Nuevamente habían dormido abrazados, Wooyoung despertó tras las ganas de estornudar, de giro en otra dirección. Sentía tanto frío, pero ver aquel pequeño cuerpo entre sus brazos lo valía todo aunque ahora sintiera un fuerte dolor en la garganta.
- Woo, ¿Estás bien? - Decía San preocupado alejándose.
- Si bebé, solo es una gripe - San se asustó y se alejo.
- Woo perdón, es mi culpa - Dijo con aquellos ojos cristalizados.
- Mi amor no pongas esa carita - Dijo tranquilo - Estaré bien, no es tu culpa.
- Pero yo... Olvide lo de...
- Nada de eso bebé - Dijo calmado - Lo único que necesitaré es que me cuides pequeño ángel.
- Claro que lo haré Woo - Dijo con tal seriedad que enterneció el alma de Wooyoung - Te voy a cuidar mucho.
- Sé que lo harás bebé - Dijo levantándose - Ahora supongo que me abrigate bien.
- Yo ... Puedo preparar algo de sopa Woo - Dijo tímido - Estuve practicando...
Aquel tono tan nervioso mataba a Wooyoung.
- Eso explica porque encontraba la cocina así - Dijo riendo.
- Yo... - Wooyoung se acercó a sus labios.
- Me encantará probar tu sopa mi amor - Dió un corto beso en su mejilla.
San sonrió y se levantó rápidamente, se ponía su ropa nuevamente, Wooyoung se recostaba y abrigaba bien.
Una vez abajo San empezaba a poner el agua y aquellos pequeños fideos que había visto a Woo usar antes para sus deliciosas sopas. Con una enorme sonrisa continuaba con todo cuándo de repente sintió que tocaron la puerta.
Sabia quién era, abrió con una dulce sonrisa.
- Hwa - dijo tranquilo.
- Hola Sannie - Dijo con una sonrisa - ¿Dónde está Wooyoung?
- Está enfermo Hwa, yo lo voy a cuidar - Dijo calmado.
- Creo que esta casa no tenías que cuidar de nadie Sannie - Dijo cruzándose de brazos.
- No lo hago por eso - Dijo tímido - Yo, lo quiero mucho.
Seonghwa estaba demasiado sorprendido con todo lo que pasaba ahora con aquel ángel.
- Solo vine para hablar un rato Sannie
- Si, dime Hwa - Dijo invitándoló a pasar.
- San, debes ser sincero conmigo - San tomaba asiento en aquel sofá - ¿Que han estado haciendo ustedes dos?
- ¿A qué te refieres Hwa?
- Él... ¿Te ha tocado o besado de alguna manera que no deba?
- Wooyoung me.... Hace el amor - Dijo calmado - Siempre lo hacemos.
Aquellas palabras las soltaba con tal facilidad, Seonghwa sentía una enorme punzada en el pecho, se sentía herido, ¿Cómo diablos Wooyoung había conseguido aquello de San?
- Nunca me dejaste besarte - Dijo ahora con tono herido.
- Hwa, yo... Lo siento - Dijo con algo de pena - Yo, no se que me pasa con Wooyoung, él hace que mi corazón se acelere y ... Me divierto tanto con él.
- Entiendo San - Aquel tono frío se podía percibir.
- Quiero estar con él - Dijo con mucha honestidad.
- ¿Sabes que lo que hacen está mal? -
- Yo, no lo entiendo ¿Por qué estaría mal?
- Es un pecado San, los angeles no hacen esa clase de cosas, lo único que hace es llevarte hacia el lado oscuro, te irás al infierno si sigues con esto - Decía con algo de odio en su voz, no podía ocultar como se sentía, nunca le.preocupo aquello cuando pensaba que él sería quien lleve a San por ese camino, pero ahora que moría de celos solo buscaba hacerlo sentir culpable.
- Irme ¿Al infierno? - Decía San preocupado.
- Si el sigue tocando te así San, ya no serás un ángel, no cuidaras más niños, debes dejar de ver a Wooyoung.
- No - Escuchó aquella dulce voz ahora tan fría y segura - No lo voy a dejar.
