Había pasado una semana, San tuvo que pasar una noche nada agradable, con la promesa de recuperar su memoria debía entregarse, no pudo tener una erección, no era nada agradable ser tocado por él, pero podía fingir el disfrutarlo aunque su cuerpo no reaccionara, con Wooyoung en su cabeza todo pudo ser más soportable.
- Bien San, lo prometí - Dijo con la voz pesada.
San se sentía muy nervioso, no sabia que pensar.
Wooyoung pasaba una semana difícil, cada ritual dolía mucho más que el anterior, pensaba en su destino y por sobretodo su recompensa, tenía que seguir, llegaba adolorido de una pelea, había Sido golpeado fuertemente, aquella misión de seducir a una chica cuyo estatus alto en el mundo más bajo no había salido muy bien, odiaba aquello, pero lo prefería a tener que tener otra clase de misiones.
Llegó a casa y se duchó, había comprado velas y algo de comida, no había tenido casi nada de tiempo y su cuerpo no le permitía hacer grandes esfuerzos, nunca había dolido tanto.
Se duchó y empezó con todo, acomodo todo en el piso cuál picnic, la pizza llegó, un poco de vino que sacó de su refrigerador, tenía chocolates que había guardado desde hace unos días los cuales quería regalarle a San.
Se fue con dirección al parque, espero por unos minutos, tocaba su abdomen, este tenía una mancha morada. Sentía un dolor agudo.
De pronto lo divisó, tan precioso, se sentó en una de las banquetas, camino hacia él.
- Mi amor - lo abrazó por la espalda - Hoy luces tan bello.
- W-woo- Dijo nervioso.
-Vamos bebé, hoy estoy libre - Dijo sonriendole.
- Bien - Dijo calmado, subieron a aquel auto.
Iban en silencio, Wooyoung lo noto pensativo.
- ¿Está todo bien bebé? - Dijo cuando llegaron.
- Si Woo, todo ... Está más que bien - Dijo con una sonrisa.
- Bien amor -
Salieron del auto, Wooyoung le abrió la puerta de su casa, todo estaba muy ordenado y limpio. San se sorprendió cuando vio todo acomodado de manera encantadora en el piso, una pizza y vino, pese a la sencillez, el detalle de parte de Wooyoung le encantó demasiado.
Notó que este se agarraba constantemente el abdomen, suponía que debía sentir dolor, el hecho de que se esforzará tanto le tocó el corazón.
- Es precioso Woonie - dijo acercándose.
- Perdón si no es mucho Sannie - Soltó con una voz calmada.
- Nonono, no digas eso Woo, es perfecto, absolutamente todo de ti es perfecto -
Notó los cristalizados ojos de San.
- Mi amor ¿Que pasa? - Dijo agachándose a su altura.
- Perdóname por dejarte ese día Woo, yo, pensé que era lo correcto, pensé que si te borraban la memoria todo estaría mejor, pero volví solo para arruinarlo - Dijo entre suaves sollozos.
- ¿San? - Se asustó por lo que este decía.
- Recuerdo todo Woo, recuerdo cuando me besaste, la manera tan dulce en la que me amaste, recuerdo el ambiente tan cálido de esta casa antes de que todo esto pasara. Recuerdo tantas cosas Woo - Limpiaba sus lágrimas - También recuerdo todo lo que pase antes de morir.
Wooyoung se asustó, no esperaba que recuperara esa parte de sus recuerdos, se asustó demasiado. San había sufrido demasiadas cosas, no quería que recordara eso.
- No me importa Wooyoung, sé que mi existencia sería tan absurda si tú no hubieras aparecido en mi vida.
- San - lo tomó cargado y lo llevó hacia el sillón, se sentó con San en sus piernas.
- Quiero quedarme contigo Wooyoung, por el resto de mi existencia, necesito quedarme aquí, tengo que ... - Sonaba tan desesperado, le partió el alma escucharlo así.
