Hyuna caminaba tranquila, tenía puesta una bandita dónde San había dejado sus marcas.
- Maestra - Escuchó aquella vocecita detrás suyo.
- Oh, San - Dijo sorprendida de que este le hablara
- Vine a disculparme, yo en serio no quería hacerle eso - La apariencia de este le pareció tan adorable.
- Tranquilo Sannie - acarició sus orejitas - Todo está bien, me alegra que el profesor Jung te calmara.
- Yo ... Yo confío mucho en él - Dijo con una sonrisa tímida, la primera que le dedicaba una a ella.
- Lo sé, el maestro Jung realmente es una increíble persona, entiendo que seas apegado a él - Dijo amablemente.
- Usted, ¿es su amiga?- dijo tomando su colita nerviosamente, intentaba luchar con aquella costumbre, pero cada que se ponía nervioso le pasaba aquello.
- San, ya hablamos de eso - Escuchó la voz de su maestro atrás suyo, de inmediato la dejó.
- L- lo siento maestro - Dijo calmádamente.
- Debo hablar un rato con la maestra - Le dijo con una sonrisa.
- Ah sí, claro - Dijo esté saliendo rápidamente.
- Es muy tierno - Soltó ella - Vino a disculparse, que lindo bebé, ni siquiera fue su culpa, me da mucha lastima que tenga que pasar por ese tipo de cosas, nunca leí sobre algo así en los híbridos.
- Tampoco yo, supongo que es algo especial - Dijo pensando que incluso aquello de San le encantaba, claro que sí estuvieran solos, aquellos celos serían muy placenteros para ambos.
Continuaron hablando, Hyuna le había pedido el sistema de calificaciones que tenía, Wooyoung amablemente buscaba ayudarla en todo lo que pudiese, le encantaba que Hyuna tuviera tanto espíritu para enseñar.
Los días pasaban y realmente era tan difícil quedarse con Wooyoung a solas, extrañaba el año pasado, cuando habían tenido tantos roces, incluso llegó a pasar un mes y ni un beso se habían dado.
San también quería aquella carta que Wooyoung le dijo que le había hecho pero no tenían ni una oportunidad y lamentablemente Hyuna era una de las principales razones, ella paraba muy apegada a Wooyoung parecían trabajar incluso cuando no debían dar clases.
- Quiero hablarle - Decía cruzándose de brazos - Me da mucha cólera.
- Ella no es mala Sannie - Yoongi le respondía, increíblemente se habían vuelto más cercanos, San no se atrevió a contarle la verdad, fue Yoongi quien lo descubrió.
- Lo sé, es muy linda, es por eso que tengo miedo - Dijo después de suspirar, ambos híbridos espiaban por la ventana la clase en la que ambos maestro hablaban calmádamente mientras veían de su café. Sus colitas de movían casi de manera sincronizada.
- ¿Qué hacen ahí? - Gritó Seonghwa haciendo que ambas cabecitas golpearan el vídrio llamando la atención de los maestros, Seonghwa se reía fuerte, Yoongi jalo de San fuertemente para sacarlo de ahí, Seonghwa seguía riéndose.
Wooyoung al voltear se dió solo con Seonghwa, Yoongi sobaba la cabecita de San cariñosamente, San sólo miraba a Seonghwa de lejos queriendo asesinarlo.
- No importa Sannie, no nos vieron - Dijo Yoongi intentando apaciguar su molestia.
- Clavaré mis uñas en su garganta hasta verlo morir -
Tras unos fuerte golpes de parte de San se encontraban ahora los cinco sentados en aquel patio, Yoongi había llegado a ser su quinto miembro, al principio todos se reusaron pero San lo fue metiendo de a pocos.
Yoongi realmente no era como creyeron, si bien es cierto aún creían que su manera de actuar al principio fue mala, ahora era diferente.
Se acercaban dias festivos en la escuela, amaban aquellas veladas, sobretodo cuando las pasaban juntos, quizás ahora con un miembro más todo sería muy divertido, San se movía por inercia, Wooyoung no pasaba de dirigirle coquetas miradas, odiaba no poder tener contacto con él.
