Bien, era muy cierto que San se moría por tener a Wooyoung gimiendo nuevamente debajo suyo, pero tampoco podía obligarlo a hacer algo que no quería.
Tenerlo cerca suyo le bastaba, saber como había sido su vida estos años le bastaba, poder observar su rostro por al menos unas horas le bastaba. En este punto, solo tenerlo unas horas cerca era todo lo que pedía, de igual manera sabia que si le volvía a hacerle el amor, no pararía nunca. Por ese motivo pensó en lo de la cita.
Así de alguna manera podría despedirse como debía, no por mensaje, no por terceras personas, solo siendo San y Wooyoung poniendo fin a algo que hacía que ambos corazones se sintieran llenos.
Wooyoung se encontraba muy nervioso, le había dicho a Chanwoo que iría a trabajar, se sentía horrible de mentirle pero de cualquier manera aquello eso era mejor que lo otro que pedía San.
Se vistió lo mejor que pudo sin parecer sospechoso, unos jeans negros pegados y una simple camisa blanca, se puso una sudadera encima de esta última prenda para que no sospechara nada. Se despidió cuando este lo tomó del rostro.
—Amor en verdad te agradezco por lo que hiciste de la cafetería, tu jefe, en verdad pensé que no me dejaría tocar, eres el mejor —lo besó con suavidad.
Wooyoung se alejó suavemente.
—Chanwoo ¿ese es tu sueño verdad? Sé que significa mucho para ti, no hay nada que no haría porque lo cumplieras.
—Es lo que más quiero y tú lo conseguiste. Te debo una grande. Te amo.
—No me debes nada Chanwoo, has hecho tanto por mi.
—Wooyoung, ha pasado un año y nunca te he escuchado decirlo, sé que no debería decírtelo ahora, pero creo que tomaré lo que hiciste como uno.
-—Chanwoo. No creo que pueda usar aquella palabra, no me siento preparado —sentía mucho nervios.
Era cierto, aquella palabra no había vuelto a salir de sus labios desde que se las dijo a San.
—No te preocupes Wooyoung, nunca te obligaría a decirme algo que no sientes.
Chanwoo se sintió algo herido pero sabía que Wooyoung no sentía lo mismo que él. Lo conocía mucho y podía notar como la mirada de Wooyoung era perdida cuando hablaba de su pasado.
Este solo le comentó cuando aún eran amigos, que había sentido que amaba a alguien solo una vez en su vida, pero que habían pasado muchos años de eso y que ya lo había olvidado. Pues bien, por la mirada de Wooyoung cuando habló de esto sabía que no era así. Se preguntaba quién sería esa persona, Wooyoung nunca le había querido decir el nombre ni nada.
Esperaba que algún día en verdad Wooyoung dejase a esa persona en el pasado, y lo tomase en serio.
—Bien, te esperaré en la noche, prepararé la cena.
—No te preocupes, cena sin mi, yo comeré algo en el café, debes prepararte con la banda y sé que llegaras de tu ensayo cansado.
—Bien Woo, te amo —dijo antes de darle un beso.
Wooyoung se odiaba a sí mismo por no poder decirle lo mismo. Odiaba tantas cosas en ese momento.
Llegó al café, se quito rápidamente la sudadera, la puso sobre su brazo y espero unos minutos.
Un hermoso carro negro se estacionó en frente suyo, San abrió la ventana.
—Sube —le abrió la puerta desde adentro, bien, Wooyoung tenía claro que el pasar aquella tarde sería una de las cosas más difíciles que haría en su vida. No se atrevía a verlo sin pensar en todo lo ocurrido.
—Bien, ¿a dónde vamos? —soltó para cubrir aquel silencio incómodo que se había formado entre ambos.
—Es un restaurante, queda en el centro de la ciudad, me encanta ese lugar —San hablaba de forma calmada.
—¿Ahí llevas a todos tus encuentros? —bromeó Wooyoung.
—No, ¿por qué? ¿Deseas tener un encuentro? —ahí estaba ese San, el sarcástico, la diferencia era que antes a Wooyoung nunca le habría hablado así.
—Es solo una broma, Sannie —bien, sabía que el llamarlo así le callaría la boca. Sonrió triunfante cuando se dio cuenta que funcionó. La cara de San había cambiado a una seria, se podía decir incluso molesta.
Pasaron por el mar, todo se veía hermoso mientras la tarde caía suavemente.
