Llegaba a su casa con toda la cabeza revuelta, no podía ser cierto, una imagen tras otra de lo que pasaría venía a su mente, era más que claro que iba a perder su trabajo, bien, quizás ese era el menor de sus problemas, después de todo, había ahorrado lo sificiente para que le alcanzará por unos meses y había presentado dos proyectos a la universidad por los que recibiría dinero y porsupuesto el libro que estaba por publicar bajo un seudónimo.
Quitó rápidamente su ropa y se metió a la ducha, necesitaría tomar unos tragos, el agua caía por su rostro, suspiraba, todo era horrible en su cabeza hasta que todo cambio.
Su mente se llenaba de imágenes de San y su abultada pancita, una sonrisa se sumó a sus labios, se lo imaginaba con aquellas orejitas y colita, tan precioso, no habría algo más hermoso de ver, incluso imaginando cómo serían los bebés, si se parecerían a San serían preciosos.
De lo horrible de sus pensamientos pasaron a miles de imágenes de San, incluso resultaba ser algo excitante el imaginarlo de esa forma.
- ¿Cómo mierda puedo pensar en eso? - Dijo al ver su erección, no entendía que le pasaba, soltó una risa, se sentía idiota, riéndose en medio del infierno que se le venía - Se vería jodidamente lindo.
Mordía su labio inferior, sabía que se sentiría terriblemente culpable después de eso, tomó su miembro y empezó a masturbarse, las imágenes de San eran tremendamente calientes en su cabeza, se imaginaba este montandolo dándole la vista perfecta de su lindo estomaguito y su rostro tan hermoso, aceleraba el movimiento de su mano.
- San... Mghmm... - Continuaba en aquel delicioso vaivén con su mano, tantas imágenes calientes de San, pensaba ahora en la última vez que lo hicieron, no importaba que fuese la vez en la que nacieran los problemas mas grandes en los que haya metido, solo de recordar cómo su semen había salido de aquel delicioso ano, era la puerta al mismo cielo.
Tras continuar con el vaivén de su mano se corrió, se corrió con la imagen más deliciosa, San era absolutamente todo lo que estaba en su cabeza.
- Me va a volver loco - Dijo con la respiración agitada apoyándose en el vidrio del baño - ¿Qué me has hecho San? En la vida habría llegado a este punto por alguien - dejaba caer el agua por su cuerpo - arriesgar todo por ti.
Terminó de bañarse y se cambió, debía dormir, se venían días terriblemente difíciles.
Pensaba en lo lindo que sería vivir con él, cumplir con sus caprichos de embarazo, disfrutar de esa rasposa lengüita todo el día, no podía evitarlo, San lo tenía encantado hace tanto. Bien, debía dormir, cuando todos se enterasen de aquello vaya que se ganaría enemigos.
A la mañana siguiente se dirigió a la escuela, la preocupación se lo comía, sabía que no tendría a nadie después de que la bomba explotara, nisiquiera sabía si Kyuhyun querría seguir siendo amigo suyo.
Se adentró en las clases, San tenía una sonrisa, amo volver a verla, bien, nada podía importar si seguía viendo esa linda sonrisa.
Tan pronto termino la clase presento su carta de renuncia, obviamente no sería inmediato, según lo hablado esperaría que el semestre terminara, el escándalo sería aún más grande si el continuase enseñando en aquel lugar, debía ser lo más prudente posible, su razón de renuncia estipulaba que era por un nuevo trabajo en la universidad.
Calculaba fríamente todo, la directora aceptó su renuncia, el libro saldría publicado en menos de un mes, lo más difícil sería el hablar con Jongho y Yeosang.
Pasaron unos días y el día de la velada llegó, se quedó, caminaba tranquilo con las manos en los bolsillos, se sentía bajo demasiada presión, Kyuhyun siempre le hablaba, se preguntaba tantas cosas.
- Siento que hice algo imperdonable - ambos estaban sentados en una esquina, la oscuridad los cubría.
- ¿Qué hiciste Jung? Déjame decirte que si asesinaste a alguien y no me llamaste para ayudarte me sentiré ofendido - Wooyoung soltó una fuerte risa, había veces que realmente por la personalidad de este sentía que podía contarle, Sinembargo iba más allá de una simple broma.
- Da igual, igual y sabrás lo que hice en unos meses, todos lo harán - Tomaba un poco de su botella, se sentía perdido.
- No soy idiota - Escuchó de repente de Kyuhyun - Es obvio que te enamoraste del híbrido - "va más allá de eso" pensó Wooyoung.