- San -
- No me importa Hwa, él es mío - Dijo serio - y yo le pertenezco, no me importa que me pase, él... Quiero estar con él.
Seonghwa sentía tanta impotencia.
- Bien, si eso es lo que quieres pues supongo que respeto eso - aquel niño que lo había vuelto loco por años ahora caía rendido por aquel sujeto mucho mayor. Buscaría la manera de conseguir esa casa, debía alejarlos, había luchado tanto por años para conseguir tener a San, solo debía deshacerse de Wooyoung.
- Ya me voy San, vendré la próxima semana, me alegro por ti San - Dijo tratando de apaciguar su voz - Supongo que a la siguiente yo te contaré sobre mi.
- Me encantará eso Hwa - Dijo sonriendo.
Lo acompaño a la puerta y se despidió, volvió por aquella sopa a la que le faltaba meter algunas cosas más.
Subió a aquel cuarto encontrando a Wooyoung completamente dormido, dejo aquella sopa a lado de él y se recostó en el piso a observarlo.
Tenía los labios un poco entreabiertos, observaba aquellos lunares, se acercó a él y con suma delicadeza alejo los mechones que cubrían ligeramente sus ojos, sonrió, Wooyoung para él, lo valía todo.
Wooyoung empezó a despertar notando a San a lado, lo tomó del brazo y lo jalo hacia él.
- Woo no... Debes estar caliente - Dijo alejándose.
Este río levemente.
- Te traje tu sopa Woo - Dijo sonriendo.
- Gracias bebé - Dijo mirándolo de aquella manera que lograba acelerar su corazón. Lo sabía, no podría nunca alejarse de Wooyoung.
Wooyoung tomó de la sopa, realmente le había quedado deliciosa a San, la comió con gusto.
Toda la semana estuvo enfermo y San cuidó de él lo mejor que podía. Llegó el fin de semana, San leía aquel libro que a Wooyoung tanto le gustaba, había estado practicando mucho su lectura. Wooyoung escuchaba atento cada palabra, adoraba escuchar aquellas frases entrecortadas y que por momentos San le preguntará el significado de muchas palabras.
Escucharon el timbre.
- Son tus amigos - Dijo con una sonrisa - Volveré después- San nuevamente le regalaba aquellas sonrisa.
Wooyoung abrió, todos entraron preocupados.
- Vaya que si estabas mal, pensé que mentiste para pasarte la semana - Dijo Mingi al entrar.
- Te dije que debía estar mal, debiste llamarnos para cuidarte - Dijo Jiwoo colocando una mano en su frente.
- Estoy bien chicos -Dijo sereno - ya me siento mucho mejor.
Jiwoo preparó un té caliente para Wooyoung, San la observaba, aquella chica que siempre parecía querer tener algo con Wooyoung, vio que se detuvo en seco. Vio los dibujos de San.
Volvió a la sala con aquel té.
- ¿Dé quién son los dibujos Woo?
- Un amigo - Dijo sonriendo, obviamente no podía decir la verdad.
- Es raro, pensé que no te gustaba los niños -
- Él si, es muy adorable y educado - Dijo sonriendo.
Todos se admiraron, era cierto que siempre vieron que Wooyoung casi nunca trataba con niños, no parecía ser el tipo de persona que se apegara tanto a uno.
Hablaron por un rato más. Fue una tarde tranquila, también tuvo que despedirse de San, se habían acabado su semana, le habría encantado divertirse más pero aquella gripe no lo dejaba, ya a la siguiente semana sería diferente.
San volvió a sus misiones con normalidad, ahora más feliz que nunca, tener a Wooyoung lo completaba de aquella manera.
- Veo que ya volviste - Escuchó la voz de su Noona - Tu y Wooyoung de seguro se divirtieron mucho.
- Está enfermo, lo cuide toda la semana - Soltó tranquilo, podía mentir con más facilidad que antes.
- ¿Ya no hicieron el amor?- soltó entre burlona y molesta.
- No, le hice caso a Noona -
- Me alegra San, él no tiene porqué tocarte -
- Lo sé - Dijo tranquilo antes de salir en una nueva misión.
