San se volvía cada vez más frío, mantenía las cosas en orden en su cabeza, ahora era tan diferente, podía manipular las cosas para su favor.
- Vamos Señor, nos divertiremos más tarde - Decía coquetamente sobre este - Solo quiero salir un rato.
- Bien Sannie - Decía este acariciando su rostro, estaba tan perdido por aquel ángel.
San tomó todas sus cosas, se dirigía rápidamente a la casa de Wooyoung, debía salir de inmediato.
Se adentró, este estaba en la sala, estaba mucho mejor, pese a eso no estaba del todo estable, le asustó demasiado ver aquella mirada un tanto perdida, sabía que su mente debía estar fatigada de haber pasado por tanto.
- Ya llegué Woo - Decía con una sonrisa, se subió sobre sus piernas y lo abrazó.
Wooyoung lo apretó a su cuerpo, no le importaba que algunas heridas todavía no habían cicatrizado.
- Sannie - Se hundía en el cuello de su hermoso ángel.
- Vine para ver cómo estabas - Dijo ahora levantando su polo, sonrió al ver que si había limpiado y curado bien las heridas.
- Te traje algo de comida - Dijo dirigiéndose a su mochila, no había cenado la noche anterior, se lo guardo, sabía que Wooyoung no podría cocinarse, y él tenía muchas cosas por hacer.
- Mi niño hermoso, eres tan atento - Decía Wooyoung con cariño, se dirigió a sus labios, plantaba un dulce beso, pensaba en lo mucho que lo amaba.
- Debo irme Woo, te calentaré esto antes, volveré en la noche -
- Mi amor, ten mucho cuidado por favor - Decía tocando su rostro.
- No te preocupes por mi, ya te dije que no puede pasarme nada, ahora sí, toma una ducha y - Se acercó a sus labios - Quiero que me hagas el amor cuando venga Woo.
- Te lo haré San, muero por tenerte ahora - Decía tomando su quijada.
- Bien Woo - Dijo antes de dirigirse a la cocina para poder calentarle su comida.
Una vez que lo atendió tomó sus cosas y se fue, nunca sería fácil, pero debía hacerlo.
- Hola - Decía con una dulce voz.
- Hey niño ¿De dónde saliste? - Decía un señor robusto de polo negro y cara llena de cortes
-Me perdí - decía calmado - ¿Puedo pasar?
- Adentro solo hay modelos niño - Decía rudamente - No puedes entrar, busca un...
- Oh hola bebé - Una chica de rubios cabellos que estaba por entrar por aquella puerta lo saludo, le pareció tan dulce su aspecto.
- Hola, yo... Me perdí, tengo mucha hambre y pensé que aqui me podían ayudar.
- ¿Que clase de padres te traería aqui? - Dijo preocupada - Ven conmigo.
Se adentraron, muchas mujeres se vestían de manera provocativa, San las observaba fríamente y buscaba a la persona correcta.
Aquella chica le dió algunos dulces.
- Debo salir en un rato, quédate aqui y luego te llevaré con tus padres
- Bien noona - Le dirigió una dulce sonrisa.
Buscaba entre todas las personas, de pronto la vio, llevaba un vestido rojo pegado. Una cara de pocos amigos
- Hola - Dijo sonriendole.
- ¿Que hace un niño aquí? - Dijo entre sorprendida e irritada. San la observaba, sabía que no sería fácil llevársela de ese lugar - Mocoso este no es lugar para ti...
- Lo siento noona, mi hermano debe estar preocupado, me dejó por aquí, se suponía que no debía moverme pero vi algo que me llamó la atención cerca de aquí y vine.
-¿quién diablos es tu hermano?
- Su nombre es Wooyoung, creo que acá tengo una foto de él.
Había tomado una foto de Wooyoung, la había encontrado en su ropero.
En esta Wooyoung llevaba el cabello hacia atrás una casaca de cuero un polo blanco que resaltaba los pectorales de Wooyoung. Sabía cuan atractivo se miraba en esa foto y tenía que buscar la manera de manipular la situación con aquello.
- Hummm - Dijo con una sonrisa.
- Tú hermano es lindo - Dijo sonriendo.
- Podría presentartelo, Hyung es una persona increíble - Dijo emocionado.
- Sería bueno, acá solo hay puro viejo asqueroso - Dijo irritada.
- ¿Me ayudarás noona? - Dijo sonriendole.
- Deja que me cambié y te llevaré - Dijo con una sonrisa.
Así lo hicieron, se fueron con dirección a aquella casa.
