San se daba un baño, había dejado a Wooyoung jugando en el cuarto. Se cambió rápidamente, a Wooyoung ya lo había bañado y cambiado, este tenía puesta ya su pijama. Sonrió al verlo, le daba tanta ternura.
- Te ves hermoso bebé - Lo abrazo y dio un corto beso en su cabecita. De pronto recibió una llamada, era Yeosang.
- Aló Yeo - respondió tranquilo mientras peinaba el cabello de Wooyoung suavemente.
- San, tienes que volver, ahora... Ahora se supone que eres mi esposo y...
Colgó la llamada a penas sintió como Wooyoung sollozaba. Lo había olvidado, su mente se había centrado tanto en Wooyoung que no recordaba su situación.
- Mi amor no Llores - Decía abrazándolo.
El Omega se había puesto a llorar con tanto sentimiento. Lo destrozó escuchar aquello.
-Tú te vas...
- No iré a ningún lado Wooyoung, me quedaré contigo siempre - Dijo abrazándolo
- Te lo juro mi amor, me tendrás contigo siempre.
- Pero... - Sorbía su nariz...
-¿Pero que mi amor? - Moría porque Wooyoung terminará una frase...
Sentía su corazón latir rápido.
- Pero tú, te casaste... - Su vocecita sonaba ahogada.
San no tenía palabras. Se sentía terrible y a la vez se alegraba de que Wooyoung pudiese expresar cosas de manera más coherente, este ahora tenía toda su atención
- Eso fue porque me amenazaron amor, pero ahora mismo terminaré con eso ¿bien bebé?
Gruesas lágrimas caían por su rostro pero respondía en afirmación con la cabeza como si hubiese entendido todo lo que San dijo, este estaba estupefacto, por primera vez sentía que Wooyoung prestaba atención.
- Mi bebé - Lo abrazó fuertemente. Repartió besos por todo su rostro. Este empezó a reír. San se sentía embobado con Wooyoung.
Sentía un amor infinito hacia él... Tras unos minutos Wooyoung se durmió, se levantó para preparar la cena y solucionar lo de Yeosang.
- Aló Yeosang –
- San, hola me... Colgaste. - Tenía que hacerlo, Wooyoung estaba escuchando - Suspiro pesadamente - en esta semana te llegarán los papeles del divorcio.
-Pero San, no puedes... -Si puedo Yeosang - Lo cortó
- Sabes perfectamente que la única persona que quiero a mi lado es él, amo a Wooyoung como no te haces una idea.
- San, quizá él no vuelva a ser el mismo.
- No me importa, me quedaré con él lo que quede de mi vida y si, me refiero a que si él muere... Yo también lo haré, por eso mismo olvídate de la tonta idea de que lo deje.
Colgó la llamada, no quería pensar en el exterior, en su cabeza solo quería que esté Wooyoung. Sabia que si salía de aquella burbuja, lo más probable sería que iria a asesinar a su padre. De hecho ya había pensado en como hacerlo por momentos, Yunho siempre era quien lo hacía entrar en razón.
Si se atrevía, terminaría en la cárcel y no podría cuidar de Wooyoung, aquello era lo único que lo detenía.
Preparó un brownie, sabía cuanto le gustaban a Wooyoung. Dos tazas de chocolate con leche y las puso en la mesa de la sala, encendió la fogata.
Se dirigió con una sonrisa a aquel cuarto. Wooyoung lo esperaba despierto.
- Alfa... Te fuiste - Dijo molesto, sus palabras sonaban ahora con más seguridad.
- Bebé hice brownies - Dijo dirigiéndose a él para poder cargarlo.
- No quiero - Se volteo enojado. San abrió los ojos demasiado, aquella actitud sumisa no estaba. Hasta ahora este se había mostrado sumiso ante todo y ahora se ponía de aquella manera. Sonrió...
- Vamos amor, están calientitos, también te hice chocolate - Dijo acercándose cuidadosamente a él. Lo abrazó por la espalda - podrás comer todo lo que quieras bebé...
Empezó a hacerle cosquillas por el cuello haciendo pequeños globitos de aire. Wooyoung empezó a reír y se volteo tirándose sobre San. Lo empezó a llenar de besos mientras San reía.
Lo cargó rápidamente llevándoselo abajo, ambos se encontraban tan enamorados, reían juntos. Lo acurrucó entre sus brazos y comían de la misma porción de brownie.
