Aquellas clases eran tremendamente entretenidas, los hacían hacer todo tipo de ejercicios, Wooyoung cómo era de costumbre se hizo amigo de muchas personas, San se mantenía detrás suyo, se intentaba acomodar a lo social que resultaba ser siempre Wooyoung, ambos conocieron unos gemelos muy agradables, Minjae y Keonhee , junto con un niño de castaños cabellos llamado Junhee.
Reían demasiado, San se empezaba a adaptar, Wooyoung lo hacía sentir mucho más confiando.
—Pienso que es difícil coquetear con alguien, hay una persona que me gusta pero no sé cómo acercarme —contaba Minjae.
—Es fácil —dijo Wooyoung levantándose de su sitio con una sonrisa divertida, de pronto se puso cerca del rostro de este y casi como un susurro le dijo – Me gustas.
Minjae se puso muy nervioso, aquello le pareció demasiado, San observaba aquella escena realmente irritado.
—Y ya está, no creo que sea más complicado que eso —soltó con simpleza.
No notaba la oscura mirada que tenía San sobre él. Tampoco lo nervioso que aquello había puesto a Minjae.
—Eso fue… genial —soltó sin más Minjae.
—Mmm —dijo Wooyoung tomando su celular, realmente no le interesaba nada sobre aquello.
No tenía idea de que aquello iba a terminar por costarle.
Continuaron con aquellas clases, una semana más pasó. Wooyoung estaba sumergido en sus cosas, quería ser él mejor de su clase, se esforzaba demasiado, nadaba bastante rápido, San le seguía el paso lo más que podía.
—Hey Woo, quiero hablar contigo —soltó Minjae al iniciar la clase.
—Bien, en el receso – Dijo con normalidad.
Wooyoung notaba que este lo miraba de manera extraña, tenía un mal presentimiento.
—San necesito que me hagas un favor.
—Dime Woo
—Minjae me pidió hablar con él en el receso, no se que será pero tengo algo de miedo, ¿Podrías interrumpir ya sabes si nos demoramos mucho? —dijo en aquella típica formación que hacían antes de empezar con el calentamiento.
San estaba molesto, ¿Qué demonios quería Minjae con con Wooyoung?
—Bien Woo —dijo tranquilo
Tal cual pasó se fue con Minjae, este se sorprendió cuando esté lo llevo a uno de los cubículos del baño y lo acorraló en la puerta.
Se sentía nervioso y asustado, pensaba en que no debió hacer aquello de la semana pasada.
—Wooyoung me gustas —dijo muy cerca de sus labios.
—Yo…
—Wooyoung, te llama el maestro —Escuchó la voz de San, está cargaba algo de enojo.
—Tengo que irme —dijo Wooyoung intentando escapar, no contó con que Minjae lo tomaría de la quijada y plantaría un beso, rápidamente lo alejo.
Abrió aquella puerta y se fue.
San tenía una mirada fría, solo se fue detrás de Wooyoung y le dirigió una oscura mirada a Minjae.
—Hoy podrías dormir en mi casa Woo, podrías pedir permiso —ambos iban con dirección al paradero.
—Es una buena idea, podríamos preparar algo delicioso en tu casa.
—Si —dijo San con una enorme sonrisa.
Le dieron permiso tras una llamada, estaba feliz por poder hacer algo con San.
Ambos sonreían mientras preparaban una torta de galleta en la casa de San, se divertían mucho.
La noche llegó y ambos se acostaron.
—¿Te besó? – Soltó San de repente.
—Si, me tomó de sorpresa.
—Debí tocar antes —hablaba con frustración en su voz.
—No importa Sannie.
—¿No te importa quien te besa Woo?
—No realmente, creo que está sobrevalorado, no creo que sea la gran cosa.
—Me alegra que digas eso – Dijo con la voz seca San – Supongo que si tan poca importancia le das, me dejarás hacer lo que quiera.
—¿Eso que …
No pudo continuar cuando San subió encima suyo y empezó a besarlo, sujeto sus manos por sobre su cabeza.
—Mmm —escuchó un leve gemido de Wooyoung.
—Si tan poco te importa, déjame besarte Woo – Dijo plantando un beso en su cuello, Wooyoung se preguntaba cómo podía comportarse de esa manera, este lucía tan frío y pacífico en todos lados y ahora se ponía tan dominante y tenía aquella mirada.
—San ¿Qué pretendes? – tenía miedo, aquella actitud en San empezaba a gustarle….
—Solo quiero que me dejes besarte —vio como una sonrisa aparecía en aquellos labios.
—Soy mayor que tú, deberías tener algo de respeto o…
—Respetuosamente te digo que quiero comer esos deliciosos labios Woo —dijo sobre su oído.
Wooyoung se quedó helado, San jamás le había hablado así, sentía mucho miedo y su corazón latía rápidamente.
—Si no te gusta me detendré —empezó a besar su cuello —. Sé que no tengo experiencia en esto Woo…. Pero te aseguro que te gustará.
—No creas que después de esto seré tu novio o alguna de tus tonteras San, no me interesa tener algo así contigo.
Aquella fría voz. San sintió su sangre arder, Wooyoung realmente lo hacía sentir mal al decirle aquello.
—¿Entonces no piensas tener novio nunca?
—No dije eso, solo dije que tú nunca lo serás —soltó como si nada.
—Bien – San estaba molesto.
Se bajó, nuevamente se acostó en su lugar. Odiaba tanto aquello, odiaba que ya había admitido para si lo mucho que gustaba de Wooyoung, lo mucho que quería tenerlo para él.
Wooyoung por otro lado recordaba lo idiota que se ponía San cuando se enamoraba, quería evitar aquello, quería tener una vida normal, y siendo honesto, odiaba la idea de estar con San después de haberle hablado tanto de Jinhwan en algún momento, él no era la segunda opción de nadie, era al menos de ese modo como él lo veía.
—Entonces ¿Jamás me darás la oportunidad?
—Podemos divertirnos si quieres —dijo Wooyoung calmado —, pero no seré nada tuyo más allá de tu mejor amigo.
—Tu mejor amigo, que te besa …
—Eso creo.
—Que te toca…
—Mmm
-Tu mejor amigo a quien dejarás que te folle.
Wooyoung abrió los ojos demasiado, San tenía una voz tan diferente cuando se comportaba así.
—Yo no dije que dejaría hacer tal cosa.
—Así me divierto yo Jung —lo miraba de forma penetrante –—. Me divierte mucho el pensar en ti gimiendo, me divierte tanto el pensar en ti desnudo, me divierte como no te haces una idea el pensar en cogerte y—poso un dedo sobre los labios de Wooyoung— escuchar mi nombre de esos labios en tus gemidos ….
Wooyoung sentía sus latidos acelerarse ¿Qué diablos pasaba con San? Era tres años menor que él y hablaba de una manera que él jamás había escuchado.
Wooyoung no sabia que hacer, San se acercaba demasiado a su rostro, solo lo observaba, no entendía porque todo su cuerpo y mente le pedían que dejara a San hacerle todo aquello.
San tomó sus labios, adentraba su lengua ahora de manera experta, una de sus manos pasó a la cadera de Wooyoung, lo apegó a su cuerpo.
Aquel beso se hizo duradero, ambos estaban muy sumidos en aquellas agradables sensaciones.
—No quiero que beses a nadie más —se sincero San tras terminar con aquel beso.
—Deberíamos dormir ya San —dijo volteándose.
No quería, no tenía que sentir nada por él, San no debía significar nada más de lo que era.