San aparecía cada vez más, Wooyoung retrasaba el volver a su trabajo para pasar más tiempo con San, habían pasado cerca de tres meses desde que llegó a aquella casa.
San le contaba cosas divertido de cosas que había leído por ahí, ahora que sabía le divertía leer los envases de las cosas.
Wooyoung le preparaba muchas cosas ricas e incluso él mismo le enseñaba a preparárselas.
- Puedes prepararte todo esto cuando no esté Sannie - Dijo sonriendo.
- ¿T-te irás?
- Al trabajo Sannie - Dijo sonriendo - no dejaré de vivir aquí, pero debo volver a trabajar.
- Bien Woo - le sonrió tranquilo - yo cuidaré la casa -
- Claro que lo harás Sannie - Le dió un beso en la frente.
San se asustó.
- Woo no hagas eso, aún no controlo esto - Dijo tocando su pecho.
Wooyoung lo miraba y se preguntaba si aquel niño podría estarse enamorando inocentemente de él, esperaba que no fuera de aquella forma. Aún ni siquiera sabía con exactitud que era. No podía negar tampoco que sentía que aquel niño tomaría un lugar importante en su vida, pero no sabía si este se quedaría con él por mucho tiempo.
- Tranquilo Sannie, con el tiempo esa molestia se irá - Dijo sonriendo.
- Eso espero Woo, no comprendo eso.
Wooyoung volvió al trabajo tras unos días, hablaba con Jongho quien lo ayudo con lo de su reincorporación en la oficina, era el mejor amigo del mundo, siempre ayudándolo, siempre tan leal.
Ahora volvía a casa más tarde, casi siempre encontrando a San esperándolo en aquel mueble.
- Vamos a beber Wooyoung, hace mucho que no lo hacemos.
- Yo... No lo sé-
- No te hagas de rogar Jung, solo serán unos vasos.
Terminó por aceptar, era cierto que antes si salían a menudo por unos tragos, supuso que no había porque rechazar aquello.
- Es hermoso Jongho - Decía riendo mientras estaban en un taxi con dirección a la casa de Wooyoung. Pensaba en San y lo precioso de su rostro y lo inocente que era.
- No entiendo aún de quién hablas - Dijo riendo.
- Mi pequeño ángel - Reía - Es muy lindo.
- Un ángel ¿Eh? - a su parecer el trago ya le había hecho muy mal.
Vió que podía caminar bien, lo dejó en la puerta y lo observó entrar.
El debía volver a su departamento.
Una vez adentro vio a aquel precioso niño esperándolo en el mueble.
- Woonie - Le sonrió.
Wooyoung se le acercó, se sentó en frente suyo
- Eres muy hermoso San - El alcohol lo nublaba por completo.
San lo continuaba viendo, no entendía nada.
Se acercó a él, estaba a centímetros de su rostro, San sentía que moriría por lo rojo que estaba pero no quería alejarlo.
- Sé cuánto asco te dan los besos en los labios Sannie - sonrió - no haría algo así.
Se acercó a aquel blanquecino cuello y depósito un suave beso, San sintio un hormigueo en todo su cuerpo.
Wooyoung dió otro corto beso, notó que San elevó su rostro de manera automática mientras seguía apoyado en sus brazos, nuevamente beso aquel lugar. San enterraba sus uñas en el sillón, no entendía que era esa sensación, aquellos besos en su cuello se sentían tan bien. Un cuarto y quinto beso continuaron en su cuello. Wooyoung posó una de sus manos en la cintura de San y lo atrajo a su cuerpo.
El sexto y séptimo beso no demoraron en llegar, de pronto San sintió algo húmedo pasar por su cuello, Wooyoung acababa de pasar su lengua. Sentía un hormigueo en su parte baja.
- Mghmm ~
Wooyoung abrió mucho los ojos, acababa de causarle un gemido a su pequeño ángel. Se asustó, no debía hacer algo así, aquello no debía pasar.
