Wooyoung
No puedo creer lo que estoy presenciando. Realmente al venir solo pensaba en una cosa, volver pronto, no he dormido en más de dos días enteros, las presentaciones son una más cansada que la anterior.
Fue irritante escuchar esas preguntas, fue horrible el pensar que San podía nunca volver, que podía dejarme en su pasado, que podía seguir sin mi y no cumplir con lo que dijimos en aquel parque, ahora todos eran parte de un desagradable pasado en el que no querían vernos juntos, sentía la necesidad de gritarle al mundo que ahora estábamos juntos y nadie nunca podría separarnos.
¿No podías hacérmelo más fácil San?, Pensaba en ver aquel color típico de cabello, no podía ser que lo tuviera así, ¿Cómo alguien podía verse así de bien con cabello rosado?
- Esta vez no te recitaré ninguna poesía para volver a tenerte, no te hablaré como si no hubiese pasado nada entre ambos - mi corazón se sentía extrañísimo, por dentro juraba que moriría en cualquier momento, era muy dramático lo sé, pero nunca nada podía dejar de ser intenso cuando se trataba de Choi San - Extrañé los labios hermosos de mi novio.
¿Podía importarme menos acaso que muchas personas grabaran aquello? No lo creo.
Me sujetó del rostro, yo no tenía palabras, por mi mente nuestro reencuentro sería básicamente yo golpeándolo por no venir antes, o gritándole o incluso abrazándolo emocionado, no que me quedara hipnotizado en sus ojos.
No importa cuántos veces lo mencioné antes, lo repetiré, los ojos de Choi San son lo más hermoso de este mundo, no existe nada como tener una mirada suya sobre ti.
Unió nuestros labios, me sentí tan lleno en aquel momento, somos una historia de amor que resultó tener una clase de final feliz, uno en el que si podíamos estar juntos, sonreí sobre el beso, mis risas nerviosas no paraban, no podía evitarlo, me moría lentamente.
- Luces muy lindo - Solté - Yo... Te extrañé.
San sonrió, besó sobre mi cabeza.
- Yo igual amor, pienso que deberías primero despedirte, no sé si te diste cuenta pero todos nos observan.
- Oh sí - Maldita sea, lo olvidaba, pronto se vendrían las preguntas más grandes, supongo que eso ahora mismo no importa.
- Espero les haya gustado el show - Me rei ligeramente al ver todo el drama que acabábamos de protagonizar, ví en aquel auditorio todo tipo de miradas, bufé, realmente eran lo que menos me importaba ahora.
Entrelazaba mis manos con las suyas, se sentía tan bien. Nuevamente tenía a San, empezaba a angustiarme, pasaron dos años de no vernos, fue complicado pese a no tener mucho tiempo.
Salí con él, la noche era hermosa, leí su mirada, sabía muy bien cuáles eran sus intenciones, estaba casi tan ansioso como él. Subimos a aquel taxi, entonces era a su hotel a dónde iríamos, sonreía mirando hacia la ventana, sentía que tenía cierto miedo a hablar con él cuando sentía su mano tomarme de la cintura y acercarme hacia él. Ese cabello me estaba volviendo loco, esos ojos tan agudos en mi me ponían nervioso.
- Está muy lindo tu cabello Woo - absorbía el aroma de este, hacia que me sonroje con tan solo aquello.
- Nunca pensé verte con otro color Sannie - me apoyé en su hombro - te ves, te ves tremendamente bien.
Ambos en un taxi, sentía tan bonito dentro mío, respiraba tranquilo después de tanto tiempo, su aroma era delicioso, me preguntaba tantas cosas en aquel momento, pero no importaba disfrutaba de ese silencio, ambas sonrisas estaban presentes, miraba nuestras.manos tomadas, recordé la última vez que las ví, me imaginé la furia acumulada en San para llegar a ese punto, aquella mujer se ganó mi desprecio después de enterarme lo que le dijo a San, pese a odiarla, en verdad creo que ese tiempo era necesario, necesitábamos poder estar así, buscar nuestra individualidad para por fin poder estar juntos, no por necesidad, si no por qué era nuestra elección, era mi elección tener a mi lado a este atractivo chico a lado mío, era mi decisión el escoger a mi primer amor como el único.
Caminamos hacia la habitación en la que se quedaba, era lindo, apretaba su mano suavemente, estaba emocionado.
Nos adentramos en aquella habitación, San sonrió, yo miré todas sus cosas ordenadas, siempre fue así, San era tan limpio y ordenado tan contrario a mi, sonreía, una revista se encontraba sobre su mesa, maldita sea no lo había visto aún, pero vaya que esa imagen no dejaba mucho a mi imaginación, ¿Cómo diablos dejo que le tomaran una foto así? No había visto su cuerpo aún pero ya podía tener una pista.
- ¿La quieres bebé?
- Amm ¿Qué? - Maldita sea, mis nervios me estaban matando.
San sonreía de costado, siempre amé eso pero justo ahora sólo me jugaba en contra, no podía ocultar mis nervios.
- Que si quieres la revista - sentía como me acorralaba contra la pared - ¿O es que quieres otra cosa Woo?
- San - me besó lentamente, me aferre a su cuello. Sentía su aroma tan delicioso.
- Te lo haré como lo prometí - Mierda, no podía sentirme mejor.
