Paso un año, no se habían visto en todo un año, San se mantenía concentrado en sus estudios, ignoraba el tema lo mejor que podía, no habían vuelto a visitar a sus padrinos, no volvió a ver a Wooyoung.
Este por otro lado, se había vuelto muy unido a sus amigos, salían a fiestas constantemente, tomaba, vivía una vida bastante movida, pese a haber tenido muchas personas detrás de él no pudo aceptar a ninguna, su cabeza estaba centrada en su música, o eso era lo que él decía.
Las vacaciones se venían, todos los años iba a la playa, este año no sería diferente, amaba el mar, se sentía tan despejado ahí.
Alistaba sus cosas emocionado, se mensajeaba con Seonghwa, mantenía aquella tranquila amistad con él.
Estaban por tomar el transporte, Hongjoong ahora tenía 11 años, estaba más molestos que antes pero se llevaba muy bien con Wooyoung.
- Por cierto niños, también irá su padrino – Dijo s madre calmada.
Wooyoung sintió su corazón acelerarse, no se atrevería a preguntar por el, pero era más que evidente que lo iba a ver, él tema fue tabú desde esa fecha, nunca más tocaron el tema, nadie hablo más, todo quedó en el olvido, como si nunca hubiese sucedido. Wooyoung decidió guardar silencio y solo prestar atención a su celular, su cabello ahora era rubio, por consejo de Seonghwa y algunas chicas de su universidad se lo pinto y vaya que le dio mu bien, le encantaba ahora de esa forma.
- Siiii, veré a Jongho, hace mucho que no jugamos – Soltó Hongjoong.
- Si bebé – Dijo s madre cariñosamente.
Fue un viaje bastante corto, pero lleno de pensamientos, no debía verlo, no quería hacerlo, tenía miedo, ¿Qué tto habría podido cambiar? No tenía idea de cómo podrían hablarse, los nervios estuvieron todo el viaje.
Una vez allá se dirigieron a su casa en la playa, Wooyoung sentía nervios de saber si se quedarían en aquella casa, no había más habitaciónes además de las de sus padre y las de Hongjoong y él la cual compartían.
Llegaron al lugar y acomodaron su ropa, se quedarían dos semanas, no tenía el valor suficiente para saber si ellos también se quedarían todo ese tiempo.
- En la chiche iremos a pasear y nos veremos con ellos – Decía su madre, lo ponía en una situación tan incómoda, no se atrevería jamás a contestar a nada sobre el tema.
Así fue la noche llegó, su corazón latía muy rápido, se arreglaba para salir, no tenía idea de que usar, decidió tomar algo sencillo, unos shorts negros y un polo blanco. Se miró al espejo, no podía manejarlo, San no salía de sus pensamientos, de pronto todas aquellas situaciones entre ellos, sus besos, sus caricias, como le hacía el amor. Negaba con la cabeza, debía dejar aquello en el pasado.
¿Y si San consiguió a alguien? ¿Si su trato con él ahora era frío y despectivo? ¿Qué debia esperar del reencuentro? Decidió dejar de atormentase con eso, quizás y simplemente se ignorarian el tiempo que se vieran.
- Vámonos Woo – Decía su padre – Nos están esperando en el parque.
Salió del lugar, soltó un suspiro y se fue con dirección a sus padres.
La caminata fue calmada, pero su mente no, estaba intranquilo, no quería verlo.
De pronto los pudo divisar, Jongho al igual que San en su momento era mucho más alto, quiso ignóralo, en serio trato, por un momento pensó que simplemente el hacer como si no existiera sería la solución.
Ahí estaba, tan atractivo, alto, aquella mandíbula tan marcada de manera varonil, esos hombros anchos, aquel cuerpo tan bien definido, aquella mirada que llevaba la picardía característica, llevaba todo el cabello hacia atrás, era negro en su totalidad, sus brazos estaban descubiertos, tenía un buen físico, y por supuesto… había crecido un poco más.
Wooyoung sentía su corazón salirse de su pecho, tenía que ser frío.
- Hola a todos – Sonrió de manera natural Wooyoung – Creciste bastante Jongho, supongo que igual y debí
suponerle que pasarías al enano – Dijo riendo.
- Obvio que si Hyung, por cierto te da muy bien el rubio, San sigue con el mismo color aburrido.
- Cállate mocoso, nadie te dice nada de tu peinado hongo Etna – Decía con veneno San. Hongjoong rió fuertemente, sus padres conversaban tranquilamente, no se habían visto en mucho tiempo.
Wooyoung sintió una gran corriente eléctrica pasar por su espalda al escuchar su voz, maldita sea, como había cambiado, ahora más varonil incluso que antes, se sentía terrible, no podia verlo a los ojos, y no tenía ni una maldita idea de cómo empezar una conversación con él.
- Vámonos niños – Dijeron los padres, todos caminaban, Jongho y Hongjoong conversaban alegres, Wooyoung caminaba a lado de San muy nervioso, claro que no lo mostraría, mantenía una mirada fría y calmada.