Todos se encontraban en el pasto, empezaban a jugar a las atrapadas. Todo el ambiente era bonito, casi no quedaba la luz del sol, San se empezaba dejar llevar por el momento, Jongho pronto lo iría a recogerlo.
De pronto lo vio, Wooyoung caminaba hacia el salón, este le sonrió indicándoles que fuera, San no pudo evitarlo, se fue corriendo sin dar explicaciones, todos sabían a dónde irían, Yoongi se sintió mal, claro que intentaba ayudarlo de buena manera, pero siendo muy honesto consigo mismo, sentía demasiadas cosas por San.
Este se fue con dirección a la clase, aquel maestro estaba apoyado en la carpeta, cerró la puerta detrás suyo.
- Supongo que estaremos bien aquí - Dijo Wooyoung con una sonrisa, San quedó al frente de él, este lucía demasiado atractivo en frente suyo, moría por decírselo, moría realmente por decirle tantas cosas
- Maestro - tomaba asiento en una de las carpetas, cosa que sorprendió a Wooyoung de sobremanera, usualmente este se habría tirado a sus brazos de inmediato.
- Lamento no acercarme, no encontraba ninguna manera Sannie - Dijo tomando asiento a lado suyo, vio aquella colita y orejitas decaídas. Lo Sujetó del rostro - En serio quiero ser un buen novio bebé, pero nuestra situación es complicada.
- Entiendo, no quería molestarlo tampoco - Dijo intentando verlo a los ojos sin que su corazón latiese así de rápido - Se ... se mira muy bien con ese cabello, yo... Moría por decirle eso desde que lo ví - Una sonrisa apagada se dibujaba en su rostro, Wooyoung sentía morir por aquel niño, era tan dulce y con un simple comentario hacia que algo dentro suyo se derritiese.
- No sé si podría explicarte cómo luces tú - se acercó mucho a su rostro - Te pienso todo el tiempo bebé, ni siquiera cuando doy clases puedo dejar de hacerlo - Sabía que ahora mismo era demasiado honesto, pero quería darle tanta seguridad a su niño - Te amo San - Dijo antes de tomar sus labios, un beso que San correspondía de buena gana.
San pasaba sus manitos por aquellos cabellos negros, le encantó la sensación que le producía Wooyoung al tomar su rostro de esa forma, de pronto sus lenguas se envolvían de manera adictiva, el beso era profundo y delicioso.
San no pudo evitarlo, se subió sobre Wooyoung no pudo evitar sonreír sobre aquel beso cuando sintió el duro miembro de este. Wooyoung pasaba sus manos por todo su cuerpo, la colita de San intencionalmente pasaba por sus venosas manos, quería excitarlo, sabía como hacer perder la cabeza a Wooyoung.
- ¿Está así de duro por mi? - Se atrevió a decir aquel coqueto híbrido.
Wooyoung sonrió, mientras se apoyaba en el espaldar, vaya que San se había vuelto muy directo.
- Sabes lo que haces gatito - Dijo apengadolo aún más a su dura erección, San sonreía - Sinembargo, no estoy seguro de que podamos hacer mucho.
- Siempre es lo mismo - Dijo San apoyándose en sus hombros - Quiero que hagamos el amor. Me lo debe - Se cruzaba de brazos.
- ¿Y eso porqué? - imitaba la acción del pequeño divertido, amaba como su híbrido arrugaba la naricita enojado.
- Un buen novio cumple con este tipo de cosas - Dijo dirigiendo su mano a aquel notorio bulto en los pantalones de Wooyoung, este tiró su cabeza hacia atrás, una deliciosa corriente de placer paso por su cuerpo cuando San movía su mano en un delicioso vaivén - Se supone que cada cierto tiempo debe hacérmelo, estuve esperando demasiado tiempo maestro - Dijo empezando a liberar el duro miembro de este.
Wooyoung tenía una mirada bastante penetrante en San, la calentura que sentía era demasiada, San sonreía, estaba por obtener lo que quería.
