San llegaba emocionado a la escuela, había hablado con Yeosang, le contó cómo este había hecho para enamorar a Jongho.
- Tuve que ser muy coqueto, me vestía lindo y recuerdo que llamaba la atención de todos, ¡el maldito ni siquiera me miraba!
- Y,y,y,y,y ¿qué hiciste para que te viera?- Sus ojitos se habrían mucho mostrando interés extremo.
- Pues tuve que actuar, realmente yo era bueno en clases pero tuve que hacer como que no entendia - Decía Yeosang cruzándose de piernas - Jongho inocentemente me ayudaba, eish, todo lo que tuve que hacer por ese bobo.
- ¿De qué hablan amor? - Jongho se adentraba en la habitación. Había estado limpiando todo en la cocina.
- De cómo caiste por mi - Decía Yeosang con una ceja levantada - Y lo despistado que eras.
San rió, le parecían una pareja adorable.
- Yeosang prácticamente me obligó a darle clases - Decía divertido.
- ¿Cómo te diste cuenta que te gustaba? - Decía interesado San.
- Hummm - Jongho tomaba asiento también a su lado - Creo que fue cuando me di cuenta de las cosas lindas que hizo por mi, los detalles - sonrió - Muchas veces no almorzaba bien por el estrés, y él me traía algo, era en extremo preocupado por mi, me encantó que fuera así. Cuando acepté darle clases fue porque ya me gustaba, solo quería ver hasta donde llegaba - Dijo divertido, ganándose una mirada aguda de Yeosang.
- Maldito Jongho - Dijo tirándose sobre él, San reía suavemente. Se sentía tan bien estar en su hogar, era pequeño pero tan lleno de cariño.
Yeosang empezaba a hacerle cosquillas a Jongho, San se le unió, todo le quedaba claro, debía enamorar a su lindo maestro, claro que lo haría.
Caminaba hacia su clase, se había lavado bien su carita y peinado su cabello de manera encantadora, Yeosang estaba embelesado, su apariencia era en extremo linda, quería a San como si fuera su hijo, amaba verlo arregladito y limpio.
Sus clases pasaron, esperaba a aquel maestro, moría por verlo, no pasó mucho para que esté entrará por aquella puerta.
- Niños hoy iremos al laboratorio - Dijo una vez llegando.
Automáticamente todos se formaron, San estaba intrigado, se formó con Mingi quien hacia demasiada bulla, San sólo caminaba tranquilamente, observaba que al frente estaba Wooyoung, sonrió.
Todo cambio cuando llegaron a aquel lugar, su corazón empezó a latir rápidamente, estaba todo blanco, habían probetas, todos empezaban a ponerle aquellas batas blancas, se empezó a agitar, no podía seguir ahi.
Rápidamente salió de aquel salón, se abrazaba así mismo, en la misma pared se agachó y estaba de cuclillas, Wooyoung se asustó.
- Espérenme un momento - Todos asintieron - No toquen nada, Hongjoong estás a cargo, vigílalos.
Salió inmediatamente.
No pudo con aquella imagen, San de esa forma sé miraba tan indefenso, su colita salía por un costado, ocultaba su rostro.
- Hey Sannie - Este levantó la mirada, rodaban de su pequeño rostro algunas lágrimas, Wooyoung se agachó.
- Yo ... No quiero entrar - Dijo asustado aún llorando.
- No tienes que hacerlo - Dijo tranquilo.
Wooyoung se sintió horrible, pensó en que cosas tendría que haber pasado para que San reaccionara así. Con mucho miedo acercó su mano a aquella cabeza, no se iba a mentir, esas orejitas le parecían tan lindas, quería tocarlas, con mucha dulzura acarició estas, sonrió al ver que San movía nuevamente aquella colita. Sus orejas eran muy suaves al igual que su cabello, estás se movían, era algo en extremo lindo de ver.
- ¿Qué te parece si te doy la clase después? Quizás podrías pasar el recreo conmigo y te podría explicar en el salón de arriba - Pensó que este quizás se negaría, después de todo era un niño y debía querer pasar su recreo con sus amigos, pero...