San no le dirigía la palabra, solo caminaban en silencio, ambos nublados de pensamientos tan negativos, ambos con sus corazones latiendo demasiado rápido, ambos deseando volver a tratarse como antes pero con una gran incertidubre ¿Realmente todo había quedado en el pasado?
Fueron a comer primero, seguían sin hablarse, todo era tan incómodo.
Tras aquella cena que parecía traer dos completos desconocidos se dirigieron a los juegos mecánicos, una mesa de futbolito emocionó a Wooyoung, le encantaba jugar a eso, se dirigió a esta con una sonrisa, su papá lo siguió.
- Supongo que podemos jugar contra los perdedores – Dijo divertido
- Cuidadito Jung, acá el mejor en esto soy yo – Decía el padre de San con el mismo entusiasmo, ambos tuvieron una química muy fuerte siempre.
San se acercó calmado, se posicionó en frente de Wooyoung, un cruce de mirada hizo que la piel de ambos se erizara.
- Bien, empecemos – Jugaban emocionados, no faltaban palabras, ambos disfrutaban tanto sus risas, como si pudieran comunicarse por estás.
San miraba como este se emocionaba con cada punto que hacia, amaba su bulliciosa risa, amaba tanto aquella chillona voz al reclamar algo, amaba tantas cosas en ese momento.
Podía meter el último punto, claro que sí, pero es que por su mente solo pasaba una cosa, ver a Wooyoung feliz y emocionado.
- Siii, ganamos – Gritaba – maldita sea soy muy bueno – Decía Wooyoung divertido, todos esperaban el comentario filoso de San, este ante todo era conocido porque odiaba perder, en su casa tan competitivo, siempre exprimiendo algún veneno al no salirse con la suya.
Una sonrisa … fue todo lo que les dio, una muy dulce y encantadora sonrisa, no dijo nada, solo observó, Jongho se asustó.
- ¿No vas a hacer tú berrinche? – Dijo Jongho con veneno, al igual que San, compartieron al fin y al cabo en mismo peculiar modo de resolver las cosas
- No – Soltó alejándose.
Todos caminaban emocionados, de pronto llegaron a aquella rueda, ese juego que daba vueltas y entraban dos personas por compartimento. Aquella mirada emocionada de Wooyoung lo derritió, parecía un pequeño niño emocionado.
Jongho y Hongjoong entraban en uno felices, vio la triste mirada de Wooyoung, no pudo evitarlo.
- Hey, ¿Quieres subir? – Wooyoung sentia todo su cuerpo temblar, San, le hablaba, se gritaba mentalmente.
“ Responde, responde, responde”
- Ah…Si, eso seria genial – Soltó calmado.
-Vamos – Le sonrió.
Ambos se adentraron en uno de los compartimentos del juego, Wooyoung observaba muy emocionado todo, San lo observaba a él.
- Es cierto Woo, ese color te da muy bien – dijo calmado.
-Gracias San, veo que creciste – Dijo lo más estable que pudo – pensé que podríamos igualarnos aunque sea
un poco.
- Tu estatura me gusta – Dijo cruzándose de brazos - Y dime Woo ¿Cómo va todo en la universidad?
San sentía mal, odiaria escuchar que este ya había encontrado a alguien más, pensó en que realmente el podría tener alguna esperanza.
- No pasa mucho, estudio demasiado, salgo mucho con mis amigos a divertirnos y pues, todo va bien supongo – Dijo con una sonrisa - ¿Y tú Sannie? ¿Sigues siendo de los mejores?
Aquella mirada curiosa y llena de interés que le lanzó le encantó.
- Pues si, supongo que me gusta sobresalir – Dijo calmado.
- Eso es genial San, pronto acabarás y de seguro conseguirás hacer lo que te guste – Dijo sonriendole.
- Eso espero Woo –
No tocaron más temas de los usuales, simples trivialidades, incluso por un momento solo hubo silencio, no fue incómodo, parecía que sus corazones quisieran expresar lo que realmente sentían pero solo el silencio se volvía cómplice de tan dulces sentimientos
La atracción se acabó, bajaron con una dulce sonrisa. Continuaron hablando.
Se despidieron de manera tranquila, Wooyoung se sentía extraño, no hablaban ni se veían por un año y ahora parecía como si recién hubiesen empezado a entablar una amistad.
- Mañana los adultos iremos de fiesta, San y Jongho se quedarán en la casa, no quieren dejarlos solos en el hotel
- Bien – Soltó Wooyoung con indiferencia, en verdad se sentía tremendamente nervioso, San y el dormirían cerca, no quería sentirse nervioso pero era lo único que se apoderaban de él.
Ya al día siguiente disfrutaron de la playa, todos estaban felices, disfrutaban todos de una tarde tranquila, Wooyoung se sentó a escuchar música, pensó en meterse quizás más tarde, San leía tenía su celular en la mano, parecía muy entretenido.
- Ya, par de mocosos vayan al mar, se nos acaban las vacaciones – Dijo el padre de San quitándoles sus aparatos.
Ambos lo miraron con desgana, realmente no querían ir juntos, sentían muchos nervios.