- Vaya niño, vives bastante lejos - Decía al salir del auto.
Tocó la puerta, Wooyoung abrió sorprendido.
- ¿Hola? -
- Hola, traje a tu hermanito - Dijo con una sonrisa falsa. Aquella mujer de un genio endemoniado actuaba tan dulce.
- Muchas gracias dulzura - Le sonrió.
- No parecías preocupado por él - Dijo con una sonrisa.
- No lo estaba - Dijo seco, le sonrió
San se adentro, blanqueo los ojos.
- Podrías cenar con nosotros linda - dijo sonriéndole.
- Bien - Dijo adentrandose, le agrado Wooyoung al instante, tan despreocupado, atractivo, no le importaba que, hace mucho que no tenía relaciones con alguien bien parecido, el dinero solo venía de personas de aspecto desagradable, no desaprovecharía nunca una oportunidad así, le dirigió una coqueta sonrisa.
San suspiró fuertemente.
Un fuerte golpe fue a dar a su cabeza.
- Estúpida - Soltó San, Wooyoung se quedó perplejo - Hacen todo esto más fácil.
La chica estaba en el piso, San no pudo contenerse más, había tomado una de las piedras de afuera.
- Mi amor, te necesito - Dijo acercándose a él.
- Debo terminar con esto Woo - Dijo serio. Se acercó a él - Pero a penas lo haga, subiré y usaré lo que quieras, quiero que me cojas duro.
San metía sus manos bajo la ropa de Wooyoung.
- Vamos Sannie, la tengo dura por ti - Dijo tomando su mano y poniéndola en su erección.
San se mordió el labio, lo deseaba tanto.
- Desnúdate para mi amor -
San no pudo con aquello, una a una quitaba sus prendas. Wooyoung libero su erección, lo necesitaba. Lo cargo y lo llevó al mueble.
Wooyoung lo posiciono, San se apoyaba en la cabecera del sillón, Wooyoung dirigió su rostro a su trasero, fuertes lamidas se hacían presentes.
San apretaba fuertemente.
- Mghmm... Wooyoung... - Decía sonriendo, esas manos apretaban fuertemente su piel.
Wooyoung empezó a dar nalgadas por aquella piel. Amaba ese cuerpo, no lo hacían hace tanto. Empezó a besar por toda su espalda, sus manos no paraban, sentía esa piel tan suave. Se arqueaba de manera deliciosa.
Wooyoung empezó a prepararlo, quería hacérselo toda la noche, pero tiempo era lo que menos tenían.
- Métela Wooyoung, lo quiero, quiero tu pene dentro - Dijo con mucho deseo en su voz.
Tal como le dijo obedeció, metía su pene en aquellas estrechas paredes.
- Wooyoung, muevete ... Quiero que duela Woo - Decía apretando fuertemente la tela del sillón.
Wooyoung sonrió, ¿En qué punto San había adoptado comportamientos masoquistas? ¿Porque parecía ahora disfrutar todo cuándo de alguna manera Wooyoung se ponía más agresivo?
Empezó a embestir frenéticamente, San parecía disfrutar tanto el dolor.
- Si...Aghmmm - Gemia fuertemente, Wooyoung lo tomó del cuello, empezó a ahorcarlo San pelliscaba su brazo, Wooyoung sabía hasta que punto ejercer presión. No podía evitarlo, también a él le gustaba de esa forma.
Lo soltó, San empezó a toser, no importaba nada, seguía embistiendo frenéticamente. Una nalgada tras otra, la piel de San estaba tan roja, San sentía que no podía más, amaba estar así...
Se corrió, Gemia el nombre de Wooyoung fuertemente, deseaba aquello más que nada.
- Woo... Aghmm... Sigue - Decía al sentir las manos de Wooyoung sujetarse fuertemente de sus caderas.
Empezó el mismo a mover sus pequeñas caderas, Wooyoung se detuvo, San se movía ahora embistiéndose solo, era tan sensual ver a su niño moverse de aquella manera.
Sentía su cabeza doler terriblemente, se preguntaba que acababa de pasar, ¿Por qué perdió la razón?
Observó detenidamente el panorama, San y Wooyoung cogían, observaba todo.
Se sintió tan asustada al ver cómo Wooyoung tomó a San fuertemente del cabello, presenciaba algo asqueroso, pero poco le importaba ahora, su cabeza dolía de manera infernal, sentía que no podía pararse, debía salir de allí, estaba condenadamente cerca de la puerta.
Dirigió nuevamente la mirada hacia ambos, mala idea...
