- Mghmm San… - San penetraba fuertemente – si… sigue … Aghmm –
San daba fuertes nalgadas, se sujetaba de la cintura de Wooyoung, le encantaba hacerlo de esa forma.
Wooyoung se acomodaba ahora sobre él, quería estar encima, amaba poder tener una gran vista de San, cogió el pene de este y empezó a introducirlo, Gemia fuertemente, cubrió su boca, no debía hacer mucho ruido.
- Mierda Wooyoung, necesitamos ir a un puto hotel, tengo que escucharte – decía cogiendo sus caderas.
- San - le encantaba que le hablara así.
Empezaba a dar saltos sobre su pene, se movía de manera deliciosa. San pasaba su manos por aquel cuerpo.
Se hundían en un delicioso vaivén, San tomó el pene de Wooyoung, lo frotaba al ritmo que este se embestía, moría porque en esa casa solo fueran los dos.
Wooyoung no tardó en correrse, se sentia tremendamente excitado. Wooyoung bajaba el ritmo de sus embestidas, se movía lentamente sobre el pene de San, este cambio de posición, ahora colocándolo debajo suyo, ahora irían a su ritmo.
- San…mierda – Decía al ver que este se movía rápido dentro de él, miraba aquellos hombros tan anchos, la luz tenue caía sobre el rostro lleno de deseo, escuchaba como este gruñía de placer, se asustó por la bulla que hacían, San jamás podía controlarse en esas situaciones, no cuando estaba tan cerca de tener un delicioso orgasmo.
- Mierda Wooyoung, eres tan delicioso – Decía ahora dirigiéndose a su cuello, no podía más, daba fuertes lamidas, de pronto una mordida se hizo presente en el cuello de Wooyoung, succionaba su piel fuertemente, San nunca tenía compasión al hacerlo, se dejaba llevar y no pensaba que con aquella marca dejaba más que evidente lo que hacían.
Aquello se volvía habitual, Wooyoung constantemente usaba chalinas, se volvía casi costumbre, intentaba convencer a San de dejar de hacer aquello, pero a la hora de estar en el éxtasis, San mordía con pasión y a Wooyoung le encantaba, se sentía tan sumiso en aquel instante que no hallaba la manera de negarle nada.
- Eres mío Wooyoung – Decía dando lamidas y mordidas por su cuello.
- Si… mghmm .. lo soy San – Dijo entre gemidos – Sólo tuyo…
San no pudo más corriendose dentro, Wooyoung era está vez quien se dirigió a su cuello, San se sorprendió al sentir que este succionaba su piel, sentía aquel orgasmo incluso más placentero, Wooyoung se adueñaba de su cuello de manera deliciosa.
- San – Dijo antes de que este devorara sus labios de manera apasionada.
San metía su lengua, amaba que sus besos fueran tan húmedos y necesitados, sus lenguas que siempre adoptaban el mismo ritmo, el deseo entre ambos siempre tan presente.
San bajaba aquellos besos por el cuello de Wooyoung, besaba su pecho dulcemente, tomaba sus pezones cuidadosamente, daba lamidas y leves mordidas, bajaba por su abdomen dejando suaves besos para terminar en aquellos preciosos muslos, amaba las gruesas piernas de Wooyoung, su cuerpo parecía tener mucho más volumen que el de una mujer, con unas deliciosas curvas delicadas, y aquel respingado trasero, su Wooyoung no tenía nada que envidiar de nadie, aquel chico lo tenía todo.
- Creo que nos pasamos – Dijo Wooyoung cubriendo su rostro con una sonrisa – Siempre hacemos lo mismo.
- Pues me encantó Woo – Dijo sonriendole encantadoramente.
- A mí también Sannie –
Ambos se dieron una ducha, cuando Wooyoung salió empezó a ver aquellas manchas moradas por su cuello, era casi inevitable, San se ponía demasiado intenso a la hora de hacerlo, y por primera vez él se atrevió a dejarle una a San.
Este salió y se posicionó detrás suyo, ambos observaban aquello.
-A alguien le gusta morder – Dijo dirigiéndose a su cuello.
- A ti Choi San – San soltó una risa.