De pronto Wooyoung quitó su polo, sabía que debía hacer caso, después de todo sólo se darían un chapuzón y podían volver a lo suyo. San no pudo ocultar su mirada, se tuvo que contener, volteo ligeramente, no quería ver más aquella blanquecina piel que siempre lo había vuelto loco, recordaba besarlo por todos lados y dejar aquel cuello lleno de sus marcas, ahora tan liso y claro.
Quitó su propio polo, sonrió al ver que Wooyoung lo miró nervioso, amaba tener su atención. Solo se hecho un poco de bloqueador sobre los hombros, vio como Wooyoung se lo echaba por todos lados, le pareció tan adorable.
- Te ayudo – Dijo con una sonrisa, oh no, jamás desaprovecharía la oportunidad.
- Mmm bien –
San tomó el bloqueador y lo echo por su espalda fue bajando lentamente, observó aquella deliciosa figura, pasaba la vista por su cuerpo hipnotizado. Esas curvas lo mataban.
Desvió la mirada. Sus padres tomaban en aquel momento, se reían de todo, agradeció que estuvieran en su mundo sino hubiera sido malo que vieran aquella penetrante mirada, por su lado Wooyoung sintió morir al tener esas manos sobre su piel, sentía que este haría alguna presión cuando bajo por su espalda hacia sus caderas. Se alivio de que se detuviera.
- Bien –
- Mmmm – Dijo intentado ser indiferente.
El cuerpo de San era su perdición, tenía razón, San tendría la figura de un modelo, era imposible no quedarsele viendo, tan atractivo y varonil.
Se adentraron en el mar, ambos andaban demasiado bien, se empezaron a divertir, incluso sin cruzar muchas palabras disfrutaban de la compañía del otro.
Pasaron una mañana divertida, las horas pasaban y todo estaba tan tranquilo.
Como sus padres dijeron San y Jongho se iban con ellos a aquella casa.
- Bien niños, entonces dormirán Hongjoong y Wooyoung en esta cama y San y Jongho en la de nosotros.
- Yo quiero dormir con Jongho mami – Dijo el pequeño Hongjoong.
La madre hizo notar algo de incomodidad, San y Wooyoung no decían ninguna palabra, era tan incómodo.
- Si tía – Decía Jongho – San fastidia mucho, no quiero dormir con el.
- Bueno, bueno, distribuyance como quieran pero nada de peleas – Dijo sin más, pensó que estos no podrían hacer nada, después de todo no se habían visto en tanto tiempo, y actualmente parecían simples amigos, debió se tiempo suficiente para dejar aquel oscuro pasado atrás
San y Wooyoung solo asintieron. Todos los adultos se fueron, quedaban los cuatro.
Intentaron con algunos juegos de mesa, pero Jongho y San peleaban demasiado.
- Maldito tramposo, así no es el juego – soltaba Jongho molesto.
- ¿Vas a llorar bebé? – decia San con sorna.
- Maldito San, - estaban por pelear.
-Ya cállense, mejor vámonos a dormir, ustedes de verdad que no saben perder – Decía Wooyoung ahora irritado.
- Jongho es un…
- San – Le dirigió una aguda mirada, San no podía, había extrañado tanto aquello, Wooyoung, el único que le podía poner límites.
- Bien, lo siento – Dijo calmado.
- Ahora ustedes, a dormir – Decía con la voz sería, no demoraron en hacer caso. De pronto eran solo los dos en el cuarto.
Wooyoung quiso ignorar todo, quizá solo debían recostarse y dormir.
- Me echaré en este lado – dijo tras un fuerte suspiro – si no te molesta.
- Claro – Dijo tranquilo San.
Ahí estaban, ambos acostados, no hablaban, solo cada quien estaba volteado a su costado.
Wooyoung se sentía extraño, aquel silencio lo mataba lentamente, escuchaba la calmada respiración de San.
Pasó cerca de una hora, no lograba conciliar el sueño, se sentía realmente abrumado. Pensó que quizá San ya estaría dormido.
Suspiró, otra hora pasaba. El reloj estaba por dar la una de la mañana, no lograría nada así, debía intentar dormir.
Se resigno, solo cerraba los ojos cuando de pronto…
Una mano se posó en su cintura, se asustó enormemente, pensó que quizá San dormido la habría colocado ahí, no la quito, pensó que sería mejor ignorarlo, todo cambio cuando sintió que este presionó suavemente, de pronto aquella mano se metía por debajo de su ropa, sintió mucho miedo.
Su corazón latía muy rápido, de pronto sintió el cuerpo de San muy pegado al suyo, aquella mano dejo de pasar por su abdomen y se dirigió a su rostro, se asustó mucho, este tocaba cuidadosamente sus labios con el pulgar, no sabia que hacer, sentía aquellas caricias tan suaves.
De repente sintió que San se levantaba, y giraba su rostro, un suave beso se plasmó en sus labios, sintió tantas cosas, no sabia que hacer, nuevamente aquellos labios se adueñaban de los propios en un necesitado beso, de pronto San se subió encima suyo, aquella mirada, aquel cuerpo, todo era tan similar a aquellas veces, no tenían palabras en aquel momento, podían entender perfectamente cuando se necesitaban el uno al otro.
