3 meses habían pasado rápidamente, cada tarea era más cansada que la anterior, su barriguita había crecido bastante, Jungkook lo observaba embelesado, era precioso, era extraño que no había logrado sacarle nada de información en todo este tiempo.
Lo ayudó con la cocina al principio, realmente él le decía que no era necesario que cocinara pero era San quien se había ofrecido a hacerlo de manera insistente.
- Sabe bien Sannie - No cruzaban muchas palabras, San no se atrevía a soltarse con él, extrañaba demasiado a sus amigos, por momentos pensó en buscarlos pero no tenía casi nunca tiempo, aquella mujer siempre le gritaba porque su casa nunca quedaba tan bien como ella quería, San se esforzaba pero su pancita no lo dejaba, Jungkook muchas veces era quien hacia todo, pese a estar cansado con las tareas de la universidad quería ver a San tranquilo.
- Mira esto - Le dijo cuando estaba con unos de sus libro y San continuaba limpiando el piso, este se acercó calmado - Es una nebulosa, se la conoce como el ojo de dios.
San se sorprendió bastante, recordó cuando en uno de los libros de Wooyoung vio aquello, una sonrisa nostálgica se le escapó.
- Es mi nebulosa favorita con la del cangrejo - dijo calmádamente - Siempre que las veo me dan una sensación bonita, como si mis problemas fueran muy pequeños para lo que representa la inmensidad del espacio
Jungkook estaba perplejo, era la primera vez que lo vió sonreír, unos hermosos hoyuelos se le formaron junto a sus preciosos ojos cristalizados.
- Vaya, no sabia que tú ... - aquella respuesta era sorprendente, no escuchar más allá de dos o tres palabras por día de él contrastaba demasiado a aquella manera de hablar - Veo que sabes del tema - Le sonrió.
- No mucho realmente - Volvió a sus actividades - Leí un poco.
- Quiero estudiar astronomía - Le sonrió - Este es mi último año, espero poder ingresar.
- Espero que si - Otra sonrisa le dedicó, Jungkook se sentía incluso afortunado de verlas, la belleza de San era demasiada, sentir que este al fin le hablaba de esa forma lo tenía demasiado emocionado - La astronomía es hermosa - Recordaba a su maestro, ¿Qué estaría haciendo? Ni siquiera quería pensar en Yeosang o Jongho, sentía que si lo hacía un cúmulo de sentimientos malos lo consumirían.
Era cierto, el pensar en eso incluso podía dañar a los bebés después de lo que pasó.
- Si que lo es - Dijo sonriendo - Si tienes curiosidad puedes leer mis libros, tengo muchos, trabajé para conseguirlos - Dijo orgulloso.
- Eso sería genial, en verdad sería lindo volver a leer - Dijo tras un suspiro.
Jungkook se sentía feliz al menos de conocer una cosa de San bien, y que esto fuera que le gustaba la astronomía era más que maravilloso.
- Sannie - Dijo dirigiéndole toda su atención- Creo que es hora de llevarte al hospital, no deberías estar barriendo, te dije que yo podía hacer todo eso.
- Creo que está bien, empieza a dolerme mucho - Dijo tocando su espalda, lo que no le agradaba de su caso era que no conocía cuánto tiempo tendría que esperar, podía pasar en cualquier momento.
- Llamaré a mamá y te llevaré - Dijo este parándose a tomar dinero de sus ahorros, su madre jamás le daría dinero para que San pudiera ser atendido bien.
Jungkook era una persona enormemente responsable, de buen corazón, siempre procurando ser un buen hijo, tras el abandono de su padre buscaba ser el mejor para demostrarle a este que había sido un idiota por irse, consiguiendo una mujer más joven a la que le dió dos hijos.
Había tenido dos novias a lo largo de su vida, ambas bastante problemáticas, siempre esperando todo de Jungkook pero nunca ofreciendo nada, se terminó cansado de rogar, decidió dedicarse únicamente a sacar adelante a su familia, y ahora incluso miraba a San como parte de ella.
No iba a negarlo, se enamoraba inocentemente del híbrido, al principio parecía ser algo más físico, su apariencia le parecía hermosa pero incluso en sus mínimas acciones lograba cautivarse. Cuando le cocinaba o tenía detalles más allá de lo que debía hacer por obligación.
Muchas noches Jungkook se quedaba estudiando hasta tarde, San le traía leche caliente cuando este estaba muy cansado. Nunca entendía el porque, era tan dulce verlo venir con su vasito de leche, se la dejaba en la mesita sin decir una palabra para luego acostarse nuevamente y dormir, Jungkook estaba enormemente cautivado, San incluso lograba enamorarlo sin decir una palabra.