Estaba sorprendido, ¿Tan evidente era?
- Bien - Suspiró - eso no puedo negarlo.
- ¿Quién podría culparte? Supongo que nuestra amistad me permite decírtelo, pero si él me hiciera caso de la forma en la que lo hace contigo, habría cometido muchas locuras - Dijo riendo.
Wooyoung se sorprendió por la confesión repentina de Kyuhyun.
- Tienes que estar loco para no caer, sólo con mirarlo uno se siente cautivado - Dijo este tranquilamente - Es normal que te enamores de él.
Wooyoung suspiró, bien, empezaba a sentir que podía decírselo, después de todo, Kyuhyun parecía tener la mente mucho más abierta de lo que creyó, y todo lo que decía no tenía dobles intensiones, sólo era certero y honesto.
- Es precioso - Dijo cuando lo vió a lo lejos jugar con Mingi.
- Si sientes que por eso debes renunciar, no puedo culparte - Dijo calmado - Pero igual y siento que es mucho, físicamente siempre hará que todos se sientan atraídos, pero el punto será....
- Rompí las reglas - Soltó de repente.
- ¿A qué te refieres? - Kyuhyun se enderezó, Wooyoung sentía que debía desahogarse, ya no importaba, manejar la preocupación solo lo estaba consumiendo, y siendo honesto daba igual lo que dijera este, las cosas ya estaban hechas y de cualquier forma todos sabrían de esto.
- Él - Suspiró - Primero se declaró, me dijo que estaba enamorado, al principio obviamente le dije que nada podía pasar entre ambos.
Kyuhyun tenía toda su atención en Wooyoung, este sintió que debía seguir dando explicaciones.
- Continúe intentando mantenerme firme, me entregaba cartas, muy adorables por cierto - Sonrió - Hablaba de manera tan dulce, pero aún intenté mantenerme firme, así que me quedé en clases y le expliqué que jamás podríamos, lloraba con tanto sentimiento - Le dirigió la vista a Kyuhyun que lo miraba sorprendido - Le dije que tenía esposa e hijos, que jamás podría.
- ¿T-te divorciaste por él?
- Realmente hace mucho quería separarme, San parecía más una salvación en ese momento - Dijo tras un suspiro pesado.
- ¿Qué pasó? - Dijo muy interesado.
- ¿Recuerdas la primera vez que entro en celo? nadie lo notó ese día pero, yo no tenía ni un rasguño - Kyuhyun estaba demasiado metido, pensaba que en aquel momento tampoco lo notó, recordó sólo verlo serio en una esquina - a penas entré por esa puerta me rogaba que lo hiciera con él, me llamaba por mi nombre, me sentía enfermo, quise acercarme para vestirlo pero - no sabia como decirlo.
- ¿Lo hicieron?
- Porsupuesto que no, admito que fui débil por un momento, pero tan pronto me di cuenta lo vestí, desde ese día empezaba a perder la cabeza, San hacia cosas demasiado lindas, no lo hicimos en ese momento pero...
- Pero, por dios Wooyoung - Dijo sorprendido - ¿Cuándo lo hicieron?
- Pues en el viaje y hace un mes en la clase - tomó de su bebida.
Kyuhyun soltó una risa de repente.
- Oh por dios, y yo te creía un aburrido - Dijo riendo aún, Wooyoung se sorprendió, esperaba todo tipo de reacciones menos la que recibía justamente hora - Bien, te doy puntos por tu astucia, pude en cualquier momento ir y encontrarlos.
- Pensé honestamente que te enojarías - Dijo sincerandose.
- No tienes que preocuparte por eso, no es como que yo sea realmente perfecto, claro que no he llegado a ese punto, pero bueno, no te puedo juzgar, no mataste a nadie, es menos grave de lo que pensé, sólo te acostaste con él, bien, como te dije, jamás podría culparte por eso, recuerda que son hechos para eso, y no caer por ello es casi imposible, son realmente bonitos, y pues que sea él quien te seduzca, no es negociable el caer, simplemente es imposible no hacerlo.
- Pues supongo que sí - Dijo ya más relajado - El problema no es ese.
- ¿Humm?
- San - Pasó su mano por sus negros cabellos - Él puede concebir y pues ....
- ¿¡Que!? - Kyuhyun se quedó frío - ¿No sé supone que los hacen únicamente para...
- Él no - Dijo con la mirada algo perdida - lo hicieron con intensiones de ahorrar, si podía concebir pues también tendrían el mismo destino sus hijos.