Sabían que su amor siempre fue para siempre, San no pudo contenerse más, quitó su polo rápidamente, dándole una espléndida vista de aquel marcado cuerpo que en la mañana había Sido la mayor tentación de Wooyoung. Lo miraba con nervios, San le sonrió, no podía con aquello, amaba ese precioso rostro
San por otro lado no tenía control de sus sentimientos, lo había extrañado tanto, sentia que no podría resistirse más, Wooyoung siempre debió ser suyo, no importando nada.
Levantó aquel polo y empezó a besar por todo su cuerpo, tomó aquel cuello y daba lamidas, se acomodo bien entre las piernas de Wooyoung y empezó a fingir embestidas cada una más desesperada que la anterior.
- San… mghmm – Este entrelazaba sus manos y continuaba rozando sus erecciones deliciosamente.
- Mierda Wooyoung – Dijo sobre su oído – Quiero hacerte el amor, me muero por tenerte como antes – aquello hizo a Wooyoung sentirse tan bien, lo tenía, era suyo, San continuaba queriendo algo con el.
- Sannie… mghmm – San perdía el control, empezó querer quitar su pantalón – San…
-Te necesito Wooyoung – Libero su erección, Wooyoung lo miraba sorprendido, estaba igual que él, moría por lo mismo.
De pronto escucharon la puerta, San rápidamente se bajó Wooyoung se acomodo la ropa, ambos se alejaron teniendo que hacerse los dormidos, el corazón de ambos latía tan rápido, sintieron tanta adrenalina.
- Sannie ya nos vamos – lo llamo su madre, San se levantó tranquilamente y la siguió, pronto Hongjoong se acostó a su lado.
No pudo dormir, no podía dejar de pensar en el sabor de esos labios, en el cuerpo de San encima suyo, cubrió su rostro, una sonrisa nerviosa se cruzó, sintió nuevamente tantas cosas, estaba enormemente feliz, quería más de eso….
Llego la mañana, debían encontrarse en la playa, debía actuar normal.
Ahí estaba cuando llegaron a la playa, San estaba tomando el sol, se sentó al otro lado, miraba de reojo aquel cuerpo, sus mejillas tomaban un color muy rojizo, quería evitarlo, quería dejarlo de lado y no ser obediente.
Sus padres conversaban tranquilamente, reían muy fuerte, tanto tiempo alejadas los hacia estar más felices que nunca.
- Chicos podrían ir a comprar algunas cervezas – Soltó epadre de San. Este sonrió.
- Claro – Dijo San calmádamente.
Wooyoung se sintió agitado,
Solo se levantó, San recibía el dinero, este le dirigió una mirada para que lo siquiera, se escuchaban ahora a lo lejos las risas de los padres.
- Y dime ¿Qué te gusta? – Wooyoung se sentía tan nervioso, su corazón latía tan rápido, no quería hablar de la noche anterior sentía que su corazón no lo soportaría.
San sonrió, la respuesta era obvia, pero decidió ir por otro lado.
- La poesía Woo – Soltó calmado.
- Oh, no conozco ninguna, mmmm, no, ahora que recuerdo una se me viene a la mente – dijo pensativo.
- ¿Cuál? – dijo sonriendo.
- Esa que dice, puedo escribir los versos más tristes esta noche….mmm no recuerdo lo que sigue, la leí hace
mucho –
-¿quieres que te diga cómo sigue? – Ambos empezaron a caminar más lento.
-¿Te la sabes? – Dijo muy sorprendido.
-Uhum –
- Bueno, quiero escucharla – Le sonrió.
- Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
Y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.”
Wooyoung sentía tantos nervios en aquel momento, la voz de San, aquella entonación tan sublime, aquella mirada tan determinada, le encantaba como aquellas palabras salían de aquellos labios.
- El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Wooyoung tenía un leve recuerdo de todo lo que este poema decía, de lo que hablaba, de aquel amor que se podía expresar en tan hermosa prosa.
- Yo lo quise, y a veces él también me quiso.
Se quedó perplejo al notar el cambio, su corazón latía increíblemente rápido, San se detuvo. Wooyoung no sabia que hacer.
- En las noches como ésta lo tuve entre mis brazos. Lo besé tantas veces bajo el cielo infinito. Él me quiso, a veces yo también lo queria.
San lo vió. Aquellos hermosos y penetrantes ojos lo miraban con tal intensidad, Wooyoung sentía sus manos sudar, los ojos de San reflejaban tantas cosas…
- Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no lo tengo. Sentir que lo he perdido. Oir la noche inmensa, más inmensa sin él.
Wooyoung solo lo observaba, la gente a su alrededor desaparecía, aquel espacio era de ambos, era solo suyo… amaba a San, no podía tener ninguna duda de aquello, y por supuesto él estaba seguro que San también lo amaba a él.
- Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarlo. La noche está estrellada y él no está conmigo.Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
- San yo… - Wooyoung sentía una fuerte presión en su pecho, no entendía porque dolía, porque aquella ausencia había dolido de manera tan infernal todo ese tiempo…
- De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Porque en noches como ésta lo tuve entre mis brazos.
