San se sentía la persona más feliz del mundo, su cabeza estaba repleta de su romance con su maestro, moría por escribirle mil cartas más, y por supuesto por recibir una de Wooyoung, sonreía embobado en su habitación.
Jongho pronto acabaría con su carrera, planeaba empezar a trabajar inmediatamente, necesitaban muchas cosas en casa, la dieta de San debía ser cuidada, porsupuesto que no quería que su híbrido se enferme, las recomendaciones del doctor eran estrictas, si quería que San tuviera una vida larga debía cuidarlo bien.
San comía todo lo de su plato, Jongho se sorprendió, usualmente San comía lento e incluso había veces en la que este debía obligarlo, pero parecía muy feliz comiendo. Sonrió, su gatito se miraba alegre.
- Date una ducha bebé, iremos a pasear un rato con Yeosang, me dieron un día libre - Dijo, sabía que aquello lo pondría feliz.
- Ya mismo - Dijo corriendo hacia su cuarto, Jongho sonrió, Yeosang vendría en cualquier momento y podrían salir.
Amaba cuando pasaban ese tipo de cosas, podían estar muy unidos así, solo los tres. Fueron a un centro comercial cercano, comían algo en el patio, San adoraba el helado, aunque siempre debía comerlo de a pocos, casi siempre se terminaba derritiendo por su mano y Yeosang se encargaba de limpiarlo y ayudarlo un poco.
Estaba tranquilo cuando de repente vio a aquel híbrido que había Sido una molestia esos últimos días, Jongho y Yeosang se sorprendieron, no era común que en un mismo lugar dos híbridos se encontrarán, San se escondió tras la pierna de Jongho.
- ¿Qué pasa bebé? -
- No me agrada ese niño - Dijo frunciendo el ceño.
- Es igual que tú - Dijo Yeosang.
- No lo es, me molesta mucho y quiero que le de gatitos, está loco - Dijo dramáticamente.
Yeosang rió, a Jongho no le pareció tan divertido, ese híbrido no debía tocar a su niño, San no debía embarazarse, nunca si era posible, quería que este pudiera vivir la mayor cantidad de años.
- Tranquilo Sannie - Yeosang se agachó - No debes dejar que nadie te toque de ninguna forma, y si no aprenden Jongho cuidará de ti.
San pensaba en que realmente si le encantaría poder darle gatitos a Wooyoung, se le hacía tan preciosa la imagen, imaginarse que tuviesen esos lunares en su rostro, serían hermosos, porsupuesto que quería gatitos con él.
Pasaron de frente, este tenía cara de pocos amigo mientras una señora de rubios cabellos parecía querer comprar muchas cosas para él, San continuó comiendo de su helado, pasaron por su costado, el semblante de aquel híbrido cambio cuando vió pasar a San por su costado. Se le acercó, Yeosang miraba enterneció, pese a que este se miraba mucho más grande y rudo que San mantenía una apariencia adorable.
- Gatito - Dijo acercándose con una sonrisa.
- Hola - Dijo educadamente San, sabía que si actuaba de otra forma Yeosang se enojaría.
La tutora de aquel híbrido también se acercó, una sonrisa apareció al ver a San, era tan pequeño y bonito ante sus ojos. Entendía porque Yoongi le hablaba de este todo el tiempo. Se presentaron y conversaron por un rato, era bueno tener a alguien más que entendía tu situación, esta al escuchar su historia quería donarles algo, porsupuesto se negaron.
- No debe preocuparse, estaremos bien - Decía amablemente Yeosang.
- Saben que pueden llamarme para cualquier cosa, sería lindo que mi Yoongi pueda socializar más.
Ambos conversaban aún, no se dieron cuenta que Yoongi empezaba a querer tocar a San. Este retrocedía con una mirada de reto, amenazaba con sus pequeñas uñas, Jongho tomó a San en brazos.
- Fue un gusto - Sonrió.
Se despidieron correctamente mientras Yoongi continuaba con la mirada en San, pensaba en el como su pareja ideal, eran de la misma especie, era lindo y a parte podía concebir, podía darle hermosos gatitos.
San lo detestaba, no quería nada con él, a parte de que muchas veces parecía buscar tocarlo indebidamente. No permitiría que nadie que no sea Wooyoung lo tocara.
Era lunes por la mañana y se dirigía a clases emocionado, vería a su maestro, sonrió.
Este entraba con aquel cabello típico rubio, su camisa bien puesta como siempre y aquellos lentes que lo mataban lentamente.
Las clases continuaron normalmente, Wooyoung le sonrió al terminar la clase, San no podía con sus emociones, moría por quedarse en clases pero no tenía más excusas. Wooyoung se dedicó a revisar los exámenes.
Todos salieron del salón, se sintió feliz de ver a su pequeño híbrido atento, esperaba que fuese a sus palabras y no directamente a él.
Los días pasaban y notaba que efectivamente era a él a quien prestaba atención, San no respondía bien a muchas de las pruebas, suspiró, lo último que quería era que este estuviese mal en su curso.
La tarde de aquel viernes le pidió que se quedara.
- San - Dijo serio - Tu mente es muy volátil ¿Verdad? - Dijo parándose.
- Y-yo...
- Escúchame San, el año está por acabar - Se apoyo en su escritorio con sus manos en los bolsillos, San nuevamente se perdía en aquel hermoso aspecto, Wooyoung era increíblemente sexy - Necesito que mejores tus notas.