San empezaba a desnudarme lentamente, sentia sus besos por toda mi piel, uno tras otro, una que otra mordida terminaba en mi cuello. Recordaba todas las marcas que en algún momento dejó en mi cuerpo, San podía ser tremendamente territorial, me encantaba.
Me tomó cargado, nuevamente estaba entre sus brazos, movía su lengua de manera hábil dentro de la mía, era adictivo, podía continuar así por el resto de mi vida. San me dirigió a la cama, me sentía exhibido, podía ver todo de mi pero el aún tenía su ropa puesta.
Observé como se quitó aquella chaqueta, ese cuerpo estaba en mejor forma que nunca, aquellas abdominales solo provocaban en mi mucha más excitación, no podía ocultar mi erección, ese cosquilleo nunca se iba cuando se trataba de San, si se imaginaban a un San pequeño queriendo seducirme cuando niños, no tenían idea de cómo realmente siempre se vio. Todo en San siempre ha gritado sensualidad.
Aquellos pantalones se iban yendo, no podía evitarlo, una de mis manos se fue a mi miembro, era inevitable, me sentía terriblemente excitado, me masturbaba con verlo quitar su ropa interior, estaba ansioso, San realmente estaba muy bien dotado de allí abajo. Esa mirada llena de deseo lograba ponerme nervioso, no le podía pertenecer a otra persona que no fuera Choi San.
- Mghmm... San ...- No podía evitarlo cuando esté se acercó a mi miembro, empezó a dar lamidas con una sonrisa, ocultaba mi rostro, maldita sea, me quería volver loco, ¿No sabia acaso lo sexy que se ve haciendo eso? No quería venirme tan rápido pero era un gran problema.
Besaba por la zona haciendo que me estremeciera, sentía un hormigueo, sabía que en cualquier momento me correría.
- San por favor... Quiero.... Amghmm... Métela - San me dirigió una sonrisa.
- Debo prepararte bebé - Dijo levantándose, mala idea, el tener una vista tan buena de aquel cuerpo no podía prenderme más, tuve un delicioso orgasmo bajo la atenta mirada de San, ver aquel miembro grande erecto y aquel cuerpo tan perfecto solo para mí me ponía demasiado mal.
- San... - cubría mi rostro, ¿Cómo se suponía que debía resistir a su ritmo si el me tenía así?
- Mírame - No podía hacer algo así, solo negué con la cabeza, bien, olvidaba cómo se ponía San - Que me mires dije.
Con una de sus manos sostuvo las mías, la otra se dirigió a mi boca, lamía sus dedos, bajo su mirada, sentía su erección sobre mi escencia, sentir ese tamaño sobre mi abdomen era demasiado, me prendía de tantas formas, dirigió la misma mano a mi entrada, metía un dedo lentamente, siempre sería cuidadoso pese a estar todo lo excitado que se le veía, me besaba por todos lados, se sentía bien tener sus caricias.
Adentró dos dedos más, notaba lo ansioso que estaba.
- Métela San, la quiero... - no podía ocultarlo.
Esa mirada hizo que me estremeciera, ví como adentraba su pene en mi, iba lento, pero dolía horriblemente, hace tanto que no lo hacía, me complacía tocándome mientras pensaba en él, pero jamás nada podía compararse a tener su pene, este era más grueso y largo, era simplemente exquisito.
Sentí que me partía en dos cuando se adentraban más, pellizqué fuertemente por su pecho, sentía que moriría cuando este me sujeto del rostro.
- Deja de poner ese rostro - Decía al notar mis muecas de dolor y nerviosismo - sólo logras excitarme más, haces que quiera - sentí un dolor agudo al sentir como se metía más aún - Cogerte hasta perder la consciencia.
- San... Duele... - era cierto, me dolía horriblemente pero no podía detenerlo, San llevaba aquella mirada que conocía tan bien, un llena de lujuria.
Me empezó a besar lentamente, daba pequeñas mordidas por su labio inferior, bien, podía soportarlo, después de todo sabía que el límite de San estaba mucho más lejos.
Se empezaba a mover de manera deliciosa, sus cuerpo bien marcado me estaba enloqueciendo, su pecho era increíblemente sexy y sus hombre me estaban llevando a la gloria, me sujetaba de él, en cada estocada perdía la cordura.
- Mierda Wooyoung, hoy no pienso parar - Eso llegó con una mezcla de excitación en mi combinado a algo de miedo, Sanen situaciones normales lograba agotarme, ahora eso podía multiplicarse, escuchaba sus gruñidos en mi oído, y el sonido de nuestras pieles chocar, empezaba a morder por mi cuerpo como quería, no le importaba si me quejaba, bien, supongo que para alguien con tanto apetito sexual esto debía ser su desfogue y tendría que tratar de alivianar aquello.
No pasó mucho para que me tuviera en cuatro, era tan salvaje.
- Mierda que rico estás Wooyoung - Me jalaba del cabello, buen supuse que le gustaría que este estuviera más largo.
- San, no... Mghmm - de repente me volteo y me tomo cargado, San se convertía cua do estaba excitado, parecía no poder pensar en otra cosa.
- Quiero ver tu rostro Wooyoung - Empezaba a adentrar su pene nuevamente en mi, me sujetó del cuello bruscamente, todo en mi cabeza era esa deliciosa sensación de tener a San así.
- San - sus repentinas sonrisas era de las cosas que más me excitaban de él, me quería volver loco.