- Wooyoung dime... ¿Cuál es tu canción favorita de Super Junior?
- Bounce to you, bounce to you- tarareo el coro de bonamana con una sonrisa. San lo lleno de besos riendo.
- Monito - Dijo recordando a Eunhyuk. San no pudo evitar fruncir un poco el ceño, suspiró.
- Si bebé, Monito - dio besos por su cuello. Pasaban los días y el Omega parecía poder estar más enfocado, el doctor venía a hacerle revisiones.
- Veo que todas sus heridas sanaron, hiciste un buen trabajo San - Le sonrió.
- Ahora último es un poco más difícil, se tiende a poner terco –
- Eso es bueno San, el Omega empieza a sentirse mejor, si sigue así, Wooyoung podría volver, pero claro que será un proceso muy largo.
San se sintió emocionado, era lo mejor que le podían decir.
- Muchas gracias por venir - Dijo sonriendo
- No hay de que San, no olvides que debe seguir con los medicamentos si quiera por unas semanas más. Se fue, San mantenía su sonrisa.
- Woo, es hora de tu baño - Dijo con la sonrisa.
- No - Escucho de este.
- No te he preguntado nada - Se cruzó de brazos.
- Yo tampoco - Dijo riendo.
Notaba que lograba hablar más fluido cuando era caprichoso. Intentaba con todo y al parecer funcionaba.
Aquella marca ya era notoria, las marcas horribles no estaban. El cuerpo de Wooyoung tenía aquella piel blanquecina.
Pequeñas heridas quedaban pero eran poco notorias.
Hace poco se enteró de que su padre se encontraba en la cárcel, la empresa estaba dirigida por Mina, era en quien tenía más confianza de aquel lugar y que sabía que podría manejar todo.
Está siempre le daba aviso de cómo estaba todo. Mingi venía muy seguido, jugaba con Wooyoung y le hablaba, este ya podía escuchar sin quitar su atención. San miraba cada avance en él, sentía que su pequeño sol se reincorporaba.
Dejó a Wooyoung en el cuarto y se dirigió a la sala. Arreglaba todo. Pasaron los días, San lo cuidaba con su vida, le dedicaba todo su tiempo.
Era 3 de marzo, un fecha muy importante para San, y por supuesto para Wooyoung. Un día como aquel Wooyoung había entrado en su vida, había arruinado de la más bella forma su tranquilidad.
Sacó todo a aquel pequeño balcón, muchos dulces, dos tasas de moccachino, algunos peluches para que Woo se sintiera más cómodo, encendió algunas velas alrededor. Lo iluminó con luces cálidas.
Lo vistió bien, una camisa blanca y unos pantalones negros, los más cómodos que encontró. Sobó sus mejillas antes de cambiarse.
Él se vistió de traje, se arreglo bien, peino todo su cabello hacia atrás, queria estar bien para su bebé. Se le acercó a Wooyoung, este lo miró con asombro.
- Alfa bonito - Dijo con aquellos ojos brillando.
-Tú eres el bonito bebé
Lo tomó y lo llevó a aquel balcón, la noche aún no caía por completo, lo recostó sobre las colchas, entre los peluches,Wooyoung sonreía emocionado.
Se metía algunos chocolates a la boca. San se sentó al frente suyo.
No le quitaba la vista. Wooyoung lo continuo viendo, San se le hacia realmente hermoso con esa ropa, sintió pequeñas cosquillas en su pancita. Sentía... Nervios.
San continuaba con aquella sonrisa, lo contemplaba, aquellos hoyuelos mostraban toda la sinceridad del mundo.
Sus corazones latían fuertemente.
San se levantó con dirección a Wooyoung, se arrodillo en frente suyo y beso su mano, Wooyoung estaba hipnotizado con todas las actitudes de San.
- Esta noche amor, tú eres la estrella más brillante, nadie puede brillar más que tú Wooyoung. Este empezaba a sentir que su corazoncito latía demasiado rápido, San tenía absolutamente toda su atención... - Nunca te voy a dejar amor, eres mi otra mitad, naci para amarte Wooyoung hasta con la última fibra de mi cuerpo, te pertenezco en cuerpo y alma. Con una sonrisa tuya siento que me tienes a tus pies... - Suspiró, sus ojos se cristalizaban, cada palabra que salía de sus labios era tan cierta.
-No-Dijo Wooyoung empezando a llorar.