- Bien, llegamos.
Wooyoung no podía creerlo, había pasado muchas veces por ahí con Chanwoo ya que el lugar de ensayo de su banda quedaba cerca, y siempre se reían de la gente que gastaba su dinero en comida tan cara, siendo que podían conseguir una más deliciosa y barata en los restaurantes que estaban no tan lejos. Aunque si pensaba en que la vista de aquel lugar debía ser algo muy llamativo ya que podías ver aquel restaurante desde la playa.
Y bien, ahora él entraría en uno.
Se sintió fuera de lugar, San por otro lado se veía increíblemente bien. Aquel mechón blanco le daba tan bien, aquella ropa tan pegada acentuaba demasiado bien su figura.
Le dio sus llaves a alguien que estaba parado afuera para que fuese a estacionar su auto.
—Sígueme —dijo serio, antes de pasar por delante de Wooyoung.
Este le hizo caso, se dirigieron a una enorme puerta que llevaba a un enorme salón. Había una chica que estaba en aquella puerta, al parecer era quien supervisaba si estabas en aquella lista para dejarte pasar.
Todo era nuevo para Wooyoung, miraba asombrado todo, no podía ni imaginarse como era aquel lugar por dentro cuando pasaba por ahí al dirigirse a acompañar a Chanwoo a ensayar.
—Señor Choi es la primera vez que trae a alguien —la chica habló como si lo conociera de años.
—¿Eso le dice a todos? —Wooyoung soltó riendo sin pensar en lo que había dicho.
Este no se había dado cuenta de las miradas que había causado en San y aquella chica. Su mirada estaba en todos los objetos llamativos que había por el lugar.
San no pudo evitar enternecerse con la mirada de Wooyoung en todo, parecía aquel pequeño curioso. Lo recordaba de aquella manera.
—Nicol, quiero la mesa que tiene la terraza.
—No se preocupe Señor, en unos minutos estará lista para usted.
Wooyoung miraba asombrado una de las pinturas que estaba en la pared.
—¿Dejarás ya de hacer aquellos comentarios?
—¿Dé que hablas? —miraba atento una pintura - ¿Por qué diablos el águila se está llevando a ese ángel? bueno... yo que sé, Chanwoo sabe más de pinturas que yo.
Bien, segundo golpe bajo. Odiaba que mencionara a su novio.
—Es una obra hecha por el pintor Pedro Pablo Rubens, representa en esta pintura un mito ¿Quieres saber cuál es? —este asintió muy interesado ya que la pintura le había llamado mucho la atención.
—Zeus se enamoró perdidamente de Ganímedes, se sintió muy atraído por su belleza, por su cuerpo. Ganímedes era el más hermoso de los humanos, era muy amado por su padre por lo que le puso vigilancia para que nada le pasara.
San le hablaba de aquella manera, se sentía extraño, podía sentir las palabras de San golpear fuertemente en su pecho.
—Cómo dije, Zeus no pudo evitar quedar impresionado por tal belleza, un día lo espió, lo vio desnudo, sintió un flechazo.
Pronto esto se tornaba tan personal, Wooyoung sentía que quería llorar y no sabía porque.
—Bajó de lo cielos convertido en un águila y de manera muy delicada como si este se fuese a romper lo sostuvo y se lo llevó —Wooyoung sentía las lágrimas acumularse en sus ojos...
—Se lo llevó, los guardianes y su padre Tros lloraban, hicieron todo lo posible para evitar que se lo lleve pero no pudieron. Ganímedes probó cuan delicioso era el néctar de los inmortales.
—¿Lo devolvió con su padre? —su voz temblaba ligeramente.
—No Wooyoung, Zeus nunca lo devolvió.
Ambos sentían un nudo enorme en sus corazones. San había contado aquello desde lo más profundo de su ser. Siempre que iba a aquel restaurante se detenía a ver aquella pintura, y no podía evitar pensar en que hubiera pasado si simplemente se lo hubiese llevado, no importando nada, ni la cárcel, ni el odio de sus padres, ni el odio de toda su familia, nada, sólo ellos dos.
—Señor Choi, ya está listo —aquella chica los sacó de aquel trance.
—Bien, vamos.
Lo siguió hasta que llegaron a una hermosa terraza que tenía una preciosa vista.
Wooyoung no tenía palabras, estaba demasiado asombrado.