- Bien... Si lo haré - Dijo sonriendo mientras sus ojitos se perdían en aquellos labios, Wooyoung soltó una risa baja, podía jurar que San parecía no pensar en otra cosa.
Se dirigió rápidamente a él y plantó un beso en sus labios.
- Bien, ahora sí, préstame atención - Dijo sonriendole, San no podía controlar sus orejitas las cuales continuaban moviéndose nerviosamente mientras una sonrisa enamorada aparecía en sus labios, tomó su rostro con cariño.
- Discúlpeme, solo que usted es mi - Sonreía nerviosamente, Wooyoung moría de ternura, la pequeña colita estaba tan levantada.
- Soy tu novio San - Lo cogió del rostro, San ya no podía controlarse,se abrazó fuertemente a él, sus ronroneos sonaban fuertemente.
- Sisisisi - Decía emocionado, Wooyoung suspiró, no había manera de hacerle entender, ¿O quizás si?
- Sannie -
- ¿Uhmmm? - Decía aún acurrucándose contra él.
- Te compraré lo que quieras si mejoras en tus notas -
- ¿En serio? ¿Un maestro puede hacer eso?
- No, pero tu novio si - Dijo acariciando por aquellas orejitas.
El brillo en los ojos de San era precioso.
Se agachó, beso su frente.
- ¿Lo harás? - Dijo cariñosamente.
- Porsupuesto que si, ahora mismo hablaré con Baekho - dijo sonriendo.
- Bien Sannie -Se sentía como un adolescente enamorado, su corazón latía solo de sentir la cercanía de San - Ahora si, ve.
- Si - Dijo con una sonrisa.
- ah cierto - Dijo deteniendolo - Olvidaba darte esto.
San sentía su corazón detenerse cuando vio que Wooyoung tenía una carta entre sus manos. San se acercó lentamente, era preciosa, tenía un color crema, moría por leerla.
- Léela cuando estés solo en casa ¿Bien?
- G-gracias - Dijo demasiado emocionado - También le traje una, pero no es tan bonita como esta.
Sonaba algo triste.
- No importa mucho como se vea, lo que importa es el contenido, y creeme que tú forma de escribir es muy linda San -
Este sonrió, amaba todo, estaba perdido en su maestro, le entrego la carta que había escrito el día anterior.
- Ahora si ve Sannie - Dijo sonriendole - Debo quedarme unas horas más aquí.
- Bien - Sonrió antes de darle un último abrazo, guardaba con mucho cuidado la carta en su pequeña mochila. Estaba tan perdido en San, ya no podía retroceder, estaba perdido por su alumno.
San se adentraba en su cuarto, había comido muy rápido, quería leerla, necesitaba hacerlo. Estaba solo en casa, jongho tras recogerlo había salido nuevamente a su trabajo y Yeosang no estaría tampoco en toda la tarde.
El exterior era precioso, atesoraría aquella carta con su vida, nisiquera la había leído pero pensaba que con un simple "hola" en el papel podría morir.
La tomó con cuidado, parecía estar escrita con una pluma, su letra estaba tirada hacia un costado y era alargada y bonita, recordó que era la misma que usaba en aquella pizarra, su estómago hormigueaba de manera terrible.
"Sannie, he recibido incontables cartas tuyas, cada una siempre sacándome una sonrisa, ¿Cómo esperas que compita con eso? Suenas tan lindo en cada una de ellas, siempre logrando cautivarme y enamorarme, por un momento sentí que no debía atreverme a escribirte, pero pensaba en lo lindo de tu sonrisa cuando recibieras esta, ¿Cómo puedo no hacerlo si estoy seguro de que te veré emocionado con esto?
No puedo prometerte lamentablemente que lo nuestro será para siempre, es demasiada responsabilidad para alguien tan joven, pero por el tiempo que estemos juntos, déjame cuidar de ti, niño hermoso deja de pensar que tu aspecto es un problema, desde el primer instante que te vi sentí que eras todo un privilegio a la vista.
Eres hermoso San, todo en ti lo es. Amo la manera en la que tus orejitas y colita se mueven, amo que ronronees de esa forma, amo tantas cosas de ti desde hace tanto. Es molesto guardármelo, me haces perder la cabeza con cada acción.
No me importará mucho si me meto en problemas, espero poder cumplir con ser un buen novio, considero que esta es la primera relación que me importa de esta forma, haré de todo para ver tu linda sonrisa aparecer Sannie, te ayudaré en todo lo que pueda, prometo intentar enamorarte cada día como tú lo haces.
Deja de verme así en clases Sannie y concéntrate, después de todo te daré lo que quieras si obtienes buenas notas "
Leía la carta, amó cada palabra, se sentía perdido, necesitaba releerla mil veces más, se sintió especial, se sintió bonito.
No podía evitar tener sus mejillas rojas y dar pequeños brincos. Miraba con detenimiento la carta, de pronto se dió cuenta, en la carta decía que podía "pedir" lo que quería si es que obtenía buenas notas.
No iba a desaprovechar aquella parte. Debía ponerse a estudiar, Wooyoung era un excelente maestro, el único problema para San era no verlo como su novio en aquel momento, debía concentrarse en sus palabras, era imposible, de sólo pensar que ahora podían besarse, de pensar que Wooyoung le había escrito una carta, todo incitaba a que su imaginación volase.