Hace tanto que San había empezado a sentir una fuerte atracción por quien no debía, de mejillas rosadas, inocente mirada y por supuesto, por su corta edad, muy ingenuo. Aquel juego había empezado de forma tan sutil hasta volverse algo peligroso.
—Ven conmigo Woo, te mostraré mi cuarto —decía un San muy emocionado.
Wooyoung acababa de cumplir siete años. Usualmente en aquellas reuniones solía asistir toda su familia, entre tíos y primos.
Era muy dificil para San conseguir la oportunidad perfecta para poder intentar hacer algo con Wooyoung, pero todo empezaría tan solo unas semanas atrás.
Uno de aquellos días mientras jugaban a las escondidas este se llevó a Wooyoung de la mano, lo seguía con una mano en la boca para ocultar sus risitas.
—Sannie ¿Dónde nos vamos a esconder?
—Shhh, tengo un escondite perfecto —le susurró con una sonrisa.
Se fueron con dirección a la habitación de sus padres mientras sus otros primos se escondían en diferente partes de su casa. Se adentraron en el enorme armario que tenían postrado en una de las esquinas.
—Aquí nadie nos encontrará Woo —soltaba de manera cautelosa para evitar que alguien pudiera saber donde estaban.
Wooyoung no sabía que San antes de entrar había cerrado la puerta con seguro.
—Si Sannie...—sonreía inocentemente.
Dentro del armario la luz caía de forma tenue, San observaba como Wooyoung se acurrucaba al frente suyo intentando hacer el menor ruido posible. Observó aquellos rosados labios con detenimiento.
—Woo ¿quieres que te de un beso? —soltó de repente.
—¿ah? ¿Cómo es eso, Sannie? —contestó susurrando.
—Así, mira... - San dirigió sus labios hacia el cuello de Wooyoung y plantó un suave beso.
—Mmm Sannie... Eso es raro... —parecía nervioso—, mis papás hacen eso pero en los labios.
—Bien Woo también puedo darte uno ahí —su voz salió algo ronca de sólo imaginar que por fin cumpliría con lo que tanto añoraba. Estaba por rozar sus labios cuando la puerta empezó a sonar.
—San no se vale si cierras la puerta con seguro... —Gritaba uno de sus primos desde el otro lado.
—Ya salimos —su voz salió con frustración.
No había pasado nada más allá de eso.
Pasaron exactamente tres semanas de eso. Tras muchos esfuerzos de parte de San, era la primera vez que estaban ambos solos en aquella habitación.
—Vamos a mi cama Woo.
—Bien Sannie ¿Qué haremos?
—Quiero que te eches en mi cama Woo.
Lo fue recostando en la cama. Levantó su camiseta y empezó a dejar besos suaves en el abdomen de Wooyoung.
—Ahh... Sannie se siente raro que hagas eso... —su voz salió algo temblorosa.
—¿Se siente mal Woo? —se detuvo, jamás podría obligarlo a nada, pero entendía perfectamente que era manipular la situación.
—No es eso Sannie, es que nunca he sentido esto.
—¿Que sientes?
—Cosquillas pero no de las que te hacen reír, sino... No sé... Es muy raro... —Wooyoung lo miraba confundido.
—Seguiré Woo, sólo debes decirme si quieres que me detenga.
San sabía perfectamente lo que hacía, sabía que Wooyoung debía ser persuadido para lograr hacer todo lo que quería hacer con él.
Wooyoung era bastante tímido, bastante.... Inocente.
Continuó con los besos y vio como el miembro de su pequeño primo empezaba a endurecer.
—Ahhh... —gimió— Sannie... Yo... No se que me pasa... Eso... Está... Duro y - yo.... —decía Wooyoung sonrojado- Lo siento....
—Tranquilo Woo —se levantó para mostrarle a Wooyoung que este también estaba igual de excitado.
—Es normal...¿Lo ves? —San mostró su erección —. Esto hacen la personas que se quieren Woonie ¿tu me quieres?
—Si Sannie, mucho.
—Pero solo debes hacer esto conmigo Woonie ¿Bien?
—Esta bien Sannie, solo contigo.
San empezó a recostarse sobre él haciendo que sus erecciones se rosen y se dirigió hacia sus labios.
—No le dirás a tus padres sobre esto ¿bien Woonie? —se acercó hasta estar a milímetros de su rostro.
—No lo haré Sannie, lo prometo... —los nervios podían percibirse claramente en sus palabras.
Wooyoung sentía su corazón latir fuertemente.
San se acercó y planto un pequeño beso en los labios de Wooyoung haciendo a sus mejillas pintarse de un rojo intenso. Con una sonrisa empezó a besar ahora por sus mejillas.
—Wooyoung eres demasiado hermoso.
—Sannie ¿Por qué lo dices? —dijo aún sonrojado.
—Porque siempre que te veo me dan ganas de hacer cosas como las que hacemos ahora.
