San se despertó, el sol salía lentamente, era madrugada, Wooyoung dormía tranquilo entre sus brazos, no podía evitar sentir miedo de que Wooyoung solo haya reaccionado por aquella noche y volviera a lo mismo, no soportaría el volver a lo mismo cuando había logrado hablar con él.
Lo observaba, este respiraba tranquilo mientras dormía calmado. San empezó a repartir besos por su cuello y pecho, Wooyoung se movía ligeramente mientras parecía empezar a despertar, San sentía angustia.
-Sigo aquí San - Escucho de repente de Wooyoung quien tenía los ojos rojos aún - Pero déjame dormir un rato más - Dijo tirando de él para que este continuará durmiendo con él.
San sonrió, estaba en extremo feliz, su bebé seguía con él, no pudo evitarlo, se subió encima suyo y empezó a besarlo por todos lados, Wooyoung reía.
- Amor - Dijo San con una enorme sonrisa - debemos decirle a todos.
Wooyoung de pronto reaccionó, era cierto, moría por poder hablar con sus padres y aquel bebé grande que le contaba sus últimas travesuras sin contar que Wooyoung escuchaba todo, se había ganado un gran jalón de orejas.
- Podríamos invitarlos a almorzar.
- Quizá podría ser una sorpresa - Dijo San sonriendo- Podrías aparecer por detrás de Mingi, morirá cuando sienta que le gritas.
- Amo tu mente malévola Choi San - Dijo riendo. San adoro esa sonrisa, sentía como su bebé volvía por completo.
Así fue, San llamó a la familia de Wooyoung para invitarlos a almorzar.
Escucharon el timbre, San abrió la puerta, los tres entraron con mucha tranquilidad, San los dirigió a aquella cocina, todos tomaron asiento. Se sentaron con calma, pensaron que Wooyoung se encontraría en el cuarto y San lo bajaría, no fue así.
Los tres estaban sentado en fila calmados, Mingi observaba como San servía las bebidas, no notaron que cierta persona estaba detrás de ellos.
Unos brazos rodearon el cuello de Mingi con mucho cariño, este sintió su corazón latir rápidamente al ver la sonrisa de San, tenía los ojos llorosos. Mingi tocó con una mano aquellos brazos.
- Mocoso malcriado, te extrañe - Aquella voz. No pudo, sus lágrimas empezaron a caer no se atrevía a verlo, empezó a sollozar mientras mordía su labio.
Wooyoung dio cortos besos por su cabeza. Mingi se paro rápidamente sorprendiéndolo y lo abrazo fuertemente, no dejaba de llorar cual niño.
Los padres de Wooyoung también lloraban impresionados. Estaban enternecidos con aquella escena. Pronto este se encontraba siendo abrazado por los demás. Su mamá sujetaba sus mejillas y le daba besos por todo su rostro, era su niño hermoso, estaba al frente suyo. San no podía estar más feliz, vio a su niño ser rodeado por el amor de su familia.
- Song Mingi, ahora mismo me vas a explicar porque diablos golpeaste a esos mocosos y de donde sacaste esas armas - Dijo cruzándose de brazos molesto. San le había contado todo pensando que este no le entendía.... Los padres de San estaban en la cocina conversando con este, les contaba como pasó todo.
- Woonie - Dijo Mingi con la cabeza agachada - Yo, estaba desesperado, ellos hablaban cosas horribles y pues lo de las armas, un amigo del salón me dijo que tenía a alguien que podía conseguirlas, nunca le hice caso hasta ese día, te lo juro Woo, jamás volveré a ir... - Decía mientras lo miraba con aquellos ojos llorosos.
- Está bien bebé - Dijo sobando su cabeza con dulzura - Sé que no volverás a hacer algo así – Sabía que así sería, Mingi solo había reccionado por la desesperación.
De pronto todos entraron a la sala, tomaron un café mientras San abrazaba a Wooyoung por la cintura, todo el lugar estaba repleto de emociones fuertes.
