- ¿Cómo le fue a mi bebé? - San se fue corriendo a los brazos de Yeosang rápidamente.
- Fue genial, el maestro de ciencia respondió mi duda y, y, y -Bien San emocionado era bastante adorable - nos enseñó muchas cosas, sobre la evolución y dijo que hay unas cositas chiquitas llamados átomos y...
Yeosang lo escuchaba feliz, nunca lo había visto así de alegre.
- Vamos a comer chicos - Dijo Jongho quien estaba sirviendo la comida.
- Hey, en la mesa me podrás contar todo lo que te enseñaron ¿Bien? - Dijo Yeosang dándole la mano. San caminaba con una sonrisa, pensaba aún en aquel maestro.
Jongho estaba tan emocionado de ver a San tan feliz, jugaron un rato los tres en la sala, por ser primer día no tenía tareas, unas horas más tarde tras tomar de su leche y algunas galletas que Yeosang le preparo a San con mucho cariño este terminó dormido, aquel peluche café que tenía desde que llegó a esa casa era abrazado con fuerza por San, muchos arañazos tenía este, este tenía el olor de su hogar y se sentía tan bien.
Jongho sonrió al verlo tan alegre, su Sannie podía llevar ahora una vida normal.
- Dormiré aquí amor - Dijo sonriendo Yeosang - le prepararé algo especial mañana para que se lleve a la escuela. A parte es tu día libre y será mejor que duermas un poco más, entro a trabajar tarde así que yo lo puedo llevar.
- Eres el mejor Sangie - Decía Jongho haciendo un puchero, cosa extraña de ver a alguien que lucía tan rudo la mayoría del tiempo.
Ambos se dirigieron a su habitación, Yeosang pensaba seriamente en mudarse con ambos, sabía que con él podrían mantener más ordenado el lugar, ambos chicos podían hacer un desastre de aquel departamento.
La mañana llegó, San ya tenía toda su ropa puesta, Yeosang le preparaba Waffles delicioso, también hizo algunos para su escuela. San lo abrazó, aquellos hermosos ronroneos salían de manera involuntaria, Yeosang amaba cuando San hacia esos ruiditos.
Ambos entraban por aquella puerta Yeosang le dió un corto beso en la frente antes de dirigirse a su trabajo. San caminaba lento por la escuela, buscaría a Mingi.
Miraba hacia todos lados, no encontró a Mingi pero vaya que vio algo que le gustó muchísimo, Wooyoung reía, era una risa hermosa, llevaba una camina blanca como el día anterior, esta vez no tenía el blazer puesto, algo que con lo que quedó perplejo, estaba usando lentes, sus mangas estaban remangadas, sus manos estaban en los bolsillos, notó que sus brazos llevaban salidas las venas, no podía dejar de verlo, de repente Wooyoung le dirigió la mirada, no pudo evitar querer huir, se había sumido tanto en sus pensamientos, intentó ver hacia otro lado, Wooyoung sonrió, era cierto, era tremendamente adorable.
Las clases continuaban, estaba ansioso por su clase con aquel maestro, está vez le tocaba a última hora. Sonrió al verlo entrar, este llevaba un café, se sentó tranquilamente y empezó a llamar la lista.
- ¿Porqué tu colita se levanta así? Ayer paso lo mismo en la clase del ...
- No es nada - Dijo tomando esta con su mano, Mingi sonrió, San parecía querer ocultar algo.
Wooyoung explicaba muchas cosas al frente, hablaba del sistema solar.
- ¿Ustedes creen que si estamos en el espacio si yo aplaudo, escucharían el sonido que hice? - Muchos niños dudaban, ya no sabían que esperar de respuesta, hasta ahora Wooyoung siempre los sorprendía con alguna explicación.
- Si - Respondieron muchos, San se mantuvo en silencio.
- La respuesta es no, el sonido necesita transmitirse por un medio , ya sea aire o agua - Camina por los asientos, San sentía su corazón explotar cuando Wooyoung pasaba por su costado, su colita lo empezaba a delatar, aquellas orejitas empezaban a moverse, Wooyoung notó aquello extrañado.
