- Bien maestro, tengo los resultados - Dijo una dulce chica que lucía bastante joven - Creo que lo mejor será que les diga esto ya.
- Bien - Dijo Wooyoung nervioso, ella era una de las alumnas más brillantes en genética, se había especializado en aquellos híbridos, Wooyoung la contacto para que pudiera ayudarlo con el caso de San - todos los datos que les daré no pueden ser cien por ciento exactos pero si que es un aproximado, compartí los datos con algunos chicos en otras áreas.
- Entiendo - Dijo Wooyoung cruzándose de brazos.
- Para empezar, San debe tener mucho cuidado cómo ya le había dicho antes con las noticias fuertes, me parece sorprendente que después de todo lo que pasó esté bien, todo apunta a que está en buenas condiciones, aún es fértil por lo que es muy fácil que se embarace nuevamente.
- Supongo que no debe hacerlo - Dijo Wooyoung calmado, San tenía su colita entre sus manos, dejó el hábito de apretarla, ahora sólo la acariciaba nerviosamente.
- Realmente no hay problema con eso, San fue alterado genéticamente para poder dar hijos y tener el suficiente tiempo para criarlos, es por eso que tiene bastante resistencia, sin embargo no puedo mentirle con respecto al aproximado de años que vaya a vivir, serán entre 20 a 25 años, debe comer bien si quiere que su salud sea estable.
Wooyoung suspiró, se preguntaba tantas cosas, no sabia como reaccionar.
- Eso - escuchó esa vocecita tan dulce - Eso está bien, ¿No afectará la cantidad de años si vuelvo a embarazarme?
Preguntó.
Oh no, claro que no podían tener más hijos, los pequeños híbridos ya eran suficiente.
- Porsupuesto que no Sannie - Le dijo ésta dulcemente - Lo que reducirá tus años de vida será si comes mal o no estás en constante movimiento, recomendaría que hiciera ejercicio, así puedes incluso aumentar la cantidad de años.
- Entiendo - Dijo Wooyoung.
Aquella reunión realmente era secreta, confiaba demasiado en aquella alumna, era la única que sabía de los hijos de Wooyoung, le pareció sorprendente, sinembargo no lo juzgó.
- Bien, eso es todo, los bebés deben tener un chequeo también maestro - Nunca dejó de hablarle con respeto pese a no ser realmente su profesor - traeré a la especialista la siguiente semana. Y le dejaré unos anticonceptivos que puede tomar en caso de no querer más gatitos - Tomó de la mejilla dulcemente a San.
- Muchísimas gracias Yujin - Dijo sonriendo.
Ésta se levantó feliz.
- No hay de qué maestro, me ayudaría con mi tesis si es que me dejar seguir estudiando este caso. Sabe que me encantan el poder saber más de los híbridos - Le sonrió, tocó la cabecita a San - llámame si algo te molesta ¿Bien Sannie?
- Claro - Le dijo éste feliz.
Una vez que se fue ambos se quedaron en silencio, Wooyoung no sabia como tomar esa cantidad de años, iba a hacer que este los viviera bien.
- Podemos hacer más gatitos - Lo abrazó San.
- Ni lo pienses - Dijo este de inmediato - te amo y a los pequeños pero creo que es suficiente.
- Pero maestro - Dijo este haciendo un leve puchero, los bebés dormían y estaban solos - Podríamos incluso intentarlo ahora, no lo hemos hecho desde hace mucho.
Wooyoung sonrió, bien, el tenerlo ahora sólo pare él era diferente, era sólo suyo como se imaginó desde aquellas veces en el colegio.
- Hagamos el amor - Dijo San coquetamente.
- Igual y nos cuidaremos - Dió un casto beso en sus labios.
- Bien, como diga - le dijo juguetonamente.
Wooyoung lo cargó, era genial estar en la tranquilidad de su departamento, sólo los dos, claro que ahora tenía una enorme deuda pero era lo de menos ya que contaba con el apoyo de Jongho y Yeosang.
No pasó mucho rato para que ambos se encontraran desnudos en la habitación, se besaban con lentitud, Wooyoung pasaba sus manos por el cuerpo de San, haciendo que este moviera sus caderas de manera instintiva.
Lo tomó de las caderas posicionandolo de manera que pudiera lamer su miembro mientras éste podía degustar de su delicioso y rosadito ano.
- Woo... Wooyoung... No... Eso... - Decía al sentir la legua de éste lamer sin compasión, tenía el miembro de este frente a su rostro, era apetitoso, empezó a lamerlo mientras de manera instintiva elevaba el trasero haciéndole más fácil las cosas a Wooyoung.
- Eres delicioso amor - Soltó con toda la calentura en su voz, se sentían libres en aquel cuarto, los bebés dormían en el cuarto contiguo, esperaban que realmente no despertasen, de cualquier forma los lloriqueos tan agudos de estos podían escucharse en todo el departamento.
