San lo observaba, Wooyoung siempre lo atendía de la mejor manera, le compro muchas cosas, entre juguetes y peluches.
- Mi amor traje más películas, estoy seguro que te gustarán - San le dedicó una dulce sonrisa.
- Me muero por verlas Woonie -
Wooyoung llevo todo a la sala, había preparado palomitas de maíz y dos bebidas de naranja.
Se sentaron tranquilamente, San se acomodó sobre las piernas de Wooyoung. Amaba tanto como este le acariciaba la cabeza mientras esté tenía toda su concentración en la pantalla.
Comía por momentos, Wooyoung pasaba sus manos por aquel rostro, pensaba en como espero por días a ver a aquel niño que pensó era nuevo en el orfanato, inundado de aquellos hermosos ojos.
Pensó en lo mucho que le encantó y lo delicado que pareció ante sus ojos.
No podía quitarse la idea de que tuviera a aquel niño, ya nada le importaba, aunque debía admitir que con el paso de los años él envejecería y le asustaba tanto el morir y dejar a San solo.
Nunca hablaban del tema pero era inevitable, pensaba en tantas cosas en aquel momento.
- Woonie, me gustan mucho estás películas - Decía cuando terminaron de verla.
- Lo sé bebé, siempre veremos muchas - Decía depositando un beso en sus mejillas.
Pasaban los días, cada uno tan acostumbrado al otro, San continuaba con sus misiones, nunca Wooyoung salía de su mente.
Nuevamente se encontraba en aquel lugar que tenía siempre un toque tétrico, aquel ser de gran imponencia estaba al frente suyo.
- Hermoso ángel, ya no faltan muchas misiones por cumplir -
- Yo, me gustan las misiones señor - Decía con voz tímida.
- Vendrán cosas mejores Sannie - Decía acariciando su cabeza suavemente.
Siempre lo trataba con mucho cariño,de cualquier modo si iba a corromperlo debía ser quien lo guíe de manera sutil a ese punto, tenía prohibido obligarlo a cualquier cosa pese a haberlo reclamado como suyo, atesoraba a aquel niño para él.
No tenía idea de que Wooyoung había robado ese lugar, de que actualmente hacían cosas que eran impensables para todos en aquel lugar, no podía imaginar que San ya no tenía casi ningún inocente pensamiento, que había cruzado límites que nunca debió, que aquel cuerpo que había librado de ir al cielo para mantener en el purgatorio para disfrutar con él sin tener que elegir entre los dos lados, ya se había visto ensuciado.
- La siguiente semana podrías quedarte conmigo Sannie, te enseñaré muchas cosas.
- Me gustar estar en casa señor -
- Entiendo hermoso ángel - Decía cerca de su rostro, notaba como aquello incomodaba a San.
- Yo... Ya me voy - Dijo retrocediendo.
Lo miraba irse, tendría que buscar ganarse su confianza.
Wooyoung llegaba de trabajar, había Sido un día cansado, todo el día entre papeleo, tener que averiguar un caso tras otro lo tenía exhausto. Llegó a su casa, quitó sus zapatos y camino con dirección a su cuarto.
Ni bien llegó quedo impresionado. San jugaba con aquel dildo, metía y sacaba mientras escuchaba como Gemia su nombre, estaba completamente desnudo. Le daba una espléndida vista de como se penetraba solo.
Su pene se endurecía, ¿Hasta que punto llegaría a corromperlo?
- Woo - Dijo al notar que este lo miraba con tanto deseo - Quiero... Tu polla...
Bien, la idea de ver porno con él solo había sacado una sucia manera de hablar en San. Sonrió, San de esa manera lo prendía tanto.
- Bebé - Se acercó quitando toda su ropa, libero su erecto miembro - Eres un sucio San...
- Woonie - decía quitando aquel dildo, San sabía perfectamente que quería. Wooyoung Miraba como empezaba a masturbarse, la manera en la que cogía su propio miembro y se intentaba dar placer era deliciosa. Tan pequeño y haciendo aquella clase de cosas.
Wooyoung miraba su dilatado ano, su niño cada vez se comportaba de manera diferente, antiguamente lo habria esperado con un postre o mirando tele, ya era normal verlo de aquella forma, había hecho que San se volviera adicto a él, ahora cada que lo veía lo encontraba en la misma forma.
- Sannie - Se acomodo correctamente y empezaba a introducir su pene, San continuaba masturbándose. Empezó a moverse, se sujetaba de la pequeña cintura de San.
Daba fuertes estocadas, ya no tenía ninguna compasión con San, de hecho era extraño notar que a San parecía gustarle de alguna manera el dolor.
Dió una fuerte nalgada dejando una rojiza marca de su mano.
- Si .. mghmm... Woo quiero... Más - Wooyoung sonreía ante aquellos pedidos, al instante le daba más nalgadas haciendo a estas moverse de manera deliciosa. Aún todo más excitante para el al ver cómo su miembro salía y entraba a aquel pequeño trasero. Miraba como el líquido blanco se escurría pero seguía embistiendo. San se corría casi siempre muy rápido, amaba como contraía su estómago y se arqueaba mientras aquellos gemidos solo se volvían más agudos.
