WOOYOUNG
No había tenido tiempo de cambiarme, llevaba el terno de la universidad. Hoy tenía que cuidar a un pequeño. Era sólo uno así que pensé que sería mucho más sencillo. Llevaba mi mochila con una muda de ropa, algo sencillo como una sudadera y jeans para estar cómodo durante esa noche. Tenía mucha tarea que hacer por lo que, pensé que podía llegar y simplemente hacerla mientras aquel niño hacías las suyas. Llegué justo a la hora, sus padres estaban justo de salida. Y me dejaban a cargo.
Ambos se veían emocionados por su cena, les di una de las sonrisas más sinceras y les dije que no tenían que preocuparse de nada. Tenía ya demasiada experiencia cuidando niños. Sabía como tratarlos, y la verdad amaba pasar tiempo con ellos.
Me dijeron que el niño se llamaba San, que siempre había tenido problemas con sus niñeras. Que las aborrecía pero esperaban que se entendiera mejor conmigo. Así que les di total confianza de que yo podría hacerme cargo y a lo mejor ser amigo de su hijo.
A penas se fueron me senté un rato, estaba demasiado cansado por el día que había tenido. Dos exposiciones, un examen, el tener que aguantar los sermones de mi mejor amigo Yunho de que debía intentar algo con una de las chicas que me seguían.
No era realmente mala idea si no fuera por el hecho de que no tenía tiempo, y pues ninguna de ellas me llamaba la atención. Ya algún día conseguiría una linda novia. Pero ahora mi cabeza estaba en mis estudios y trabajo.
Estaba sumido en mis pensamientos hasta que escuché la puerta abrirse, un niño apareció tras esa puerta. Era bastante tierno, llevaba su uniforme bastante ceñido a su pequeño cuerpo.
Era por lejos el niño más lindo que había cuidado. Tenía sus piernas delgadas, y esa carita que gritaba inocencia, una labios muy rosaditos, su cabello caía sobre su carita, parecia un pequeño angelito. Era un niño en demasía hermoso. ¡¿Pero que estás pensando Wooyoung?! Es sólo un niño.
Después de una muy breve charla, este se fue a su cuarto. Vaya que no parecía agradarle mucho. Se había ido sin siquiera dirigirme la mirada. Decidí cambiarme para poder estar mucho más cómodo.
Le diría para almorzar juntos y de paso poder conocerlo más pero grande fue mi sorpresa cuando lo vi bajar vestido de manera deportiva. Dijo que tenía que ensayar, cosa que llamó tremendamente mi atención, era raro pero me mataba la maldita curiosidad por ver a aquel niño bailar.
Digo se miraba muy inocente pero cuando vi que en el buscador ponía ¨fake love¨, no podía imaginármelo bailando esa coreografía. Se miraba tan tierno, y esa era una coreografía bastante sexy.
Yo también solía bailar en mis ratos libres, por lo que había sacado muchas coreografías. Esa en específico me había tomado horas, que por cierto disfruté demasiado. Estaba a la expectativa.
Y entonces así es como empezó a ver el vídeo, sus ojos bastante atentos a la coreografía, yo lo miraba con gracia, la vio dos veces y estaba sentado, pensé que iría por partes como solía hacerlo yo, no que la mirara dos veces de largo mientras se sentaba a meditar. Y pues lo siguiente salió sin querer de mis labios.
-¿Sueles sacar las coreografías sentando?- No quería interrumpirlo la verdad, pero si que me pareció extraño.
-La verdad si - Dijo enviándome una mirada despectiva. No lo pregunté con mala intención, sólo era por curiosidad pero creo que él lo había tomado muy mal. O eso me daba a entender.
Entonces pasó algo que en la vida me iba a imaginar. Se levanto con pereza del piso.
Mientras su vista estaba perdida, yo pensé que entonces empezaría a tratar de recordar los pasos. Cuando este simplemente le puso play al vídeo, y empezó a bailar concentrándose en el vídeo.
Maldita sea, tenía más del noventa por ciento de la coreografía y se movía de manera espectacular.
Mi corazón empezó a latir de manera exagerada. Sus movimientos eran tan condenadamente sensuales y entonces llegó la parte en la que en la coreo, Jungkook levantaba su camisa, pensé que obviamente omitiría esa parte.
No fue así, logré ver un poco de su abdomen que estaba para mi sorpresa un poco marcado. Maldita sea las expresiones en su cara cambiaban por completo, se veía demasiado sexy.
