Aquel vibrador lo mataba lentamente, se mantenía chupando todo lo que podía mientras Wooyoung lo observaba, por momentos Gemia fuertemente. El chocolate se mezclaban en su lengua con el líquido pre- seminal de Wooyoung.
- Woo... Aghmm por... Por favor... para - No podía más con aquello, sentía que moriría de placer. Sentía que aquel líquido blanco saldría de él.
Wooyoung lo tomó del rostro.
- Mírame - Dijo presionando el control de más intensidad en aquel vibrador.
- Woo ... No... Aghmmm - Se corrió observando aquella mirada llena de deseo en Wooyoung, el líquido caía por sus piernas, sus labios entreabiertos emitían suaves jadeos. Wooyoung pasaba un dedo por los labios de San.
Detuvo el vibrador, observaba aquel líquido derramado en el piso. San dirigió su vista a este.
- L-lo siento Woo - Dijo apenado - Yo no podía más y...
- Levántate amor - Dijo tomándolo en brazos y colocándolo sobre la isla de la cocina.
- Woonie -
Wooyoung quitó el dildo con cuidado, el ano de San estaba tan dilatado en aquel momento, empezó a acomodarse entre sus piernas.
- Vamos a jugar a algo Sannie - Dijo empezando a introducir su pene - Si vuelves a correrte antes que yo - Terminó por adentrar toda su extensión.
- Mghmmm ... Woo - Apretaba fuerte sus brazos. Aquello era delicioso.
- Si te atreves a correrte antes que yo lo haga Sannie, te amarraré mi amor - Dijo dando suaves embestidas - el juguete ya no será tan pequeño - Dijo tomando aquel juguete y metiéndoselo en su boca - Todo en ti es delicioso San.
San no sabia que pensar de Wooyoung, se preguntaba dónde quedaba aquella dulce actitud, en aquellas situaciones se volvía tan dominante.
Se movía cada vez más rápido, San sentía nuevamente su pene elevarse. Tenía algo de miedo, no podía evitar sentir aquellas cosquillas. Sentía que aquel líquido volvería a caer en cualquier momento y Wooyoung continuaba moviéndose sin compasión.
Tomó uno de sus pezones y los empezó a lamer sin compasión, San tenía sus dedos entre los rubios cabellos, Gemia fuertemente.
De pronto Wooyoung tomo el erecto miembro de San y empezó a frotarlo, subía y bajaba haciendo que todo el placer se multiplicara.
San no podía con todo eso, Wooyoung sonreía mientras lo miraba retorcerse, no detenía la intensidad de sus embestidas. Lágrimas de placer salían por aquellos angelicales ojos.
- Wooyoung... Aghmmm... Yo - Decía intentando resistirse. No podría mucho más.
- ¿Qué pasa San? ¿Prefieres que te dé en cuatro? - San no tenía palabras en aquel momento, sentía aquel hormigueo que le anunciaba un delicioso segundo orgasmo.
Empezó a contraerse, peñiscaba fuertemente el brazo de Wooyoung, un gemido tan agudo se escuchaba, Wooyoung se movía lentamente mientras por su mano se escurría aquel líquido.
- Eres un niño malo Sannie - Dijo sobre sus labios.
-¿L-lo... Soy - Dijo inocentemente.
- Si, y los niños malos merecen un castigo Sannie - Dijo antes de dar una fuerte mordida a su labio inferior.
Quitó su pene y bajo a San al piso.
- De rodillas - Dijo con aquella dominante voz.
Este lo obedeció.
San se acercó a su miembro lentamente de manera prácticamente automática, Wooyoung sonrió, San empezaba a entenderlo.
Daba suaves lamidas por su pene, Wooyoung moría con aquella imagen, necesitaba plasmar todo aquello y atesorarlo por siempre.
- Chúpala toda San - Dijo como orden.
Este le hizo caso y cuál chupara la paleta más deliciosa se degustaba de esta, jugaba con la punta cuál paleta, mantenía el contacto visual por momentos, Wooyoung se mordía el labio, si San continuaba de aquella manera no pasaría mucho para que se corra.
