Se repetía mil veces lo idiota que era, no había dejado de pensar en la estupidez tan grande que había cometido. ¿Cómo podía solucionar aquello?
Debía hallar la manera, las cosas no podían quedarse así, no podía simplemente acostarse con San, debía buscar la manera de que este le pidiera otra cosa. Hoy iría a negociar aquello.
-¡Wooyoung!, ya es salida... ¿No debes ir a trabajar? - Gritó en su oído Mark.
- ¿Cómo diablos no me dí cuenta? - Decía Wooyoung sorprendido.
- Te quedaste pensativo y te estuve llamando pero no me respondías-
- Bien, me voy....-
Se fue lo más rápido que pudo con dirección a su trabajo, esta vez si estaba llegando a la hora. Entró y sólo estaban sus amigas poniéndose el mandil, empezó a cambiarse mientras más gente entraba al lugar.
- ¿Por qué están tan arregladas? - Dijo mientras se acomodaba la ropa, notando que ambas chicas se encontraban en extremo producidas.
- El Sr. Choi está sentado al fondo, dice que nos estará supervisando, queremos vernos bien - Dijo Yoona terminándose de poner un poco más de labial.
- Pensé que él te asustaba- Dijo cruzándose de brazos.
-Pero Woonie, él es muy sexy ... lo vi sentado, vino muy guapo... a parte oí que tiene demasiado dinero, sería un muy buen partido ¿No crees?- Decía ahora Yuri.
Algo en el estómago de Wooyoung se revolvió.
- No lo sé Noonas, supongo que está bien. Iré a atender algunas mesas.
Se dirigió con una enorme sonrisa a su primera mesa, notando que se encontraban una señora y su pequeña hija.
- Buenas tardes, bienvenidos al café Saudoso Wind, ¿puedo tomar su orden? - Su voz con los clientes siempre salía dulce, no notaba que tenía la mirada de San clavada en él.
- Mami ¿Él es un principe?, me gusta el cabello de oppa - Dijo la pequeña, admirando la belleza de Wooyoung.
Su madre soltó una risa fuerte.
- Disculpe joven, mi niña no piensa en lo que dice - Dijo sonriéndole a Wooyoung-
- No se preocupe, su hija es más bien una princesa por lo bonita que es - Dijo Wooyoung sonriéndole a aquella niña de manera amigable.
- Oppa es un príncipe - Dijo riéndose.
-Nos traes dos chocolates calientes por favor, y una torta de vainilla- Dijo su madre aún riéndose por los comentarios de su pequeña hija.
- Claro que si, ahora mismo le traigo su pedido - Wooyoung se fue rápidamente a traer la orden.
San no le quitaba la mirada de encima, ¿podía ser alguien tan hermoso?, se moría por poderlo tener nuevamente, así fuese sólo una vez más.
Wooyoung volvió con los pedidos, la niña seguía sonriéndole.
- Wooyoung - Llamó San desde su mesa, este se tensó, había estando evitando verlo. No quería encontrarse con su mirada ... no ahora ...
- Tráeme por favor una torta de mango - Dijo San viendo su laptop sobre la mesa.
- Creí que no le gustaba el mango - Dijo entrecerrando los ojos.
- Pues hoy si, así que apúrate - San no despegó la vista de la pantalla.
Wooyoung fue hasta la cocina a sacar una tajada de torta de mango. Estaba un poco molesto, pensaba en que aquel día sólo lo llamo por su nombre de aquella manera para molestarlo.
- Aquí tiene, ¿algo más en lo que lo pueda ayudar? - Levantó la vista para poder ver a Wooyoung.
- Un beso - Soltó como si nada.
- ¿Cómo dijo?- El corazón de Wooyoung empezó a latir desenfrenado.
- Un beso de moza, con un café más por favor - Agachó la mirada nuevamente hacia su laptop.
- Bien, idiota - Susurró aquello último.
- ¿Que dijiste? - Le dirigió una mirada asesina.
- Bien jefe - Dijo como si no hubiera dicho lo último.
-eso ni siquiera rima - Dijo San con una ceja levantada.