San notó que estaba consiente, le dirigió una sonrisa. Sabía que en ese estado no iría a ningún lado.
Wooyoung quitó su pene, San en automático se acomodo en el piso, quería tener su semen.
- Vamos Woo - Decía excitado - Dámelo.
Esto solo lo excito más, el semen caía por aquel rostro, San tragaba todo.
- San - Decía Wooyoung al terminar, estaba volviéndose todo más turbio, empezaba a sentir placer de saber que San optaba otras actitudes, era muy atrevido ahora, dejaba aquella inocencia y era él mismo quien parecía manejar la situación.
- Debo encargarme - Dijo tras un suspiro - Trataré de volver mañana Woo, quiero que hagamos más cosas.
- San, creo que ya estoy bien. Puedes dejarla aquí e irte, no creo que debas quedarte más, tu señor se dará cuenta.
Wooyoung se sentía mucho mejor, sabía lo difícil que era mantener la cordura después de todo lo que tenía que pasar. San había sido muy atento con él.
- No lo creo Woo - Dijo tomando su ropa - debo terminar con lo que empecé.
- San, ven aquí - Dijo sentandose en el sillón.
Este le obedeció de inmediato, Wooyoung lucía tan serio.
- Admito que estos días no estuve muy consciente de todo, las cosas se volvieron terribles con el tiempo - Suspiro - San, no quiero que seas tú quien cambie por esto.
- Wooyoung - Dijo acercándose a él - No creo que sean las misiones las que me estén cambiando, creo honestamente - Se abrazó a él - qué pase por mucho antes, él me vuelve así, vivo con alguien que solo me ve como un juguete sexual, Seonghwa era igual, siempre queriendo que lo toque, o queriendo desnudarme, para mí padre no fui más que ... - Sus ojos se cristalizaban - su puta, recuerdo todo Wooyoung, como me hablaba, cada palabra, nunca nadie me trató bien sin dobles intenciones.
- San - Wooyoung sentía mucha pena, era lastimoso escuchar a San hablar ahora.
- Parecía no ser más que un inútil, sin propósito, nadie nunca me hablaba sin segundas intenciones - La mirada tan apagada de San lo lastimaba - Ese día, cuando te hablé, me encontraba destruido, por momentos me sentía morir, no sabia a que venía, mis únicos recuerdos estaban borrados y era para bien, Taeyong decía amarme, pero ... Me tocaba y me resultaba repulsivo, nunca decía nada Wooyoung, él hacia cosas tan desagradables - Caían lágrimas de aquellos preciosos ojos, Wooyoung sentía un nudo en la garganta - Pensé que era mi amigo, quería permitirle eso porque... No tenía a nadie más - Limpiaba las lágrimas de su rostro - Tú ... Tú te preocupabas tanto por mi, cuando besaste mi mano, cuando me enseñaste a leer, a cocinar, a pintar, la manera tan cariñosa de tratarme, todas las cosas tan lindas que me decías Woo, jamás nadie me habia dicho tales cosas, tú no me viste solo como un cualquiera, tienes que entender - Respiro profundo - que fuiste el primero para mí en muchas cosas, puede que haya pasado por muchas cosas, pero las únicas que cuento son las que pasé contigo, quiero que sepas, que lo único que quiero es estar contigo, todo lo que has hecho por mi, lo haces por amor... Te amo Wooyoung, y por primera vez puedo estar seguro de que alguien me ama de la misma forma.
- San - Limpió sus lágrimas - Tú lo eres todo para mí, no quiero que vuelvas a dudar de lo que vales, mi amor, no existe un ser más perfecto, no hay nada que no haría por pasar todo mi tiempo contigo. Te trataré siempre como el príncipe que eres, podrás terminar como mi esclavo, pero seré yo quien esté a tus pies San.
San siempre se sentiría débil frente a Wooyoung, lo tenía tan encantado en cada palabra.
- No habrá nada que nos separé Wooyoung, todos se pueden al infierno por mi, sólo te necesito a tí - dijo sentandose encima suyo - Si tú me amas, a mí no me importará nadie más.
San llegaba a tener tales cambios, era tan determinado, Wooyoung sentía que todo el mundo parecía estar en su contra, odiaba que San incluso ahora seguía siendo utilizado. Las cosas no serían así por mucho, ya no tenían paciencia, ambos empezaban a odiar cada obstáculo, uno tras otro, San se volvía frío y determinado y Wooyoung perdía la paciencia, pese a eso no le temía al dolor, tenía un único objetivo, no descansaría hasta lograrlo.