Pensaba detenidamente lo que Wooyoung había hecho, aquel beso fue lo mejor que le había pasado en el mundo. Sus labios se sintieron tan lindo.
Daba muchas vueltas en su cama, sonrisas se le escapaban, no podía evitarlo, estaba más enamorado que nunca, aunque recordaba todo lo de su esposa y su cambio y nuevamente aquel sentimiento volvía, odiaba todo.
Se debía alistar para ir a clases, se cambió rápido, le tocaba usar buzo, amaba eso, era mucho más cómodo y podía ocultar su colita ya que le quedaba muy grande.
Se adentro a clases, todo pasaba con normalidad, Baekho ya no necesitaba ayudarlo pero seguían siendo unidos, aunque este se la pasaba estudiando.
Wooyoung no había ido a clases, San se sintió mal ¿Acaso era por él? ¿Se arrepintió y se fue? ¿Acaso...
- Está enfermo, mañana vendrá con normalidad - Dijo la maestra cuando notó sus caras preocupadas.
San se sintió aliviado, fue un día no tan divertido, muchas personas se le acercaron.
- Eres muy lindo y en serio que bailas bien - Le decía un niño de un año superior, se sintió extraño.
- Ammm gracias - Dijo alejándose. No era el primero, había ido a comprar algo al puesto de comidas y muchos lo miraban, su apariencia siempre llamaba la atención pero después de lo del día anterior era casi insoportable.
Lo invitaron a salir en el recreo con ellos, e incluso quisieron tocar sus pequeñas orejitas, más de uno recibió un arañazo. San ya no tenía paciencia mucho menos al no ver a su maestro. Lo único que lo ponía de buen humor era pensar en aquel beso.
El día se fue, cenaba con Jongho y Yeosang, ambos lucian muy cansados.
- Yo lavaré todo - Dijo quitando sus platos - Pueden ir a dormir.
Le alegraba que vivieran juntos ahora, se sentía bien tener a Yeosang ahí, Jongho parecía de mucho mejor humor, aunque igual y podía verlos muertos al llegar de sus trabajos. Pensaba que ellos realmente se esforzaban mucho, quería ser igual, ser alguien así de grande.
Muchas veces pensaba que estorbaba que quizás solo les generaba problemas, pero Jongho siempre le recordaba cuánto lo quería, le recordaba que para él no existía persona más importante, Yeosang era igual, siempre lo ponían de prioridad, los amaba.
- Gracias bebé, creo que en verdad fue un día pesado para ambos - Se levantaron, ambos besaron su pequeña nariz antes de dirigirse a descansar.
San arregló todo en casa, quería que se sintieran bien al llegar a casa del trabajo al día siguiente.
Durmió bien, se sentía bien tener a aquellas personas para él. Amaba enormemente haberlos conocido, no pensó que podría confiar en nadie cuando salió de aquella condición.
Llegaba a la escuela calmado, tomó asiento, esperaba a que Wooyoung llegara, así lo hizo, al parecer era cierto, tenía un resfriado, se preguntaba que podría haberlo enfermado así, quizás el ducharse con agua fría no había Sido una buena idea después de todo para calmar esos frustrantes deseos.
Dió la clase con calma, pese a cualquier cosa nunca se desanimaba, nuevamente ahí estaba demostrando su pasión por su trabajo, San sonreía al verlo, otra vez no había prestado atención a nada que no fueran sus labios.
- San - Dijo cruzándose de brazos al notar que este no parecía anotar nada - supongo que no tienes que mucho que poner.
Mingi se sorprendió cuando notó que realmente este no había escrito nada.
- Sannie tenemos que hacer un ensayo de ... - San se asustó cuando escuchó a Mingi ¿Cuánto tiempo se quedó mirando a Wooyoung? Sintió sus mejillas arder, y todo fue peor cuando vio la sonrisa que Wooyoung le regaló, no podía ser sano el perderse así por alguien.
Se enfocó en escribir rápido, pero todos le llevaban ventaja, cuando llegó la salida todos se iban, Mingi decidió esperarlo.
- No tienes que quedarte - Le sonrió San -puedes ir yendo, debes tener mucha hambre.
- No hables de comida - Dijo tocando su estómago.
- Ve - San le sonrió.
- Bien - Mingi le dió un abrazo antes de irse, San ya se sentía acostumbrado a aquellas muestras de afecto, lo quería mucho, no podía hacer menos cuando esté siempre le mostraba su apoyo e incluso lo había defendido en muchas ocasiones, lo bueno de ser tan alto era que era intimidante, pensaba que sin él muchas personas habrían querido molestarlo, y lo peor tocarlo. Cómo odiaba el contacto con otras personas.
Todos se fueron, Wooyoung tomaba algo caliente, llevaba una bufanda al rededor de su cuello. Se acercó a penas terminó, no quería hacer que se quede innecesariamente.
- En serio lo siento - Dijo dejando su hoja en su mesa.
- No te preocupes Sannie - Dijo sonriendo.
- Maestro - Se acercó a él suavemente, tocó su frente - ¡Tiene fiebre! Debe regresar y descansar. En serio no quise distraerme pero ...
Se tuvo que callar, lo que iba a salir de sus labios lo iba a delatar.
- ¿Pero? - Wooyoung sonrió antes de dar una sorbida a su café.
- Nada, sólo me distraje -
- Sannie - Dijo tomando su mano - no tienes que preocuparte, igual y debo quedarme un rato más, habrá reunión en la sala de maestros. Sólo procura mantenerte enfocado.
- Lo siento - Wooyoung no pudo evitarlo, estaba perdiendo la cabeza lentamente - Sólo cuidese ¿Si? Mañana traeré algo para que se mejore.
Sorpresivamente le dió un abrazo, tan cálido. Se sintió tan bien, era lindo tener el cariño de alguien así, ni siquiera sus hijos eran cariñosos, pese a intentar ser cercanos ambos siempre parecían querer estar del lado de su madre, las pocas veces que intentaba hablarles siempre mencionaban aquello.
"Deja ese trabajo ya, puedes tener algo mejor"
Bien, recibir un abrazo así de dulce lo llenaba por completo, sonrió.
- Nos vemos mañana maestro - San besó su mejilla, Wooyoung se sorprendió. Una sonrisa se formó en su rostro, San podía ganarse fácilmente el corazón de quién sea.
Ambos estaban cayendo el uno por el otro, no podían evitarlo, Wooyoung pensaba en que podría pasar si simplemente le decía a aquel niño que estaba cayendo lentamente por el.
No podía dejar de pensar en que San era tan pequeño y porsupuesto inmaduro, no podía empezar ningún romance, pensaba en lo ridículo que era eso, ¿Qué se supone que haría si se dejaba llevar? No quería responderse así mismo, era mejor dejar las cosas así.