Se alejó, pero no ayudo para nada cuando notó el rostro de San, aquellos labios entreabiertos y sus ojos que parecían rogar por más. El pene de San sobresalía de aquel largo polo.
Le había causado una erección a aquel ser tan puro e inocente. Esto estaba muy mal. No pudo evitar sentirse excitado pero a la vez culpable. No debía mirar a aquel niño de esa forma, ni siquiera sabía que era con exactitud.
Se acercó a su rostro y dió un ligero beso en su mejilla.
- Perdón - Dijo - Yo, es el alcohol San, será mejor que me vaya.
Se fue con dirección a su cuarto sin mirar atrás. Había hecho algo realmente muy malo, quizá después de aquello San perdería toda su confianza en él.
Lo peor de todo era que no sabía cómo sentirse ¿Por qué había hecho algo así?
Solo sabía que durante todo el tiempo que estuvo hablando con Jongho aquel niño estaba clavado en sus pensamientos. Ese rostro apareció toda la noche en su cabeza, esos hoyuelos y labios preciosos. Cuando Jongho le hablaba de quién sabe que se preguntó ¿Qué se sentirá besarlo?
Sabía que estaba mal preguntarse algo así, pero le causaba tanta intriga.
No podía dormir, sintió como aquella puerta se abrió lentamente.
- Sannie - Dijo cuando sintió como aquel niño se dirigía a él gateando.
- Woo - Dijo acercándose a él - Quiero que sigas.
Wooyoung se sorprendió.
- San...
- Me gustó mucho eso Woo - Decía seguro - Quiero más ...
¿Cómo se atrevió a hacer aquello?
No sabia que decirle, San lucía tan inocente incluso al pedirle que continuará con aquellas caricias.
- San no creo que debamos continuar con eso - Dijo serio.
- Pero Woo...
Miraba aquellas delgadas piernas, ese bello rostro que parecía excitado pero sin saber exactamente qué era lo que sentía.
- Se sintió demasiado bien Wooyoung y ... Mi - bien, era demasiado honesto .
- San, lo siento por eso, dijiste que no te gustaban los besos y yo...
- Bésame...- Miro los gruesos labios de Wooyoung- En los labios.
San tenía tanta curiosidad en aquel momento del porque Wooyoung no le causaba asco en absoluto, sabía que lo que sintió abajo fue tan delicioso. Necesitaba más.
Wooyoung se acercó a su rostro, tan dulce, tan suave, lo tomo de la mejilla, continuaba admirando su rostro de cerca.
Unió sus narices, observaba aquellos labios, debía probarlos...
Unió lentamente sus labios, por un momento pensó que San lo alejaría y terminaría reafirmando su disgusto por los besos. Se sorprendió mucho cuando notó que San tomó sus rostro con sus pequeñas manos, como no queriendo que se aleje, al principio solo pensó en un casto beso, pero no podía resistirlo, quería más de aquellos labios.
Los movía lentamente, sin querer su lengua empezó a formar parte del que debía no ser más que un casto beso. San abrió los ojos al notar aquello.
- Mghmm ... - emitió un gemido ahogado. Wooyoung se alejó un poco. Quería ver aquel rostro.
- Wooyoung quiero más -
No podía creerlo, San tenía una erección y sus ojos estaban hambrientos ¿Qué le había hecho a aquel niño?
-Sannie, pensé que esto te disgustaría - se sincero.
- Wooyoung ¿Que es lo que hacemos?
Este no sabia como responder a aquello, ni siquiera el sabía en qué se metía.
- Acércate - Dijo casi como un Susurró.
San le hizo caso, Wooyoung empezó a quitar aquel polo blanco que siempre solía llevar, solo llevaba ropa interior la cual era blanca, su pene rosadito salía por un costado, Wooyoung se sintió tan atraído. Era la imagen más dulce que se podía observar.