- San, bebé, escúchame - Dijo limpiando sus lágrimas - Sé que ahora es difícil mi niño hermoso, pero las cosas cambiarán, una vez que termine con mi trato estaremos juntos y no tendrás que preocuparte por nada.
- No quiero que pases por tanto dolor Wooyoung, no es justo que debas pasar solo por eso - Decía seguro - No estoy solo, si tú estás bien San, yo no sufriré tanto, eres mi único motivo San.
- Y pensar que antes no me gustaba el contacto - Dijo abrazándolo fuerte - Te amo demasiado Wooyoung.
- Mi Sannie - Dijo tocando su cuerpo suavemente - Te necesitaba tanto, amo que recuperaras la memoria, aunque de cualquier modo, siempre serás igual de encantador y lindo.
- Al menos ya no debo usar la misma ropa - Dijo riendo - Es extraño pensar en todo lo que pasé.
- Amo el haberte conocido San, sin ti toda mi vida estaría vacía - Dijo repartiendo besos por su rostro - Ahora si vayamos a comer antes de que todo se enfríe.
Ambos tomaron vino y conversaron sobre todo, se reían hablando de cosas triviales, recordando sus primeras veces en todo, recordando tantas hermosas cosas que quedarían marcadas en la vida de ambos.
Tras comer se besaban lentamente, disfrutaban de los labios ajenos.
- Vamos Wooyoung, quiero que hagamos el amor - Dijo sobre sus labios.
Wooyoung pese a todo lo adolorido que estaba lo tomó en brazos y de fue con dirección a su cuarto, lo recostó en aquella cama y empezó a devorar sus labios de manera apasionada.
- Hace mucho que no uso esa ropa Woo - Le sonrió coquetamente mientras observaba de aquel abierto armario, los trajes que Wooyoung solía ponerle. Miro el deseo en los ojos de este, si volvía a verlo vestido de esa manera no habría dolor que pudiera pararlo a tomarlo.
Rápidamente se paró, aquellas mallas, aquellas dulces orejas de gato, el choker. Se lo entrego a San quien con una sonrisa se dirigió al baño.
San salió del baño con aquel traje que lo prendía tanto, lucía tan precioso, no podía evitarlo, se acercó a él lentamente, su erección era demasiado notoria, San lucía tan follable y adorable al mismo tiempo, el ver su pene erecto y sus mejillas rosadas como siempre que lo hacía usar aquellos trajes lo excitaba demasiado.
Pasó su mano por aquel cuerpo, no podía evitarlo, empezó a manosearlo, pasaba sus manos entre aquellos glúteos y apretaba fuertemente, mordía por todos lados, su lengua exploraba su cuerpo, San se agarraba de sus hombros, amaba generar tanto deseo en Wooyoung.
- Fóllame Woo - Decía desesperado.
- Primero quiero verte con esa colita mi amor - Dijo antes de morder el lóbulo de su oreja. Notó como San está vez si se la había colocado sólo, hizo que este se posicionara en cuatro sobre la cama, San le movía la cola de manera coqueta, su pequeña cintura lo mataba lentamente, libero su pene cerca del rostro de San, este no demoró nada en tomarlo, se lo metía en la boca de manera experta, miraba la cola afelpada salir y moría por estar dentro suyo.
- Mierda San - Decía entre gemido - No puedes hacerme esto... Te miras tan... Mghmm...
San continuaba lamiendo, lo quería volver loco. Aquellas orejas que le daban un toque tan dulce hacían que Wooyoung solo tuviera más fuerza para querer tomarlo.
No lo pudo evitar, tomó a San y le dió la vuelta, quitó aquel dildo, quedando un espacio perfecto para adentrar su pene, no demoró mucho, su deseo era enfermizo e incontenible. Empezó a moverse frenéticamente.
- Woo... Mghmm... Aghmm... - Decía entre gemidos. Se sujetaba fuertemente de la cama, aquella orejas lo mataban lentamente, empezó a nalguearlo fuertemente.
De pronto lo tomó del cuello y lo apegó a su cuerpo, no dejaba de dar fuertemente contra su próstata, lo tenía sujeto del cuello.