- Sisisisi - Dijo nuevamente feliz - Yo... Si quiero.
Sonrió.
- Bien entonces - Dijo levantándose - Puedes esperarme allá, a penas termine con la clase subiré ¿Bien?
Este asintió feliz.
San sentía que moriría, Wooyoung realmente era demasiado lindo con él.
Espero a que la hora terminara mientras dibujaba en su pequeño cuaderno.
Todos volvían a la clase, Mingi se acercó a él.
- ¿Está todo bien Sannie? - Dijo abrazándolo, San por lo general lo habría alejado pero vio que este realmente parecía preocupado.
- Si, no te preocupes - Dijo calmádamente - Me quedaré en clases con el maestro.
- ¿Te castigó? - Dijo abriendo mucho los ojos.
- No - Sonrió - me explicará aquí.
- Bien, luego me cuentas entonces - Dijo sonriendo - y Sannie, sabes que somos amigos y me puedes decir si te sientes mal - Nuevamente lo apachurró a su cuerpo. San se dejó, Mingi murió de ternura cuando escuchó un pequeño ronroneo.
- Owwwww - Lo apretó aún más. Está vez San lo empezó a alejar.
- Yaaaa... Me asfixias - Dijo alejándose mientras Mingi sonreía feliz.
- Bien entonces nos vemos -
Wooyoung se adentro con todo el material. Sonrió al ver a San esperándolo.
Pasaron una clase tranquila, pese a ser recreo. Ambos comían, se sentían en confianza, Wooyoung le explicaba todo con calma y San atendía con una sonrisa, no se iba a engañar su vista estaba fija en Wooyoung, quería tocar su rostro.
- San - Dijo cuando ya estaba por terminar el recreo - Si algo te molesta dímelo ¿Bien? Yo entenderé, no tengas miedo, puedes confiar en mí - Wooyoung realmente sabía ganarse la confianza rápidamente de las personas, y por supuesto que San lo tenía en adoración.
- Hay gente que realmente es muy mala maestro - Dijo ahora recostando su cabeza en sus brazos.
- Se sabe que los seres humanos somos egoístas por naturaleza, e incluso está en nuestra genética, de hecho fue lo que nos permitió sobrevivir como especie - dijo calmado - Siempre buscamos saber más, San - Se detuvo - Nada justifica el jugar con una vida, no si precisamente es para el bien de nosotros mismos por lo que buscamos saber.
- No debí existir - Por primera vez sentía que podía decirlo, jamás se atrevió con Jongho pese a que mostraba una fachada bastante brusca a veces, jamás se atrevía a decir lo que realmente pensaba.
Wooyoung no podía creer lo que acababa de escuchar, era un tema tan delicado y duro a la vez.
Que alguien como San dijera algo así, hizo que sintiera una terrible debilidad, sintió una enorme punzada.
- No digas eso - dijo serio, lo sujetó del rostro - San - le sonrió, pese a sentir un terrible nudo en el estómago - Creo que tú más que ninguna persona en este mundo debe existir - San estaba perplejo, aquellas palabras - No importa ni el como ni cuando, el valor de una persona está en lo que hace cuando ya está aquí, no en el como llegó.
- No... No soy como ustedes.
- Eso es mejor aún - Dijo ahora tocando nuevamente su cabeza, pasaba sus manos por aquellas lindas orejas - Ser como nosotros no es algo que debas querer, demuestra que puedes ser mejor siendo tú mismo.
Sus mejillas se pintaban de rojo, cada palabra que salía de los labios de su maestro cavaban profundamente en su alma.
La campana sonó, Wooyoung se levantó, debía dar otra clase.
- Bien Sannie - Dijo sonriendo - Nos vemos mañana, presta atención en clases.
San asintió con la cabeza, mientras una tímida sonrisa salía de sus labios. Lo observó salir, miraba a Wooyoung con detenimiento, era perfecto.
Wooyoung estaba feliz de poder tener confianza con San, pensaba en lo especial de su caso y que debía tener cuidado, San por otro lado pensaba en que si antes estaba enamorado, lo que sentía ahora debía tener otro nombre, uno que llenara la intensidad que tenían todos sus sentimientos.