Conversaron por un momento más hasta que estos se fueron, San les prometió que llevaría a Wooyoung en unos días para que se quedara con ellos, querían tenerlo con él. San sonrió.
Ambos se quedaron solos, lo primero que hicieron fue pedir comida. Una enorme pizza que dudaban si podrían terminar, muchas donas, helado, frutas y chocolate.
Pusieron algo de música.
Comían, bailaban, reían, San lo cargaba y besaba. Wooyoung trataba de ignorar todo lo que vivió, se dejaba llevar por San, le sonreía tranquilamente.
Se hacía más tarde, ambos estaban en el cuarto, descansaban tranquilamente, San lo tenía pegado a su pecho. Lo besaba con dulzura, pronto San cayó dormido con el en sus brazos, pasaban las horas.
San despertó, escuchaba aquellos sollozos que podían destruir su alma y notaba que Wooyoung temblaba entre sus brazos.
- Mi amor - Dijo preocupado.
- San yo... No puedo olvidar todo eso –
San sintió rabia. Tenía asuntos que arreglar, eso era seguro.
- Yo no quiero... No quiero salir de aquí - Dijo llorando.
- Amor no tienes que hacerlo, nadie te va a lastimar nunca
- Es solo que... Quiero olvidar todo eso, pero Sannie... No puedo
San no podía con todo eso. Su alfa estaba llorando... Le dolía el sentir a su Omega así. No sabía que decirle, solo lo abrazo y dejaba besos por su rostro.
- Se que te hará bien estar con tu familia Woo, ellos harán que todo pase, los conozco y se que tú no disfrutas nada como estar con ellos. Sé que Mingi te hará reír y probablemente tu padre termine haciéndoles bullying a ambos, las deliciosas tortas de galleta de tu mami te harán sentir bien mi Woo.
- Quiero estar contigo San - Dijo ya un poco mejor.
- Amor si deseas también iré, no hay nada que no haría por ti bebé.
Wooyoung se quedó pensativo, San había cuidado de él tanto tiempo, recordó todo lo que tuvo que hacer por él, alimentarlo, bañarlo, cambiarlo, soportar sus lloriqueos, recordaba con el cariño que le hablaba, como le aplicaba aquellas cremas, lo respetuoso que fue con el incluso cuando este le rogaba que lo tomara, y no era solo eso...
Recordó como su alfa la trató con tanta delicadeza aquella noche, su corazón latía rápido de pensar en eso, ¿Cómo era posible que su alfa fuera tan dulce con él? San había dado todo de él para verlo bien, siempre cuidándolo de aquella manera.
Sonrió, pensó en lo buen padre que sería este, pero aquella sonrisa se desvaneció al recordarlo... Sus bebés... En aquel momento por su cabeza solo pasaba que eran de San, y ahora que miraba todo con claridad no podía estar más enfermo con la idea de que estos hubiesen tenido otro vínculo con San.
San merecía su espacio, si quiera por unos días.
- No, tienes razón, pasaré el tiempo con ellos, solo... Aún sigo un poco asustado - Dijo lo más calmo que pudo.
- Entiendo amor, pero estarás en buenas manos - Lo abrazaba.
- Si, lo sé - Dijo sonriendo con algo de tristeza
- Sannie...
-Dime amor –
- ¿Cómo es que tenemos esta casa?
- La compre para ti amor, sé que querías un lugar así, si le puse puerta al baño, pensé en no hacerla pero creo que la necesitamos - Dijo riendo.
-Quedamos en que sería un solo baño para ambos y...
- Deja eso Woo, conformate con saber que tenemos un solo cuarto para ambos.
-Pero San - Dijo divertido
- Pero nada, aunque algo si amor.. - dijo tomando su billetera - llevó la preciosa foto de mi hermoso sol a todos lados.
