Wooyoung meditaba sobre los últimos días, San había Sido muy dulce con él, le había dado algunas galletas hechas por él, miraba en la pureza de sus actos y no podía evitar pensar que este era realmente muy tierno.
Jamás pasaría algo entre ambos, eso lo tenía más que claro, solo esperaba a que pasaran de año y pedir que se le asignarán a los de mayor grado.
No habían cruzado casi ninguna palabra, San le había entregado dos cartas más a parte de la primera, siempre narrando como lo hacía sentir, aquel niño era en extremo dulce.
Admitía que su actitud no era lo mejor, siempre mirándolo como si realmente no le importará todo lo que este hacia, quizás por eso la cuarta carta que recibió no fue una tan animada y alegre como las anteriores.
"... Disculpe si le causó incomodidad maestro, yo sólo quería hacer algo lindo para usted, noto su mirada y creo que no me quiere ver. Supongo que mis regalos no le gustaron, los hice con mucho cariño aunque no importa mucho, de seguro y me quedaron feas las galletas, supongo que también será mejor dejar de escribirle, lo último que diré es que se miraba realmente lindo hoy, nunca lo había escuchado reír así, me gusta verlo sonreír, me hace sonreír también de manera inconsciente, su risa es bonita, no dejé de sonreír por favor "
Nunca había contestado a ninguna carta, de hecho lo trataba como si este no hubiese leído ninguna.
San se sentía muy triste, sus amigos intentaban animarlo pero este sólo se ponía peor.
- Creo que realmente no le importa - Decía haciéndose una bolita bajo el brazo de Mingi quien lo sujetaba fuertemente
- Él se lo pierde - Decía apretándolo, esa era su manera de reconfortar, San ya se había acostumbrado, Mingi mostraba su apoyo de esa manera siempre.
- San el maestro Jung te llama - Aparecía Hongjoong, el delegado de la clase.
- Oh, ya voy - Dijo parándose rápido, no sabia que sentir, quizás contestaría sus cartas, o quizás simplemente quería hablar, no pudo evitar sonreír
Apenas llegó notó a Wooyoung con una mirada fría e irritada
- Siéntate - Dijo seco, San se asustó, Wooyoung nunca actuaba así, sujeto inconscientemente su colita entre sus manos mientras procuraba escucharlo - Tus notas son pésimas San, no pareces estar prestando atención en clases ¿Qué sucede?
Quizás y solo quizás hubiera Sido honesto, de no ser por la mirada fría y sin expresión que le lanzó Wooyoung.
- Yo, lo siento - Fue todo lo que pudo decir.
- Necesitas ayuda de algún alumno -
- Q-quizás... Quizás usted puede ayudarme - Dijo calmádamente, le gustó la idea, así podría verlo más y...
- Yo no tengo tiempo San, conseguiré a uno de tus compañeros para que lo haga. Hongjoong está ocupado con lo del concurso de ciencias supongo que le diré a Baekho.
San se sintió feo, la manera en la que le habló no era igual. Durante las clases Wooyoung seguía siendo igual pero ahora que estaban solos parecía querer mantener su distancia.
- Está bien maestro - Dijo agachando la mirada.
- Puedes irte San - Dijo sin dirigirle la mirada.
Sus ojos estaban rojizos.
- Ven aquí - Mingi como de costumbre lo abrazó - No llores ¿Si? Te puedes comer las galletas de Yunho si quieres.
- Hey - Dijo este.
Mingi lo miró con una ceja levantada
- Bien, bien, puedes comer mi galletas Sannie, sólo no llores.
Este asintió y se metió una en la boca. Odiaba verse débil, su mal carácter se había ablandado por Wooyoung. Entonces realmente no podía pasar nada nunca entre ambos.
Bien, no importaba, era cierto, debía mejorar en clases, casi esos dos últimos meses no prestaba atención a algo que no fuera Wooyoung, no pensaba en otra cosa que sumirse en su imaginación en un mundo en el qué Wooyoung lo quería y trataba bien.
Mejoraría en clases, no quería llevarse gritos de Jongho. Si jalaba algo de seguro que este le quitaría algo, y no se iba a arriesgar a que fuera Shiber.
Al día siguiente, Baekho se le acercó, era una persona bastante seria pero amable.
- Gracias en serio - Decía San sonriendo - me había perdido hace ya muchas clases.
- No te preocupes - Le dedicó una sonrisa muy dulce - Está bien si toda la semana nos quedamos un rato después de clases para que te pongas al día rápidamente.
- Muchas gracias - Dijo con una enorme sonrisa, estaba feliz, el ir a la escuela si tenía muchas cosas geniales, cuando estudiaba en casa se reusaba de todas las formas, aunque daba discursos largos de que él era igual y merecía los mismos tratos.
Los siguientes días empezó a conocer mejor a Baekho al parecer este también amaba la ciencia, sus padres eran un filósofo conocido dentro del mundo intelectual ya que tenía muchos libros publicados y su madre cuya carrera dentro de la química era bien conocida, esperaba ser igual de grande que ambos.
Tuvo mucha paciencia con San, aceptaba que la mente de aquel niño era muy volátil, pero era increíblemente lindo, algo renegón y dramático cuando algo no le salía a la primera pero ese parecía ser su encanto.
- Bien, están arreglando el patio así que tendrán que pasar sólo por hoy el recreo aquí - Dijo Wooyoung sonriendo - no se alteren es sólo un día - Rió, cuando estos parecían frustrados.
