Se encontraba tras aquella puerta, su corazón latía rápidamente, no quería tocar, sabía que debía hacerlo, tocó el timbre, volvió su mano a su bolsillo, esperaba calmado exteriormente cus do por dentro todo era difícil de asimilar.
Escuchó que alguien se acercaba, suspiró, la angustia lo mataba.
- Oh Maestro, no lo esperábamos- Salió Yeosang.
- Buenos días -
San escuchó aquella voz que lo congeló terriblemente, no sabia que hacer, no quería ocultarse en su cuarto, debía estar ahí.
Salió con mucho miedo, vió como Wooyoung era invitado a adentrarse en la casa, tomó asiento, lo miraba nervioso, Wooyoung le dedicó una sonrisa, no era como las anteriores, algo era diferente, lo pudo notar, tenía miedo, pese a estar asustado estaba ahí, San sintió que no podría ver aquello.
Jongho salió a saludarlo también, San al verlo sintió pánico, sabía que Jongho podía ser realmente agresivo, no quería que le hiciera nada a Wooyoung.
- Creo que hay muchas cosas que les tengo que decir - Soltó cuando ambos estaban sentados al frente, San se acercaba lentamente - Debería quizás empezar por disculparme.
- ¿Disculparse? - Dijo Yeosang.
- Siento que traicioné su confianza, hice algo de lo que - suspiró - realmente no me arrepiento - San sintió que todo iba a terminar muy mal, Wooyoung sonaba totalmente honesto, era demasiado respetuoso al hablar, se sujeto del mueble atrás de Jongho y Yeosang, lo observaba de atrás. Su corazoncito no podía soportarlo, sus ojos empezaban a cristalizarse.
- ¿De qué manera podría? - Soltó Jongho enderezándose.
- Yo... Yo seduje al maestro - soltó San de repente - Yo lo perseguí, lo acosé por mucho tiempo y... Él no tiene la culpa de nada, lo juro - Soltaba ahora llorando.
Wooyoung frunció el ceño.
- Choi San ¿De qué estás hablando? - Jongho se paró muy molesto - Usted, ¿Que hizo? - Se dirigía a Wooyoung está vez, quien se levantó, mantenía la calma, no se suponía que San dijera todo eso.
- Todo pasó de repente y terminé - Hizo una pequeña pausa, sabía que sería un detonante - Terminé enamorándome de él, al principio pensé en renunciar e irme - Soltó con franqueza, Yeosang se paró de inmediato, la cara de Jongho era una de molestia.
- San, ve a tu cuarto - Soltó Jongho irritado, Wooyoung sólo lo observó como suplicándole con la mirada que hiciera caso, San se asustó, lentamente retrocedió y se adentró en su habitación, continuó escuchando tras la puerta.
- Acepté mi enamoramiento por él, fui culpable de muchas cosas y - les dirigió la mirada para encontrarse con la molesta de Jongho - por supuesto que me haré responsable por todos los daños que pueda haber, San y yo...
- Oh por dios - dijo Yeosang asustado - No me diga que hicieron cosas de ese tipo.
La expresión de Jongho generaría pánico en cualquiera, una mirada penetrante, los puños que hasta parecían temblar, Wooyoung podía entender lo que venía, claro que sí.
- Él - su corazón latía rápidamente - está esperando hijos míos - No pasó casi nada de tiempo para recibir el primer golpe en el rostro.
San automáticamente cayó al piso cuando escuchó aquello, sabía que Jongho podía ser demasiado agresivo pero también sabía que Wooyoung no pondría ninguna resistencia, salió de inmediato encontrando algo que no le gustó, este lo seguía golpeando, Yeosang intentaba detenerlo, se asustó y fue corriendo hacia él, la imagen pasaba en cámara lenta para San.
Empezaba a temblar por el nerviosismo y las lágrimas no dejaban de caer por su rostro, Jongho se detuvo y le dirigió una dura mirada.
- Ve a tu cuarto - Dijo con impotencia.
Yeonsang estaba totalmente sorprendido, Wooyoung se levantaba cómo podía, el odio se formaba, que hubiese abusado así de su confianza, que los metiese en esa clase de problemas.
- Usted no va a tener hijos con nadie, San jamás va a tener a sus hijos, y mañana mismo iré a que lo despidan.
- Yo... Renuncié - Dijo cuando logró acomodarse bien - No pueden simplemente hacer que él aborte, San...
- Si no lo hace va a morir - Dijo Yeosang está vez con mucha rabia - Lárguese.
San se asustó mucho, ¿Cómo que no los tendría? Él no podía dejar que nada le pase a sus bebés, entraba en pánico, miraba su abdomen, amaba desde ya a esos pequeños y porsupuesto que no dejaria que nadie los toque, claro que no podía pensar más allá, era sólo un niño, un niño lleno de angustia y genéticamente modificado para querer cuidar de sus bebés con su vida.
- No ... Nadie los va a tocar - Miró por aquella ventana, su cabeza estaba nublada, sabía toda la situación de afuera, probablemente ni bien terminaran de pelear lo llevarían a abortar, no lo permitiría.