—Toma asiento Wooyoung, pediré algo de beber.
Este solo asintió mientras no dejaba de ver hacia el mar impresionado.
— ¿El mismo de siempre señor?
—Si, por favor
—San, no puedo creer lo hermoso que se ve todo desde aquí. Me encanta la vista.
A San le encantó ver a Wooyoung observando con aquel brillo en sus ojos todo.
—Me alegra que te guste, suelo venir aquí a pensar.
— ¿Pensar? ¿En que? —Wooyoung no quitaba la vista del mar en ningún momento.
—En ti, en nosotros, en todo lo que hice mal.
Wooyoung se quedó helado, lo tomó por sorpresa, había estado evitando mirarlo para retener sus lágrimas, pero debía verlo, tenía que tener encima suyo aquella mirada que lo volvía loco.
—Deja de martirizarte con aquello, sólo déjalo en el pasado San —dijo lo más frío que pudo.
No importaba que sea el mismo quién se martirizase siempre pensando en San todo este tiempo.
Trajeron el vino y San sirvió en ambas copas.
—¿Qué has hecho en todos estos años Wooyoung?—dio un un sorbo a su copa.
—Pues, me dediqué a estudiar actuación terminaré en dos años más, me siento alegre con eso, ahora no hablo con mis padres, jamás volvió a ser lo mismo. Conocí a Chanwoo y pues decidimos vivir juntos.
La sangre de San hervía, se odiaba por ocasionar lo de sus padres, y pues detestaba a Chanwoo por tener lo que el deseaba con toda su alma, si fuera por él, lo cambiaría absolutamente todo por Wooyoung, sus cafés, su dinero, todo.
—Vaya, Wooyoung no sabia que te gustaba la actuación.
—Pues si, cuando estábamos juntos ni si quiera sabía que dibujos quería ver los fines de semana —soltó con veneno Wooyoung, quería fastidiarlo.
—Pero si como querías que te la metiera.
Wooyoung casi se había atorado con su saliva.
—¿Lo dices orgulloso? —cambió su semblante a uno molesto.
—Te lo dije antes, nunca me arrepentiría de todo eso, valió cada maldito segundo el tenerte conmigo —lo miraba a los ojos con mucha sinceridad.
El corazón de Wooyoung empezaba a sentir punzadas. Sabía que estaba mal, todo lo que tuviera que ver con San estaba mal, las palabras del psicólogo y de sus padres estaban marcadas con fuego. No tenía que caer, debía mantenerse firme.
—Pues bien espero que los tengas atesorados porque aquello nunca se repetirá —dijo cortante mientras volvía a dirigir su mirada hacia el mar.
—Lo sé Wooyoung, tranquilo, no pienso ponerte un dedo encima, jamás te haría algo sin que quieras —dijo con voz calmada San.
Ambos pidieron algo del menú, Wooyoung seguía teniendo aquella extraña sensación en su estómago, no había dejado de sentirlo desde el momento que volvió a ver a San. Quería deshacerse de aquello.
Les trajeron la comida, todo se miraba exquisito.
—Todo se ve delicioso —decía muy emocionado Wooyoung.
—Espera a que lo pruebes, estoy seguro de que querrás otro plato —San se sentía enternecido, Wooyoung en el fondo no había cambiado, le enternecía.
— ¿En serio? ¿Puedo pedir más?
—Claro que puedes, hoy puedes pedir todo lo que quieras, y te lo daré.
— ¿Incluso si te pido que te tires de aquí? —dijo burlonamente.
—Claro, pero si lo hago no pienso pagar tu comida —se cruzó de brazos mientras sonreía con sorna.
—Bien Choi, por ahora nos conviene que estés con vida — empezaba a devorar lo que había en su plato.
San empezó a comer tranquilamente, el ver a Wooyoung comiendo de manera tan fascinada por el sabor de esta lo hacía reír.
—San creo que querré tres más de esto, no comía tanto desde el compartir en la universidad —decía Wooyoung entre las cucharadas.
—¿Eso fue hace mucho? —dijo un poco preocupado San.
—Fue hace un año o más ya no recuerdo —dijo muy concentrado en su comida.
San empezó a preguntarse si este estaba alimentándose bien.
—¿Y que se supone que comes todos los días? - Dijo mientras comía lentamente su comida.
