San estaba molesto, volvía con su señor.
- ¿Cómo te fue Sannie? ¿Conociste a algún amiguito?
- No, prefiero jugar solo - Soltó calmado -
- Bebé, hoy podríamos pasar un rato juntos - Dijo sonriendole.
- Prefiero ir a la biblioteca - Le sonrió, se fue hacia él y le dió un corto beso en el cachete - Me gusta mucho leer.
- Bueno Sannie, puedes tomar los libros que desees - Dijo sonriendo, amo el gesto de San, se sentía tan bien tener la atención de aquel dulce niño.
- Gracias mi señor - le sonrió dulcemente.
Cuando dió la vuelta una mueca de asco se formó en su rostro, odiaba actuar así, pero necesitaba que le diera la mayor cantidad de permisos.
Entre libros de medicina y de esoterismo se encontraba sumido, leía casi todo el tiempo que estaba ahí. Le agradaba que este tuviese una biblioteca tan grande y variada, se llenaba de conocimiento de todo tipo, pero era selectivo con lo que le iba a servir.
Se sentaba por horas, con una taza de café al cual le había agarrado cierto gusto, al principio lo odio por su sabor amargo, pero ahora mismo era su perfecto acompañante para leer.
Wooyoung se sentía terrible, llegaba a casa tan agotado, pensó en no recoger a San, no de esa forma, las heridas se le hacían a él mismo repulsivas, odiaba ver su cuerpo así, siempre cuidando de no dañar su rostro, ese era su mejor arma. Sabía que estaba principalmente para poder seducir, cada misión parecía fijarse principalmente en aquello.
Tenía que cumplir una misión más pero debía recostarse, la piel se pegaba de manera desagradable a sus heridas abiertas, pensaba en darse un baño antes de salir, pero debía descansar un rato, no tenía energía.
Se recostó, su pecho subía y bajaba, sentía demasiado dolor en su cuerpo. Tiró su cabeza hacia atrás, solo pensaba en San, en su hermoso niño.
De pronto escuchó su puerta abrirse lentamente, se asustó, pensó que alguien pudo seguirlo y siendo honesto no tenía fuerza suficiente para pelear, pero no, ahí estaba su niño, llevaba una mochila, su ropa tan sencilla como siempre, amaba como está le quedaba tan holgada.
- San - Dijo tras un suspiro.
Este se mordió el labio fuertemente al verlo así, podía notar aquel polo plomo manchado de sangre, rápidamente quitó su mochila.
- Woonie - Dijo subiendo a la cama - Necesito quitarte el polo.
Aquella voz tan segura.
- Mi amor no quiero que veas esto - Dijo con algo de pena en la voz.
- Wooyoung, no te preocupes por eso, realmente lo único que quiero es tu bien, esas heridas no deben estar nada bien - Dijo tocando su rostro con dulzura. Dirigió sus pequeñas manos a aquel polo. Lo quitaba lentamente.
Ahí estaban, heridas tan profundas, Wooyoung lo miraba apenado, nunca se imagino estar de esa forma en frente de San.
- Te amo tanto Jung Wooyoung - Dijo antes de dejar un suave beso en su rostro - Déjamelo a mi - Le sonrió.
Vio como San sacaba de aquella mochila alcohol y algunas cremas. Limpiaba las heridas con mucha suavidad.
Una a una las desinfectaba y curaba, Wooyoung lo observaba hipnotizado, San lucía tan concentrado y seguro de lo que hacia. No le decía nada solo lo admiraba, tanta belleza era difícil de comprender, nunca se arrepentiría de nada, San merecía muchas más cosas.
- Hoy luces tan hermoso San - Soltó de repente, sentía lágrimas acumularse, se sentía tan adolorida y a la vez tan feliz. Este le dirigió una sonrisa, de pronto vió que cogió su mano y dejo un suave beso sobre está.
- Tu eres mi príncipe Wooyoung, uno que nunca pedí pero sin el que ahora no puedo vivir, no existe día que no te piense, no existe día en el que no viva enamorado de ti - Decía ahora gateando hacia él - No voy a dejarte solo en esto.
Se acercó lo suficiente para darle un suave beso en los labios, Wooyoung lo escuchaba admirado. Amaba tanto a San.
Fue un beso sublime, tan dulce, tan puro, y tan significativo, podía sentir la seguridad de San en cada palabra.
- Te traeré algo de sopa y té caliente - Dijo acomodando todo en su mochila nuevamente.
- Está bien amor - Dijo calmádamente.
San así lo hizo, preparo todo con mucho cariño, tras unos minutos subía con todo.