- ¿Sabes lo riesgoso que es esto? - Sujetó su mano - Mi amor, me harás perder la cabeza.
- Eso quiero maestro- había sacado su miembro, empezaba a frotarlo de manera deliciosa, se relamia los labios, era demasiado excitante.
- Desvistete - Dijo de manera demandante, San no demoró en obedecer bajo la atenta mirada de Wooyoung, poco le importaba el exterior y Wooyoung estaba lo suficientemente caliente para no pensar en aquello.
Quitó su propia camisa, San vio aquel cuerpo que extraño tanto, tan varonil y sexy como siempre, se sentaba sobre él, se movía sobre la erección de Wooyoung, la mirada de este le encantaba, aquellos ojos eran demasiado sensuales, sus lunares, su cabello, se sentía muy bien estar sobre él.
Wooyoung tomó su pene y lo dirigió a aquella entrada, sentía que sólo con entrar se correría, San sujetaba sus propias nalgas y las separaba haciendo el ingreso más fácil para Wooyoung, logró ingresar por completo, sentía morir.
Wooyoung miraba con atención el pequeño miembro de San, era tan dulce, lo sujeto con dulzura, era delicioso darle placer a San, este tenía unos gemidos demisiado estimulantes, se sentía en el cielo con aquellos ruidos, la mezcla de los ronroneos y gemidos, la manera en la que su miembro tan dulce soltaba aquel líquido transparente anunciando un delicioso orgasmo en San.
- ¿Le gusta de esta forma? - Decía San coquetamente mientras empezaba a moverse sensualmente sobre él - Quizás algún día podría bailar para usted - tenía una sonrisa entre aquellos gemidos - ya sé que es un baile erótico.
- San... Mierda... - No podía con tanto, su forma de hablar continuaba siendo atrevida, pese a hablarle de manera respetuosa - No... No me digas eso.
- Si mi apariencia le excita tanto - le dijo sobre los labios - Juro mantenerme lindo para usted.
Wooyoung sentía que no podía más, San lo tenía perdido, tanto su forma de hablar como su físico, todo en él lo estaba volviendo loco.
- Tu siempre serás lindo ante mis ojos bebé - Dijo sujetando su rostro - pero justo ahora, me hacer sentirme como un pervertido.
Dijo bajando su mano por aquellos glúteos.
- Quiero que lo sea - Dijo aumentando las embestidas, Wooyoung no pudo más con aquello, lo levantó entre sus brazos y lo dirigió a la pared, una tras otras las embestidas eran más intensas.
- Sii... Aghm... Maestro - San soltaba entre sus gemidos.
Wooyoung continuaba dando con un punto tan placentero, sus gruñidos se escuchaban fuertemente, empezó a besar aquel cuello de manera desesperada, la excitación era demasiada la piel de San podría jurar que llevaba una dulzura adictiva, sentía como si fuese la misma la que lo invitara a dejar mordidas, como si está lo invitara a querer marcarlo por todos lados.
No entendía, ¿Que diablos era aquella sensación? San parecía desprender incluso un olor dulce, su pene era abrazado por aquellas aterciopeladas paredes que no hacían más que invitarlo a derramar su semilla dentro. Los sonidos guturales que lanzaba San no parecían venir de este mundo, la suavidad de su cola incluso parecía querer ahondarlo más en el placer tan exquisito que experimentaba.
- Vamos, sabe cuánto quiere hacerlo - Decía este con aquella felina mirada, una combinación de excitación y suplica podías notar, no iba a hacerlo, su fuerza de voluntad era más grande, jamás dejaría aquellas marcas, quizás por un momento pudo ser débil, pero sólo de recordar aquellas fotos que vió lo detuvo, la horrible marca en su mejilla, jamás podría, San no merecía ser tratado así, aquel felino merecía todo el amor del mundo.
Lo cogía suavemente y besaba con dulzura, sus manos de manera dulce pasaban por su cuerpo. Lo recostaba sobre la carpeta ahora y continuaba besando por todos lados, ganándose deliciosos gemidos de San.