- No mucho, a veces simplemente no almuerzo porque debo llegar rápido al café o porque simplemente no tengo dinero, Chanwoo reniega por eso pero la verdad es que no me importa mucho ... yo - Wooyoung recién se dio cuenta que acababa de hablar demás.
Su mente estaba castigándolo.
¨Maldita sea Wooyoung cierra la boca, ahora va a pensar que te mueres de hambre¨
No podía ser posible que Wooyoung pasara por eso, San no podía creerlo. Estaba molesto, ¿no se suponía que sus padres debían apoyarlo con la comida también?
- Pensé que el dinero que pagaban en el café era suficiente - Dijo frunciendo el ceño - Supongo que haré que se los aumenten.
- No es eso San, estoy ahorrando ... no tienes que preocuparte aunque si quieres subir el sueldo yo jamás me enojaría - Dijo riendo.
- ¿Ahorrando para qué? - Dijo curioso.
- Una cámara, y pues también quiero viajar - Dijo mientras seguía concentrado en comer.
- ¿Piensas viajar con Chanwoo? - Dijo mientras sentía su sangre hervir.
- ¿Ah?, no, quiero ir sólo, él tiene muchas metas con su banda y yo pues siento que necesito salir ... ser libre, al menos por un tiempo, y pues de ahí supongo que volvería - Dijo mientras sorbía de su vino para intentar bajar todo lo que acababa de comer.
- ¿Necesitas tiempo para ti antes de casarte? - Aquello le dolía como los mil demonios, que esas palabras salieran de su boca le había ardido treméndamente.
- ¿Eso sería muy malo? - Dijo Wooyoung riendo.
- No dije que lo fuera, sólo era una suposición - Dijo mientras seguía bebiendo de su vino.
La noche caía de manera preciosa, el cielo estaba despejado. Las estrellas lograban verse con facilidad.
Entonces fue cuando lo recordaron casi al mismo tiempo.
¨- Woonie, prométeme que me esperarás -
- ¿ De qué hablas Sannie? ¿Te vas a ir a algún lugar?
- Claro que no Woo- Sonrió viéndolo con mucho cariño - pero si nos separaran, promete que me esperaras Woo
- Sannie... Yo... Te esperaría por el resto de mi vida... - Dijo Wooyoung viéndolo directamente a los ojos.¨
Ambos se sintieron muy incómodos de pronto. Todo su pasado estaba lleno de lazos. El amor entre ambos de aquellos años era tan palpable, no pudieron evitar ver la playa, ambos sin saberlo pensaban en aquella promesa.
- Bien Woo, ya es tarde... te dejaré en tu casa, o bueno si te incomoda te dejaré lo más cerca- Dijo levantándose de su asiento.
Wooyoung tenía la mirada perdida en el mar, estaba apoyado en aquella baranda, su cabeza estaba llena de pensamientos, no lograba ordenar sus idea, quería tantas cosas en aquel momento. Su vida se sentía tan incorrecta actualmente, no sabía el porque, sabia que todo era una mierda desde hace mucho.
San se encontraba parado observándolo, su corazón dolía de pensar que esa era una despedida.
- Wooyoung, lo dije aquella vez y te lo diré ahora, jamás te dejaré de amar....- Wooyoung seguía sin mirarlo - Eres lo mejor que me pasó en la vida, no me arrepiento de nada, no lo haré nunca, sé que te hice perder mucho ... - Las lágrimas empezaban a caer por el rostro de San.
- Esto es una despedida, no volveré a verte si eso te molesta de alguna manera, aquel día no nos despedimos adecuadamente, no pude verte y decirte, lo siento... - Su voz sonaba ahogada - lo siento por no poder se la persona correcta para ti ... Mi amor, daría todo lo que tengo porqué lo nuestro no estuviese mal... Por que me amaras de la manera en la que yo lo hago.... -
El corazón de Wooyoung no podía estar más roto, dolía , cada maldita palabra que salía de la boca de San dolía....
-Al diablo -
Wooyoung se levantó de su lugar y se dirigió rápidamente a los labios de San. Empezó a besarlo desesperádamente, había extrañado tanto aquella sensación.
San no demoró en corresponder de igual manera. Aquel beso estaba lleno de tantos sentimientos, podían sentir a través de este todo el dolor del otro.
Podían sentir todo el amor ...
Podían sentir el vacío que ambos habían tenido por años ...
Podían sentir que todo era correcto, por una vez en sus vidas....