- Eres un hermoso gatito San - decía de manera sensual sobre su oído, empezó a meter sus dedos en aquellos suaves labios, sintió la lengua de San jugar con sus dedos. San se sujetaba de su cuello con una mano, con la otra estaba sujeta a la cadera de Wooyoung dónde podía sentir el acelerado movimiento pélvico de este.
Wooyoung no tenía compasión, y el hecho de que San lamiera de manera tan caliente sus dedos lo volvía loco.
De pronto quitó su pene y recostó a San mirándolo, empezó a lamer su cuerpo, aquel dulce pene le encantaba, lucía tan dulce así de erecto, botaba aquel líquido transparente, lo tomó en su boca y jugaba con este con su lengua, amaba como San se retorcía de placer, pasaba sus manos por todo el cuerpo de San sin dejar de chupar. Abrió aquellas piernas y también tomaba su entrada, San era su más delicioso manjar, lo degustaba como si fuera lo más rico que hubiera probado en su vida.
Era adicto a él, no le importaba nada, quitó su ropa, ya no le importo mostrar aquella mancha morada en su abdomen, quería sentir su piel con la de San quería más contacto con él.
San disfrutaba tanto hasta que vio aquella mancha, se asustó tremendamente, aquella se miraba doloroso, se miraba terriblemente mal, parecía que lo hubiesen pateado en aquella zona, pensó en detener todo, pensó que Wooyoung estaría muy adolorido, pero este sin aviso lo tomó en brazos y lo cargo, San se sujeto de su cuello fuertemente, pensó en decirle algo pero este lo pego a la pared e introdujo su pene nuevamente. Empezó a moverse rápidamente, su miraba solo demostraba deseo, miraba como su abdomen se contraía, pensaba en el dolo que podía estar pasando, pero todo pensamiento se fue cuando esté entre las embestidas tomó sus labios, le daba uno de los besos más sucios y húmedo que habían tenido hasta ahora, lo sujetaba del cuello levemente, de pronto mordió su mejilla.
- Mghmmm... Wooyoung -
Wooyoung empezó a repartir besos por todos lados, amaba tenerlo así para él. Lo recostó nuevamente en la cama, se abrazó a él mientras continuaba con las embestidas. Sentía que estaba cerca de correrse, quitó su pene, y continuo masturbándose, se dirigió al rostro de San, el cual tenía los ojos cristalizados por todo aquello no pudo resistirlo más cuando esté le abría la boca invitándoló a correrse sobre su rostro, sentía un delicioso orgasmo, llevaba de semen todo su rostro, San se lo tragaba, era tan deliciosa la manera en la que tomó su pene dando unas últimas lamidas.
- Me vuelves loco San - Decía con la respiración agitada..
San terminó de tragar todo el semen, Wooyoung se recostó a su lado cansado, se se subió encima y empezó a dar suaves besos por la mancha morada, besaba dulcemente. Odiaba aquellas heridas.
Wooyoung se sentía tan cálido al sentir aquellos dulces labios sobre él.
- Mi niño hermoso - Decía elevando el rostro de este, se sintió mal cuando vio la tristeza en los ojos de San.
- Quiero quedarme y cuidarte Woo - decía triste - Quiero que tú cuerpo este como antes.
- Bebé - Lo tomó del rostro - Esto terminará pronto.
San sintió una punzada en el pecho al pensar en lo que este tenía que hacer.
- ¿Qué pasará si no logras cumplir con todo? - dijo con mucho miedo en su voz.
- No digas eso San - Decía triste.
- No quiero existir si tú no estás Wooyoung, si algo te pasa quiero irme contigo, a dónde sea que vayas - Decía desesperado.
- Bebé, todo estará bien - Decía acariciando su rostro - Haré todo lo que deba para que estemos juntos.
- Te amo demasiado Woo - Dijo abrazándolo por el cuello - Te amo infinitamente.
- Tú no te puedes imaginar todas las cosa que siento por ti San - Dijo tomándolo de su pequeña cintura.
