San volvió a aquel lugar, se sentía terrible. Odiaba todo, quería volver con Wooyoung, amó estar entre sus brazos, no parecía existir mejor sensación. Caminaba nervioso.
- ¿Dijiste las palabras? - Escuchó de aquella voz que empezaba a odiar.
- Si señor -
Al renunciar a la persona, dabas la autorización para que pudiesen borrar todo lo acontecido con el ángel. San sabía aquello perfectamente, era mejor así, de esa manera Wooyoung no lo extrañaría, solo sería parte su pasado.
- Le borraré la mente cuando acabes con tus misiones al igual que a ti - Dijo con la voz firme.
- ¿No hay manera de que borre la suya antes? Yo, no quiero que él se sienta mal - Dijo preocupado.
- Será tu castigo San - su voz era dura - Cualquiera en mi posición te habría hechado al olvido San - Se acercó a su rostro - Tienes suerte de ser tan bello...
Tocó su rostro, era cierto, San valía la pena absolutamente.
- ¿Cuántas me faltan? - Dijo seguro.
- No te tomará más de unas semanas San - dijo tomando su rostro - también borraré tu memoria.
- Yo, no quiero olvidarlo señor - Era cierto, sin Wooyoung en su memoria ya nada tendría sentido.
- ¿Y arriesgarme a escuchar su nombre en tus gemidos? - Soltó fríamente - ambos se olvidarán, serás mío San, te aseguro que te gustará.
Se sentía asqueado, odiaba tanto su situación.
Wooyoung despertó, sentía un enorme vacío en su pecho, pensaba en San en la forma en la que lo había tenido. Extrañaba a su niño inmensamente.
Se dirigió a su trabajo, se sentó junto a Jongho, todo le irritaba, quería llegar a casa y encontrar a San, ya sea cocinando algo o desnudo sorprendiéndolo con alguno de los trajes.
Esperaba todos los días lo mismo, tras una semana preparaba algo delicioso con la esperanza de que San viniera pero nada, no dormía bien. Quería escuchar aquella juguetona risa.
- Mi amor, ven.... por favor - Decía abrazándose así mismo, esperaba pacientemente a San.
Otra semana pasó y no aparecía, siempre esperando con algún delicioso postre.
Así pasaban las semanas, quería verlo de manera desesperada.
San cumplía con sus misiones con normalidad, siempre con Wooyoung en mente, se preguntaba como se sentiría, quizás estaba tan devastado como él o incluso peor, moría por pedirle dejarlo ver una vez más, sabía que no lo dejaría.
- Señor yo...- Dijo nervioso.
- Sólo tendrás una misión más -
- Está bien - Se alegraba, sabía que Wooyoung podría continuar con su vida sin San presente.
- Mmmm - Soltó tras un pesado suspiro - Odio decirte esto pero es parte del protocolo, tras terminar tu última misión tienes permiso de ir a donde quieras por un día, usualmente aquí es donde te dejan libre, pero al reclamarte como mío debo como mínimo darte un día, y no será más.... - Sabía cual sería el primer lugar al que iría.
San sintió su pecho acelerarse, significa que lo volvería a ver.
- Piénsalo bien San ¿Soportarás tenerlo una vez más y luego dejarlo?
- Después de todo ¿No me borrará la memoria a mi también? supongo que da igual - Sintió una corriente por su cuerpo, San jamás le había contestado de aquella manera, tan fría, tan ... despectiva.
- Eso es cierto, pero de cualquier modo sentirás dolor -
- No me importa - Dijo dejándolo solo.
San tenía un comportamiento frío e irritado. No quería seguir existiendo si no era con Wooyoung, no le importaba que implicaría, si tenía que huir con él lo haría, de algo estaba seguro, toda su existencia dependía de estar sólo con Wooyoung.
Fue a su última misión con total normalidad, una pequeña niña lloraba desesperada, su madre había fallecido y se había encerrado en su alcoba, su padre quería que saliera de aquella depresión.
- Mira nena yo sé que todo estará bien, ella fue a un hermoso lugar, te lo aseguro - Le decía mientras acariciaba su rostro.