Tomó su cabeza y San continuaba con aquello, Wooyoung empezó a mover la pelvis, San presionaba fuerte su muslo cuando sentía que se atragantaba. Miraba esos ojos llorosos, no podía más.
Empezó a arrojar aquel espeso y blanco líquido por el rostro de San. Pensó en indicarle a San que se tragara todo cuándo lo vio deleitándose con este líquido, su pequeña lengua pasaba por su labio inferior tomando todo el líquido, Wooyoung sonrió y empezó a golpear aquel rostro con su pene. San solo lo observaba, mil cosas pasaban por su mente al ver a Wooyoung de aquella agresiva manera.
Antes sentía asco de los besos y ahora se tragaba su semen como si nunca se agotara de aquel sabor.
- Mi niño hermoso - dijo agachándose a su altura - yo, San... Si algo de lo que te hago no te gusta, debes decírmelo.
Era cierto, pensaba que quizá también podría simplemente buscar no molestarlo, todo cambio cuando San respondió de inmediato.
- Woonie no... Yo, me encanta todo lo que hacemos - Dijo abrazándolo - me gusta demasiado Woo.
Wooyoung lo cargó y lo apegó a su cuerpo.
- Me alegra Sannie - Dijo sintiendo aquella piel desnuda - Nos divertiremos mucho mi amor, por ahora creo que debemos bañarnos y podemos ver unas películas y comer.
Tal como quedaron ahora se encontraban en el sofá viendo una película infantil, Wooyoung estaba bien acomodado con San bajo su brazo.
San reía por las escenas divertidas, Wooyoung lo observaba, aquel niño mantenía su infantil mentalidad.
- Woonie quiero ver más - Dijo cuando aquella película acabo.
- Lo siento bebé no tengo más de ese tipo - Dijo tranquilo - Pero prometo que compraré muchas para que veamos siempre que vengas bebé.
- Si Woo, me gustó demasiado, el conejito era muy divertido - Decía emocionado.
Acababan de ver Alicia en el país de las maravillas.
- Claro que si dulzura - dijo antes de plantar un suave beso en sus labios - Me alegra que te gusten los conejitos
- Si Woo, son muy lindos y suaves.
Wooyoung sonrió.
Preparo dos tazas de chocolate caliente, preparo también un dulce pie de limón, ambos comían tranquilos en la cocina. San le preguntaba muchas cosas a Wooyoung.
- ¿Cuando aprendiste a hacer postres Woonie?
- Pues, cuando me fui a vivir solo Sannie - Dijo dando una probada a su pie.
- ¿Antes con quién vivías?
- En un orfanato bebé - Dijo limpiando un poco de pie en la comisura de los labios de San - Cuando cumplí 18 me mudé a un pequeño departamento.
- Oh - San se sorprendió, era la primera vez que indagaba sobre la vida de Wooyoung - Me hubiera gustado verte en aquellas épocas Sannie, estoy seguro que me habría enamorado de ti hermoso ángel.
San estaba perplejo, no podía evitar imaginar a un Wooyoung pequeño, se preguntaba que clase de niño sería.
- Pues solo me habrían asignado si pasabas por algo malo Woo - Soltó tranquilo.- y no me recordarás en este punto.
- Entonces hay la probabilidad de que si nos hayamos visto antes Sannie - Dijo divertido.
- No recuerdo ningún niño con cabello rubio - Dijo pensando San.
- Mi cabello no es naturalmente rubio. es negro - Dijo con una sonrisa dulce.
- L-lo... Pintaste - dijo sorprendido.
- Si bebé, pero si tienes curiosidad puedo tenerlo negro - Sonrió.
- Yo... Eso sería genial Woo -
Amaba como le quedaba el color que llevaba pero realmente la curiosidad lo mataba.
Wooyoung sonrió, amaba tanto a San.
- Vamos arriba bebé - Dijo tomando su rostro dulcemente.
- Bien Woo - Sonreía emocionado.