Ambos estaban muy entregados al placer, San se dejaba guiar por Wooyoung en todo, le permitía demasiadas cosas, se emocionaba cuando Wooyoung lo hacía ponerse algún traje que cumpliera con sus deseos o que le hablara de manera tan sucia.
Wooyoung quitó su pene, San recostaba su cuerpo en la cama, cansado, siempre terminaba de aquella manera, agotado. Wooyoung le hacía tener los mejores orgasmos.
- Woo - Decía cansado, sentía su respiración entrecortada - ¿Porqué siempre quiero más?
Sonrió por la pregunta, San continuaba siendo tan sincero.
- Porque es divertido y te da placer San - Dijo poniéndose encima suyo.
- Pero solo contigo Woo - Decía abrazándose fuertemente a su pecho.
- Y así debe ser San, nadie más debería tocarte nunca - Dijo antes de besar sus labios - Solo debemos ser tu y yo hermoso ángel.
Ambos estaban muy hundidos en su extraño amor. No sabían la cantidad de pecados que cometían.
Somin había estado dudando de San, había notado actitudes extrañas en él, intento sacarle algo de información pero no le decía nada, moría por hablar con Wooyoung, quería entender porque habría hecho algo así con San.
Lo conocía prácticamente desde siempre y sabía que Wooyoung jamás haría algo así. Tras el orfanato se habían separado por años, se reencontraron muchos años después, se terminaron enamorando al recordar aquellos años.
Somin adoraba todo de Wooyoung, el encanto natural con el que hablaba, su dulce sonrisa, el modo tan amable con el que siempre trataba a todos, por su pasado en el orfanato ambos eran muy apegados a los niños, nunca se imagino que él podría acostarse con uno, siendo incluso que San jamás podría crecer.
Se maldijo tantas veces al pensar en lo grotesco de lo que podrían estar haciendo al estar ambos solos en aquella casa. Había intentado pedir permiso muchas veces para acompañar a San, pese que este se negaba.
- Solo será un momento para poder hablar con él.
- No sé si sea buena idea Noona - Los celos lo acorralaban, siempre pensaba para si en que Wooyoung era suyo.
- San, sólo lo saludaré - Dijo calmada - él fue mi amigo por muchos años San, y también lo extraño.
- Yo ... - San no podía negarse por mucho, era cierto, debían extrañarse - Está bien
- Sé que si tú se lo pides él nos dará autorización, después de todo te adora - Decía calmádamente.
- Él me da miedo - Decía nervioso.
- No deberías, él es quien más ha hecho por ti San - Dijo tocando su hombro - Te quiere demasiado y no te dañará, y de igual manera deberías estar tremendamente agradecido con él.
- Yo, él siempre se acerca mucho y ... - Sentía demasiado miedo - me mira de manera extraña.
- San no debes ser así, él te dió una segunda oportunidad -
- Pero de qué Noona - Dijo San nervioso - No recuerdo nada, sólo aparecí aquí y llevo cumpliendo misiones por años, pero no tengo más.... Lo único que me agrada de todo esto es que puedo ver a Wooyoung.
Somin se sintió extraña, entonces todo era por Wooyoung.
- Sólo pídeselo por favor - Dijo tranquila - Necesito hablar con Wooyoung, él te dirá que si, lo sé...
- Está bien Noona - Dijo con la cabeza gacha.
Después de todo tenía razón, no tardó mucho en convencerlo.
- Si eso es lo que quieres hermoso ángel bien - Decía calmado - No quiero tampoco que te aburras solo en esa casa, Somin puede acompañarte está vez. - De pronto lo tomó de la quijada - Me encantaría ser yo quien te acompañe Sannie - Nuevamente aquella mirada que lo ponía tan incómodo - Pero no puedo salir de aquí... Aún no.
- G-gracias Señor -
Se dirigió con miedo a Somin para darle la noticia.
Se emocionó, podría volver a ver a Wooyoung, pero también sentia enojo, tenía muchas dudas ahora. No sabia que esperar de una conversación con Wooyoung.
Ambos llegaron, estaban en aquel sótano. Somin se quedó perpleja al ver aquellas pinturas, Wooyoung había olvidado ocultarlas, al grado de confianza que tenían con San este posaba para él en aquellos trajes.
San no le dió importancia, solo camino tranquilo, ahora Somin estaba muy molesta y confundida, necesitaba explicaciones.
La casa estaba vacía, ambos tomaron asiento en aquella sala, esperaban pacientemente.
- Debe llegar a las 6 - soltó de repente Somin, recordaba tan bien su horario, recordaba como ella preparaba una deliciosa cena para ambos.
- Ammm pues si - Dijo tranquilo.
No tardó mucho en llegar.
- Bebé, Te traje dulces - Dijo animado, sabía de memoria cuando San estaría con él.
- Woo yo ...
Wooyoung se quedó perplejo al ver a Somin sentada a lado de San... Ella lo miraba entre nerviosa y confundida.