San se acercó levemente a él, sus manos continuaban en los bolsillos, no lo miraba pero apretaba sus puños fuertemente, al punto de dejar marcas por la presión.
- Mi alma no se contenta con haberlo perdido. Aunque éste sea el ultimo dolor que ella me causa. Y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
- Eso es … - Agachó la cabeza, no podía mirarlo a los ojos, no quería que notará que estaba a nada de llorar, no quería que viera que aquellas palabras le dolieron mucho. Por supuesto que no quería pensar que aquella relación se había perdido, que nunca lograrían mantenerse juntos – Eso es increíble San.
Acariciaba su brazo nerviosamente. San sonrió, amaba el tono tan rosado de las mejillas de Wooyoung, amó lo nervioso que se miraba al frente suyo.
- No pensé aprendermelo al principio pero creo que me gustó mucho- dijo calmado – Wooyoung mírame.
Wooyoung desvió la mirada todo el tiempo, quería ocultar tantas cosas. Con mucho esfuerzo lo vio.
- San, creo que deberíamos ir a comprar y… - Suspiró – se enojaran si no vamos.
- Bien Woo – Dijo tras suspirar también.
Llegaron a la tienda y pidieron todo lo que necesitaban.
- Sannie – De pronto una voz femenina surgió de repente.
- Oh, Jisoo – Dijo San con una sonrisa – No pensé encontrarte por aquí.
Wooyoung se sintió incómodo, debía esperar a que les dieran las bebidas.
- Me alegra verte por aquí en serio – Decía demasiado emocionada – Estoy cerca de aquí con mi familia, quizá
podríamos ir a bañarnos un rato.
- Quizás más tarde – Dijo sonriendole.
Wooyoung se sintió terrible, se sintió tan irritado, quería largarse de ahí y no ver a San.
- Oh, él es Wooyoung – Dijo con una sonrisa – Woo, ella es Jisoo, está en mi clase.
- Hola – Soltó con una sonrisa, ella le contestó de igual manera sonriente.
San parecía tan tranquilo con ella.
- Aquí tienen todas las bebidas – Dijo el de la tienda, Wooyoung tomó las que pudo. Por su cabeza pasaban mil cosas.
- Cierto, también vine a comprar algunas bebidas – Dijo sonriendo – Sannie quizás podrías ayudarme a llevarlas y conversar un rato más.
Bien, Wooyoung estaba por simplemente largarse, no quería hacer ninguna escena, era ya demasiado insoportable ver a San ser amable con ella.
- No soy tu sirviente niña – Dijo con aquel tono sarcástico, cargó las cosas que faltaban de aquel estante.
- Sannie oppa, no seas malo – Decía en un tierno puchero.
- Puedes ir Sannie, yo puedo llevarlo – Dijo con una sonrisa amable Wooyoung.
- Siii – se emociono demasiado Jisoo – Eres genial.
San entrecerró los ojos, conocía tan bien a Wooyoung.
- No – Dijo simplemente antes de tomar las bebidas que faltaban – Ya nos vamos Jisoo.
- Entonces te buscaré por allá más tarde Sannie – Dijo la chica tranquilamente.
- Bien – Dijo este calmado.
Wooyoung y él se despidieron de ella, caminaban en silencio, San analizaba el comportamiento de Wooyoung.
No dijeron ni una palabra, llegaron a sus sitios, Wooyoung tomó su celular y audífonos, escuchaba música, San se sentó a su lado sorprendiéndolo.
- ¿Está todo bien? – Pregunto calmado.
- Si, claro – Dijo Wooyoung con una sonrisa.
- ¿No quieres ir al mar? – San le sonreía.
Wooyoung quería evitar enojarse y mandarlo al diablo, después de todo ellos no eran nada, pero moría de celos, odiaba tanto que consideraba a aquella chica su amiga, odiaba que ahora no había nada entre ellos, se ponía a pensar en que si fueran novios habría podido hacer algo.
- Mmm no gracias, prefiero estar aquí – le contesto.
- Wooyoung – Este estaba por hablar cuando de pronto Wooyoung parecía contestar una llamada.
- Hola Hwa – Dijo con una sonrisa, se paró a hablar, ignoró a San tomó un sombrero y se dirigió a la orilla del mar.
San vio como este se iba y hablaba con una sonrisa, sintió tanto enojo, quería quitarle el celular y tirarlo al mar, lo observó.
Este caminaba lento, de preguntaba cómo era que este podía ser tan lindo, aquel cabello que caía sobre su rostro de manera hermosa, esa piel de aspecto dulce, aquellos ojos que podían cautivar a cualquiera, ahí estaba nuevamente, admitiendo para si mismo lo enamorado que estaba de Wooyoung.
- También te quiero Hwa, pero no por eso te compraré nada aquí, soy pobre – Dijo riendo mientras se acercaba, San tenía una cara de pocos amigos.
Se sentó nuevamente, hablar con Seonghwa le alegro, lo hacía pisar tierra, quizá lo mejor era todo así, el que San fuera su debilidad realmente lo irritaba, odiaba admitir para si mismo que este lo volvía loco aún, odiaba tanto que aquella voz tan varonil le hiciera temblar las piernas, que todo su ser pedía ser tratado por San como antes. Se enojo consigo mismo.