Podía ver claramente como movía ese hermoso cuerpo y dios quería tocarlo.
Tenía unas jodidas ganas de apegarlo a mi y besar ese delicioso cuello, en la cual logré apreciar pequeñas manchas, por las cuales el sudor empezaba a caer.
Quería ver esas mismas expresiones pero abajo de mí, mientras lo penetraba, quería ver como esa linda carita se deformaba de placer.
Quería ...
¡MIERDA! Tenía una jodida erección.
El momento no podía ser peor, la música paró. Yo intentaba ocultar la erección que se había formado en mis pantalones, tratando de calmarme y pensar en cosas de la universidad, en mis tareas, en los profesores en la vez que Yunho por intentar hacer una de sus tonterías de pararse sobre su cabeza se había partido la madre. Vaya que eso ayudo demasiado.
Para mi suerte San se había volteado en busca del control, para poder repetir el vídeo y oh no, yo no iba a aguantar otra vez que el mocoso ese me causara otra erección.
Me levante rápidamente excusándome para poder ir al baño. No dije más, tenía que salir de ahí.
No tenía sentido, ¡a mi me gustaba las mujeres! Y este mocoso con unos pocos movimientos me había causado más sensaciones que todas las chicas de mi universidad en 3 años.
Y ese no era ni el menor de mis problemas, era un jodido niño. Estaba demasiado mal pensar de esa manera, maldita sea.
Mi erección volvía a parecer al recordar como se movía y por dios, volví a escuchar la música desde el baño y en mi mente solo pasaba como una cinta los movimientos de San.
Dejé salir mi miembro, este ya empezaba a doler. No quería en serio, esa no era mi intención pero para cuando fui consciente estaba masturbándome con la imagen de San moviéndose de esa manera. Me lo imaginaba de rodillas lamiéndome el pene como si se tratara de una paleta. Quería verlo tragársela, quería que me mirara mientras lo hacía...
Quería ponerlo en cuatro en aquella sala y penetrarlo hasta dejarlo inconsciente. Quería morder ese cuello y dejarle muchas marcas. Apretar ese delicioso trasero.
Mierda, estaba por llegar al climax la última imagen que cruzó por mi mente fue San encima mío mientras se autopenetraba. Mierda que escenas para más calientes... Joder, me vine sobre mi abdomen.
Me iba a ir directamente al infierno después de lo que había hecho en el baño. No era posible que me pasara esto. Tenía que salir de esa casa, no volver a verlo. Tenía que tranquilizarme.
A ver Wooyoung sólo debes hacer que almuerce, y en la noche este dormido antes de que sus padres vuelvan, sólo cumple con eso y de ahí no volverás a pisar esa casa nunca más.
Tienes que alejarte lo más posible de él y no volver. Después de asearme, incluso de pensamientos. Salí del baño.
Lo vi sudando en el piso, había estado practicándolo un par de veces más y vaya que yo había aprovechado eso en mi pequeña travesía en el baño.
- Bien, supongo que me ducharé y almorzaré- Dijo aun exhausto, con el sudor corriendo por su cuello.
- Bien, entonces te esperaré Sannie- Dije sonriendo, no quería que se diera cuenta que realmente me había afectado.
-¿Sannie? jaja sólo mis padres me llaman así- Dijo, y pude ver por primera vez en toda la tarde su sonrisa, maldita sea se le formaban dos hermosos hoyuelos en sus preciosos cachetitos, le daban un aspecto tan pero tan inocente.
- ¿No puedo llamarte así?- Dije algo nervioso por su respuesta.
- No, está bien. Puedes llamarme así- No pensé volver a verlo sonreír.
- Bien Sannie, ve a bañarte y vamos a comer- Dije sonriendo, vaya que me esperaba una tarde algo larga. Sobretodo si iba a estar con ese niño a mi lado.
Pese a todo, San había resultado ser un niño bastante agradable. Después de recibir muchos halagos por mi parte en torno a su rapidez para aprenderse las coreografías, empezamos a llevarnos realmente bien.
Él era bastante agradable, me sonreía de vez en cuando, esto hacía que mi corazón se arrugara por alguna razón. Pasada la tarde empecé con mi tareas de la universidad. Él me dijo que prefería hacer sus deberes en su cuarto. Así que lo dejé.
San antes:
San después: