Introducía aquel enorme miembro dentro suyo, San sentía que se desgarraba por dentro, mientras escuchaba aquellos gruñidos tan llenos de placer, dolía de manera infernal.
Se empezaba a mover, San intentaba soportar lo máximo que podía, solo tenía que esperar unos momentos más.
- Q-quiero estar arriba señor - Decía cómo podía.
- Interesante gatito, eres mucho más atrevido de lo que imaginé - Dijo satisfecho.
Se posicionó debajo suyo, San tomó aquel pene y lo empezaba a introducir, dolía incluso más de esa forma, daba pequeños saltos mientras sentía aquellas calientes manos pasar por su cuerpo.
Lo observaba con tanto deseo, nunca se imagino de esa forma, quería romperlo y asesinarlo mientras lo tenía así, quería embestir de manera salvaje hasta desollarlo, quería ver aquella dulzura desvanecerse entre sus brazos.
San soportaba el dolor e intentaba actuar como si lo disfrutara, no era difícil, con aquel imbécil tenía que actuar así siempre, pensaba que lo único que podría generarle una erección sería él... Solo Wooyoung lo llenaría de deseo, sólo él lo llevaba al mismo cielo o incluso al infierno con un leve roce.
Siempre estaría seguro de lo que sentía.
Bien, todo iba muy bien, observaba aquel rostro, lo miraba venir, iba a llenarlo de su semilla, no quería imaginarse la cantidad de semen que saldría de aquel pene, sentia que sus caderas se habían separado incluso, no importaba, aquel ser llegaba a un prolongado orgasmo.
San sonrió, miraba como este blanqueaba los ojos, parecía el mejor orgasmo que había tenido en su vida, jamás se lo había hecho a un dulce ángel, nunca a nadie de aspecto tan dulce y bello. Miraba aquel rostro tan lindo, aquellas mejillas, aquellos ojos, aquella... Sonrisa.
San quitó aquellas dulces orejitas con mucha inocencia, le dedicó una última sonrisa antes de clavar en su pecho una cuchilla, la cual había Sido ocultada tras aquellas hermosas orejitas, clavaba una y otra vez, una sonrisa continuaba adornando su rostro. Cada corte más grande que el anterior, lo escuchaba agonizar.
- La única manera de lastimarte es cuando estás en el éxtasis, debes desearme mucho - Se levantó - No te culpo.
San era ahora todo un atrevido.
- No... Tú.. como ... S- sabías - Decía irritado, su pecho dolía.
- Leyendo idiota - Dijo fríamente antes de levantarse. Empezaba a caminar como podía, le dolía horriblemente las caderas. - Creo que igual y me diste pista al inicio, dijiste que no podías hacérmelo, eso me llevo a preguntarme el porque simplemente no me tomaba, pero veo que te descuidaste.
- Tú.... No podrás ... No podrás manejar todo esto, e-eres un estúpido ángel.
- La ley del más fuerte idiota - Dijo vistiendose - o será mejor, la ley del más listo.
- Te consumirán... Te - No podía hablar más, San metía su propia mano en aquella herida plantada en su pecho. Sonreía, no podía creer que lo último que viera sería aquellos hermosos hoyuelos, contrastante a toda la maldad que se observaba en sus ojos.
Lo escucho agonizar por un largo rato.
- Le haré esto a todos los que me quieran ver cómo su estúpida mascota - Quitó su mano. Sacudía su mano.
Quitó su polera, limpio todo resto de sangre en esta. Caminaba lento, sus pequeñas caderas en efecto se habían visto terriblemente afectadas, sentía que con cada paso se deshacía. Respiraba profundo.
Escuchaba muchas voces, cada una más desesperada que la anterios, su cabeza dolía de manera terrible, sentía que iba a explotar.
- ¿cómo diablos nos manejara un mocoso? - Escuchó una irritada voz.
- Es la regla - Decía otra voz con desgano.
- No podrá hacer nada, es un mocoso débil -
San estaba en el piso, lloraba, aquel terrible dolor estaba en todo su cuerpo.
- ¿Cómo pudo ser tan idiota? Se supone que las cosas no pasan así, los angeles no pueden estar aquí y...
- Cállense - Dijo San con una voz muy irritada.
Todos lo observaban con detenimiento.
- Es precioso - Decían algunos.
- Puede que no sea tan mala idea, solo quizás podríamos...
- No me tocarán - Se levantó como pudo - Nadie se atreverá a tocarme, por lo que tengo entendido ahora soy yo quien manda.
Todos empezaron a reír, ¿Qué podía saber un ángel de aquel mundo?
- Debes renunciar a ser un ángel niño, y no solo eso, deberás estar aquí abajo por toda la eternidad, no es tan sencillo.
- Entonces crees que vine, lo mate y no pensé en lo que implicaba - Dijo San burlón - ¿Acaso todos aquí son idiotas?
- Yo, da igual tú...
- Dilo y te enviaré abajo - Dijo serio - No tendré ni una jodida compasión.
Todos se callaron. San se levantaba, bien, aquel dolor se volvía soportable.
- Se supone que ahora tengo todo el poder de dominar aquí, nadie puede hacerme nada, bien... Renunciaré a ella, le concederé a quien quiere todo mi poder.
-¿Que harás que?
- Sólo pediré una cosa a cambio - Decía fríamente.
Todos se observaban, aquellos entes de aspecto tan repulsivo, mucho anhelaban aquel poder, pero nunca nadie había logrado persuadir a su señor a tal punto, nunca nadie había siquiera podido acercarse a algo así. Nadie tampoco era lo suficientemente hermoso para llevar a alguien a tal punto de locura para arriesgarlo todo.
San aprendía tantas lecciones ahora, sobre lo que tanto amaba, su Wooyoung, era su todo. Lo merecía todo, ambos merecían ser de una vez felices, por su cabeza pasaban tantas cosas hermosas.
Aquellas tardes que se la pasaban pintando, como cocinaba para él con tanta dulzura pese a estar tremendamente adolorido, no lo olvidaría, cuando quiso renunciar a él con tal de darle su libertad, como Wooyoung arriesgaba todo sin pedir nada a cambio.
Aquellas horribles heridas, cada una más profunda que la anterior, Wooyoung lo daba todo. Las noches en las que le Susurraba que lo amaba, que era su príncipe, que siempre lo tendría, que estaba a sus pies, fue el único en tratarlo como tal, como si San tuviera un valor infinito, le enseño a hacer el amor, le enseño que podía confiar en alguien. Siempre preguntándole si se sentía cómodo con lo que hacían.
Estaba seguro de lo que hacia, no importaba qué, siempre sería todo por su bien y el de Wooyoung.
- No quiero pertenecer ni a este mundo, ni al de arriba - Decía serio - Quiero una vida alejada de todo eso, quiero estar lejos de todos.
Todos se observaban.
- Quien me de eso, será amo y señor de este lugar, tendrá todo el poder -
- Hazlo conmigo y te daré todo eso - San rió.
- No parecen ser muy listos por aquí -
- ¿Que es lo que pides? Yo lo haré, he querido asesinarlo desde hace tanto - Escuchó una voz gruesa y profunda, aquel tipo lucía de manera asquerosa, San tenía una mirada fría, el resto de entes de aspecto asqueroso retrocedió.
- Un buen inicio con mi humano, una vida tranquila -
- Puedo volverlos humanos, pueden tener la vida que quieren, pero efectivamente en un punto morirás, y volverán aquí - Dijo serio.
- Quiero que al venir tengamos un lugar especial, nada de sufrimiento, nada de esclavitud, sólo existir aquí juntos - Caminaba hacia él.
- Bien, se lo daré - sonrió y se acercó a San.
Este llevaba una dulce sonrisa con hoyuelos, miraba la sonrisa satisfecha del otro sujeto.
Este elevaba la mano sellando el trato. San sonreía calmado,
- Si no cumples con lo que dijiste - Dijo San cuando esté se acercó lo suficiente - Recuerda que puedo retomar el poder cuando quiera, lamentablemente así funciona, pero yo no deseo tal poder y creo que tú no deseas ser mi esclavo, así que haz las cosas bien.
Este sonrió, bien, aquel niño no era bobo.
- Cumpliré con mi parte, es más, seré de tu lado, los cuidaré a ti y a tu humano para que tengas una buena vida, he anhelado el poder de mi hermano hace años - Se sinceró - No tenía el valor suficiente de hacer lo que hiciste, él tampoco habría caído.