Tenía una foto de Wooyoung consigo. Recordo cuando este le dijo que quería que llevase una foto de él a todas partes, sonrió enamorado.
- Ahora solo falta traer a Super Junior a vivir aquí - Dijo emocionado Wooyoung.
-Ni en tus sueños - Frunció el ceño.
Wooyoung simplemente empezó a reír.
- Pensé que eso queríamos.
- No si el "monito" también vendrá - Dijo imitando la voz de Wooyoung en esa palabra.
- No seas celoso Choi San, solo es una broma.
San lo acurrucó entre sus brazos. Lo Besaba por todos lados.
- Amo tu voz San, amo la canción que me cantabas cuando estaba mal - Dijo sonriendo cerca de sus labios.
- Esa canción amor, esta hecha para ti - su voz sonaba tan dulce - Eres para mi la estrella más brillante de todas Jung Wooyoung. Cuidare de tu preciosa luz, veré que nunca te apagues, esa sonrisa tuya ilumina hasta la más oscura de las almas Woo - Hizo una corta pausa - quiero dedicarte todas mis canciones de amor, quiero que aquellas melodías solo sean escuchadas por ti, quiero que sepas de que manera puedes iluminar la vida de alguien. En las noches más oscuras tu eras quien iluminaba mi vida - Tomó su rostro notando como los ojos brillaban por aquellas hermosas palabras - Desde que te conozco no he dejado de pensar en ti mi amor. Eres mi felicidad. Wooyoung. Recuérdalo siempre mi amor, lo único que me permite brillar eres tú.
Lágrimas caían por el rostro de Wooyoung, notó la sinceridad en todas sus palabras. ¿Cómo alguien podía amarlo de aquella manera?
- Siempre me cuidaste San, incluso cuando pensé que me querías lastimar de la peor forma, tu solo querías defenderme, me odio - Soltó sollozando, San observaba con tremendo dolor en el pecho - Me odio porque aquella vez en el colegio yo solo pensé ¿que tanto podría hacer su padre para que me hirieras de esa manera diciendo esas cosas y tratandome asi? Pensé que lo hacías con toda la intención de herirme, y hasta ahora me doy cuenta de que no exageraste, tú... Tú solo querías protegerme. - Imágenes de todo lo que le había pasado se le venían a la mente. Cuando San le dijo aquellas palabras con toda la intención de que lo odiara en frente de sus compañeros, cuando besó a Yeosang, todo para que este pudiera vivir sin ser lastimado. San lo observaba destrozado, su hermosa estrella había vivido tantas cosas y la culpa se lo comía, todo porque él llegó a su vida, todo porque tenía que tener la terrible mala suerte de toparse con San, así lo pensó él.
-San-Lo sujeto del rostro con dulzura - No me arrepiento de nada - Dijo como si hubiese leido aquellos dolorosos pensamientos - No me arrepiento de nada si es que todo eso me llevó a estar aquí contigo.
- ¿Cómo puedes decir eso Wooyoung? Todo es mi culpa, todo pasó por conocerme, solo te he causado daño hasta ahora.
-No - Dijo Wooyoung seguro - causaste en mi tanta felicidad, Choi San robaste mi corazón desde que vi aquellos preciosos hoyuelos. Cuidaste de mí, me amaste como nunca nadie podría - suspiró - yo no te culpo de nada Sannie, no lo hagas tú. Mi hermosa luna, como podría culparte por cuidar de mi.
Aquella noche eran sinceros, ambos seguían sin comprender como se habían llegado a complementar de aquella manera.
Como se cuidaban entre sí, no entendían como podía existir alguien así. Recordaban sus locuras, recordaban sus travesuras de niños, recordaban todo lo bueno que habían vivido, todo lo que merecía la pena recordar.
San y Wooyoung estaban al fin juntos, había mucha tranquilidad en aquel cuarto, el olor delicioso de ambos combinados, café y chocolate ¿acaso podía haber mejor combinación?