No lo pensó dos veces, salió por aquella ventana, su carita estaba llena de lágrimas y tocaba su abdomen, con astucia bajaba, agradecía sus habilidades felinas en aquel momento, no llevó nada, no pensó absolutamente en su situación, ni siquiera sabía a dónde ir.
Caminó por un parque que estaba muy cerca de su casa, su cabeza estaba repleta de Wooyoung y como estaría, sus manos temblaban demasiado, se sentía agitado. Decidió irse lejos, no quería verlos, no quería nada.
Seis horas pasaron con rapidez, seguía caminado, la noche se venía encima, por un momento pensó en ir a la casa de uno de sus amigos y de hecho intentó dar con ellas pero realmente no se acordaba por dónde eran, su apariencia llamaba demasiado la atención, odiaba las miradas que la gente le estaba dirigiendo, su colita y orejas estaban agachadas junto a una mirada llena de pena. No entendía el infierno que ae había armado hace tan sólo unas horas.
Se sentó en un pequeño banco, un chico de oscuros cabellos y mirada dulce se sentó a su lado.
- ¿Porqué estás llorando? - Dijo inocentemente - ¿Porqué tienes cola? - Dijo sorprendido.
San no sabia que responderle, Realmente no quería hablar de nada.
- No importa - Soltó dirigiendo su vista hacia otro lado.
- ¿Necesitas ayuda?- Dijo preocupado - Le diré a mi madre.
San sólo lo observó sin expresión cuando este llamaba a su mamá, esta se quedó perpleja al verlo, sabía de aquellos híbridos pero nunca en su vida había visto uno, su hijo realmente parecía cautivado por él, San los observaba con desconfianza.
- ¿Tienes a dónde ir? - Dijo sentandose a su lado.
San sólo negó con la cabeza, sentía miedo, pero realmente agradecía que fuera ella quien se le acercara, muchos tipos lo observaban hace ya un rato y sus intenciones no parecían nada buenas.
- Ven conmigo - Le dijo parándose, Jungkook estaba con una enorme sonrisa, quería tocar sus orejitas, la señora caminaba por delante, San sólo los siguió, una extraña incomodidad se formaba en su estómago, no demoraron mucho en llegar a una casa no muy cuidada por fuera, se adentraron, todo estaba ordenado y limpio, el chico se le quedó viendo por mucho tiempo.
- Puedes quedarte aquí - Le dijo en un tono neutro - Pero tendrás que trabajar y ayudarme - San la miraba con algo de miedo.
- Yo, yo ... Estoy, estoy.... Tendré hijos en unos meses - No sabía si aquella mujer querría seguirlo ayudando después de decirle aquello.
Esta se quitaba el abrigo mientras aún su mirada era fría.
- Bien, pues supongo que necesitaremos aún más ayuda - aquel niño que no era por mucho menor que San escuchó aquello sorprendido, ¿Cómo un niño podía estar embarazado? - Ven conmigo, por hoy puedes dormir con Jungkook.
- E-está Bien- Por más que quisiera irse se ponía a pensar en lo que pasaría, sólo tenía en mente a sus bebés, bien, aquella señora no haría que los aborte, eso era lo importante, continuaba tendiendole mucho miedo pero al menos tenía dónde dormir ahora.
Jungkook le prestó una pijama para que se pusiera tras bañarse.
- Te ves muy lindo con esa ropa - Dijo cuando este se puso sus shorts y un polo que le quedaba grande.
San ignoró aquel comentario, su cabecita no dejaba de torturarlo, nuevamente sentía sus ojitos llenarse de lágrimas, quería que Yeosang le cantará y le diera leche como lo hacía siempre, quería ver la sonrisa protectora de Jongho y porsupuesto que quería ver a Wooyoung, decirle que lo amaba tanto por haber ido a enfrentar la situación, quería tantas cosas.
Se acostó a lado suyo, se volteo mirando hacia la pared, no quería pensar en nada más.
- No llores - escuchó la dulce voz de aquel Jungkook - Puedes contarme que sucede, prometo no decir nada.
Jungkook lo observaba con mucha tristeza, el cuerpo de aquel niño era tan dulce y chiquito. Se preguntaba cómo era que su madre por primera vez aceptó uno pedido suyo, no era de tener buen genio y se la pasaba malhumorada por el dinero la mayoría del tiempo, su padre los abandonó hace demasiado ya.
Estaba feliz, de sólo ver a San sintió mucha ternura.
- No importa - Soltó San - No es algo que importe realmente ahora.
A la mañana siguiente ambos despertaron temprano, Jungkook se alistaba para ir a la escuela, San continuaba sentado en su cama.
- Ven conmigo - Le sonrió dulcemente, San asintió e hizo caso, ambos bajaron, aquella mujer ya estaba allí.
Tomaron desayuno en silencio, San sólo pretendía ser respetuoso y calmado.
- Debes cumplir con la limpieza de este lugar, Jungkook te explicará en la tarde como me gusta que todo esté ordenado, por ahora puedes descansar si deseas, no suelo estar mucho por aquí pero me gusta llegar y ver todo bien, usualmente Jungkook cocina para él pero serás tú desde ahora quien lo haga para que pueda cumplir con sus tareas de la escuela - Dijo seria.
San sólo asintió levemente.