De repente Wooyoung empezó a adentrar un dedo, era delicioso como su dedo era bien recibido, su entrada se expandía de manera deliciosa, un líquido transparente aparecía por los costados de ésta, se sentía demasiado caliente.
- Amor, volteate - Le dijo para que este le diera frente, tan pronto este obedeció empezó a meter su miembro lentamente, era infinitamente delicioso, San cerraba los ojos llenándose de placer.
- Gmhmm... Wooyoung - Decía sintiendo ser llenado - ésto... Ésto se siente bien.
Wooyoung empezaba a embestir, siempre quiso tenerlo así, se sentía tan bien, por fin en un cuarto bastante limpio y ordenado, con la tenue luz del sol entrando por la ventana, con la tranquilidad de que allí sólo eran ellos dos, de que su familia estaba completa.
- ¿Me dejarás hacerte el amor toda la noche Sannie? - le dijo mientras lo tomaba de las caderas para profundizar las embestidas.
- Toda la vida Wooyoung - dijo sonriendo.
Wooyoung lo observaba montarlo, recordó aquellas fantasías en las que este estaba embarazado, uno realmente no piensa cuando se deja llevar por el deseo, empezaba a dar duramente con aquel punto que hacia a San empezar a gritar de placer.
- Afgmmm... Mmghmm... - Wooyoung lo acercó a él para ahogar con besos aquellos deliciosos gemidos, empezaba a pensar que no podía sentirse tan mal el tener más bebés - Wooyoung... Aghmm...
- Veo que te gusta decir mi nombre - Dijo tomándolo del rostro - ¿que pasó con lo de maestro?
- Yo... Mghmm - Wooyoung lo cogió de las nalgas profundizando las embestidas.
- ¿Recuerdas como te lo hacía en esa clase? Mghmm... - San se sentía demasiado exitado y con sólo hacer memoria de aquellas aventuras tan deliciosas en clases sentía que podía correrse, Wooyoung tomó su miembro en una mano y empezaba a masajearlo haciendo que San se arqueara.
- Usted quería hacer este tipo de cosas antes que yo - Dijo con una sonrisa.
Wooyoung sonrió mientras embestia lentamente.
- Se le paró con sólo un besito - Dijo juguetón recordando el bulto en sus pantalones aquel día.
Wooyoung rió, sabía que San no dejaría pasar nunca eso. Empezó a moverse sensualmente encima suyo.
- Bien, acepto eso - Dijo pasando sus manos por esa linda cintura - Al menos tu fuiste sincero desde un principio -apreto fuertemente sus nalgas - pedirme que te tomara de esa forma, fue tu culpa que quisiera hacer todo eso - dijo al embestir de manera deliciosa.
San sonreía, era cierto, recordó como incluso en esos momentos era consciente y no iba a engañarse, sabía que su bonito rostro y cuerpo lo ayudarían a conquistarlo, sonrió, lo único que hizo que quisiera retroceder con todo fue cuando supo de sus otros hijos y esposa, pero tras hablarlo realmente no había problemas, él le iba a dar la felicidad que su Wooyoung merecía.
- Cúlpame lo que quieras - Dijo empezando a dejar lamidas por aquel pecho bien normado - Sabías que me moría ti.
Wooyoung se sorprendió, era la primera vez que San no le hablaba de "usted", el sexo era tremendamente delicioso de esa forma.
- Mghmmm...- Lo puso ahora debajo suyo y empezaba a embestir rápidamente, sus pieles empezaban a chocar. San no podía dejar de dar sonoros gemidos, Wooyoung se preocupaba, no quería despertar a los bebés, no podría continuar con eso, lo besó, unía sus labios en un apasionado y exitante beso.
Empezó a bajar por su cuello, ese aroma tan dulce que desprendía lo mataba lentamente, sentía que podía correrse en cualquier momento.
- Mmghmm... ¿Sabe algo? - Dijo tomándolo del rostro - No me importa si te pones rudo, vamos Wooyoung...
Bien, era honesto, si se trataba de Wooyoung todo era placentero, cómo un animal cuál acabaras de liberar Wooyoung se dejó llevar.
Lo volteo de inmediato posicionándolo en cuatro, una nalgada tras otra caía, ya no era dueño de sus sentidos cuando sentía la colita de San dándole total acceso a hacer lo que quisiese, lo tomó del cabello como nunca hizo antes y de hecho el sentir sus tiernas orejitas lo estimulaba aún más.
- Mierda San... No me provoques así - Dijo antes de empezar dejar mordidas por su cuello.
- Si...ghmm... Siga... Quiero... Quiero más - Nunca pensó que ser tratado así sería tan exitante, Wooyoung de manera salvaje era lo mejor que pudo pedir.