Todos se sentaron a comer, Wooyoung se sentía tranquilo, nuevamente San parecía volver a estar en sintonía con la clase, lo notaba tranquilo, todo cambio cuando vio aquellas galletitas, tenían la misma forma que las que recibió la primera vez, suspiró, justo cuando creyó que había un avance, este se levantó de su sitio, pensó que sería algo incómodo cuando vio que San realmente se dirigía hacia el sitio del chico de adelante.
Podía escuchar su conversación al estar tan cerca.
- Muchas gracias - Le daba aquellas galletitas - no se si estén muy ricas pero las hice para agradecerte.
- Hey lo que sea está bien si viene de ti gatito - este le revolvió el cabello dúlcemente, ¿Entonces tenían la suficiente confianza ya para que se dejará llamar así? - podemos compartirlas.
- No gracias, que tal si muero - Dijo con una mueca de asco.
Baekho empezó a hacerle cosquillas, Wooyoung observó aquello, por primera vez en esos 4 meses San no lo miraba, parecía haber dejado todo atrás, se suponía que debía estar alegre.
Bueno no era para tanto, de cualquier forma sabía que era sólo pasajero, San sólo era un niño, no tenía porque esperar más, de hecho no tenía porque esperar nada.
San volvió a su sitio calmado, hablaba con Mingi, Wooyoung decidió ignorar todo.
Necesitaba desahogarse de alguna manera, él y su esposa realmente no hacían ese tipo de cosas hace mucho.
Se dirigió al baño, tomó asiento, sólo debía tocarse y estaría todo bien. Liberó su miembro, empezaba a masturbarse lentamente, luego tomaría una ducha y dormiría.
Realmente no sabia en qué pensar en nada en ese momento.
- Aghmm - una imagen que no debía cruzó su mente, quería pensar en cualquier mujer que hubiese visto en aquellas revistas, o incluso en su esposa, empezaba a perderse en sus deseos.
Aquel sueño vino a su mente, no podía creer lo que le estaba pasando, San lamiendo su pene con aquel aspecto tan dulce, era demasiado excitante. No demoró mucho en eyacular, nunca había sentido tanta culpabilidad al masturbarse.
- Soy un maldito enfermo - Susurró, pensaba que lo mejor sería irse. Odiaba que fuese de esa manera, no quería caer ante algo así, nunca había tenido esa clase de problemas antes, vivía su vida de manera calmada, amaba tanto enseñar, lo había hecho por mucho tiempo, trabajaba dentro de proyectos en la universidad, tenía muchas ofertas pero se enamoró de su trabajo.
No quería tener que dejarlo, pero no era tan mala idea, quizás terminando el año podía trabajar en la universidad y dejar por un tiempo el colegio, necesitaba estar bien mentalmente, se sentía débil.
Aquellas cartas las había leído demasiadas veces, no podía evitar sonreír al releerlas, cada dulce palabra que salía del inocente híbrido lo mataba lentamente. No podía creer que alguien tan lindo se enamorara así de él.
Bien, definitivamente debía salir de aquello, solo esperaría unos meses y tomaría el trabajo en la universidad. Su esposa estaría feliz, denigraba de manera terrible su trabajo, sabía que en la universidad le pagarían mucho más, pero Para Wooyoung el dinero nunca fue su prioridad, todo lo hacía por pasión propia.
Siempre eran las mismas discusiones, sus hijos estaban a puertas de la universidad y ella consideraba que si recibía más dinero podrían estudiar en una universidad privada, él realmente no estaba del todo de acuerdo, pensaba que ellos podrían tener una educación como la que él tuvo.
Lamentablemente aquellos chicos tenían la misma fascinación por el dinero y los lujos. Wooyoung se sentía muy frustrado, él era el único que trabajaba para mantener a todos, quizás debía hacerlo. No era lo que quería pero se veía preocupado por aquellos pecaminosos deseos que lo rodeaban.
Una semana pasó, miraba como San y Baekho parecían muy unidos, aquel niño no volvía a decirle nada, sólo durante clases le prestaba atención.
- Bien niños, ya tengo sus exámenes, todos lo hicieron muy bien - sonrió. Empezaba a llamar nombre por nombre.
Cuando llamo a San sintió algo extraño, suspiró, San se acercaba calmado. Wooyoung le ofreció su examen.
- Lo hiciste genial Sannie - Le dijo de manera dulce.
- Gracias - Contestó con simpleza.
Vió como este se fue con Baekho, lo abrazó fuertemente.
- Eres el mejor - Decía, San nunca abrazaba a nadie, ni a sus amigos, a las únicas personas que había visto abrazar eran sus tutores, y él mismo.
Baekho y él al parecer se habían vuelto demasiado cercanos, San volvió a su sitio.
Continuó llamando, cuando San sonreía dos lindos hoyuelos se le formaban en el rostro, era tan dulce, miraba aquel papel con tanta emoción.
Todos se retiraban de clases, San guardaba todo en su mochila, caminaba lento detrás de Mingi.
Los días pasaban, pronto sería su cumpleaños, realmente él ignoraba todo lo que tuviera que ver con aquello, no disfrutaba mucho de estos, en su casa no le festejaban nada, muchas veces sus alumnos lo sorprendían, eso sí lo hacía feliz.