- Pues si, pero veo que a ti también – Dijo levantando la mirada y observando aquella mancha.
- Era hora de mi venganza – Dijo Wooyoung divertido – Debemos tener más cuidado San, creo que estamos siendo muy evidentes.
- Tienes razón Woo, prometo no dejar más – dijo abrazándolo – Claro, hasta que vivamos juntos, ahí dejaré las que me dé la gana.
- No harás tal cosa, es muy difícil cubrirlas, y se vuelve tedioso dar las mismas excusas.
- Bien Woo – Dijo riendo suavemente, besaba la piel desnuda de este.
- Vámonos, no vamos a volver a hacerlo – dijo Wooyoung antes de salir del baño, la verdad era que él empezaba a calentarse con aquellos suaves besos que le estaba dando.
Durmieron tranquilos, todos esos meses habían logrado llevar una hermosa relación, todo había Sido completamente perfecto entre ambos, se entendían tan bien, incluso cuando se hablaban por chat tenían largas conversaciones, muchas llenas de apodos dulces y frases amorosas, ambos tan seguros de su amor, Wooyoung dejaba su orgullo y era honesto con San, ambos se complementaban de manera hermosa.
Pero no notaron que aquel amor se hacía tremendamente evidente, la madre de Wooyoung fue la primera en notar aquella extraña relación, los observaba, el modo tan peculiar de San al tratar con Wooyoung, siempre tan dulce y atento, hacia cosas que la dejaban con intriga.
Recordó aquella vez en la que salieron a una celebración al aire libre por el cumpleaños del papá Wooyoung, todos estaban alegres, San solía llevar algún abrigo de cuero siempre, Wooyoung no había llevado nada abrigador, pensó que no haría tanto frío, no fue el único, Somin, la prima de Wooyoung tampoco lo hizo.
Aquella chica se quejaba del frío, ella pensó que sería lindo de parte de San darle su abrigo, pensó en ir por un abrigo para su hijo, así lo iba a hacer cuando vio que San le daba su abrigo a Wooyoung pese a que aquella chica parecía tan interesada en San.
Wooyoung parecía no querer aceptarlo, pero San insistía. No fue la única vez, tantos detalles como abrirle la puerta a algún lado, el defenderlo ante cualquier cosa, también aquella vez que cuando los más pequeños lanzaban cosas y San se puso al frente para que a Wooyoung nada lo tocara, no era normal, conocía muy bien de San el genio fuerte que este tenía, escuchaba las respuestas de este a todo, siendo casi siempre sarcástico e indiferente, incluso con sus padres y hermano, era así con todo el mundo, pero por alguna razón a Wooyoung nunca podía ponerle un pare. Este en muchas ocasiones le llamaba la atención y San solo contestaba de manera calmada y se atrevería a decir que cariñosa.
Cuando Wooyoung lo molestaba o gritaba este solo reía suavemente, dejaba que este le dijera de todo.
Otra cosa que notó era el modo en el que Wooyoung siempre quería cubrir su cuello, no quería estar paranoica con el tema, pero definitivamente jamás aceptaría que ambos tuvieran algo. No era normal ante sus ojos, debía llegar al fondo de aquello.
Los miraba dirigirse a la cocina, ambos comían y hablaban, notó que ahora San también cubría su cuello, bien, esto ya no era normal. Una vez que ambos terminaron de comer se dirigió al cuarto de Wooyoung.
Escuchaba sus risas, se acercó más.
- Vamos Woo, podemos hacerlo una vez más – frunció el ceño ¿De que podían estar hablando?
- No San, ya fue suficiente con lo de ayer, todavía me duele un poco – No sabía que pensar.
- Vamos Woo, será rápido –
- Eso no es cierto San, tu siempre…. Mghmm.. San no…- No pudo evitarlo.
Toco la puerta fuertemente, estaba irritada. Wooyoung le abrió.
- ¿Qué pasa mamá? – Vio a su hijo con muchos nervios.
No dijo nada, solo se adentro en aquel lugar.
- Quiero que ambos se quiten lo que tienen en el cuello.