- Quiero ir con ella - sollozaba.
- Todos van en algún momento ahí bebé - Le sonrió - Tu también te encontrarás con ella.
- ¿Tú porqué no estás ahí ?- Dijo la niña confundida.
- Porque la persona que me importa no está en el cielo bebé - Dijo con calma.
- ¿Entonces puedes decidir no ir? -
San se puso a pensar, realmente ¿Que tan malo era el desobedecer todo?
- Eso creo - Dijo ahora inseguro.
- ¿Dónde está la persona que te importa angelito? - Se abrazaba fuertemente a él.
- Está aquí, aún.... Él aún está vivo -
- Espero que estés con él, se nota que lo quieres mucho - Decía más calmada.
- Bien nena, yo ya me tengo que ir - Dijo dando un último abrazo.
- Gracias por cuidarme - Decía agradecida antes de tomar aire y abrir aquella puerta.
San desaparecía, meditaba en lo que haría, la situación era terriblemente tensa en su cabeza ahora.
- Bien San, después de todo es tu decisión a dónde ir - Dijo con aquella fría voz.
- Bien - Fue lo único que soltó antes de desaparecer.
Llegó a aquella casa, no creía nunca que llegaría a aquel punto de sentir miedo y nervios, moría por verlo pero a la vez sentía ganas de huir, era terrible pensar que ahora tenían todo el poder de quitarle la memoria, no pensó realmente en que tendría aquella oportunidad, había pasado más de un mes, con sus manos sudorosas y aquel terrible nudo en el estómago se dirigió hacia la sala.
Caminaba lento, no tenía idea de que hacer y fue ahí cuando lo vio. Estaba de espaldas, estaba frente a la puerta, escuchaba su irritada voz.
- No está aquí - Decía molesto.
- No me mientas, él suele aparecer tras una semana, ya ha pasado más de un mes ¿Por qué mierda lo ocultas? - Seonghwa estaba molesto, quería ver a su pequeño ángel.
- No ha venido hace mucho Seonghwa ahora te pido que te retires de aquí - Apretaba la manija de la puerta fuertemente.
Sentía tanta molestia y tristeza al mismo tiempo.
- No me iré hasta verlo...
- Seonghwa - Escucharon ambos aquella dulce voz. Wooyoung sintió su corazón acelerarse, sus ojos enrojecían, tras un sutil parpadeo las lágrimas empezaron a caer, ya no tenía esperanzas de volverlo a ver tras aquella nostálgica noche.
Se quedó helado al verlo en frente suyo, tan hermoso como siempre, con la misma ropa, las mismas heridas, los mismos preciosos ojos que lo volvían loco.
Seonghwa rápidamente se adentro a la casa y se agachó a la altura de San.
- San, yo..
- Seonghwa quiero estar con Wooyoung a solas - Dijo serio.
- Pero ... - Quiso tocar su rostro.
- No quiero ser grosero Seonghwa, pero lo único que necesito ahora mismo es estar solo con él - Dijo alejándose, no quería ser tocado por nadie más.
- Sannie, pero no tenías que ocultarte...
- No estoy aquí desde hace mucho Seonghwa - Decía irritado ahora - Solo déjanos por favor.
Detrás suyo observaba la destruida mirada de Wooyoung, este parecía suplicarle con la mirada que fuera hacia él.
- Bien, supongo que volveré otro día - Dijo dirigiéndose a la puerta notando aquella tensión.
- No vuelvas - Escuchó de San - No importa cuál sea mi futuro Seonghwa, quiero estar solo con Wooyoung. Y si lo haces ....- apretaba los puños - No lo atormentes buscándome, porque no soy nada tuyo...
Aquella mirada tan fría, Wooyoung estaba asustado, San nunca había actuado de esa manera, lucía dolido, molesto, parecía por primera vez cargar... Odio.
Seonghwa se sintió tan herido en aquel momento, solo se fue, no artículo más palabras.
Wooyoung cerró la puerta y apoyó su cabeza en esta, era inevitable llorar, pensó realmente que no lo volvería a ver, pensó que se iba a volver loco.