Se colocó sus audífonos, San estaba irritado a lado suyo.
Pasaron los minutos San continuaba sentado a su lado, parecía muy pensativo, las risas de sus padres sonaban fuertemente. La puesta de sol era preciosa, San la observaba, sentía que su media mitad estaba a lado suyo y no podía hacer nada por tenerlo.
San nuevamente le hablo, este quitó sus audífonos.
- ¿Dijiste algo? – Dijo Wooyoung.
- Woo, vamos a caminar un rato – Dijo San arriesgándose a otro rechazo.
- Mmmm – Suspiro – supongo que está bien, igual me estoy quedando sin batería.
San se sintió molesto, Wooyoung contestaba de aquel modo, como si realmente él no fuera más que una segunda opción, como si no quisiera realmente.
Se levantó, Wooyoung lo siguió, se fueron con dirección a la orilla, el cielo ahora pintado entre colores naranjas y rosas era hermoso. Caminaban en silencio, San sentía nervios, sabía que Wooyoung podía actuar así por lo de Jisoo, eso o realmente no le interesaba en lo más mínimo.
Jisoo era una persona a la que consideraba una buena amiga, jamás pensaría en ella de otro modo, está le había sido asignada ya que estaba muy mal en inglés, San dominaba el idioma a la perfección, era hija del director por lo que prácticamente fue obligado a ayudarla. Al principio solo la odio pero con el tiempo lograron entablar una amistad.
- Es hermosa la vista – Le dijo haciendo contacto visual.
- Es cierto, me encanta la playa – Dijo con una sonrisa.
- Hoy no te metiste al mar para nada – Dijo San de repente.
- No tenía ganas simplemente – contestó seco.
- ¿Estás molesto? – San quería ir directo al grano.
- No lo estoy San – Dijo tras un suspiro.
- No te creo – Dijo deteniéndose.
- No me interesa si no me crees San – Dijo irritado – Ese es tu problema.
- Entonces es simplemente que no quieres estar conmigo – Dijo no pudiendo medir sus palabras – Supongo que has de tener mejores cosas que hablar con Seonghwa.
- Pues si – Dijo seco – estudiamos lo mismo, hay mucho de que hablar
Le dolió, San se sintió terriblemente herido, Wooyoung era tan cortante y frío.
- Supongo que han debido de tener mucho tiempo para ustedes, dime ¿Ya se te declaro? O sigue siendo igual
de cobarde.
- No es un cobarde San y si, lo hizo hace unos meses –
San apretó los puños, nunca se había sentido así de molesto, aquellas palabras cortaban cuál cuchillas.
- Supongo que lo pensaste – San estaba cansado, parecía que ninguno quería dar el brazo a torser – De seguro el será un buen novio, estúpido Seonghwa y su…
- Cállate San – Soltó Wooyoung empezando a desesperarse ¿Por qué era tan difícil hablar ahora?
- Siempre lo defendiste – San estaba cegado por los celos, por su cabeza imágenes de Wooyoung y Seonghwa besándose lo torturaban, odiaba… quería golpearlo.
A lo lejos ambos divisaron a Jisoo. Wooyoung suspiró.
- Será mejor que me vaya –
- ¿Irás a llamar a Seonghwa?- dijo sarcástico.
- No idiota- Dijo volteándose – No tengo batería.
San no podía más, tenía que saber que había pasado entre ambos.
- Sannie oppa – Dijo jisoo lanzándose a él.
Wooyoung se alejaba con una mirada indiferente. San suspiró.
-Escúchame Jisoo, no hagas eso, te dije que odio que me toques – Soltó irritado San.
- Lo siento Sannie – Dijo alejándose – Solo me emocioné por verte.
San observaba a Wooyoung, pensó que quizás los observarla o algo, simplemente vio como este les dio la espalda y empezaba a conversar con sus padres, podía notar que este se reía.
- Jisoo ¿Qué haces cuando te gusta alguien tanto y no puedes evitar querer tenerlo para ti? – Decía sin quitarle la vista - ¿Qué haces cuando te mueres por dentro, cuando para ti no puede existir nadie más?
San sentía que quería llorar, era doloroso llegar a aquello, lo quería, necesitaba tenerlo.
- Sannie oppa, ¿Te gusta alguien? – Decía nerviosa.
- ¿Qué tengo que hacer para se fije en mi Jisoo? – Le preguntaba. Ella lo miró, no sabia que responder, le gustaba San desde hace tanto.
- Solo ser tú San, le gustarías a cualquier persona
- No es cualquier persona, necesito que sea… olvídalo – dijo frustrado.
- Oppa, me… Me gustas – Se sinceró, pensó que tendría una mínima probabilidad con él, pensó que quizá de quién hablaba podía ser ella. Estaba tan equivocada.
- Jisoo – Suspiró.
- No te lo dije antes porque, siempre eras tan frío San, siempre respondías sarcásticamente a todo, me asusté – Decía tidamente.