Se lo dió a la boca cuidadosamente, sabía que aquellas heridas debían doler un infierno.
- Mi amor será mejor que te vayas debo terminar con algo abajo - Dijo calmádamente.
- No - Soltó quitando el plato y el vaso ahora vacíos - debes descansar Wooyoung.
- San, no puedo hacer eso, no puedo quedarme contigo - Dijo intentando moverse.
San se acercó a él, colocó ambas piernas a sus costados, empezó a repartir dulces besos por su rostro, tan cariñoso y cálido, Wooyoung amaba tanto aquel momento pero sentía tanto cansancio, ya no era normal...
- San, me siento... - se sentía aletargado, su cuerpo no parecía responderle.
- Descansa un poco Woonie - Continúo repartiendo besos por todos lados, Wooyoung se dejaba llevar por el sueño.
Una vez que se durmió San rápidamente se levantó, lo recostó bien y lo cubrió, se fue, no sin antes dejar un dulce beso sobre sus labios.
- Te amo igual o incluso más que tú Jung Wooyoung - Dijo antes de cerrar aquella puerta. Su voz era firme, su actitud segura.
Se adentro en aquel sótano, ahí estaba, una chica de cabellos negros, estaba amarrada y su boca con una cinta, le dirigió una fría mirada. Dejo su mochila a un costado y se dirigió a ella.
- Usualmente odio la violencia e incluso mi trabajo antes era el de cuidar personas - Dijo calmado - No voy a mentirte, esto me desagrada, pero necesito razones.
Quitó aquella cinta, la chica gritaba.
- Nadie te va a oír - dijo San con la voz fría - ¿Cómo llegaste aquí?
- Él... Él chico rubio, me ... Me trajo - Dijo desesperada - Déjame salir.
- ¿Por qué permitiste que te trajera hasta aquí?
- Yo... Yo sólo pensé que sería una aventura, el era atractivo... Mierda, no pensé que fuera un enfermo, vamos niño sácame, te daré lo que quieras - Lloraba desesperada.
San cogió la cinta y cubrió su boca nuevamente.
- Odio tener que hacer esto - Dijo acercándose - supongo que él único pensamiento que rondará mi mente ahora será que querías coger con mi novio - Dijo fríamente - Sé que es estúpido, el jamás me engañaría, pero necesito una excusa.
Ella lloraba.
Empezó a dibujar en el piso al rededor de ella, había leído sobre todo, sabía que tenía que hacer, debía guardar toda esa pureza y enviarla al infierno, Wooyoung ahora era su prioridad.
Cogió aquel cuchillo que encontró cerca, la miraba sin expresión, jamás en la vida, se pudo haber imaginado estar en tremenda situación, pero no iba a dejar que Wooyoung pasara por ningún ritual más.
Tras un fuerte suspiro lo hizo, clavo aquel cuchillo tan hondo. Escuchó aquel grito ahogado, San sentía sus manos temblar, acababa de hacer algo tan grave. Se levantó, de pronto sentía su piel arder, podía manejarlo, respiraba pesadamente.
- ¿Qué mierda haces tú aquí? - Sabía que se arriesgaba demasiado.
- Termino con una de sus estúpidas misiones - Dijo sin más.
- Se supone que Wooyoung debe hacerlas, tú no tienes ningún derecho a suplirlo, de seguro ha de estar medio muerto - Dijo irritado.
- No importa quien las cumpla el punto es que las misiones sean hechas, lo sé - Dijo calmado - Yo las haré por ahora.
- No te dejaré hacerlo estúpido ángel, no creas que esto será tan fácil, sé que en el rito no sientes tanto dolor, a parte de que tu piel sana rápidamente, no me divertiría - Dijo molesto.
- Yo no vine a divertirlo, tampoco le pido permiso para nada, le aviso que toda misión que le dé la haré - era indiferente con él.
- ¿Tú haciendo este tipo de cosas? - Rio fuertemente - Eres un condenado ángel, el único que puede hacer algo así soy yo, y por supuesto jamás haría algo así por amor - Tan burlón como de costumbre.
- Si se le hace divertido hágalo, deme las misiones a mi, vera como un ángel se abre paso a su estúpido reino ¿No es eso más divertido? - Decía San calmado.
- Lo es efectivamente, aunque si vienes para este lado en un futuro tu y yo si podríamos divertirnos - Dijo acercándose, San no mostraba ninguna debilidad.