- Wowwww - Suspiró - Tantos años de amistad y te guardas las mejores partes. Bien, entiendo que estarás en aprietos, al menos sabes que me tienes -
Wooyoung hecho una leve risa, bien, se sentía bien decirlo, sentía que ya no estaba tan sólo y la manera en la que tomó todo Kyuhyun lo alivio..
- Es estúpidamente hermoso - Soltó Kyuhyun - Y qué sea él quien esté detrás tuyo pues, no eres malo, sólo humano supongo.
- Arriesgaré absolutamente todo por él, no puedo creer lo lejos que me ha llevado.
- Pues aquí me tienes, no asesines a nadie sin contarme, amo la adrenalina - Dijo divertido.
San de repente se acercaba, sonrió, esto era increíblemente incómodo ahora que Kyuhyun estaba allí con una sonrisa divertida.
- Maestro yo - Dijo nerviosamente - Quiero... Hablar con usted.
Kyuhyun sentía que era en extremo adorable, ¿Cómo podía culparlo cuando el mismo había tenido una que otra fantasía con aquellos híbridos? No se sentía culpable en absoluto.
- Bien - Dijo Wooyoung levantándose calmado, lo siguió, caminaba nervioso. San lo guío a aquella clase.
- ¿Qué pasa bebé? - Dijo calmado
- Quiero estar con usted, yo... Sólo quería verlo.
- Está bien - dijo sentandose, San lo siguió - ¿Cómo te sientes? - Dijo sonriendole.
- Angustiado - Soltó - Siento que Yeosang me odiará y pues Jongho quizás no me quiera, pensaba tanto en mi estos días, pero no me puse a pensar en usted - lo vió de manera apagada - Soy un egoísta - Wooyoung se sorprendió por aquella manera de hablar - Perderá mucho, no quiero que sea de ese modo - Dijo mirando al piso.
- Es mi decisión hacerlo amor - Soltó - Quiero tanto tener a esos bebés como tú - Le sonrió - serán tan lindos, son nuestros Sannie - Besó su mano con dulzura.
- Pero ... Pensé que serían un problema y - Wooyoung tomó sus labios, bien, por pervertido que sonase había estado esperando poder besarlo desde hace ya mucho rato, las imágenes de la mañana se le venían a la mente, ese estomaguito abultadito le parecía lo más precioso que vería, subió el polo de San dejando suaves besos, este estaba sorprendido por la actitud de Wooyoung.
Estaba un poco crecido, moría de ternura, continuaba dejando suaves besos por todos lados, de pronto una sonrisa se formó en su rostro al notar que San empezaba a tener una erección.
- No ... No puedo evitarlo si me besa así - Decía con las mejillas demasiado rojas, lo tomó del rostro y plantó un apasionado beso, envolvía su lengua con aquella rasposa, ambas erecciones se rozaban, estaba perdido por él.
- No pude dejar de pensar en ti San - tocaba su abdomen - En lo mucho que me encantaría poder tenerte todos los días conmigo. ¿Te imaginas cómo serán? Tendrán un rostro tan bonito como el tuyo, y si tienen tu colita y orejitas me matarán lentamente.
- No quiero que se parezcan a mi - Soltó de repente.
- ¿Porqué no amor? - Dijo sujetando su rostro
- Es mejor que tengan su apariencia, serán guapos, si tienen estas cosas los verán feo - Dijo tomando su colita y orejitas - No quiero que se sientan mal.
- Nadie los verá feo, lo único que genera tu apariencia es ternura - repartía besos por su rostro - Yo amaré que sean como tú San, mi niño es precioso.
Ambos se sumían en palabras dulces y besos, Wooyoung ignoraba por un mento los problemas, el caos en su cabeza se iba, lo único que importaba lo tenía entre sus brazos, le hacía el amor lo que podía, sabía que tras su renuncia lo último que podría hacer era pasar tiempo con San, porsupuesto que Jongho no lo dejaría.
No supo en qué momento ambos estaban desnudos y lo hacían de manera apasionada en aquel salón donde para empezar surgió su gran problema, lo tenía contra la pared y golpeaba con fuerza en el interior de San, imaginarlo como quería lo excitaba demasiado.
- San... - Dijo tras bajarlo, su miembro estaba aún erecto, se dirigió a su maletín y saco algo - ¿podrías usar esto? - Bien, moría hace tanto por verlo con aquel detalle, San lo tomó entre sus mano, empezo a colocárselo, era un pequeño collar que tenía una pequeña bola afelpada, Wooyoung tras observarlo se sentía hipnotizado, era aún mejor de lo que imaginó.
San le sonrió, ver el duro miembro de Wooyoung le encantaba, y si le complacía verlo así pues le gustaba la idea.