Wooyoung sentía su corazón latir demasiado rápido, empezaba a entrar en pánico, jamás se imagino pasando por aquello, si bien era cierto en algún momento pensaba decirle a sus padres, jamás quiso que fuera de esa forma.
San tenía una mirada fría, estaba asustado, no lo iba a negar, pero tenía que mantenerse serio.
Ambos hicieron caso, su madre lo tomó de la quijada, vio aquellas manchas moradas, tan frescas, estaban por todas partes, cubrió su boca, estaba horrorizada, dirigió la vista a San, este tenía solo una pero muy notoria.
Tocó su frente, no pensó que estarían haciendo algo así, no pensó jamás que su hijo terminara de esa forma, pensó que este al estar en la universidad conocería a una chica linda y podría tener nietos, era todo tan idealizado y ahora ver a San, recordar aquel comportamiento tan atento a su hijo, no podía ser cierto.
Empezó a llorar, no entendía como aquello había pasado, como las cosas se les habían escapado de las manos.
- San, llamaré a tu padre, yo… ahora mismo alistas tus cosas, no volverás a venir más –
- Yo –
- No digas nada San, te consideraba un hijo más y tú – Seguía llorando, Wooyoung estaba perplejo, no podía
articular ningún movimiento o palabra, solo observaba como pasaba todo en cámara lenta, no sabia como comportarse, San lo miraba con tristeza, por primera vez en toda su vida, vio debilidad en San…
- Vendré en una hora Wooyoung, para eso San debe estar listo – Wooyoung no dijo nada.
Su madre se fue dando un portazo, odio verla llorar, pero no tanto como la escena qje presenciaba.
Gruesas lágrimas caían por el rostro de San … jamás lo había visto llorar.
- San - se acercó lentamente. No quería llorar, sentía que no debía mostrar debilidad, pero parecía un final tan inevitable.
San nunca en su vida se había mostrado vulnerable, se sintió terrible.
- Wooyoung, lo siento – Soltó – debí ser más cuidadoso, perdón.
- San no te disculpes – Dijo tomando su rostro – Yo permití todo eso, y lo más molesto – Suspiro – es que
realmente no me arrepiento de nada.
- Tampoco yo – Dijo ahora tocando su rostro
San empezó a guardar sus cosas, no sé hablaron, solo se movían de manera inerte, el miedo estaba en ambos. Wooyoung prendió su computadora, buscaba videos random, quería quitar toda tensión, no sabia que estaba por sufrir una de las despedidas más dolorosas.
Ambos sentados uno a lado del otro, Wooyoung no pudo evitar querer ignorar el tema.
- Me encanta demasiado ver videos de cafés Sannie – Soltó, no quería tocar el tema, realmente no quería…
- Sé lo mucho que te gusta las cafeterías bebé – Odio que lo llamara así. Odio saber que esa voz siempre sería
su peor debilidad, odio saber que sus padres tenían tanto poder sobre ellos, odio no ser independiente. Odio tantas
cosas aquel día …
- Algún día tendremos uno Sannie – Dijo aún con intensión de ignorar todo, pero la mirada tan penetrante de San lo mataba. ¿Por qué tenían que tener una conversación tan fría ahora?
- Algún día serás mi esposo Jung Wooyoung – Soltó de repente, Wooyoung empezó a sollozar, no podía evitarlo más, dolía, dolía de manera tan infernal.
San se levantó de aquella silla, lo tomó de la mano y lo dirigió a la cama, se sentaron dándose frente.
- Escúchame – Dijo San ahora sobando seguro – No llores mi amor, este no será el final, lo prometo Wooyoung, tu y yo nacimos para estar juntos, este amor se dio desde hace tanto, jamás me atrevo a decírtelo, pero me enamoré de ti desde mucho antes, no importaba que pasaba tú nunca salias de mi cabeza. Eres y serás el único para mí Wooyoung, probablemente no podamos vernos en un tiempo pero esperaré.
- No quiero que se acabe San – Dijo sollozando.
- No lo hará amor, estaremos bien – Dijo acercandose a su rostro, dejaba un suave beso en sus labios.
- San, Wooyoung bajen – Aquella voza que ambos odiaron tanto.
San tomó sus cosas, colgó su mochila en su espalda, Wooyoung limpio su rostro, no quería llorar más.