- Discúlpame – se sincero, divisaba a Wooyoung, este se levantaba para tomar su celular – Pero, hablo de alguien más.
- San, yo… ¿Es alguna chica de la clase? ¿Te gusta Hwasa? – Decía con pena en su voz – Yo, pensé que
- No Jisoo, solo olvídalo, de cualquier forma, parece que todo se arruinó, volveré con mis padres.
- ¿No es… él verdad? – Dijo señalando a Wooyoung quién se dirigía a ambos.
San sintió su corazón latir,siempre sería así hasta con la mínima acción Wooyoung tenía control total sobre él. Este estaba acercándose con el rostro lleno de indiferencia.
Jisoo se sentía asustada, no había forma pero desde hace ya un rato notaba como lo observaba y no le parecía normal.
- Da igual, no creo si quiera que me deje acercarme – Dijo serio – Pareciera que tiene mejores opciones – Sus celos lo nublaban.
- Es imposible que haya alguien mejor que tú San, yo… pues si no quiere nada contigo, me da lastima, se pierde de una gran persona.
Wooyoung llegó hacia ambos, San tenía una mirada fría, Jisoo ahora estaba molesta.
- Disculpen si interrumpo algo, ya nos vamos, te están esperando – Dijo con un voz totalmente indiferente.
- Bien, nos vemos luego Jisoo – Dijo calmado.
Se quedó perplejo cuando está sin ningún aviso le beso la mejilla, bien, ella sabía que había cruzado los límites al hacer aquello, pero lo odiaba, no era justo que alguien que lo trataba como si no le importara lo tuviera. San se alejó rápidamente, Wooyoung no expresaba nada, dirigió su vista a su celular y se fue.
- Wooyoung espera – Soltó San, no sin antes dirigirle una mirada llena de molestia a Jisoo.
-Dime – Dijo este aún caminado.
-Yo… hoy, quiero que hablemos – Dijo San, sentía su corazón latir , cada vez sentía que lo perdía más
- Estamos hablando ahora San – Dijo Wooyoung con simpleza.
San suspiró, odiaba como Wooyoung podía volverse un completo hielo cuando estaba molesto. Odiaba su indiferencia.
- Prefiero mil veces que me grites o pegues a qué actúes así – Se sincero.
- ¿De que diablos hablas? – Wooyoung soltó con una risa.
-Wooyoung – Le drigio una mirada sería.
- No hay motivo para golpearte San – Dijo aún divertido – ¿Estás bien?
- No Wooyoung, no estoy bien – Ya no lo soportaba, odiaba su situación.
- Mira, hablamos después, nuestros padres creo que otra vez se irán de fiesta, no dejan de hablar de querer ir a bailar.
San suspiró, bien había una gran probabilidad de que nuevamente los dejarán solos en la noche, no perdería tal oportunidad.
-Niños, creo que hoy nuevamente estarán a cargo – Decía el padre de San.
- está bien – Dijo San calmádamente.
- Por mi también – Sonrió Wooyoung.
Tal cual dijeron, nuevamente podrían estar juntos en la noche, por la cabeza de Wooyoung solo pasaba dormir, ya no quería hablar con San, ver cómo ella besó su mejilla, jamás imagino ver algo así, estaba harto de ese feo sentimiento en su pecho.
Los dejaron solos, Hongjoong y Jongho reían en el cuarto de a lado, Wooyoung ponía a cargar su celular, no le dirigía la vista.
San lo observaba, no quería cometer ningún error, no más.
Wooyoung se baño, quería olvidar todo lo referente a San y estar lo menos posible con él, si era posible convencería a Hongjoong de dormir con él, se vistió rápidamente. Cuando salió notó que San estaba en aquella cama sentado, la mirada estaba fija en él, lo ignoro y tomó su celular.
- ¿Lo vas a llamar?- soltó.
- A ti que te importa si hago eso o no – Wooyoung empezaba a perder la paciencia.
- Mierda Wooyoung, deja el condenado celular – dijo parándose.
- ¿O qué? – Dijo retandolo – Tu no me puedes decir que hacer.
San se acercó a él, moría de cólera.
- No me hables así Wooyoung – esa voz que nuevamente lo hacía temblar.
- Tú eres quien debe dejar de hablar así, no somos nada San, deja de fastidiarme – Wooyoung sintió su corazón casi salirse, aquellas palabras le dolieron incluso a él.
San estaba furioso, rápidamente lo puso contra la pared, sujetaba fuertemente sus manos, su mirada era fría y oscura, estaba tan molesto.
- Sé que no somos nada – Dijo cerca de su rostro – deja esa actitud maldita sea, no tienes una puta idea de
cómo duele todo lo que dices.
- Tu eres quien me irrita San, no entiendo porque te comportas así – Dijo Wooyoung con mucha molestia en su
voz.
- Mierda Wooyoung – Dijo acercándose mucho más a él – Me muero de celos Wooyoung, no quiero que
Seonghwa se aproveche de la situación.
- El no se aprovecha de nada, nunca me ha besado o tocado, jamás permitiría algo así tampoco San, pero ¿te digo a quien no le importa?, a ti, no eres quien para criticarme o molestarte, has lo que te dé la gana que yo haré lo mismo.