San solo lo miraba intentando entender que era lo que sentía.
Lo tomó y lo coloco debajo suyo.
- Hoy solo serán besos Sannie - dijo con una sonrisa.
Quito su polo, esto hizo a San ponerse nervioso, nuevamente aquellas mejillas se ponían rojas.
Paso su mano por aquel cuerpo, estaba frío, se puso a pensar recién en que todas las veces que lo había tocado este siempre se encontraba frío.
Hizo un recorrido de besos por su cuerpo llegando a aquel pene, lo vio, era tan adorable, beso suavemente por este. Escuchaba los gemidos de San parecía una melodía tan dulce.
- Creo que por hoy es suficiente San - Dijo tranquilo.
Este lo miró confundido.
- Pensé que te gustaba hacer esto Woo - Dijo.
- Me gusta, pero San, creo que perderé el control, y ... Debemos dejarlo por hoy San - Se resigno a aquello, no podía aprovecharse así de aquel niño.
Le dió su ropa y empezó a vestirse.
- Yo... Me voy - Dijo San saliendo de aquel cuarto.
Wooyoung se sintió aliviado, estaba por caer. No podía, no sin antes explicarle bien que era lo que hacían y para eso el también debía entenderlo.
Pasaron los días y aquel niño no volvía, casi llego a pasar un mes, pasaba mucho tiempo en su trabajo, sus amigos volvían a ser tan unidos a él como antes.
Llegó a casa tras un pesado día. Encontró a aquel pequeño sirviéndose un vaso de leche.
- Sannie -
- Hola Woo, yo solo quería probar esto - Dijo llenando su vaso.
Lo observó con cuidado, siempre tenía las mismas heridas, se acercó lentamente.
- También tomaré algo de leche - Dijo tomando un vaso.
Se sirvió y tomó asiento frente a él.
- ¿Cómo te paso eso? - dijo observando las heridas de sus manos.
- No lo recuerdo -
- No recuerdas mucho de tu vida Sannie -
- Me gustaría recordar Woo, pero no puedo - Dijo con un semblante serio.
- No entiendo muchas cosas sobre ti, San - Dijo mirándolo.
San se empezó a sentir muy incómodo.
- Estoy aquí conviviendo contigo y no se mucho se ti
- Sabes lo suficiente de mi.
- ¿Cuánto es lo suficiente?
- Sabes tanto como yo.
- Pues no es mucho.
- Hay cosas que no puedo decirte, Woonie - Dijo calmado - Es un secreto.
- Entonces, todo lo que se de ti hasta ahora será todo lo que conozca de ti
- ¿Eso es un problema?
- San, todo esto solo me confunde más, ¿entonces te quedarás aquí, incluso después de que yo muera?
Hasta ahora nunca había tocado el tema, se dió una bofetada mental cuando vio la cara de San, sus ojos estaban rojos y se notaba claramente que luchaba por no llorar.
- No lo sé, Wooyoung - Dijo mirando al piso.
- Discúlpame San - Suspiro - No quiero ser un entrometido, solo que todo esto me causa intriga. Todo estará bien si estás conmigo. Te cuidaré.
- Eres un ángel muy hermoso, Wooyoung - Dijo sonriendo - Tu no me harías daño.
- Nunca te dañaré San, te lo prometo
Dió un corto beso en su frente.
- Quiero uno en los labios Woo - dijo San inocentemente.
Wooyoung le dió un pequeño pico. San sonrió, le empezaba a gustar demasiado sentir los labios de Wooyoung sobre los suyos. Sentía muchas cosas.
- Prepararé panqueques Sannie - Dijo con una sonrisa.
Lo observaba con tanta dulzura.
Comían juntos y conversaban, San no dejaba de pensar en los labios de Wooyoung, quería más de lo que hacían, se sentía tan bien, aquellas cosquillas que le hacía sentir, se moría por más.