- Aquí en la tierra el medio es el aire, incluso mediante el agua, pero en el espacio no hay nada - Sonrió - Así que si no tuvieran un casco que los llene de oxígeno morirían - Todos los niños se sorprendieron, San entre estos.
Wooyoung continuaba explicando su clase muy animado, San no podía entender que le pasaba, Wooyoung se le hacía realmente diferente, sus orejas y cola se descontrolaban. Se apoyo en la mesa tranquilamente aún observandolo. Era muy apasionado al explicar, San sonreía, no podía evitarlo, escuchar su voz así era para él tan tranquilizante.
La clase terminó, Wooyoung se despedía de todos con una sonrisa, San y Mingi salían al último, Wooyoung pudo observar de cerca aquella colita cuando San pasó por su costado, era increíble para él ver algo así, San le sonrió tímidamente antes de retirarse por aquella puerta.
- ¿Acaso te gusta? - Mingi no tardó en notarlo.
- ¿Qué es eso? - Dijo San seco.
- Ya sabes, cuando ... Mmm... Cuando sientes cosas en tu estómago y quieres besarlo y hacer esas cosas cursis.
- ¿Qué? ¿Yo? ¿Besarlo? ¿Cómo Yeosang y Jongho? - Dijo frunciendo el ceño - No, claro que no.
- Hummm bueno, si tú dices, solo pienso que la manera en que lo miras no es normal.
- En caso ... En caso de que si - Dijo nerviosamente caminando a paso lento - ¿Qué debería hacer? -
- Hummm - Dijo Mingi pensativo - Mi papá le da regalos a mi mami, ya sabes, peluches, chocolates y esas cosas, mi mami dice que eso la enamora, quizás podrías hacer eso.
Mingi le daba una idea cuyo resultado vendría a ser muchos problemas para Wooyoung.
- ¿Y si no le gusta?
- Son regalos - Dijo encogiéndose de hombros - a todos le gustan.
San pensaba en todos los regalos que había recibido de Yeosang y Jongho, bien, era cierto.
- No me gusta - Dijo serio con aquel tono de molestia.- Sólo preguntaba.
- Como digas Sannie - Rió Mingi suavemente.
Empezaban a pasar los días, San, continuaba notando lo hermoso que era aquel maestro, quizás era cierto, quizás le gustaba un poquito.
Yeosang se quedaba más seguido en casa.
- yo también quiero hacer unas galletas - Dijo seguro.
- Bien, las prepararemos juntos entonces - Yeosang lo ayudaba, San les daba una linda forma, procuraba que se parecieran a aquel peluche que quería tanto, él amaba mucho a su peluche, porsupuesto que a su maestro le gustarían.
Yeosang sonrió al ver que San guardaba sus galletitas en su mochila, al día siguiente comería mucho, eso era lo que pensaba.
Nuevamente aquellas clases empezaban, Wooyoung estaba de muy buen humor, toda la clase terminó bien, su horario terminaba justo a la hora de receso, San sentía que moriría. No podía, se arrepintió al solo ver esos ojos.
Su colita subía y bajaba de acuerdo a sus emociones, Wooyoung notó aquello, se preocupó un poco. Todos salían de la clase.
- San - Dijo sacándolo de su ensoñación - Quédate un momento.
San sintió sus manitos sudar, sus orejitas y cola no tenían control. Mingi le sonrió.
- Te espero afuerita - Dijo antes de salir divertido.
- Hey - Dijo cuando este se acercó con una pequeña bolsita en la mano - ¿Está todo bien? Te noto algo intranquilo.
- Yo... Yo hice esto ... Lo hice - Sentia que se atoraria con su propia saliva en algún momento - Son para usted - Soltó por fin.
Wooyoung se sorprendió mucho, unas pequeñas galletitas cuya forma era indescriptible, sonrió, sus mejillas estaban completamente rojas y su colita no dejaba de moverse Intranquila.
- Esto es muy lindo - Dijo sonriendo - Gracias San.
San desviaba la mirada, realmente debía gustarle, sino no había otra explicación para sentirse así.