Nuevamente lo tomó pero esta vez lo posicionó en la carpeta, abrió sus piernas y empezó a introducir nuevamente su miembro, se movía salvajemente, San se sentía en la gloria, Wooyoung pasaba su mano por su cuello, era demasiado lindo para ser real, embestia salvajemente,no hubo mejor cosa que ver cómo San llegaba a un delicioso orgasmo, intentaba cruzar levemente sus piernas para evitarlo, el líquido caía sobre su estómago, Wooyoung no podía con tanto.
- Eres demasiado para este mundo San - lo tomó de la quijada aún embistiéndo, no podía parar, el vaivén que tenía era delicioso, las paredes de San hacian que todo fuera muy placentero, el aroma de San era dulce y sus labios al principio tenían un ligero sabor a leche, que sólo volvía la situación más caliente.
- Si... Maestro... Aghmm ... Me gusta - Decía entre gemidos - me gusta que lo haga de esa forma.
- ¿Te gusta que sea rudo? - Continuaba moviéndose fuertemente. No pensaba en absolutamente nada que no fuera San.
- Si ... Siento ahggmm... Se siente rico... - Decía con esas dulces mejillas. Wooyoung sonrió, amaba que hablara así.
- Yo me siento en las nubes dentro tuyo bebé - Decía sin parar - Me calientas demasiado San.
Siguió golpeando aquel punto, de pronto salió de él, lo volteo, San solo se dejaba, este pensó que la volvería a meter cuando de pronto sintió la lengua húmeda de Wooyoung por su entrada, cubrió su boca, no podía creer lo que hacia.
- No... No haga eso... Maestro - Decía curveandose de manera linda para Wooyoung, este sonreía ante cada lamida, ya no ocultaba ni un poco sus deseos, estaba tan duro y aquello era condenadamente delicioso. Dejaba húmedos besos, lamía a gusto aquella parte de San que le parecía adictiva.
- Eres jodidamente delicioso - se sujetaba de aquellas hermosas cadera daba algunas mordidas por sus nalgas, no podía evitarlo, San lo volvía cada vez más loco. De repente vio como este se volteo, dirigiendo su vista a su erecto miembro, sin dar aviso alguno empezaba a chupar la punta de su pene con una sonrisa, Wooyoung no podía creerlo.
- Mierda San...- Este lamía a gusto, sabía cuánto lo prendía, tiraba de su cabeza hacia atrás, esas orejitas eran tan lindas y la colita, todo junto al collar era demasiado erótico, no demoró en correrse, era el orgasmo más delicioso que había experimentado, el rostro de San era llenado de su semen, este lo lamía satisfecho, ambos estaban perdidos en sus deseos por el otro.
San se levantó dirigía lo que quedaba del semen en su rostro hacia su boca, Wooyoung seguía con la vista fija en él.
- Me estás volviendo loco San - Lo tomó en brazos - Ni siquiera puedo pensar bien cuando estoy contigo - San sonrió.
- Tampoco yo con usted - Dijo abrazándolo - Nisiquera debería estar aquí, supongo que no importa nada cuando estoy con usted.
- Será mejor que nos cambiemos y salgamos - Dijo hablándole con dulzura - Lo último que quiero es que nos atrapen, debería ser más cuidadoso, pero cuando te veo deja de importarme todo Sannie.
- Es demasiado lindo - Dió un casto besos sobre sus labios - Si le gusta tanto que use estas cosas supongo que estará bien que me lo quede - Sonrió - después de todo sólo lo usaré con usted.
- Te amo San - tocó su rostro - Creo que en estos días las cosas no serán tan bonitas, yo, debo ir a hablar con ellos.
- No vaya aún - Dijo ahora tomando su mano.
- Tranquilo, pienso hacerlo todavía en una semana o dos, bebé - acercó su rostro - Muchas cosas pueden pasar, no quiero que sientas miedo, sólo recuerda que yo te amaré por siempre. No importa qué, voy a estar para ti.
- Yo soy el culpable de todo esto - Lo miraba con mucha angustia.
- No es cierto - Le dijo serio - no quiero que lo veas así, estamos juntos en esto ¿Si?
San asintió con la cabeza.
El tiempo pasaba rápido, y San sentía su pancita crecer, Wooyoung se sentía terriblemente enamorado, llegaba el dia de hablar con Jongho.
Su libro había sido lanzado unos días atrás, estaba feliz de que realmente muchos estaban interesados en este. Suspiró, era momento de resolver las cosas, o al menos intentarlo.