—Sannie.... —San empezó a repartir besos por su cuello, notando que este era su zona erógena.
—Mmmm... Sannie quiero más —decía entre gemidos—. No sé porque pero se siente bien.
San sonrió, en verdad que sabía que no debían hacer ese tipo de cosas, sabía que si sus padres se enteraban definitivamente los alejarían.
Y así empezó todo, ambos jugaban con fuego.
Era pocas veces las que lograban juntarse solo los dos, sus primos siempre interrumpían cualquier cosa que San quisiese intentar. Pero en los encuentros que tenían, cada vez avanzaban más y más.
Muchas veces sólo eran suaves besos y pequeños roces. San con el tiempo empezaba a tocarlo más. Wooyoung inocentemente correspondía a cada toque de San.
Sus padres nos tenían idea, siempre hablaban de lo muy bien que estos se llevaban.
Siempre intentaban mantenerse discretos, San tenía mucho cuidado de que no los escucharan.
San lo besaba por todos lados, Wooyoung no entendía porque eso le encantaba, porque se sentía tan bien tener a San de ese modo.
Wooyoung se preguntaba en si era otro el que le haría lo mismo se sentiría igual, y llegaba a la conclusión de que no, San era el que le causaba muchas cosas. Muchas cosquillas en su estómago.
Ambos asistían a la misma escuela, pero debido a la diferencia de edades estos nunca se encontraban por lo que aprovechaban cada que los padres de Wooyoung iban de visita.
Wooyoung solía mirarlo de lejos, San siempre andaba rodeado de gente. Muchas niñas incluso le hablaban porque sabían que estos eran familiares. Este era bastante popular.
San también le dirigía miradas, moría por acercársele y es que este se le hacia tan tierno con su uniforme.
Wooyoung siempre estaba acompañado de otro niño, Kang Yeosang. Eran muy unidos, San los observaba a la distancia.
Wooyoung tenía a alguien que constantemente lo molestaba, este nunca había hablado del tema con nadie a parte de Yeosang.
—Seh Yoon debe parar con esto de una vez, Woo tienes que decirle a tus padres —decía preocupado Yeosang, al notar que este tenía un pequeño moretón en el cuello.
—Tranquilo Yeo, está bien no es para tanto —decía mientras le daba una mordida a su manzana.
—Woo, tu cuello... Te sujeto muy fuerte, si no hubiera llegado con el profesor no te habría soltado ¿Y que habría pasado?.... Estoy preocupado.
Sehyoon era en verdad su némesis desde dos meses atrás. Cuando podía podía le quitaba su comida, lo hostigaba cuando se lo encontraba en los pasillos y los bancos siempre que sabía que no lo estaban viendo, para suerte de Wooyoung siempre llegaba Yeosang a salvarlo de alguna manera.
No sabía el porqué del interés de este sujeto en él. Había notado que no se metía con nadie más, sólo a Wooyoung lo tenía amenazado.
Recordaba que el primer día de clases aquel tipo se le quedó viendo en la formación, sintió un escalofrío. Unos días después al ir al baño, este lo apresó y lo golpeó fuertemente en el estómago, este se rio después de golpearlo, sin saber en qué momento, este cerró la puerta con seguro y se dirigió hacia Wooyoung.
Rápidamente comenzó a desvestirlo. Wooyoung luchaba con todas sus fuerzas pero aquel chico era mucho más grande y fuerte.
Una vez que lo tuvo completamente desnudo mientras este lloraba, tomó su celular y empezó a fotografiarlo.
Lágrimas gruesas caían de sus ojos. Se sentía terrible. Quería gritar y pedir ayuda.
—Mira mocoso desde ahora serás mi juguete, si te atreves a revelarte o a quejarte le enviaré esas fotos a toda la escuela —dijo cuando este se encontraba en el piso.
Wooyoung lloraba descontroladamente mientras intentaba ponerse su ropa rápidamente mientras aquel chico miraba su celular, de manera tan frívola incluso sonriendo.
Sehyoon salió de aquel lugar dejándolo ahí, totalmente humillado.
Wooyoung se vistió rápidamente, no quería que nadie lo viera así, lavó su rostro y salió de ahí.
Pensó por mucho tiempo en quejarse pero siempre llegaba a concluir en lo mismo, no podría con la vergüenza.
Si San miraba aquella foto quizás se sentiría de alguna manera asqueado de él. No quería eso, prefería ser el centro de diversión de Sehyoon quien solo lo molestaba cuando se daba cuenta que no había nadie.
Pasados aquellos dos meses había sabido sobrellevarlo aunque de cualquier manera siempre intentaba ocultar aquellos moretones a sus padres.
Para su suerte, San en aquellos dos meses no había ido a su casa, odiaría que viese su cuerpo de aquella manera la cual le parecía realmente repugnante. Todo lleno de manchas moradas.