- ¿rima el qué? - Wooyoung se encogió de hombros antes de irse con una sonrisa con falsa inocencia.
San moría por cumplir con aquel trato, haría que este se arrepintiese por llamarlo así. Haría en esa noche todo lo que se murió por hacer esos 7 años
El día que se enteró que Wooyoung estaba trabajando es una de sus cafeterías no podía creerlo. Quiso ir de inmediato, quiso ir y poder cerrar todo el lugar sólo para ellos dos. Quiso hacer tantas cosas, cuando ... recordó lo último que este le había dicho ... Haz tu vida San....
Debía dejarlo ir, todos esos años se había mantenido firme en su carrera y en la inauguración de su cafetería. Había invertido mucho en aquel proyecto, mucho tiempo y dinero. Cuando vio que su proyecto empezaba a dar frutos , se sintió emocionado. Pero siempre le faltaba algo, algo que intentaba llenar manteniendo relaciones con cualquier persona que se encontrara en los clubes a los que asistía.
Nunca nadie lograba quitar a Wooyoung de su cabeza.
La gente dice que es difícil decir adiós, pero ellos no pudieron ni siquiera despedirse en persona... Lo único que obtuvo de Wooyoung fue un corto mensaje que había hecho que algo dentro suyo muriera.
Muchas veces se preguntaba, ¿y luego que?, conseguiría todo lo material que querría, haría su más grande sueño realidad, pero siempre había algo ... un espacio que nunca podría llenar.
Tantas personas querían hacer que este olvidara aquel amor, pero San siempre terminaba volviendo a lo mismo, querer a la misma persona por tantos años sin mínima posibilidad a tenerla.
Ahora era mucho peor, lo tendría.... pero por sólo una noche, de ahí este le pertenecería a otra persona. No podía ser esto más patético, pero San se había resignado a eso.
La noche se acercaba, todos los empleados atendían a los últimos clientes del lugar. San le dijo a Wooyoung que se quedara. Todos los demás empleados estaban sorprendidos por aquello.
Una vez que sólo quedaron los dos, ambos se sentaron en una mesa.
Wooyoung pensaba pedirle que cambiara su segundo pedido.
- Sr. Choi, ¿puede cambiar lo segundo que pidío?... Yo, ese día ... no quería desepcionar a Chanwoo por eso acepté sin pensar, pero puede pedirme lo que sea a cambio de eso, si quiere trabajaré más horas.
- ¿Entonces te retractas? - Dijo San cruzándose de brazos - Pensé que eras de palabra Wooyoung.
- No prometí nada San, así que técnicamente aún podemos cambiar esa parte-
Era la primera vez que San escuchaba su nombre en los labios de Wooyoung, sintió una corriente eléctrica recorrer su cuerpo.
- Ten una cita conmigo - Dijo apoyándose sobre la mesa - Sólo será eso, de ahí pues te dejaré en paz y dejaré que tu novio toque con su banda.
Wooyoung vio su salvación en aquello, una cita no sonaba mal, nadie tendría que meterse en nada comprometedor, ambos seguirían con sus vidas y todo iría bien.
- Bien, lo de la cita está bien - Wooyoung se sentía conforme con aquello.
- Pues está bien, mañana no vendrás a trabajar, vendré a recogerte. Hablaré con el encargado, no te descontarán nada - Dijo levantándose de su asiento y tomando sus cosas. Le dirigió una mirada para ver que este aceptaba todo lo que decía.
- Bien, supongo - Dijo Wooyoung desviando la mirada.
San salió de aquel lugar, Wooyoung cerraría todo antes de irse.
Wooyoung no podía creer que había logrado que San cambiase lo último, esto le alegraba por una parte, pero por la otra lo entristecía y desesperaba....
Debía recordase que esto lo hacía solo por Chanwoo, quería que este triunfara. No iba a quedarse de brazos cruzados viendo como su sueño se alejaba por culpa de Wooyoung.
Ahora sólo debía pensar en como ir vestido a aquella cita, recordando que ni siquiera le había preguntado a dónde irían.
Se sintió como idiota pero bueno, ya encontraría algo que sirviera para todo tipo de ocasiones.