Alistaba las cosas de Wooyoung, ropa, sus medicinas, algunos juguetes para que el Omega se divierta.
Todo se encontraba listo, también alistó dulces, sabía cuanto le gustaba el chocolate a Wooyoung, por lo que también le guardo unos cuantos. Ahora mismo lo tenía descansando sobre su hombro. Estaban viendo tele en su cuarto tranquilos.
- Mi amor es hora de salir - Dijo dejando un corto beso en su cabeza.
-No - Soltó mirándolo directamente.
- Bebé, no podré cuidarte estos días - Dijo acariciando su rostro con dulzura - no podré contenerme...
- Quiero... Alfa... - Dijo con sus ojos critalizandose.
- Pero amor, estarás con Mingi y tus papás, te divertirás mucho - Dijo con una sonrisa.
- Alfa... Mghmm...
- Empezó a subirse sobre él.
- Bebé no hagas eso - Decía mordiéndose el labio, sentía el duro pene de Wooyoung sobre el suyo, no podía evitar excitarse.
Wooyoung empezaba a moverse suavemente, pronto dirigió stro hacia el cuello de San, dejando húmedos besos. San quería detenerlo...
- Wooyoung... Mghmm - Sintió unos juguetones dientes, mordía suavemente, empezaba a prenderse... De pronto sentía aquel húmedo líquido, Wooyoung siempre lubricaba de aquella manera con San. El olor lo empezaba a matar. Sentía las feromonas sexuales.
- Bebé deja de hacer eso, me volverás loco - Intento alejarse, pero no pudo hacer otra cosa que verlo cuando su Omega solito empezaba a desnudarse, era tan tierno por su torpeza al hacerlo y al mismo tiempo en extremo excitante.
Notó como el pene de Wooyoung tan rosado daba pequeños saltos por sus movimientos, aquellas heridas estaban cicatrizadas y el líquido no dejaba de caer por su dilatado ano. Sacudía su cabeza, tenía que concentrarse, no podía perder la cabeza.
- Sannie... Fóllame - Su voz sonaba a suplica, no lograba pensar bien.
No se suponía que algo así pasara.
San bajo sus pantalones y liberó su erección, Wooyoung se relamia los labios.
No tenía el control de su cuerpo. Wooyoung se le acercó y empezó a dar suaves lamidas por su pene.
-Mghmm... Woo... Aghmm...- Este chupaba con gusto. Se lo empezaba a meter en toda su boca. San se estaba dejando llevar, ahora por su cabeza solo pasaban imágenes de él penetrándolo, tenia que parar, podía lastimarlo.
Se alejó, como pudo, tomó el teléfono rápidamente. Le marcó a Mingi.
- Tienes que venir Mingi, yo... Perderé la cabeza, llévate mi auto y cuídenlo.
Evitaba mirar hacia donde estaba Wooyoung, sabía que aquella imagen lo tentaria de la peor forma. Colgó rápidamente, debía encerrarse en el baño...
- Vamos Sannie... Hazme el amor - Dijo de manera...
No podía ser cierto que escuchara aquel tono de voz, ¿acaso había oído mal?
Volteo... Ahí estaba la imagen más adorable y excitante del mundo, Wooyoung lo miraba con tanto deseo, esta posicionado apoyado en sus manos dejando a la vista su preciosa cintura y aquella blanquecina piel, el líquido blanco seguía cayendo por sus piernas. Invitaba con la mirada a San acercarse. Este estaba hipnotizado.
Wooyoung se recostó abriendo las piernas, le daba una vista espléndida.
San ya no tenía mucha voluntad, después de lo que le dijo era inevitable. Su pene empezaba a crecer de aquel tamaño, Wooyoung observaba aquello con ansias, quería tenerlo dentro de él.
- Precioso Omega - Se acercó a él con dulzura empezó a repartir besos, Wooyoung reía.
- Mi alfa - Decía juguetón mientras este pasaba su mano por todo su cuerpo.