-¿Qué pasa amor? -San se preocupo, tocó con dulzura su mano.
- No me mires así San, me pones nervioso.
¿Acaso Wooyoung había hablado de aquella manera?
San sentía en su pecho una presión, no quito la vista de él.
Wooyoung desviaba la mirada, ya no lloraba como antes, esta vez tenía las facciones serias, San mantenía su mano sobre la de este no sabía que decir.
- Te miras muy bien Sannie - Dijo aún mirando hacia otro lado
- No tenías que hacer todo esto.
San cayó al piso apoyado sobre sus manos, lágrimas gruesas caían por su rostro.
Sollozaba fuertemente. Sintió como Wooyoung posó su mano sobre su cabeza sobando dulcemente. No quería levantar la vista, no podría...
- Eres el ser más perfecto San, no sé como agradecerte todo. Me cuidaste y... Amaste.
San elevó la vista, Wooyoung lo miraba con una sonrisa apagada, la luna alumbraba su rostro.
No tenía palabras, no podía creer que Wooyoung estuviera hablando de aquella manera. Se dirigió a los rosados labios de este y dejó un beso casto, lo miró a los ojos, ahí lo tenía, su precioso niño.
Las lágrimas continuaban cayendo de sus ojos, Wooyoung lo miraba tranquilo. Parecía agotado.
- No quiero perderte Wooyoung, nunca más... - Volvían a caer lágrimas por sus ojos - No soportaría si te vuelves a ir de mi lado. Amor te cuidaré con mi vida.
- Sannie - miro hacia el piso avergonzado - Lamento que me vieras así - Mordia nervioso su labio.
- No tienes que disculparte de nada Wooyoung - Dijo sujetando su rostro
- Tu no hiciste absolutamente nada malo, amor, eres el ser más puro e inocente en este mundo... Eres el ser más perfecto que puede existir...
- Lo siento San, es solo que - Empezaba a llorar - Me siento... Usado.
San apretó los puños, ahora Wooyoung era consciente de todo lo que le habían hecho, se sintió tan molesto, tanta impotencia... No podía con todo.
- Fue terrible, yo... Suplicaba que estuvieras conmigo, San yo solo podía pensar en ti - Decía sereno con la mirada perdida en aquella luna
- Nunca dejaba de pensarte San - Soltó una corta risa - la idea de tener una vida a tu lado era lo que me mantenía vivo, sentía desfallecer pero ahí estabas tú, con tus preciosos hoyuelos recordándome el porque debía seguir vivo, siempre consciente de que nací para estar contigo...
- Amor yo, no quiero ni imaginar que pasaste - Dijo mirando al piso - no puedo prometer solucionar tu pasado pero si darte un precioso futuro - Elevó su rostro y lo sujeto de la quijada - Te daré todo de mi Wooyoung, te haré la persona más feliz de este mundo.
- Tu ya lo haces San, estaré bien si te quedas conmigo –
- No pienso ir a ningún lado mi amor - Dijo tocando su rostro.
San se dirigió a sus labios, empezó a sentir como este correspondía de aquella manera tan segura, era hermoso sentir a Wooyoung.
Era luna llena como todas aquellas veces en las que sus más sinceros sentimientos salían a flote. Las estrellas también estaban presentes.
Parecían iluminados por un salón de luces cósmicas, solo los dos, no existía nadie más. San quito su saco, quedando en camisa. Continuo besándolo, Wooyoung sonreía con calma, San le traía tanta paz.
Pronto ambos estaban desnudos y hacían el amor bajo la luz de la luna, San contemplaba las expresiones de placer de Wooyoung, embestia lentamente, mientras por momentos daba suaves mordidas a los labios de Wooyoung.
Se besaban como si no lo hubieran hecho en años, Wooyoung sentía su corazón latir rápidamente al ver como San lo trataba de manera tan dulce.
Recordó el cariño con el que lo trataba cuando estuvo en su peor momento, como lo cuidó, toda esa noche se demostraron cuanto se habían extrañado, no había aquellas sonrisas perdidas, la mirada de Wooyoung era firme... San adoraba cada actitud suya ahora.
Se acurrucaron entre sábanas en aquel balcón, San besaba por todos lados a Wooyoung mientras lo tenía pegado a su cuerpo.
- En verdad San, mi sabor y color favorito eres tú... No existe algo más hermoso y perfecto.
- No es cierto - Dijo seguro - si existe, y eres tú Jung Wooyoung