O como cuando en su cumpleaños le hizo galletas de formas dudosas, soltó una carcajada cuando este le dijo que era él.
- ¿Así es como me veo? - Dijo poniendo una de sus galletas a lado de su rostro.
San asintió haciéndolo reír aún más. Estás galletas fueron acompañadoas de aquel vaso de leche, era precioso, sus orejitas y colita se levantaban por momentos pareciendo querer olvidar todos los problemas por los que parecía haber pasado.
Ahora ambos estaban en el hospital, Jungkook pagó por todo el chequeo que debían hacerle, San se sentía nervioso, odiaba el ambiente de los hospitales, su corazoncito se aceleraba de pensar en estar en aquel lugar.
Una doctora fue quien lo reviso totalmente, se sorprendió, hizo a Jungkook pasar para la ecografía, San estaba echado nervioso, miraba aquella pantalla a blanco y negro.
- Son tres al parecer - Decía con una sonrisa, San inmediatamente se puso a llorar con tanto sentimiento.
- Mis... Mis bebés - Se sentía enamorado de aquellas criaturas.
- Me alegra decirles que están sanos - Dijo mirando a aquel híbrido - debe quedarse aquí, su parto podría ser en unas horas o días, lo mejor será que esté aquí.
Jungkook estaba con la vista fija en San, este realmente lucía enamorado, sujetaba su colita mientras las lágrimas de emoción caían por su rostro, en momentos como este quería asesinar a quien se atreviera a dejarlo embarazado, era tan pequeño, no era justo que San tuviera que pasar por aquello, lo único que se le venía a la mente era una violación, San jamás le decía nada de su pasado.
- El se quedará, vendré a verlo mañana - Dijo este con una sonrisa - Dele toda la atención que necesite por favor.
La doctora le sonrió, era alucinante para ella ver a aquellos híbridos pequeños formándose en San, desde ya los tres tenían orejitas como este.
San lloraba no sólo de emoción, su cabeza estaba repleta de la imagen de Wooyoung.
"Seguro se parecerán a él"
Una sonrisa se formó, jamás podría dejar de amarlo, no pensaba en que cosas debían estar pasando en su vida, realmente ellos se encontraban al otro lado de la ciudad de dónde solía vivir con Yeosang y Jongho, ignoró todo pensamiento sobre ellos, sus bebés estaban sanos, todo estaba bien si era así.
Las horas pasaron y las contracciones vinieron, tal como Jungkook le pidió, San fue tratado de la mejor manera, quizás también se debía a que su caso llamaba la atención de todos los doctores y morían por presenciar aquello.
San sufrió de manera horrible, sentía como sus caderas se abrían, era el dolor más horrible que pudiera existir, ni en todas las golpizas que recibió en su vida sintió tanto dolor como el que tenía ahora mismo.
Gritaba como si se desgarrara por dentro, aus uñas casi destrozaron la cama en la que estaba echado. Los tres pequeños híbridos salían, era increíblemente rosaditos y chiquitos, todos en la sala se quedaron maravillados, eran hermosos.
- De... Démelos - Dijo aún con lágrimas cayendo por su rostro. Esta se los entregó.
San no quiso dormir en toda la noche, les daba lamidas por sus cabecitas, era casi instintivo, una tras otra lamida mientras estos parecían incluso calmarse con estás, Jungkook vino a penas lo supo, a las horas de la madrugada llegó encontrándose con una imagen inmensamente dulce.
San repartía pequeños besitos por sus cabecitas y orejitas mientras estos estaban por quedarse dormidos, lo observó desde la puerta en silencio. Era etéreo, sublime, era simplemente perfecto.
- Sannie - Dijo acercándose - Te traje muchos dulces.
San le sonrió
- Son demasiado bonitos - Dijo San mientras no les quitaba la vista de encima. Jungkook observó al más pequeño, este tenía dos peculiares lunares, eran muy chiquitos pero se apreciaban, uno bajo el ojo izquierdo y otro en el labio inferior.
- En serio son lindos Sannie - este los miraba con tanto amor.
Jungkook lo tenía claro, no importaba como había conocido a aquel híbrido, quería tener algo con él, estaba totalmente enamorado.
Tras llegar a su casa su madre lucía demasiado interesada en aquellos bebés, los revisaba bien, Jungkook se sentía muy intrigado hace tiempo, su madre, ¿Porqué acepto llevárselo ese día sabiendo que los dos estaban bien, pero con alguien más en la familia sería un poco problemático?
San sólo se mantenía pensando en los bebés, se quedaron ambos en la habitación, su madre incluso consiguió una cuna, cosa que incluso lo sorprendió aún más.
Los tres bebés estaban dormidos bajo la mirada de San.