Iba detrás suyo con una enorme sonrisa, Wooyoung se adentro en el cuarto. Se había hecho algo tarde, pensaba en pasar una velada divertida con San.
- Mi amor, dijiste que te gusto el conejito -
- Si Woo, se miraba tan lindo
- Pues a mi también me gustan Sannie - Dijo dirigiéndose a su armario. Nunca podría cansarse de tener el cuerpo de San, tenía toda una semana para disfrutar y no desaprovecharía no un segundo.
Saco aquellos objetos que San nuevamente observó confundido.
- Te quiero con esto - Dijo poniendo todos los objetos en sus manos.
San no dudo más, se dirigió al baño, nuevamente dejo el dildo, llevaba ahora un traje blanco, aquellas orejas las cuales había visto en aquel dibujo, unas mallas esta vez blancas, un collar que tenía una pequeña bola afelpada blanca en el cuello y la esponjosa cola....
No se la puso, prefería que de aquello de encargará Wooyoung.
Salió con toda la vestimenta. Wooyoung lo observaba de pies a cabeza, aquella blanquecina piel lo volvía loco, sus delgadas piernas lo hacían lucir tan sensual.
- Ven conmigo conejito, te pondré eso abajo - Dijo cargándolo para poder hacerlo en la sala. San con total tranquilidad se dejaba cargar.
Una vez en la sala lo posicionó en el mueble y empezó a desvestirse bajo la mirada curiosa de San, dejaba al descubierto su venoso pene. Dio un pequeño respingo al salir de su ropa interior.
San continuaba con el dildo en la mano.
- Dame eso bebé y volteate - No demoró nada en hacer caso.
Sentía la húmeda lengua de Wooyoung en su ano, daba fuertes lamidas, se arqueaba por todo el placer. Wooyoung empezó a jugar con el dildo por su entrada, no tardó mucho en meterlo, aquella entrada parecía acomodarse ahora fácilmente en su cuerpo. Wooyoung se levantó para observarlo, era en extremo delicioso.
San vio como este se levantaba.
- Eres un hermoso conejito Sannie - Dijo dirigiéndose a su rostro, se agachó a su altura.
- ¿Está vez serás un buen niño?
- Lo seré Woo - Decía inocentemente. Aquella pervertida sonrisa en Wooyoung siempre le ocasionaría nervios.
- Mueve esa colita para mí Sannie - Dijo tomando su rostro. San no tenía idea de cómo hacer aquello, tímidamente movía sus pequeñas caderas lentamente. Aquello hizo a Wooyoung morderse fuertemente el labio inferior, su pene aún más duro vacilaba por el rostro de San.
- Levántate San - Quería poder observarlo por completo.
Tomó asiento en aquel sillón mientras San se paraba tímidamente al frente suyo, jugaba con sus manos sin saber que hacer con aquella penetrante mirada sobre él.
- Volteate amor - Decía mientras se masturbaba, notaba que el pene de San tan rosado y dulce estaba tan erecto, quería hacer cosas tan salvajes en aquel momento, pero no quería ser tan rudo, su pequeño ángel debía soltearse de a pocos, no quería que se sintiera presionado a nada.
-A mi pequeño conejito le gusta dar saltitos verdad -
Las mejillas de San se tornaron demasiado rojas al recordar cuando Seonghwa estuvo con ellos esa mañana, cuando daba aquellos saltos emocionados sintió el duro pene de Wooyoung abajo suyo, no sabia que este tomaría aquel rumbo.
Continuaba masturbándose cuando con la otra mano lo llamó. San se acercó lentamente a Wooyoung.
- Aquí - Dijo jalándolo para que se sentara sobre él.
San se posicionó bien sobre Wooyoung, continuaba con aquel dildo metido, solo lograba a ver aquella esponjosa colita circular, las hermosas orejas dándole un toque tan dulce las cuales combinaban con sus rosadas mejillas.
Wooyoung dió una fuerte nalga haciendo rebotar ligeramente a esta.
- Aghmm - San Gimió agarrándose fuertemente de sus hombros. Wooyoung pasaba su mano por aquella diminuta cintura.