Una mordida un tanto más fuerte fue a dar a su cuello, San empezaba a contraer su ano, apretaba el pene de Wooyoung haciendo a este emitir un fuerte gruñido, no podía dejar el vaivén de su pelvis.
- Hágalo, quiero que sea salvaje - Bien, San no entendía porque cuando Wooyoung daba cada mordida o nalgada era en extremo estimulante, su ano sentía deliciosas punzadas en su interior, como si éste tocará un punto que jamás había sentido - Aghmm..
Wooyoung mordía aún más fuerte en aquella blanquecina y dulce piel, miraba como ésta se ponía morada., ¿Porqué era tan exitante? San parecía poder intencificar aquel olor haciéndolo penetrante y adictivo, su pene era envuelto en aquella caliente entrada, no podía creerlo, sentía la humedad de este cuando ni siquiera se había corrido.
- ¡Ahhh! .... Aghmmm Wooyoung - ¿Qué era aquel líquido tan caliente que envolvió a su pene? No podía creer que algo así pasara - Aghmm... Mmghmm.. - San continuaba gimiendo fuertemente.
¿Acaso se había corrido por aquella parte? No pudo evitarlo, se corría dentro suyo deliciosamente. Toda la cama se llenaba de aquellos jugos que ambos cuerpos habían expulsado deliciosamente.
Honestamente no quería salir de su interior, el líquido caía por sus piernas.
- Tenemos que hacerlo así siempre - Dijo San cuando sentía sus piernas temblar - Mierda, eso fue... Demasiado rico.
- ¿qué dijiste? - realmente escuchar a San hablar así era demasiado exitante.
- Lo siento ... Yo... Nunca antes había sentido así - Dijo poniéndose rojito al notar que el líquido seguía saliendo, Wooyoung movió la pelvis sólo para molestarlo - Mghmm...
- ¿Rico amor? - amaba como se ponía San, era toda una ternura.
Toda sonrisa se esfumó al ver aquellas marcas en su cuello, Yeosang iba a matarlo.
- Mierda San, prometí que jamás te haría algo asi - Dijo pasando su mano por aquellas marcas que había dejado.
- Eso me fascinó, creo que debemos hacerlo así en la noche, y también mañana en la mañana, quizás podríamos poner horarios.
Wooyoung soltó una sonora risa al escuchar tal ocurrencia.
- No San, no podemos hacer tal cosa, no quiero dejar ésta clase de marcas, pero ni siquiera pareces conocer tu cuerpo, ese aroma San - Dijo besando suavemente - Me vas a volver loco.
Una risa nerviosa salió de sus labios.
- Puede que eso sí lo pueda controlar un poquito - Dijo tímidamente.
- Pues deja de hacerlo bebé - Dijo abrazandolo antes de quitar su miembro - Mghmm... Mierda San.
Incluso al sacarlo sintió aquel aroma y ser liberado de aquel caliente lugar fue en extremo placentero.
- Bien, aunque sabe que lo seguiremos haciendo así - Dijo mientras gateaba por aquella cama para acomodarse, el felino era precioso, Wooyoung jamás podría negarlo.
De pronto escucharon los sonoros lloriqueos de sus bebés.
San fue inmediatamente, empezó a mover su cuna, estos lo miraban y se tranquilizaban, los adoraba, crecían a su tiempo, emitían sonidos tan tiernos, ambos amaban a sus hijos demasiado.
- Me bañaré y los cuido amor - Dijo Wooyoung tras darle una suave nalgada que logró sonrojar en demasía a San.
Wooyoung rió, su híbrido era un encanto.
- Yeosangie quiere que vayamos a cenar - Soltó San.
Bien, Wooyoung sabía que estaba en severos problemas. Al menos se sentía mejor después de la llamada con Jungkook en la mañana, al parecer cuidaba bien de Taehyung, Wooyoung pronto procuraría que sacaran alguna ley de protección contra los híbridos, de hecho su tercer libro trataba el tema, no pararía hasta de una manera u otra llegar a un acuerdo para que dejaran la trata de estas criaturas.
Kyuhyun y Jinhwan se habían vuelto inseparables, él pequeño híbrido hablador contrastaba al calmado y frío Cho.
Las visitas a la casa de San se harían mucho más frecuentes, Jinhwan amaba a los pequeños, todo se sentía por fin en calma, aún debían hablar con Jongho y Yeosang de lo que dijo la especialista.
Pero para ser honestos, siempre pensaron que San no viviría más que unos cuantos años más, que fueran entre 20 y 25 no era una noticia tan mala. Claro que podía incrementar el número si tenían a aquel niño bailando y alimentándolo como siempre hizo Yeosang.
El amor que todos sentían por San era palpable, y este se sentía tremendamente querido, las cosas estarían siempre bien si tenía a su familia cerca, a aquellas personas que compartían el nombre y por supuesto su corazón.
A. F.