- Yo... Ya me voy - Dijo saliendo rápidamente.
Wooyoung solo sonrió, miraba aquellas galletitas, bien, podía comer tranquilo, las sacó de su empaque, se metió un poco a la boca, sacaba su café, las galletas sabían realmente bien.
Una vez que terminó de comer se levantó, le pareció un lindo detalle, salió del lugar, llevaba su maletín, camino calmadamente, miraba como aquel niño comía unas galletas cuya forma si estaba definida, esos significaba que las suyas quizás las había hecho San, eso era muy tierno, realmente debía tener respeto y afecto por él, le encantó aquello.
- Le di galletas - Dijo de repente.
Inmediatamente todos empezaron a molestarlo de manera amigable.
- Eso es lindo Sannie - Seonghwa lo abrazó - Aunque debes tener cuidado, es un maestro, no deberías coquetearle, o bueno no hacerlo evidente.
- ¿Porqué no? Él me gusta - Dijo seguro muestras le daba una pequeña mordida a su galleta.
- Está mal visto Sannie - Respondió Mingi - Es mucho mayor que tú y bueno no sabemos nada de su vida, podría tener novia, o incluso hijos.
- Mejor que sea algo pasajero Sannie - Sonrió Yunho - ya sabes que quede ahí, sólo no te enamores.
- Pero ... En serio me gusta - Decía inocentemente.
- A penas vamos unos días con él - Dijo dando una mordida a su pan Mingi - Quizás durante los exámenes te deje de gustar - Dijo bromista.
San frunció el ceño, no entendía, ¿Porqué no podía ser más sencillo? Aunque si lo pensaba bien, ni siquiera él mismo sabía que quería de aquel atractivo maestro, quizás era cierto y sólo era la emoción. Podía confundir que le gustara con la admiración que sentía por él.
Decidió no arriesgarse más, primero debía pensar bien en lo que sentía.
Wooyoung observaba de reojo a San los siguientes días, este parecía un poco ido, dejaba de hacer preguntas y parecía no poder concentrarse, se preocupó un poco.
- San, por favor hablemos terminando la clase - Le dijo con dulzura, aquel niño sólo asintió.
Una vez que todos se fueron Wooyoung se dirigió al asiento de San, tomó sitio al frente.
- ¿Está todo bien? - Dijo con calma - Te noto muy distraído hace unos días.
- Ammm si - Decía nervioso.
- Por cierto, olvidé agradecerte por las galletas, estaban realmente deliciosas.
San sentía un calor en su estómago.
- Gracias - Sonrió.
- Ahora si, dime qué pasa Sannie - San se sintió muy nervioso, sonó muy lindo que lo llamara así.
- Yo, profesor usted - Sus ojitos se enrojecían y sus orejitas se caían. Aquella colita que hasta hace unos segundos permanecía inquieta estaba agachada.
- San - Tomó su rostro, se preocupó demasiado.
- Discúlpeme - Dijo, Wooyoung sentía morir, era tan tierno, sus mejillas estaban tan rojas y sus ojos cristalizados.
- Está bien, no tienes que decir nada Sannie - Dijo acariciando suavemente su rostro con su pulgar, su piel era increíblemente suave.
San solo asintió, sentir a Wooyoung tan cerca era hermoso, podía ver sus facciones de cerca, podía notar aquel lunar en su labio inferior.
Para San todo se detenía, pensaba en que realmente aquello no era normal, los anteriores días se la había pasado pensando sólo en él.
- ¿Qué ... Qué se siente enamorarse?- Pregunto cuando este aún sujetaba su rostro de manera dulce.
- Oh, ya veo - Dijo sonriendo - Entonces te enamoraste de alguien.
San afirmó con la cabeza, Wooyoung se enterneció pensó que quizás sería uno de los niños con los que salía normalmente.
- Es normal que te enamores de alguien Sannie - Dijo calmádamente - No te asustes, son sentimientos por los que todos pasamos.