San sentía su sangre arder, él no tenía el control sobre lo de Jisoo, tampoco podía simplemente botarla, lo había tomado por sorpresa, era obvio que luego la llamaría y la pondría en su lugar pero justo ahora solo le importaba una cosa.
- Déjame tenerte Wooyoung – Dijo ahora cambiando su actitud, estaba cansado de pelear, parecía que era lo
único que podían hacer, ya no quería, estaba harto, prefería dejar su orgullo – Déjame amarte como antes.
- San -Dijo asustado, no quería, seguía herido – No, no dejaré que nada pase, tu y yo no somos ni seremos
nada.
- Eso duele Woo – Sentía sus ojos cristalizarse – Duele como el mismo infierno.
- Ha pasado mucho tiempo San, no quiero nada contigo – soltó Wooyoung – Sólo déjame, iré a la sala.
Su orgullo no lo dejaba.
- No – Soltó seguro San
-San, deja esto aquí.
- No olvido lo estúpidamente orgulloso que eres Wooyoung – Dijo serio – Puedes tomarlo como quieras, pero
vas a ser mío está noche.
- San –
Este tomó sus labios, pensó en luchar pero ¿A quién quería engañar? Moría por sentir sus labios hace mucho. Sintió como este entrelazó sus manos, lo besaba con mucha entrega, sentía como este añoraba sus labios desde hace tanto. Se alejó suavemente.
-Ella no es nada Wooyoung, tú no te haces una idea de cómo me he sentido todo este tiempo sin ti – Se sincero San.
-No necesito saber eso – Dijo Wooyoung – Yo no te pedí explicaciones. Tampoco pienso dartelas.
- No importa Wooyoung, de cualquier modo se que me dejarás hacerte el amor – Decía mientras dejaba suaves besos por su cuello. Wooyoung presionaba sus manos, no quería mostrar debilidad – Te lo haré toda la noche Wooyoung, no me importa nada, te tendré como me muero por tenerte hace mucho.
- San – Este tocaba su cuerpo ahora con desesperación.
- Sigue siendo orgulloso Woo, no sabes cómo logras excitarme de esa forma .
- San yo .. – Se sentia perdido, aquellas caricias lo mataban lentamente.
San quitó su polo, empezaba a besar por toda su piel desnuda, pasaba su lengua con tanto deseo, Wooyoung se dejaba llevar.
- Mghmmm.. San – Decía ahora enredando sus dedos entre aquellos cabellos oscuros.
- Vamos mi amor, déjame tenerte – Decía en su oído.
Tomaba sus labios de manera apasionada, quitó su propia ropa, estaba desesperado. Pronto ambos estaban desnudos, Wooyoung no decía más, solo se dejaba llevar por las caricias de San.
- Dime qué no fuiste de nadie más Wooyoung – Decía mientras lo tenía de cara contra la pared, su pene erecto
estaba por sobre sus glúteos – Dime qué fui el único
- Lo fuiste San – Dijo por fin dejando todo de lado – No podia estar con nadie más, te … mghmm te extrañé – Intentaba silenciar lo mayor posible sus gemidos.
San se sintió en la gloria, escuchó todo lo que quería, no podía estar más feliz.
- Vamos Wooyoung dime – Decía moviendo la pelvis haciendo que este se desesperara por tenerlo - ¿Me perteneces?
- Mghmm si San… Siempre he sido tuyo y siempre lo seré – Sentía morir con aquellos brazos rodeandolo, sentía que no podía ocultar más cuánto lo deseaba y amaba.
- Para mí no existe nadie más Wooyoung, te amo como no tienes idea – Ambos sentían por fin que todo era correcto.
- Discúlpame – Soltó Wooyoung cubriendo su rostro – En serio lo siento San, pero es … yo nunca te vi ser cercano a alguien y ella – Le dolia cada palabra
-Woonie lo siento, ella nunca antes ha hecho algo así, jamás le permitiría eso a nadie que no seas tú – Lo volteo, quería verlo. Lo tenía desnudo en frente suyo, lo adoraba – Solo a ti te permitiría que hicieras conmigo lo que sea Wooyoung, lo juro, haré lo que quieras, pero por favor – Wooyoung sentía más confianza ahora, el modo tan dulce de hablar de San le encantaba – No te alejes de mi.
- No lo haré San – Se lanzó a sus brazos, rodeaba su cuello con ambos brazos, se paraba de puntitas, San lo rodeo en un fuerte abrazo, ambos sentían la piel desnuda del otro – No quiero que nadie te vuelva a besar.
- Nadie lo hará Wooyoung – Decía seguro – Soy tuyo, solo tuyo.
Se sentían tan completos, tan enamorados.
- Déjame hacerte el amor Wooyoung – Dijo sobre sus labios – necesito tenerte.
- Hazlo San, no hay nada que desee más – San pasaba sus manos por aquel precioso cuerpo.
Habían pasado un año alejados sin saber del otro y ahora nuevamente sus corazones estaban juntos, se amaban con la misma intensidad, nada cambio en su afecto, ambos tan desesperados por poder amarse.