Los siguientes días San se sentía muy extraño, parecía que no hubiese pasado nada. El trato de Wooyoung era neutro, todo surgía con normalidad.
San se sentía ansioso, aquel beso se repetía mil veces en su cabeza, la manera en la que lo había besado ese día fue demasiado para él, sentía que quería más, no tenía ni la más remota idea de cómo pedirle repetirlo, no sabia cómo pedirle un beso más y si era posible, poder ayudar con el problema en sus pantalones.
Mientras tanto se hacía conocido su caso, ningún híbrido había antes asistido a la escuela, estos eran vistos de manera inferior, no entendían para que podría asistir este a una cuando su objetivo al crearse no fue más que para satisfacción sexual. Así era después de todo, el propósito de San no tenía nada que ver con la escuela, su talento al bailar debía ser amoldado ya que por naturaleza sus movimientos gozaban de una sensualidad única.
Modificar a alguien genéticamente parecía un gran avance para la ciencia, quizás si se hubiera hecho con un intención como la de darle un avance a esta, no era así, los híbridos no eran comunes y los pocos que habían su corta vida la pasaban en prostíbulos cuyo costo era prácticamente innombrable.
Jongho olvidaba las incontables veces que había que tenido que golpear a alguien por soltar una estupidez como querer comprarle a San, sólo de imaginar las cosas asquerosas qué querían hacerle a su pequeño gatito enfurecía. San era su bebé, jamás dejaría que nadie lo toque y pervirtiese de esa manera.
Era casi un escándalo el asunto de San, muchas malas críticas y también las que apoyaban demasiado la situación, defendían y peleaban por sus derechos. Muchas personas pedían que prohibieran la trata de estos híbrido, muchas cosas pasaban al rededor, San ignoraba todo esto, Jongho jamás le permitía que tocara mucho lo que lo conectara al medio social, quizás era la única razón para no darle un celular.
San sabía de su situación, se daba cuenta del porqué le era más difícil aprender otras cosas y lo que resultaba ser sexual se le hacía un deseo irreparable, era casi involuntario el querer frotarse contra Wooyoung cada que lo veía, después de todo estaba en su parte híbrida el querer seducirlo.
Sabía que no podía, el único lugar en el que se encontraban era la escuela y esta jamás estaría fuera de peligro. Para Wooyoung era normal el poder controlarse, para San era un infierno, el morbo lamentablemente era parte de él.
Se sentaba a esperar en cada clase tener un poco más de Wooyoung, pero nunca había oportunidad, este muchas veces debía salir rápido, o quedarse haciendo muchas cosas.
Wooyoung lo observaba, San se le hacía tan lindo, amaba la forma en la que la luz le daba, este estaba sentado siempre a lado de la ventana, era etéreo, su dulce apariencia era un regalo a la vista, no podía evitarlo.
San no sabia si atreverse o no, sabía que Wooyoung estaba en la clase, ya casi pasaba un mes desde aquel beso, no podía soportarlo, se levantó ganándose las miradas de sus amigos.
- Olvidé algo - fue todo lo que dijo. Tenía una gran calentura en su cuerpo, estaba actuando casi por impulso.
Caminó rápidamente hacia su salón, Wooyoung casi siempre se quedaba un rato para revisar sus cosas. De repente San se adentró cerrando la puerta detrás suyo. Wooyoung se sorprendió demasiado, San se acercaba lentamente a él.
- ¿Está todo bien San? - Dijo cuando este quedó justo en frente.
- ¿Porqué... Porqué ya no me besa? - Dijo con muchos nervios al frente suyo.
- San, no es algo que podamos hacer seguido - Dijo serio - Si alguien se entera de eso será muy malo - Se quitaba esos lentes que empezaba a usar muy seguido.
- Pero - se acercó a su asiento - usted dijo que podía hacerlo.
Wooyoung se sorprendió cuando esté vió directamente a su miembro, frunció el ceño ¿Porqué de repente actuaba así?
- San - Dijo levantandose- Será mejor que salgas, yo..
San de repente se agachó y miraba hacia su miembro, Wooyoung se preocupó demasiado, recordaba la última vez que algo así pasó.
- San, levántate -
- Sólo un poco maestro - Dijo apoyándose en sus piernas mientras tenía la atenta mirada en su miembro, sintió un poco de pánico, empezaba a endurecer, solo de tener a San asi lo excitaba - Vamos - Decía empezando con aquellas lamidas.
- Aghmmm... - lo tomó de la cabeza para detenerlo, hizo muy mal, el sentir aquellas orejas aún moverse entre sus manos era terrible, y sabía que si San seguía lamiendo sus pantalones terminaría mojándolos y no hablaba de la saliva de este precisamente - levántate.