Paso la semana rápido, estaba ansioso por saber de Wooyoung, esperaba que se encontrase bien.
- Bien pequeño, veo que cumpliste bien, ¿Que hiciste en tu semana de vacaciones? - Sujeto aquel rostro con mucha delicadeza.
- Pinté - Soltó tranquilo - me gusta mucho pintar.
- Oh, me alegro Sannie - Quería morder aquellos labios - espero te diviertas hoy también.
- Gracias - dijo calmado antes de dirigirle una sonrisa.
Se dirigió rápidamente a la casa, sintió su presencia en la cocina cuando de pronto su corazón se detuvo... Su cabello...
Este se dió cuenta de que entró por aquella puerta. Volteo ligeramente y le guiño un ojo de manera encantadora... No podía ser cierto, cayó al piso, no le quitaba la vista de encima.
Flashback
San cumplía sus misiones con total normalidad, debía cuidar a Yeonjun, un pequeño niño que había sido golpeado por una de las encargadas por no comer todo, tenía una marca morada en el brazo por el enorme peñizcon que le había causado aquella mujer.
San apareció a lado suyo cuando este se encerró en el baño.
- Odio a todos aquí - Decía entre lágrimas abrazado a San - siempre son iguales, por cosas así nos golpean.
- Tranquilo bebé, sé que pronto esto se acabará, tendrás un lindo futuro.
- Sannie yo... Olvidé mi Bubbie en mi cuarto - Hablaba de aquel hermoso peluche que San le había dado hace tanto, a San se lo había regalado un niño antes pero al ver que este necesitaba de alguna compañía se lo dió.
- Yo... No sé si pueda ir - Dijo nervioso.
- No hay nadie ahora en los cuartos Sannie, todos están en receso - Dijo sorbiendo su nariz - ¿Puedes ir Sannie? - Sabía que no debía arriesgarse así, pero le partía el alma ver a aquel niño así.
Sigilosamente se dirigió a las habitaciones, era cierto no había nadie ahí. Divisó aquel peluche, se dirigió a él lo más rápido posible. Lo tomó y se dirigió a la puerta cuando de pronto vió que alguien se acercaba, por puro susto cayó al piso.
Un niño de negros cabello, y mirada dulce apareció, le tendió la mano. San la tomo asustado aún, su pecho subía y bajaba muy rápido.
- Yo... - No sabia que decir.
- Aquí tienes - Dijo recogiendo aquel peluche y entregándoselo.
Tocó sus manos, San se sentía tan nervioso en aquel momento, esas manos tan cálidas y suaves, aquel chico era un poco más alto que él y más fornido.
- Estás muy frío - Le sonrió - Quizá deberías salir un rato al sol -
San solo le sonrió, no sabia que decirle, su boca estaba sellada en aquel momento.
Lo miró de reojo.
- Bien, ya me voy - Le guiño un ojo junto con una hermosa sonrisa. San seguía petrificado. Salió de aquel lugar rápidamente y se dirigió a los baños, encontró a Yeonjun mejor. Le entrego el peluche, su corazón continuaba latiendo de aquella manera.
- Ya me siento mucho mejor Sannie - Dijo tranquilo aquel niño -
San se distrajo observando aquella ventana, se preguntaba si es que se subía al lavadero podría observar el patio y mirar nuevamente a aquel niño.
- Bien - Le dirigió una dulce sonrisa - Me alegra haberte ayudado.
Este le dió un fuerte abrazo antes de irse.
Una vez que este se fue no dudo más y se subió a aquel lavadero, efectivamente aquel niño se encontraba ahí. Una niña le hablaba coquetamente y este sonreía calmado, lo continúo viendo hasta que este se dió cuenta, pensó que lo miraría extraño, grande fue su sorpresa al recibir nuevamente una sonrisa junto aquel guiño. San lo saludó nervioso. Vio como aquel niño caminaba en su dirección, se asustó demasiado. Bajó del lavadero, pensaba en huir pero se moría por hablar nuevamente con él.
Escuchó la puerta abrirse.
Jugaba con sus manos tímidamente.
- Debiste bajar, creo que en verdad te haría bien algo de sol - Soltó con una sonrisa, llevaba un balón en manos.
