella casa, las heridas ahora era terriblemente peores, San se sentó en aquella tina, Yeosang lavó cuidadosamente su cabello, limpiaba su rostro.
- Tus pequeños son igual de intolerantes al agua - Dijo sonriendo - Si fueran grandes ya me habrían arrancado un brazo.
San sonrió.
- Odio que me veas asi Yeosangie - Tocó su mano - Sé que te duele.
Los ojos de este se empezaban a humedecer, la voz de San, su manera de hablar, no parecía ser él mismo niño que vió la última vez.
- ¿Cómo no me va a doler Sannie? ¿Acaso sabes lo mucho que te amamos? Daría mil veces todo lo que tengo por saber qué estarás a salvo - Escuchó esa voz destrozada - Eres mi bebé San, siempre lo vas a ser, no importa qué, quiero que sepas que jamás te dejaría de querer.
- Gracias - Dijo tocando su rostro con ambas manitos, Yeosang tragó saliva al ver que estás estaban casi moradas - Puede que realmente me vea mal por fuera, pero Yeosangie me siento feliz, estoy feliz porque sé que los tengo a ustedes.
- Mi niño - Sonrió, beso aquellas manitos - Eres demasiado fuerte San, eres la persona más fuerte que conozco. Te cuidé hace mucho pese a verte de la misma forma y lo volveré a hacer.
- Te amo Yeosangie - Soltó con una voz extremadamente dulce, su manera de actuar,de hablar, todo en San parecía cambiar.
- Y yo te amo ti gatito - Dijo acariciando su cabecita de manera cariñosa - Hoy podrás dormir con tus bebés, supongo que eso te tendrá tranquilo.
- Me sentiré tranquilo cuando vuelvan Jongho y Wooyoung - Dijo serio - Yo ... ví - Le dolía decirlo, solo lo observó de lejos, sintió tantas cosas al verlo, era una mezcla de miedo y felicidad, más allá del dolor que sentía en aquellos momentos - Lastimaron a Jongho, es por eso que volvió.
- Él es fuerte - Soltó pese a la enorme preocupación - Volverá como si nada.
- Lo sé, Jongho es como una roca - Dijo este sonriendo.
Terminó por cambiarlo, se puso con cuidado la ropa, extrañaba poder usar ropa cómoda, se dirigió a aquella habitación, observó los dos peluches aquel que estaba bastante maltratado y el que Wooyoung le regaló aquella vez, sonrió, Yeosang llevó aquella canastita con los dormilones.
Se acostaron en aquella cama, Yeosang ocultaba la enorme preocupación que sentía, tenía a San entre sus brazos, respiraba aquel aroma, nuevamente su niño olía delicioso, ahora sentía que tenía cuatro bebés, sonrió, los amaba.
Escuchó sus celular sonar, su corazón latía rápidamente, contesto de inmediato al ver que era Wooyoung.
- Debes ir al hospital - escuchó la voz de Wooyoung en la otra línea, este se escuchaba preocupado - Es Jongho, yo estoy yendo para quedarme con San, creo que será mejor que tú acompañes a Jongho.
Ese tono en su voz lo destrozó ¿Qué pasaba con Jongho? Se levantó de inmediato, su corazón latía realmente rápido.
- Kyuhyun se quedó con él, yo llegaré en unos minutos, te enviaré la dirección por mensaje -
- B-bien - Fue todo lo que dijo.
Colgó e inmediatamente se empezó a vestir, San se levantó también, suspiró, la preocupación no iba a dejarlo tranquilo.
Yeosang estaba listo, a los minutos escuchó el timbre. Wooyoung se encontraba no muy bien, San salió rápidamente.
- Ve con él Yeosang - Fue todo lo que le dijo antes de entrar a aquella sala, Yeosang sólo asintió antes de dirigirse al lugar que le indicó.
San observó a Wooyoung, éste lucía adolorido, se acercó a él rápidamente.
- Necesita curar sus heridas - Dijo tomándolo de la mano, Wooyoung lo detuvo.
- Mi amor - Sintió su corazón latir rápidamente. Aquella voz estaba cargada de pena e incluso culpabilidad.
- Jongho - Fue todo lo que salió de su labios - Dígame... Por favor dígame que está bien, yo, tengo que hablar con él, por favor - Empezaba a sollozar fuertemente, Wooyoung pese a estar treméndamente adolorido tiró de él hacia su cuerpo, lo envolvió en sus brazos - Él, yo ví lo que le hicieron.