- Ahora podemos bañarnos y prepararé algo rico para ti Woo - dijo dejando cortos besitos por su cuello.
- Eso me encantaría Sannie.
Así lo hicieron, tras una ducha llena de caricias y besos, Wooyoung se recostó, su cuerpo aún estaba sólido, amo cuando San apareció con una deliciosa sopa y algo de té caliente.
Hablaban mientras este comía, San le contaba sobre que también recordó como leer, que había encontrado muchos libros y practicaba, Wooyoung lo escuchaba contento, sentía su cuerpo tan cansado ahora.
- Quizá podrías dormir unas horas Woonie -
- Debo llevarte al parque Sannie - Decía calmado.
- Eso no importa Woo - Dijo acurrucándose a su lado - No me interesa volver.
- Debes hacerlo San - Dijo calmado - Debes ser obediente, no quiero que no te deje salir y lo peor, que vuelva a borrarte la memoria, no lo soportaría San - Dijo triste - Aún no tengo el poder de nada y ahora es tan doloroso San que si dejo de verte podría volverme loco.
San se sintió tan adolorido por esas palabras.
- Si te aleja de mi ahora San, estaré perdido - Miraba cuando destruido estaba.
- Seré ... Seré obediente Woo, lo prometo - Dijo abrazándolo - Haré todo lo que me digas.
- Eres el amor de mi vida San -
- Y tú el mío Woo - Dijo sonriendole - Gracias Wooyoung, estoy infinitamente agradecido por todo, daría todo de mi porque no tuvieras que pasar por todo ese dolor.
- Si estás conmigo San, no duele tanto, si estás conmigo, todo obstáculo se vuelve tolerable - Decía acariciando su rostro.
- ¿Cómo fue que lo invocaste? ¿Cómo se te ocurrió hacer algo así? - Dijo San calmado.
- Tú señor fue quien me dijo, se burló de mí - Aquello le dolió tanto a San - Pero no me importo, te quería conmigo tanto San. Cuando termine con todo esto le partiré la cara a golpes - Dijo en tono frío.
- Seré yo mismo quien lo haga - Soltó fríamente San, Wooyoung se sorprendió, San nuevamente sonaba tan seguro - Yo puedo volver solo Woo, será mejor que duermas ahora.
- Me da miedo que te pase algo Sannie - Dijo Wooyoung calmado..
- No me pasará nada Woonie - dijo calmado - Igual y si algo pasa solo debo llamarlo y me devolverá con él, jamás lo uso porque realmente lo odio.
Wooyoung se sorprendió.
- Bien amor, entonces descansaré unas horas - Dijo calmado, realmente ahora su cuerpo si que estaba devastado.
- Después de todo sólo seremos los dos Woonie.
- Sólo tu y yo mi hermoso principe.
San dejo un último beso antes de salir de la habitación.
Se dirigió al sótano, bien, sabía perfectamente que hacer. Tomó aquel libro que encontró en el piso, aquel sótano se encontraba con manchas de sangre por todos lados. Debía hacerlo, debía liberar a Wooyoung de todo el dolor al que parecía estar destinado.
Tras pronunciar aquellas palabras, aquel dolor que en su momento Wooyoung sintió fue testigo de aquel estresante y repugnante ser.
- No puedo creer que ahora tú estés aquí - Dijo riendo - Ingenuo ángel, ya tengo un trato con Wooyoung.
- Lo sé - Soltó fríamente - Si no fuera así no estaría aquí.
- Oh, entonces ¿También quieres un trato? - Dijo sonriendole.
San sentía su sangre arder, había pasado tantas cosas, el destino parecía querer jugarle siempre una broma, parecía siempre velar por su sufrimiento, tenía el recuerdo de todo, el dolor permanente de saber que paso por cosas terribles pero a la vez el sublime sabor de Wooyoung, las mejores cosas las recibió de él, amor, comprensión ,protección. Absolutamente todo lo bueno había sido por Wooyoung.