- Wooyoung - San se acercó a él nervioso.
- San - Dijo dirigiéndole la mirada - Necesito... - Esa mirada mataba lentamente a San - Que me prometas que no te irás, San no... - tomaba aire - No permitiré que te vayas.
- Wooyoung bésame - Aquella voz tan demandante, San no quería gastar palabras en cosas que eran imposibles de cumplir.
No demoró en cargarlo y tomar sus labios, ambos estaban tan desesperados, Wooyoung pasaba sus manos por todo el cuerpo de San, adentraba su lengua en un húmedo beso, San se aferraba a él, apretaba fuertemente, quería sentir su cuerpo, quería que lo abrazara a él y nunca alejarse.
Se sentó en aquel sillón, continuaban besándose apasionadamente. Wooyoung quitaba la ropa de San, tenía que ver ese hermoso y dulce cuerpo. Lo tenía en ropa interior, pasaba sus manos por todo el cuerpo, restos de sus lágrimas quedaban por su rostro los cuales San limpiaba con mucha delicadeza. Admiraba el rostro tan hermoso de Wooyoung, San dejaba que sus manos delinearan su delgada figura.
Sorprendiendo a Wooyoung empezó a quitar el polo de este, quería sentir su piel, se unieron en un dulce abrazo.
- Te elijo Wooyoung - Susurró sobre su oído - Te elijo por sobre todo, ya no me importa nada....
- Mi amor - Dijo ahora observando que San evitaba llorar, tomó su rostro entre ambas manos, unía sus labios en un beso suave apenas rosando suavemente.
- ¿Podemos irnos Wooyoung? Muy lejos, ¿Podemos ser solo tu y yo? - Decía con aquella dulce voz - ¿Podemos vivir y morir juntos Woo?
- Claro que si amor - Dijo tan seguro de sus palabras - si me permites, te voy a proteger de todas las maneras posibles, y te amaré sin miedo San.
Vio aquella sonrisa tan hermosa aparecer, aquellos hoyuelos volvían a pintar su día de vivos colores.
- Seremos sólo los dos Woonie - Decía ahora volteándose y metiéndose entre sus piernas, tomaba los brazos de Wooyoung y se envolvía en su calidez - Nos casaremos y tendremos una casa y cuidaremos a nuestras mascotas, porque ninguno quiere hijos...
Wooyoung moría de ternura.
- Tendremos muchos animales bebé - Decía ahora besando su mejilla - y veremos muchas películas juntos, te prepararé todos los postres que quieras y nos ducharemos juntos todos los días....
- Quiero que hagamos el amor en todos lados en nuestra casa Woo - Jugaba con los dedos de Wooyoung - Que me hagas el amor día y noche, que me beses en todos lados y me digas que me amas cada dos minutos.
- ¿Y qué haré en los dos minutos? - Dijo divertido.
- Me besarás hasta quedarte sin aire - Sonreía juguetonamente.
Wooyoung lo apretaba a su pecho.
- Te daré un hermoso anillo y te pediré matrimonio San - Dijo repartiendo besos por su cuello.
- ¿Te arrodillarás? - Dijo divertido, uno de los niños le había comentado la manera de pedir matrimonio.
Wooyoung sonrió, se levantó poniendo a San a su costado, tenía a su niño hermoso.
Se arrodillo frente a él.
- Es gracioso que no tenga ni un anillo, ni haya siquiera la posibilidad de tener una relación normal - tomó su mano con suavidad, San sentía sus mejillas nuevamente arder - Pero San, ahora mismo todo lo que quiero lo tengo en frente y no dejaré que nada ni nadie me lo quite, y si me arrodillo frente a tí.... es porque como te dije antes amor -Dió un corto beso en su mano - Me tienes a tus pies, pequeño príncipe.
San lloraba, pero lágrimas de felicidad, de las que solo en el momento te recuerdan todas las cosas más hermosas que pasaste algún momento, de las que tambien te recuerdan que es difícil pensar en que en un futuro todo estará bien, y solo vives pensando que tus más preciadas y hermosas emociones pueden ir sujetas a una única persona.