- ¿Está bien si quiero estar con esa persona? Yo... En verdad quiero que también sienta... Que sienta igual - Decía con aquella mirada, San se desesperaba, se daba cuenta que empezaba a perder la cabeza por Wooyoung.
- Sannie - Dijo sobando su cabeza de manera dulce - Eres demasiado lindo, estoy seguro que cualquier persona se enamoraría de ti.
Wooyoung no mentía, el aspecto de San realmente era un deleite y aquella actitud tan linda, cada cosa que hacia, lo curioso que era, obviamente podía hacer a cualquiera enamorarse.
- Entonces intentaré enamorarlo - decía seguro, Wooyoung sólo rió, no se imaginaba lo que implicaba aquellas palabras. No sabia que lo que estaba haciendo era darle esperanzas a aquel niño.
- Sannie - Sonrió, un suave golpecito con un dedo fue a dar en la pequeña nariz de San - Pon atención en clases, está bien que te enamores pero no por eso debes dejar de participar en clases ¿Bien? Separa ambas cosas, no dejes que tus sentimientos te abrumen.
- Yo... Claro - Aquello le pareció tan lindo, así era, Wooyoung era en extremo lindo.
Wooyoung se levantó, San hizo lo mismo.
- Puedes salir ya San - Dijo calmádamente mientras tomaba sus cosas para retirarse.
- Ah, claro - San salió rápidamente.
- Si que te demoraste - Decía Mingi comiendo de su pequeño recipiente algunos trocitos de sandía picada.
- Lo siento - Dijo con una sonrisa - Vamos.
Ambos salieron corriendo, San se sentía bien, entonces no estaba mal sentirse enamorado de Wooyoung. Bien, no dejaría pasar esa oportunidad, buscaría enamorarlo, él mismo lo dijo, entonces si San se lo proponía realmente podía lograrlo.
Wooyoung había causado aquello con lo hermoso de su actitud, aquella forma de hablar, su trato tan lindo, era una persona realmente admirable ante los ojos de San y también no se iba a engañar, físicamente le atraía demasiado, sus ojos, sus manos, su rostro, todo en Wooyoung le encantaba.
Podía perderse en sus ojos si los miraba por mucho tiempo, de eso estaba seguro, pensaba en las cosas que hacían Jongho y Yeosang, como Jongho abrazaba a este y era tan cariñoso, no podía evitarlo, imágenes así se le venían con Wooyoung, todo dentro de la inocencia de querer ser mimado por él, ¿Qué esperaba? Con un simple abrazo San sentía que podía ser feliz, tenía la necesidad cuál felino de recibir su atención, de ser mimado por él.
- Quiero que también se enamore - Les decía a sus amigos - Él me gusta demasiado.
Todos lo miraron sorprendidos, pensaban que después de hablar con el maestro quizás podría dejar aquella idea atrás, pensaron que este quizás le había llamado la atención o hecho algo para que San dejará esa idea atrás, todo lo que pasó fue que San afirmó lo que sentía por él.
- Bien, supongo que sí es lo que realmente quieres estaremos para apoyarte - Decía Yunho abrazándolo - Owwww mira tu colita.
Mingi la tocaba, era suave.
- Heyyyyyy - dió un grito San - ¡Deja!- Dijo tomándola con sus propias manos.
Mingi solo rió, tenía mucha curiosidad desde hace tanto, olvidó que San le dijo cuánto odiaba que lo tocaran, no era por malo pero sus amigos eran algo bruscos, Seonghwa al sentir confianza había jalado de sus pequeñas orejitas, sintió un dolor horrible, les hablo del espacio personal y de no tocarlo, pese a esto, sus amigos buscaban tocarlo, era tan suave y dulce y sobretodo inevitable.
Reían molestandolo, Wooyoung observó como aquel niño tenía su colita entre sus pequeñas manos mientras parecía renegar.
San era una ternura ante sus ojos, no podía evitar encariñarse con él, se preguntaba cuál de los tres niños le gustaría, era extraño ya que San parecía querer golpearlos, sonrió, quizás era su manera de mostrar sus sentimientos, negó con la cabeza y se fue, sería una semana muy interesante.