- Seré el esclavo de Wooyoung, no suyo, jamás me tendrá -
- Vamos angelito quizás solo un rato, ningún ángel llega a este punto - Se acercaba a sus labios - Nunca nadie trae tanta pureza a este lugar, y es jodidamente excitante el sólo verte.
- Pues que suerte que tiene Wooyoung ¿Verdad? - Le sonrió con sorna - Lo lamento por usted pero, lo único que me causa es asco.
- Quizá él pueda prestarte, después de todo, al fin y al cabo matarías y harías cosas terribles para nuevamente ser un esclavo, lo cual es igual de ridículo.
- Bien, pues hágalo, déjeme las misiones, deje a Wooyoung en paz - Dijo seco - Usted no pierde nada.
- Bien angelito, jamás alguien como tú ha pasado por aquí, pero creeme que muchos querrán tomarte, Wooyoung será tú amo pero acá conocerás tantas cosas deliciosas, quien sabe y...
- Y nada, seré de él, no necesito más - Se volteo - Esperaré por las misiones.
- Estás no serán como las que hacías -
- No soy estúpido, es obvio que lo sé, aunque me parece idiota, lo haré - Se volteo. Regresó a aquel sótano.
Era cierto que tras salir algunas cortadas quedaron en su cuerpo, las curo rápidamente. Era cierto que su piel cicatrizaba muy rápido.
Se dirigió al cuarto, Wooyoung continuaba dormido, se sentó a su lado, dejo un suave beso en su mejilla, abrió aquella mochila y saco un libro.
Leía pausadamente, pasó cerca de una hora cuando Wooyoung despertó, se hacía algo tarde.
- Mi amor - Decía despertando asustado - ¿Cuánto tiempo me dormí?
- Unas horas Woo - Dijo dejando el libro a su lado - ¿Te sientes mejor?
- Si pero...
- No te preocupes, ya está hecho - Soltó revisando las heridas.
- ¿C-cómo ...? San - Se asustó.
- Wooyoung te dije que no iba a dejarte solo en esto - Dijo serio - Debes descansar por un tiempo.
- San tú - Estaba perplejo -Tú jamás..
- Wooyoung - suspiró pesadamente - Vendré más seguido, no tienes que recogerme, puedo venir solo.
- Mi amor tú no tienes que.... Hacer esto - Dijo Wooyoung acercándose a él, quería ver si tenía heridas, si había hecho aquel ritual podía ser tan doloroso.
San levantó su polo, algunas heridas pequeñas se encontraban por su cuerpo.
- Mi cuerpo cicatriza rápido Wooyoung - Dijo calmado - No tienes que preocuparte por mi.
- San, no quiero que hagas algo que no quieras -
- Quiero hacerlo, lo quiero si esque evito perderte de esa manera, si mueres Wooyoung, tendrás un terrible destino, no lo permitiré, incluso si debo hacer cosas horribles, no me importa, es mi turno de cuidarte, y maldita sea sé que nunca voy a crecer, pero prometo madurar lo suficiente Woo - Dijo seguro - Seré útil.
- Mi amor, yo - Se sentía tan sorprendido por todo lo que San le decía - Yo solo necesito que podamos estar juntos San.
- Lo estaremos Woo, tu y yo estaremos juntos por siempre - Dijo dándole un suave beso en la mejilla - Debo irme Woo, trataré de venir mañana, de cualquier modo estos días tendrás tranquilidad.
- Confío en ti, sólo, necesito saber que estaremos bien - Comprendía el modo débil de hablar de Wooyoung, habría estado pasando por atrocidades, no solo físicas sino mentales, temia porque incluso este podría llegar a perder la cordura, y todo sería absolutamente en vano.
- Todo estará muy bien Woo - Dijo calmádamente - Te cuidaré, y estaré contigo, para ti siempre seré tu ángel, siempre me tendrás - Decía con aquella dulce voz.
- Mi hermoso ángel, te necesito tanto - Decía ahora sollozando - Siento que me voy a volver loco San, me volveré loco si no te tengo.
- Me tienes Woo, necesito que ahora descanses, déjale a tu ángel todo por ahora ¿Bien? - Le hablaba cariñosamente, Wooyoung solo asintió, no quería perder la razón - descansa por hoy.
- Te amo San -
- Y yo te amo a ti Wooyoung - Dijo dejando un último beso en su mejilla antes de irse.
San estaba seguro, debía continuar yendo y cumpliendo con todo. No podía mostrar más debilidad, llegaría hasta donde ningún ángel llegó antes, lucharía por ambos, se entregaría al mal por ambos, toda su existencia dependía de aquello.
"Tú lo vales absolutamente todo Jung Wooyoung"