Un año había pasado desde aquel acontecimiento, tal cual se le prometió ambos por fin podían tener una vida normal.
El principio para ambos fue extraño, Wooyoung no podía creer la audacia de San al hacer lo que hizo, este niño era tan diferente. San era más frío y determinado y su inocencia simplemente desapareció.
- No quiero asistir a ninguna escuela - Dijo irritado.
- Mi amor, dices que te gusta leer y aprender - Dijo abrazándolo - Creo que podría ser una buena idea.
- No quiero Woo - Se abrazó a él - ¿No es mejor que me quedé aquí y cojamos todo el día? - Empezaba a dar suaves besos por su cuello, sabía perfectamente que San conseguía todo lo que quería de esa forma, tan manipulador ahora.
- No te obligaré a nada San, solo pensaba en que podrías experimentar - Tomaba de su pequeña cintura.
- Hay muchas cosas que quiero experimentar, ir a la escuela no es una de ellas - su voz tan juguetona.
- Bueno, supongo que le diré a Hongjoong que no irás, después de todo él era el más emocionado.
San se separó rápidamente. Extrañaba tanto a su amigo, no podía creerlo.
- Averigüe en que colegio está, pensaba en llevarte al mismo bebé - San lo abrazó fuertemente.
- Sisisisisi - Dijo emocionado, bien aquel año solo los había unido mucho más, después de pensar que todo el año se la había pasado engriendolo y teniéndolo básicamente encerrado, pensó que la mejor opción era que este también conociera más personas, que se divirtiera, que viviera nuevas experiencias, pero siempre había Sido lo mismo, San se negaba a dejar esa casa, quería ocupar todo el tiempo de Wooyoung.
Se le hizo extraño, parecía no querer que este saliera a ningún lado tampoco.
En un esfuerzo logró coincidir con Hongjoong, averiguo todo, moría por ver a San crecer, efectivamente unos centímetros más había crecido, no pudo contener la emoción de saber que aquel precioso niño podría tener una vida normal.
Cada día despertando a su lado era precioso, sentía que no necesitaba de nada más para ser feliz, había Sido el mejor año de su vida, pero se sentía egoísta. Le quería dar todo lo necesario para que viviera de todo.
- Siempre te imagine en uniforme bebé - Dijo aún pasando sus manos por aquella espalda, San siempre sería tan hermoso - Te debes ver demasiado lindo.
- Tu solo quieres hacérmelo con esa ropa Woo - Dijo coquetamente - pervertido.
- Mira quién lo dice, mocoso "Me veo muy sexy con esto" - Bien, las actitudes de San cambiaban con el tiempo, a Wooyoung se le hacía divertido y encantador. San seguía siendo igual de honesto, pero un toque de picardía se sumaba a todo.
- Es verdad Jung, no quieras negarlo - Dijo levantándose, le dió la espalda, aquella hermosa figura de reloj de arena era tan tentadora, bien, el mocoso tenía razón, era demasiado sexy.
- Ven aquí escuincle, te atreves a venir desnudo sin ningún pudor y así de fácil te largas - Dijo entre renegón y bromista.
- Te dije "me voy a bañar" y tú dijiste "solo será un rato" pues tú rato ya pasó Woonie - Decía subiendo divertido aquellas escaleras.
No podía estar más enamorado, San siempre tan lindo y juguetón, se rió, obviamente no se quedaría con esa enorme erección que apretaba en sus pantalones.
Subió aquellas escaleras, San subía calmado, no podía evitar pensar en la elegancia de un lindo gatito al caminar, ese traserito cuál pequeño durazno, ese cabello un poco largo y desordenado, su cintura tan diminuta, sus piernas delgadas y preciosas.
Sonrió antes de acercarse a él, se sujeto de sus caderas y una mordida a uno de sus glúteos se sumó, paso su lengua por aquella espalda, una risita juguetona salió de San.
- No me dejarás así pequeño diablo - Lo tomó cargado y lo adentró en el baño, San tenía una sonrisa traviesa, siempre sería igual, sabía cuánto calentaba a Wooyoung.
Pronto ambos estaban en la ducha, Wooyoung pensó en prepararlo cuando notó lo dilatado que estaba su ano.
- A ver angelito, ¿Estuviste jugando tú solo antes de bajar? - Dijo con una sonrisa.
- Te lo hice más fácil Woo, quiero tu polla - Dijo coquetamente elevando su lindo trasero.
- La tendrás amor - Dijo empezando a introducirse. El cuerpo de San lo ponía muy mal, amaba y odiaba la idea de que crecería, siempre extrañaría aquel pequeño cuerpo, pero también sabía que San solo podía ponerse más lindo al crecer.
Embestia a su ritmo, San se sujetaba de los azulejos del baño, sentía como el pene de Wooyoung entraba y salía, Gemia sin ningún pudor.
- Mghmm ... Quiero más duro Woo - Dijo necesitado - Más..
- Como ordenes - su ritmo era ahora mucho más rápido, el ruido de sus pieles chocando era delicioso, dejaba la marca de sus manos en aquella cintura, el ano de San se tragaba su pene de manera deliciosa, daba fuertes nalgadas por momentos, lo sujeto del cabellos.
Tomó el pene de San, empezó a frotarlo, amaba como este parecía querer cruzar las piernas cuando lo hacían de ese modo, evitando querer correrse tan rápido.
- Vamos San - Decía ahora sobre su oído - sé que no puedes resistir más, quiero probarte amor...
- Woo... Amghmm - Este se corrió en su mano, la esencia de San estaba entre sus dedos, sonrió, dirigió esta misma a los labios de San.
San paso su lengua por estos, de pronto, Wooyoung tomó sus labios, aquel líquido blanco se espacia entre sus lenguas entre sus sucio beso.
Wooyoung mordía su labio fuertemente, San solo gemia despacio.
Lo volteo y cargo entre sus brazos, metía nuevamente su pene. San se abrazó a su cuello. Se besaban con tal pasión, como si su tiempo se les acabara, todo era tan excitante.
Hacían el amor cada que se les antojaba, se entregaban uno al otro todos los días a todas horas. San estaba feliz, nada le podía preocupar ahora, admitía que tenía miedo de que este se alejara, pensaba crecer y cumplir con los estándares de Wooyoung, lo quería sólo para él, no debía interponerse nadie, no lo permitiría, era extraño, ya que realmente Wooyoung no parecía tener en mente a nadie más, su mundo era únicamente San.