- Es hora que saltes sobre mi pene conejito - Dijo sobre su oído.
Con cuidado quitó aquel dildo, San se sujeto fuertemente de sus hombros.
Una vez que lo dejo a un lado dirigió su pene a la entrada de San, lentamente bajo a San para que tomara toda su extensión.
Tiraba su cabeza hacia atrás, era demasiado placentero tenerlo así. Una vez que este término por adentrar todo su pene espero a que San se acostumbrarás a la intromisión.
- Vamos San, dijiste que serías un buen niño -
San comprendió al instante y empezó a moverse torpemente, nunca había estado en aquella posición, poco a poco adoptó un suave ritmo, sentía las calientes manos de Wooyoung sobre su cintura ayudándolo a mantener aquel ritmo. Pronto aumentaba la velocidad de sus embestidas, Wooyoung jadeaba debajo suyo, San estaba tan excitado al ver lo que producía con sus saltos.
Aumento su velocidad aún más, su pene chocaba contra el abdomen de Wooyoung.
.
.
.
.
.
.
Seonghwa no podía dejar de pensar en San, amo haberlo visto, se preguntaba que si este se quedaría toda una semana de seguro se aburriría en aquel sótano, no había conciliado el sueño, decidió que no podría más con aquello, si su ángel estaría tanto tiempo en aquella casa debía buscar la manera de distraerlo.
Compró algunos juguetes y se dirigió a aquella casa, una vez que llegó se dirigió a aquella puerta del patio que llevaba directamente al sótano, tantos años viviendo ahí siempre buscaba la manera de volver a aquel lugar cuando sus padres lo sacaban de su casa para que pudiera jugar afuera y no encerrarse como siempre en aquel sótano.
Llegó a aquella puerta y tal como cuando niño la abrió de manera ingeniosa.
Se adentro mientras en susurros llamaba a San, esperaba que este apareciera por algún lado pero nada. Se extraño al notar que no estaba, se dirigía a la sala, quizá por la confianza que tenía con Wooyoung este lo dejaste jugar ahí.
Se detuvo en seco al notar una pintura, abrió mucho los ojos ¿Acaso era San? Temió por él, entonces Wooyoung era un depravado sexual, se preocupo demasiado.
Caminaba lentamente con cuidado de no hacer ruido, sabía que Wooyoung lo podía denunciar por meterse en su propiedad pero definitivamente no le importaba, debía cuidar de San...
Abrió aquella puerta que daba directamente con la sala.
- Mghm... Woo - Escuchaba el sonido de pieles chocar y aquellos gemidos agudos.
- Vamos Sannie - La voz grave pertenecía a Wooyoung.
Se asomó para poder observar como San saltaba por sobre aquella solita que pertenecía a Wooyoung. El rostro de San era imposible de creer, se moría el labio mientras cerraba fuertemente los ojos. Pensó en interrumpir...
- Si... Mghmm Woo -Soltaba inconscientemente San.
- ¿Te gusta Sannie? - Dijo tras una fuerte nalgada.
- Me ... Mghmm me encanta Woo - Se ahogaba en sus jadeos.
Aquella imagen era demasiado, San vestido con aquellas orejas y aquel collar con la pequeña bola afelpada, incluso tuvo una erección al verlo así, pero la rabia le ganó cuando notaba como se dejaba tocar por Wooyoung, de pronto vió como este tomó sus labios, San correspondía de manera tan sucia, su lengua parecía tan hábil al besar.
Se preguntaba que tanto habría tenido que pasar para que San se comportará así, tan entregado al placer.
De pronto observó que San aumentaba las vestidas, pudo observar un orgasmo suyo, como agudizaba tanto sus gemidos, como presionaba fuertemente los hombros de Wooyoung, quería asesinar a aquel sujeto en aquel momento.
Salió de aquel lugar, no soportaba aquello, muy molesto se fue, debía hablar con San, hacerle entender de qué un ángel no podía hacer aquello, le enseñaría que se metía en un juego pecaminoso y enfermo.