- Bien, confiaré en ti, de igual manera, me podré cuidar bien - Dijo seguro - Sólo te llamaré si necesito ayuda en verdad.
Este río.
- Me agradas, tu aspecto es demasiado diferente a lo que representas - Dijo sonriendo - Nadie esperaría que un niño lindo como tú podría asesinar sin compasión.
- Pues ahora lo sabes - Dijo seguro - por cierto, hay alguien más de quién quiero que te encargues.
San se sentía lleno de poder, jamás se imagino llegando a tal punto, marcas adornaban su cuerpo, no se quería engañar, amaba sentirse así. Si no fuera por Wooyoung, definitivamente este sería el camino que tomaría, sentirse de esa forma, saber que todo un mundo te pertenece, tener esclavos, poder darle rienda suelta a tus más oscuros deseos, poder jugar con los humanos cuál juguetes desechables, era tremendamente tentador.
El sujeto le tendió la mano.
- Sé que puede ser difícil - Dijo este al notar que San estaba pensativo - Tienes ahora tanto poder que ..
- No es eso - Dijo honesto - Quizá es que nunca he sentido tanto poder en mis manos es cierto, pero... Pese a todo, medito y me doy cuenta de que, incluso en las circunstancias más extremas, siempre estará primero él - Lo miró - Hacer algo por amor, que idiota me debo ver - Sonrió - Después de haber leído e incluso visto tantas cosas, aún así decido arriesgarme por un humano, ¿Sabes que fue lo que me daña? Un ángel se enamora solo una vez, y lo confirmo, sé que jamás podré amar a nadie que no sea él, tampoco quiero que sea de otra manera, ¿Sabes las veces que se puede enamorar un humano? Pienso en la posibilidad de que, al serlo, se arrepienta en algún punto, y luego... Tenerlo obligado básicamente a estar conmigo, incluso.... Incluso en esos momentos sólo pensaría en hacerlo feliz.
- Yo puedo ayudarte con eso quizá...
- No quiero nada de eso - Dijo tranquilo - No quiero obligar a nadie a amarme de por vida, él no debe estar bajo ningún efecto de acá abajo. Tendré una vida normal con él, si se cansa, pues, simplemente vendré y tomaré mi lugar, uno que amablemente me des si no quieres perder tu puesto. Lo dejaré estar con quién quiera, sé que ni así podría dejar de quererlo y es triste, porqué jamás me dió razones para no creer en su amor, los humanos son tan diferentes.
- Tú también serás un humano, crecerás y envejecerás San - Dijo este.
- Eso mismo es lo que me asusta - Dijo tras un suspiro.
- Podrás estar a mi lado si algo así pasa - Dijo aquel ente - No hablo de manera sexual, serás mi mano derecha, no tendrás que verlo si algo así pasa, no lo haré sufrir, sólo tendrá su lugar lejos de aquí en tranquilidad.
- Bien - Suspiró, mil cosas pasaban por su mente, había meditado todo eso por tanto tiempo y aún era difícil procesar todo.
Extendió la mano, suspiró, aquel ente le sonrió. San sentía su corazón latir rápido.
Ahora tras saber muchas cosas más, tenía tantas opciones, y optaba por esta, sentía nervios, algo en su estómago se revolvía, Wooyoung era quien lo asustaba.
Pensaba en los años de sufriemiento que pasó, podía pedir venganza con su padre, pedir tantas cosas, pero quería una y ni siquiera era segura, recordó haberse asustado al leer cosas sobre personas que se jugaban amor eterno y al final uno se aburría y de iba, no pudo con aquello, también hablo con otras personas, sintió pánico, entonces ¿Wooyoung podía también cansarse de él? Aunque le jurara tanto amor. El miedo se adueñó de él, sobretodo al saber que clase de misiones cumplía, coquetear con gente, ¿Acaso podía caer?
Decidió arriesgar todo, absolutamente todo por Jung Wooyoung, un humano.
"Arriesgarme así, debo verme estúpido en serio, todo por tener una oportunidad de tenerte conmigo, después de todo, lo que importa será el tiempo que pasemos juntos, ámame el tiempo que puedas, que yo te amaré toda mi existencia Jung Wooyoung"