-Hey Wooyoung – Escuchó la voz de su padrino tras la otra línea.
-Hola – Dijo con sonrisa.
-Te llamaba para pedirte un favor Woo, San tendrá su fiesta de promoción y debemos ir, Jongho no tiene con quien quedarse, ¿Podrías venir? Te pagaré obviamente, sabemos que el mocoso es difícil – Dijo divertido.
-Si claro no hay problema – Dijo sonriendo.
Primero lo pensó para bien, podría ver a San. Pero tras unos minutos esa sonrisa desapareció. No le había dicho nada, de hecho no se habían hablado para nada en esos días.
Se vistió rápidamente, al día siguiente debía entregar un último trabajo, podría desvelarse y de pasada esperar que San volviera de aquella fiesta, tomó todo lo que necesitaría.
Llegó a aquella casa, su padrino le abrió. Jongho se encontraba en la mesa terminando al parecer con algunas tareas. San no estaba por ningún lado. Tomó asiento en aquella mesa.
Conversaba con su padrino alegremente de la universidad y lo difícil que se había puesto todo. Estaba emocionado, al día siguiente era libre y podría solucionar lo de San incluso esa misma noche.
-No puedo creer que al fin se decidiera por una chica, es muy linda, por primera vez creo que le gusta alguien al pequeño diablo-
¿Qué acababa de oír? Tardó en procesar todo aquello, no dejo su semblante alegre pese a que sintió un enorme temor al escuchar esas palabras.
-Oh, entonces nuestro Sannie ya tiene novia – Dijo divertido, sentía que se rompía por dentro.
-Yo creo que sí, parece embobado – Wooyoung sentía su pecho doler horriblemente, San acaso, ¿Lo había olvidado? ¿Lo engaño acaso? Todo era demasiado para procesarlo.
-Vaya, será raro conocer ese lado de San – No podia existir una sonrisa más destruida, no lo podían notar pero aquel corazón estaba terriblemente destruido.
Se sentó, empezó a sacar sus cosas de su mochila, sentía que quería llorar, mordía su labio, pensaba que al morderse fuertemente podría sobrellevar de mejor manera todo, pensaba que de esa forma no lloraría, pensaba que quizá y solo quizá, todo era una pesadilla y gracias a aquel agudo dolor despertaría.
Escuchó que alguien bajaba, abrió el cuaderno dónde estaban sus apuntes con todo lo que debía terminar para esa noche. San apareció, llevaba aquel traje con él que habían salido en su primera fiesta juntos, se miraba muy atractivo ante sus ojos.
¿Qué se suponía que debía decir? Vio esa mirada tan fría, ¿Realmente se había olvidado de él?
-Mira al mocoso, nunca pensé que te arreglarlas tú solo para estas cosas, esa niña te debe gustar mucho – Su padre no lo sabía pero sus palabras herían tanto a Wooyoung.
-Eso creo – Sonrió, no le dirigió la vista a Wooyoung.
-¿Qué opinas Woo? ¿No se te hace raro ver al mocoso así?
Trago saliva, sus manos sudaban ligeramente y se sentía bloqueado.
-Más que raro, se baño y todo – Se rio – Choi San bañándose para salir, debe gustarte mucho.
Wooyoung se ocultó sobre una clara actuación de desinterés. Lucía tan natural, no iba a lastimarlo, al menos no iba a dejar que lo notara.
San le sonrió, bien, ambos jugaban aquel papel tan necio.
-Ella lo vale – Un terrible cuchillazo, ambos se miraban con desinterés, ambos ocultaban todo tan bien.
-Debe ser así, por primera vez no apestas – Wooyoung decía de manera inocente.
-Es cierto San, maldito puerco – Jongho atacó divertido, Wooyoung amó tanto que este siempre parecía estar de su lado.
-Cállate mocoso – San estaba a nada de perder la paciencia.
-Hey, no reniegues Sannie, solo bromeamos – dijo nuevamente dirigiendo su vista a sus cosas – Jongho, pásame esa regla por favor – Dijo con dulzura, este de inmediato obedeció.
-Aquí tienes Woo – Le hablo amablemente.
-Gracias – decidió no dirigir la vista más hacia San, quien lo observaba irritado.
Para el papá de San, todo era una simple pelea de amigos.
-Ben, vamos a recogerla y a divertirnos mocoso – Dijo alegre.