Este hizo caso con la cabeza gacha, no entendía, su cuerpo le pedía a Wooyoung desesperadamente.
Se sorprendió cuando esté lo levantó y lo sentó sobre el escritorio, se colocó entre sus piernas, San sintío una corriente eléctrica recorrer su cuerpo. De repente lo cogió de su diminuta cintura y lo apegó a su erección, no podía creerlo, Wooyoung estaba así de excitado entonces, se emocionó.
Este empezó a mover la pelvis, San se arqueaba de manera instintiva, sentir el miembro de Wooyoung entre sus piernas era la cosa más excitante que había experimentado.
- Mghmm... - algunos gemidos se le empezaban a escapar, Wooyoung recordaba cuando lo vio desnudo, ahora ambos tenían ropa pero era imposible no imaginárselo como aquel día, no pensó en dejarse llevar ahora, pero San empezaba a volverlo loco, tocarse ya nada ayudaba, la calentura que le causaba era demasiada.
Continuaba moviendo la pelvis fingiendo embestidas que San parecía disfrutar, se dirigió a sus labios para callar esos gemidos, San movía su lengua ahora de manera experta, recordó lo rasposa que era esta, sonrió, era incluso más excitante de esa forma.
Empezaba a dar duros movimientos, en verdad se imaginaba dentro suyo, y la forma en la que San estaba tan dispuesto era aún peor. La pequeña cola pasaba por su mano por momentos dejándole sentir su suavidad, y aquellas orejas se movían de manera involuntaria, empezaba a volverse loco. No se daba cuenta que el escritorio empezaba a hacer ruidos.
- Sáquelo... Vamos... Métalo en mi.... - Decía sintiendo una terribles ganas de ser penetrado por Wooyoung.
- No... No puedo hacer eso - Decía aún moviendo la pelvis - Quizás después San, ahora sólo confórmate con esto.
- No puedo - Decía sintiendo que dolía en su zona baja con cada estocada suya - Sólo... Solo muéstremelo ... Por favor.
Wooyoung se detuvo, lo miró fijamente, San parecía desesperado, no entendía porque lo hacía, para cuando se dió cuenta bajaba su ropa interior, no se suponía que pasará algo así.
Su pene salió, tan duro y grande. San lo miraba ansioso.
- Lo quiero... Démelo - decía excitado.
Wooyoung empezaba a cegarse. No podía evitarlo, San estaba tentándolo de la peor forma, se sorprendió aún más cuando San se levantó, lo empujó ligeramente hacia su silla, Wooyoung ya no era dueño de sus acciones, aún peor cuando San bajaba sus propios pantalones, el pene de Wooyoung estaba tan duro, San bajo su ropa interior solo y se sentó sobre su erección, Wooyoung no se movía solo lo observaba, San estaba sobre su erección...
- Métala - suplicaba - Solo hágalo... Métala.
No podía hacer algo así, pero no fue ningún impedimento para hacer lo que pensaba, lo tomó de su pequeña cintura y empezó a mover la pelvis, estaba tan cegado, esa colita llegó incluso a tocar su rostro, no podía evitarlo. Sintió como San se arqueaba mientras clavaba sus uñas en la parte descubierta de sus piernas, se sintió jodidamente bien, un gemido ahogado salía de los labios del pequeño híbrido, un líquido transparente salía de su pequeño miembro, había tenido un orgasmo.
Había tenido un orgasmo...
Recién pudo pensar bien ¿Qué mierda le pasaba? Lo soltó, se acomodo los pantalones rápidamente, tomó algo de papel y empezó a limpiarlo.
- Maestro ... Lo siento ... Lo siento mucho - Decía muy apenado.
- No te preocupes - Dijo una vez que este se encontraba completamente limpio. Se sentía mal, debía irse ya.
- Me ... Me gustó - soltó - Hagámoslo más ... Por favor.
- San, es muy peligroso - Dijo serio - Hoy cruzamos la línea, no podemos continuar así, no se supone que te toque así San.
- Pero yo quiero que usted me toque así, sólo a usted maestro -Decía acercándose - por favor, hagámoslo más seguido, aunque sólo sean besos, por favor.
- San -
El timbre sonaba indicando el fin del recreo, Wooyoung termino de acomodarse.
- Hablaremos mañana - Dijo rápidamente guardando todo y dirigiéndose a la salida, San tomó asiento rápido, su corazón latía rápidamente, no sabia cual sería su siguiente paso, necesitaba más de Wooyoung.