- Te amo tanto San - Decía aún dando suaves embestidas - Te amo como si se me fuera a acabar la vida.
- Aghmm... - San tenía nuevamente un orgasmo, este se sintió aún más delicioso cuando sentía cómo era llenado del semen de Wooyoung quién en un delicioso gemido se corría.
- Mmmm... San - era el mejor orgasmo que había tenido en su vida, jamás había llegado a aquel punto tan delicioso.
De repente escuchó un pequeño sollozo de aquel felino.
- ¿Qué pasa mi amor? - Se acercó a limpiar las pequeñas lágrimas que caían por ese hermoso rostro
- ¿Porqué... Porqué es tan lindo conmigo? ¿Porqué le importa más como me sienta yo? Podría simplemente tomarme y ...
- No eres eso para mí San - Dijo tomando su rostro, quería buscar esa mirada tan dulce que tenía su felino - No tienes que buscar complacerme de ninguna forma bebé, soy yo quien quiere darte todo lo que pueda.
San por naturaleza invitaba a la otra persona a cumplir sus mayores deseos, su piel liberaba un olor dulce para hacer el sexo aún más placentero, era fácil ver a los pocos híbridos con marcas profundas por su piel por esta razón, era casi un tortura no aceptar aquella invitación.
San sabía aquello, sabía que Wooyoung simplemente pudo haber mordido por todos lados, incluso muchas veces aquellas invitaciones sexuales llegaban a generar que uno quisiera golpearlos, Wooyoung tuvo tanto cuidado con él.
Lo besaba y trataba tan bien.
- No eres un objeto San - Aún aquellas lágrimas caían por su rostro - Nunca te mires de esa forma.
- Lo siento - Se sentía aún lleno con el pene de Wooyoung dentro suyo, no quería que este lo quitase nunca - Es la primera vez que disfruto de este tipo de relaciones, yo... Nunca se había sentido tan bien, usted es la primera persona con la que no duele.
Aquel comentario fue el más doloroso que pudo escuchar en su vida Wooyoung, ¿Cuántas personas se habrían aprovechado de San?
- No me digas eso mi amor - Dijo sintiendo que se comprimía algo dentro suyo de manera horrible - No tiene que dolerte nada nunca más, jamás lo permitiría.
- ¿Sabe? Usted me enamora cada día más, sé lo que piensa - Dijo tomando su rostro con ambas manos - Piensa que me voy a aburrir, que no entiendo muchas cosas, ¿Cómo podría aburrirme de ser tratado así? ¿Cómo podría aburrirme de su hermoso rostro? ¿Cómo aburrirme si todo lo que dice es tan interesante? Jamás me aburriré de lo que usted implica.
Jamás imagino tan lindas palabras en alguien tan joven, era esa la clase de amor que siempre quiso, tenía en San todo lo que quiso desde siempre, el amor sincero de alguien, sin ningún interés, sin esperar realmente nada a cambio, San era la perfección ante sus ojos.
- Entonces amémonos por siempre San - Dijo sonriendole - sé mi amor por siempre.
- Lo seré maestro - Ambos estaban tan metidos en su mundo, la noche había caído y parecían existir solo ellos dos.
Wooyoung quitó cuidadosamente su pene, no podía haber algo más caliente que ver su semen escurrirse por el ano de San, este llevaba una sonrisa juguetona.
- Debemos cambiarnos y salir, creo que nos pasamos con el tiempo - dijo acomodándose rápidamente.
San se cambió lo más rápido que pudo.
- Creo que ya debo salir - Dijo San un tanto preocupado de que ya hubiese llegado Jongho.
- Espera bebé - Le dijo Wooyoung antes de que este saliera rápidamente por la puerta, no quería que hubiesen problemas - Ten esto.
Aquella carta por la que se moría hace tanto, la tomó con una sonrisa.
- Le traeré una de las mías cuando pueda - Dijo demasiado contento, Wooyoung amó su actitud. Acarició su cabeza ligeramente antes de que este se fuera.
Bien, debía quedarse limpiando todo el desastre que habían causado, valía la pena, San valía absolutamente todo.