- Yo, no me gusta estar afuera -
- Nunca te he visto antes, debes ser nuevo -
- Ammm si, eso es - Dijo nervioso.
- Me gustan tus hoyuelos - Dijo acercándose a su rostro.
- Yo, debo irme- Dijo a punto de huir, nuevamente cayó al piso.
Aquel niño le tendió la mano. San la tomo.
- Cuidado - Besó su mano con delicadeza, sonrió nuevamente - ya es la segunda vez que te veo en el piso y a penas te conozco - Lo ayudo a levantarse.
San no pudo evitarlo, retrocedió y desapareció tras la puerta.
Pensaba tanto en volverlo a ver, pero esa semana Yeonjun fue adoptado, ya no había motivos para aparecer en aquel lugar.
Fin del flashback
Wooyoung se acercó a él dejando todo lo que hacía, se agachó, San seguía perplejo. Le tendió la mano, San la tomó temblando.
- Debes tener cuidado pequeño príncipe - Dió un corto beso sobre su mano, su corazón estaba por salirse de su pecho, aquel color de cabello, aquellos ojos, aquella pícara mirada.
Lo levantó notando la perpleja mirada de San.
- Es negro - Dijo viendo su cabello.
- ¿Te gusta? - Dijo agachándose a su altura.
- Si Woo - Continuaba asustado, no podía ser que aquel niño creciera de aquella manera, tan hermoso.
- Mi niño hermoso - Frotó su cabeza con dulzura.
- Wooyoung, tú ... Te ves muy bien - Dijo sobando su cabeza demasiado nervioso.
Había suprimido aquel recuerdo por tantos años. Sabía que no debía pensar más en aquel niño, no volvería a verlo, y para cuando se le vino a la mente solo pensaba en que este estaría mucho más grande que él.
Le resto importancia por tantos años que el verlo ahora parado en frente suyo lo mataba lentamente, Wooyoung no había cambiado, incluso aquella vez fue tan dulce y amable con él, entonces.... Wooyoung incluso desde antes había logrado enloquecer su corazón, en aquella época pensó que simplemente fue la adrenalina de ser encontrado por alguien.
Nunca se imagino que se encontrará frente a él nuevamente.
- ¿Te sientes bien amor? - Dijo al notar que San estaba ido. Se acercó a su rostro para ver qué pasaba cuando de pronto San son previo aviso se dirigió a sus labios, lo besaba de manera apasionada, Wooyoung abrió mucho los ojos, San jamás empezaba algo de aquella manera.
Lo cargó y continúo con el beso, sus lenguas se enredaban deliciosamente en un beso tan húmedo y necesitado, San parecía querer morir en aquellos labios.
Wooyoung continuaba con aquel beso mientras abrazaba su cuerpo a él. San enredó sus dedos entre aquellos negros cabellos, se imaginaba a aquel niño y sus verdaderos sentimientos por él, se alegraba de saber que lo tenía... Tenía a Wooyoung con él.
- Tú...- Dijo rompiendo el beso.
- ¿Yo qué amor? - Dijo con una sonrisa mientras lo mantenía pegado a él.
- Tú me gustabas desde hace mucho Woo - Se sinceró.
- ¿Sannie? - Dijo confundido.
- Tú... Eres aquel niño - Dijo ahora con las mejillas rojas - Me ayudaste a levantarme.
Wooyoung se sorprendió de sobremanera, San era entonces aquel niño de apariencia tan dulce, no lo recordaba, era extraño, recién en aquel momento pudo pensar en aquello.
- Por mi lo puedes recordar, usualmente cuando se cumple la mayoría de edad todos los recuerdos del angel son suprimidos.
- San - Estaba perplejo, ahora recordaba aquel tímido niño que le dirigió un saludo desde aquella ventana.
Rió levemente y tomó su mano.
- Me enamoré desde la primera vez que te vi San - daba cortos besos por aquella mano - Nací para estar contigo mi pequeño príncipe.
San se lanzó nuevamente sobre él, ahora más que nunca estaba seguro de lo que quería, continuar con Wooyoung todo lo que pudiera.