Se dirigía a la puerta cuando San lo detuvo, lo puso contra la pared y plantó un apasionado beso, Wooyoung enredaba sus brazos en aquel cuello, sentía los brazos de San rodearlo de manera protectora, quería quedarse así por siempre, quería desesperadamente aquello…
- Te amo Jung Wooyoung, no tengo dudas de que serás mío – Dijo sujetando su rostro, Wooyoung notaba la
seguridad en aquella voz, San era tan perfecto para él.
- Y yo te amo a ti San, supongo que esto será un hasta luego, me muero por ser solo tuyo San, porque nos larguemos – Lo abrazo- Algún día nos casaremos ¿Verdad?
- Por supuesto que lo haremos amor, nos casaremos y haremos el amor todos los días, a todas horas – Se daban un último beso antes de abrir aquella puerta.
Wooyoung vivía todo en cámara lenta, la dura mirada que le dirigió su padre a San, la indiferencia en la casa de esta y por su puesto… la última mirada que se dirigieron ambos, San tenía unos ojos tan preciosos, podía verse reflejado en estos, podía notar todo el amor que le tenía tan solo en una mirada. Observó como se fue, no pudo evitar llorar en su cuarto, cerró con seguro. No quería ver a nadie.
No comió nada ese día, por la noche su padre sigue a hablar con el.
- No quiero hablar con nadie – Dijo seco.
- Ábreme Woo, no me hagas buscar la llave.
Con mala gana le abrió, nuevamente se dirigió a su cama, su padre lo siguió, se cubrió hasta el rostro, este se sentó a su lado.
- Tu madre – suspiro – me contó todo, mira Woo, yo sé que ahora están pasando una etapa extraña, deben estar confundidos, aún no has conocido a mucha gente, estás en tu primer año de universidad,vivirás muchas cosas más.
- No quiero hablar – Dijo Wooyoung, no quería seguirlo escuchando.
- Tu madre y yo solo estamos preocupados, no queremos que… tengas esa clase de relación con San, estoy
seguro que ambos confundieron las cosas, ustedes han Sido amigos desde pequeños, quizá es eso lo que…
-Lo único que pasó es que me enamoré, no veo porque eso está mal –
- Porque ambos son hombres Wooyoung, así no deben suceder las cosas.
Wooyoung nunca había sentido tanto odio hacia sus padres como ahora, estaba tan molesto.
-Quiero estar solo – fue l único que pudo soltar.
Evidentemente le quitaron todo medio por el que pudiera comunicarse con San, al igual que los padres de San.
No había manera de que ambos se hablarán, San solo tenía permitido usar la computadora para tareas y era constantemente vigilado, Wooyoung era algo similar pero de cualquier modo podía conectarse en la universidad pero tenía miedo de dejarle mensajes y que sus padres pudiesen leerlos.
No fue hasta dos meses que San logró llamarlo, una corta pero tan dolorosa llamada.
- San, yo…- Sentía tantos nervios - ¿Qué se supone que debemos hacer?
- Wooyoung quiza lo mejor sea que… dejemos esto aquí – dijo con mucha tristeza en la voz.
- Yo, está bien…. Tienes razón, es… abrumador todo esto – Soltó ahora frio.
Por la mente de San solo pasaba que Wooyoung debía continuar, después de todo él solo era un mocoso que no había terminado ni el colegio, le irritaba pensar que en la universidad quizá podría encontrar algo mejor. Y por la mente de Wooyoung solo pasaba que este se había aburrido de él, que al ser menor y con un gran apetito sexual se habría cansado.
- Supongo que… ya no hablaremos – Dijo Wooyoung, ahora sonando frío.
- Bien –
Fue la conversación más fría que habían tenido en sus vidas, ambos lados tomaban como decisión olvidarse, cada quien tomaría su rumbo, era tan ridículo si lo pensabas, ambos se amaban alocadamente, pero preferían ocultar aquello por el supuesto bien del otro, un final algo estúpido…
¿Acaso así debían acabar las cosas?
¿Acaso no merecían luchar por el amor tan sublime que ambos habían cuidado por tanto tiempo?