-Bien – Fue todo lo que dijo.
Wooyoung se despidió sin siquiera quitar su vista de su libro, San lo observó, realmente parecía tan frágil el modo en el que todo se acababa.
-Bien Jongho, iré a la habitación a terminar esto, ya casi son las 12, tu padre se enojara si te encuentra despierto – Dijo con una sonrisa.
Lo acostó y volvió a su sitio, prefirio ir a la habitación de San a terminar con su trabajo.
Pasaban las horas, daba las tres de la mañana, solo le faltaba un poco pero podría terminarlo en clases, amo que la tarea fuera tan pesada, no tuvo tiempo de pensar en lo terrible de su situación, pero ahí estaba, quizá San volvería en cualquier momento, quizá serían dos extraños nuevamente, o quizá podrían solucionar todo.
Se estiraba, su espalda le dolía levemente, suspiro. De pronto escuchó pasos, sabía quién era, simplemente continúo con lo suyo, empezó a ordenar sus cosas para poder descansar. San entró por aquella puerta.
Llevaba la camisa algo abierta, cerró la puerta lentamente, Wooyoung termino de arreglar todo y se dirigió a la cama, le dirigió una mirada, fue el momento más incómodo de sus vidas, ni una sola palabra se dirigieron, ninguno tenía la mínima intención de hablar.
San se empezó a cambiar, Wooyoung se volteo dándole la espalda. No quería hablar, el labial en la comisura de sus labios lo decía todo, no iba a llorar, jamás lo haría, así tuviese que tragarse sus sentimientos y morir lentamente.
-Pensé que estarías dormido – Continuaba con morder sin compasión su labio inferior, la voz de San era tan odiosa en ese momento.
-Recién logré acabar con mi tarea – Dijo seco.
-Bien – San se desvestía atrás suyo, quería gritar de impotencia.
Sintió que este se recostó a su lado, cerró lo ojos, no quería pensar en nada más.
-Creo que queda claro que..
-Hey, entiendo, no quiero hacer largo esto, buenas noches – Fue to lo que soltó Wooyoung antes de suspirar irritado.
No hubo más palabras, ambos se quedaron en silencio. La mañana llegó, Wooyoung no había logrado dormir nada, pensaba en lo terrible de eso, debía entregar el trabajo y exponerlo, sus ánimos estaban por el suelo.
Se levantó y empezó a cambiarse, San seguía dormido, una parte de aquel abdomen marcado se dejaba notar, lo odio tanto en ese momento, odio a San como nunca antes lo había hecho.
Quiso no saber más de él, quiso no haberlo conocido nunca.
Terminó de guardar sus cosas.
-¿No es muy temprano? - ¿Por qué mierda le seguia dirigiendo la palabra?
-No terminé de hacer todo, Seonghwa me ayudará – Dijo antes de empezar a vestirse.
-¿Nunca puedes hacer nada tu sólo?
Sentía tanta rabia, quería matarlo, no quería seguir ahí.
-No, y por lo que veo tú tampoco – Dijo cerrando su mochila, lucía tan calmado por fuera, un infierno se desprendia por dentro.
-¿Eso es un ataque? – Aquella voz tan llena de veneno y sorna, la odiaba.
-¿Ataque? – Se rió Wooyoung colocándose su mochila -No San, no perdería el tiempo en eso – Suspiro – Adiós.
-Siempre fui eso para ti de todas formas, una perdida de tiempo -
-Si San, lo fuiste – dijo antes de salir de aquel lugar.
Ambos se dirigieron una indiferente mirada antes de marcar una clara distancia. Era un día terrible, Wooyoung pese a estar destruido debía cumplir con tantas cosas aquel día.
Una sonrisa y buen humor parecía acompañarlo cuando por dentro era todo lo contrario.
Solo cuando terminó con todo se largo, no hablo con nadie como solía hacer siempre tras terminar un gran proyecto, no quiso estar con nadie, no quería que lo vieran débil, no quería que nadie lo viese llorar por San.
No quería eso, porque, de todas las situaciones, jamás se le pasó que este fuera su final, jamás medito que quizás podrían ser estás las circunstancias en las que decidiría dejar toda esa ,en aquellos momentos, hermosa relación.
Se odio por sentir, se odio por haberse enamorado de manera frenética de San, después de todo era cierto, aquel mocoso parecía haberse simplemente aburrido de él.