- Quiero una explicación - Dijo calmado.
- ¿Sólo eso? - Dijo frustrado.
- Si - Dijo San.
- Bien - Dijo aburrido - Hermoso ángel, debes estar feliz de haber tentado a dos humanos, pero los entiendo, tienes un rostro muy lindo y un cuerpo deseable, entiendo perfectamente a tu padre - Soltó con veneno.
- Me alegra que así sea, debe ser muy divertido pensar así - Soltó sonriendo con sorna - Debe ser lindo tener de únicos amigos a personas así.
- No tengo amigos pequeño ángel, solo esclavos - Dijo sonriendo de costado.
- Ah si - Dijo San sentandose en el piso con indiferencia en su voz - esos.
- ¿No deberías estarte retorciendo de dolor? - Dijo con una sonrisa.
- ¿Debería? - Dijo con una sonrisa - Pensaba en mis misiones y lo mucho que estás tardaron para al final ser el esclavo de alguien más.
- Es la ley niño, los más fuertes ganan y tú pequeño ángel, con tu dulce apariencia créeme que no pasarás de ser un esclavo nunca - Dijo riendo.
- ¿Porqué no dejas de reírte de esa forma tan idiota? Es irritante - Soltó sin ningún filtro.
- ¿Como dijiste?
- Lo siento, siempre he Sido honesto con lo que pienso, espero no te moleste - Le sonrió calmádamente.
- No, me agrada, odio los halagos - Se acercó a San.
- Me alegra porque no recibirás ninguno de mi - Dijo tranquilo - Bien, ahora a lo que vine. Es repugnante que seas tú mismo quien llevará a Wooyoung a todo esto, lo quisiste desde el principio, al igual que todo el mundo, pretendiste usarme para tus fines.
- O eres muy listo o muy estúpido - Soltó divertido.
- No lo sé Sra. Song usted dígame - Dijo fríamente.
Sonrió, aquel ángel lucía tan firme.
- Sé que al principio tu intención fue Seonghwa, digo, no te funcionó ya que él no me gustó, pero ¿Cómo supiste que sería Wooyoung quién realmente me enamoraría?
- Era obvio, atractivo, amable, definitivamente ibas a caer.
- Divertido - Sonrió San - Entonces me creíste tan idiota de ver cómo nuevamente te llevabas a alguien sin prepararme.
- Taeyong te dió una lección, no puedes evitar algunas cosas Sannie - Soltó.
- La diferencia es que a él no lo amaba - Dijo levantándose - No me importa lo que hagas, no tendrás a Wooyoung.
- Me apena por Taeyong, eres algo injusto Sannie - Decía burlón.
- Lo soy, puedo ser peores cosas incluso - Dijo calmado - pero no es como que deba preocuparme ahora, no volveré a ser esclavo de nadie, volveré luego.
- No querrás que tú señor te haga nada - Dijo riendo - Es divertido que te tenga tantas ganas, tienes el don de generar eso en la gente ángel bonito.
- ¿También en usted? - le sonrió.
- Por supuesto - Dijo acercándose - Pero no puedo, y es triste ya que los angeles son las cosas más bellas de toda la existencia, pero me atrevería a decir que eres el más bello que he visto.
- Me alegro que sepa su lugar, me alegra que sepa que tiene límites que no puede cruzar, que lástima, después de todo usted también tiene debilidades - aquella fría voz..
- No es una debilidad -
- Solo es algo que no tiene permitido, que gracioso al final usted también es un esclavo - Dijo riendo burlonamente - Un esclavo con esclavos, que cadena para más mediocre.
Enfureció, nadie tenía porque tratarlo así.
- Me voy, quizás luego podamos charlar más.
No le respondió solo una oscura mirada sobre él se hacía presente, no demostró debilidad, era firme, no tenía por que dar explicaciones de nada, no ahora, su corazón latía a mil por hora y sus manos sudaban, pero debía ser fuerte, tenía que serlo si quería ganar aquel estúpido y endemoniado juego.