Jungkook se sentó a su lado.
- San - Dijo ganándose su atención, este tenía una mirada muy pacífica - Estoy feliz por esto.
- También yo, mis bebés son demasiado lindos - Esos hoyuelos realmente le encantaban tanto, no pudo evitarlo, tocó su rostro, San se sorprendió sólo inclinó la cabeza levemente.
- ¿Qué pasa? - Dijo San inocentemente.
Jungkook le sonrió.
- Me parece que tú eres muy lindo San - No podía dejar de verlo - San, tú... Tú y yo...
- Jungkook - Soltó San quitando su mano con dulzura, suspiró, ya sabía de los sentimientos de este, era más que evidente.
- Yo... Quiero que sepas que voy a cuidar de ti San - Dijo este con cariño -y además, tengo una buena noticia - Suspiró - Quería decírtelo a ti antes, después de todo fuiste muy lindo en las noches que me quedaba hasta tarde, dí el examen a la universidad hace una semana.
- ¿En serio? - San se emocionó, miraba a Jungkook día con día estudiar tanto.
- Logré entrar - Sonrió por la actitud de San, tan tierna.
San lo abrazó emocionado, Jungkook se sorprendió demasiado de sentir aquellos brazos rodearlo, vio de cerca aquella colita moverse a los costados.
- Creo que me iré a un departamento cerca de la universidad - Dijo este sonriendo.
- Me alegra demasiado, espero puedas cumplir tus metas Jungkook - Era una sonrisa tan honesta, era extraño, San realmente estaba feliz por él, pensó que este se sentiría mal de que se tuviera que ir.
- Quiero... Quiero que vengas conmigo - Dijo al fin.
- ¿Yo? - San frunció el ceño - ¿Para qué?
Jungkook rió por la forma tan inocente de hablar de San.
- Extrañaría mis vasos de leche Sannie, y a parte creo que adoro a esos bebés - Dijo dirigiendo su vista a estos.
- Yo, no lo sé - Dijo nervioso - Jungkook, quiero regresar con ellos.
Miraba como sus ojitos se cristalizaban, Jungkook sentía que por primera vez este parecía querer hablar más de su lo que pasó antes de que se encontraron en aquel parque.
- ¿Con quienes San? - Dijo este interesado.
- Los que cuidaban de mi, ellos, ellos deben odiarme ahora - Ahora si aquellas lágrimas caían por su rostro - les causaba problemas, como lo haré contigo - Dijo limpiando las que caían por su rostro con su manga - Quiero.... Quiero verlos.
Ahora empezaba a llorar fuertemente, había ocultado sus sentimientos por demasiado tiempo, no se había permitido mencionarlos, porque inevitablemente se preguntaba que habría pasado cuando se dieron cuenta que no estaba.
Una parte infantil suya creía que estos se sentirían aliviados, pero tras pensarlo mucho, sabía que jamás sería así, ellos lo querían demasiado, descepción, eso debió ser lo que sintieron, dolía, dolía demasiado permitirse pensar en ellos.
Y nisiquiera quería pensar en Wooyoung, si este habría decidido olvidarlo y quizás empezar con Hyuna, eso lo destrozaba, su mente era aún demasiado inmadura para entender que las personas no funcionaban de esa forma, le tenía miedo a todo, incluso ahora que los mencionaba sus miedos salían a flote.
Jungkook lo abrazó fuertemente, nunca pensó en escuchar a San de esa forma, al menos ahora sabía más de San.
- Yo... Puedo llevarte con ellos - Dijo cariñosamente - Si quieres verlos podemos ir.
- No - Dijo de inmediato- No quiero verlos.
- San - Dijo serio - Si esas personas se preocupaban por ti deben estar preocupados si no saben nada de ti.
- Me iré contigo - Dijo de repente - Yo... Cuidaré de tu departamento, lo mantendré limpio y te haré de comer.
- No te llevo por eso San - Dijo este con cariño - Me gusta tu compañía.
San sólo asintió, era mejor así. No podía regresar ahora, aunque se moría por hacerlo, el miedo lo consumía.
En una semana exactamente se iban, Jungkook se enteró de las intenciones de su madre, le pareció algo desalmado de su parte, no le dijo nada, sólo se llevó a San y consiguió aquel departamento, debía trabajar y estudiar, San se sentía horrible de saber que nuevamente un universitario debía cuidar de él.
Jungkook cargaba con una terrible cólera los últimos días, su madre pensaba en serio que vender aquellos bebés era la solución, que enfermizo le pareció, entonces por eso lo acepto, para que estos terminaran siendo otros juguetes sexuales, jamás lo permitiria, amaba a aquellos bebés, y por supuesto era capaz de aceptar su amor por San.