- Omega bonito, mi Omega - Decía cerca de sus labios.
- Alfa... Alfa te extrañe - Dijo con los ojos cual cristales.
-Y yo a ti - Se acumulaban lágrimas en los ojos de San
- Te extrañe tanto.
- Alfa ama a Omega - Decía con esa hermosa sonrisa.
- Por supuesto que si Omega - Su alfa empezaba a besarlo con tanta dulzura, era cuidadoso... Incluso sus lobos podían sentir cuan dañado estaba el otro.
El alfa de San lo besaba cuidadosamente por todos lados pese a que su erección dolía de manera infernal.
Su alfa se controlaba para no dañar a su Omega... Empezó a bajar por su abdomen, llegando al erecto pene de Wooyoung, repartía suaves lamidas. Daba cortos besos, escuchaba los gemidos tan suaves de su Omega.
Besó sus muslos, nunca se había visto aquel tipo de actitudes durante un celo, lo normal era que el instinto ganará y que el alfa tomara al Omega sobretodo si este mismo era quien se lo pedía. San aún con aquella infernal erección besaba lentamente cada parte de su cuerpo como si este fuera a romperse.
Mingi entró por aquella puerta asustado de que San hubiese perdido el control. Se equivocaba, San literalmente besaba sus pies, notó que estaba en celo, no podía sorprenderse más con la actitud del alfa de San, este era en extremo delicado pese a su estado...
Se alejó lentamente, sabía que Wooyoung no estaba en peligro, sabía que San no le haría daño, se quedó en la sala, debía quedarse de todas formas por si pasaba algo. San subió nuevamente a sus labios, uniéndolos en un suave beso.
Wooyoung Gemía al sentir la enorme erección de San sobre él.
- Alfa... Métela - Dijo con una voz muy excitada. San tomó su adolorido pene y empezó a introducirlo, lo hacia lentamente, se fijaba en las expresiones de Wooyoung.
Notó que este solo tenía su rostro lleno de placer. Empezó a moverse lentamente mientras repartía besos por el rostro de Wooyoung.
- Mi Omega... Quédate conmigo - Decía mirándolo a los ojos.
- Alfa... Mghmm... - Gemia feliz, pasaba su mano por el abdomen de San mientras mordía su labio inferior, este lo embestía con sumo cuidado.
Alfa y Omega perdidamente enamorados el uno del otro. El alfa lo hacía sentir amado, mimado y seguro.
El Omega empezaba a corresponder, todo era tan delicioso. El alfa no anudó dentro, quitó su pene, el Omega no dejaba de verlo como perdido.
Parecía no poder prestarle atención por más tiempo...
El alfa estaba dolido, incluso este entendía cuan destruido estaba su precioso Omega. Tomó a Wooyoung y lo coloco entre sus brazos de manera protectora, daba besos por todos lados. Este por momentos le hacía caso y en otros sólo miraba a la nada.
- Alfa va a cuidar Omega bonito - Decía intentando que lo viera a los ojos. Este lo hacía pero parecía no entender todo lo que le decía. Continuó con las caricias.
Así se quedaron por horas, el alfa no dejaba de expresarle su amor y a veces su Omega respondía feliz y a veces parecía simplemente en su mundo. Durmieron juntos Mingi subió comida llegando la noche.
Principalmente pan y algo de chocolate. Abrió la puerta con cuidado, Wooyoung estaba completamente dormido en los brazos de San, el alfa lo contemplaba con tanta adoración. Miraba como besaba su rostro con extrema dulzura...
Definitivamente San era el indicado para Wooyoung, no imaginaba a otro alfa que pudiera tratar a su hermano así, sobretodo en su celo.
Se hacía más tarde, el reloj marcaba las doce en punto, el alfa besaba el cuello de Wooyoung y daba algunas lamidas por la marca, este daba cortas risas.
- Te amo San...
Escuchó de repente, aquella voz...
- También te amo Wooyoung....