Despertaba con la imagen más dulce de ver en el mundo, los ronroneos, la manera en la que clavaba dormido sus uñitas en aquel peluche, la forma en la que sus orejitas se movían de manera involuntaria, su boquita ligeramente abierta, todo era demasiado para soportarlo.
Wooyoung no pudo con eso, tomó su celular rápidamente y lo fotografió, estaba perplejo, miraba las fotos que había tomado con una enorme sonrisa.
San empezó a despertar, se estiraba de manera encantadora, Wooyoung no podía dejar de verlo, era lo más hermoso que había presenciado en su vida, San a penas lo observó bien se emocionó.
Wooyoung lo observaba con una hermosa sonrisa, por puro impulso se tiró encima suyo. Este se sorprendió cuando San empezaba a llenarlo de besos por el rostro, su híbrido era muy cariñoso.
De repente sintió algo que sólo hizo sentirse más encantado por San, frotaba su cabecita contra su cuello mientras continuaba acurrucándose.
- Me vas a matar de ternura gatito - Le dijo con cariño mientras lo abrazaba a su cuerpo.
- Pensé que estaba soñando todo - Dijo emocionado - siempre digo al despertarme que me encantaría estar con usted, es la primera vez que no lo diré, está aquí.
Wooyoung no comprendía cómo es que San podía estar así de enamorado.
- Pues aquí me tienes - Apoyo su cabeza en esas orejitas - Pero no por mucho, debemos salir en unos minutos.
- Hay que decirles que estamos enfermos - Dijo no queriendo moverse - Algo que pueda ser contagioso para que tampoco entren.
Wooyoung rió levemente, San era ingenioso, pero no quería levantar sospechas de nada.
- En la noche vendrás, será más lindo si disfrutamos del día juntos - acariciaba con su pulgar su rostro.
- Está bien - soltó sin muchas ganas, todo lo que quería era estar con Wooyoung.
Se acurrucaron por un rato mas antes de alistarse, San al volver a su cuarto se ganó un regaño de Mingi, este sabía todo pero pensaba que no debía dejarlo de lado, ni a él ni a sus amigos del otro salón.
San sólo asentía, no peleaba, su felicidad era extrema en este punto.
Fue un día hermoso, pudo observar el cuerpo de Wooyoung durante el día también al ir a la playa, fue lo único que le gustó, odiaba el agua, por más de que Yeosang procurara mantenerlo limpio siempre este odiaba con su alma el bañarse.
Recordó la primera vez que vió a Yeosang .
- Jongho debemos asearlo - Dijo serio, San lo miraba con miedo.
- Deberíamos dejar que descanse primero, después lo llevaré a que lo revisen - Dijo Jongho con calma.
- Será mejor si va aseado Choi Jongho - Dijo serio.
- Si logras convencerlo pues está bien bebé - Dijo tranquilo, San continuaba mirando a aquel chico rubio con desconfianza.
- Ven bebé - Le dijo ofreciéndole la mano, este negó con la cabeza. Llevaba ropa realmente maltratada, sus ojos estaban terriblemente hinchados y tenía golpes por todos lados, Yeosang comprendía su actitud.
Tomó una galleta de la mesa, estas las horneo debido a que el día anterior había sido el cumpleaños de Jongho, este no se comió todas.
- Te daré está si vienes conmigo - San no hablaba casi nada, Yeosang vio como San observaba la galleta con detenimiento, parecía quererla, más por su llamativa forma de manzanita que por otra cosa.
Le ofreció la galleta, San quiso tomarla, cuando esté la tomó este se acercó y se agachó a su altura. Tomó su carita cuando San empezaba chupar la galleta.
- Te daré más bebé, pero tienes que venir conmigo - Le ofreció la mano con una sonrisa muy amigable, San sintió que podía confiar en él. Se dejó llevar no sabiendo que se enfrentaría a uno de sus peores enemigos.
Esa tina era su peor rival, odiaba el agua, Yeosang se ganó profundos arañazos, se tranquilizó cuando vió que este tenía los ojos rojos.
Se preguntaba porque derepente Yeosang lucía tan triste. La respuesta no era difícil, tras ver el cuerpito desnudo de San se sintió horrible, tantas marca feas y moradas, mordidas profundas en su piel, intento aguantar el llanto para no asustarlo, nunca se había sentido tan impotente, quería asesinar a cualquiera que le hubiese eso a aquel niño.
- Toma esto bebé, pero no la sumerjas - Dijo dándole un juguete en forma de patito, rió fuertemente cuando San lo reventó, San empezó a reir también, consideró desde ese momento que Yeosang sería alguien importante para él - Compraré más ¿Bien?
San asintió con una juguetona sonrisa. Amó como sus orejitas se movían ahora de manera tranquila, antes estuvieron caídas, la colita empezaba a levantarse, aprovechó para lavarla también.
Lo dejó limpiecito, lo vistió con aquella ropa que llevó al enterarse lo que había pasado.
San recordó que desde ese día, Yeosang se preocupaba de que este siempre estuviera limpio, de que nunca le faltara.
Sonrió, en verdad los extrañaba a ambos. Nunca pensó en recibir tanto cariño, esa fue la única vez que vió a Yeosang tan triste, y al mismo tiempo, la vez que lo vió tan feliz.
Para Yeosang era así, se sintió horrible por el pasado de San pero a la vez se sintió la persona más afortunada del mundo porque ahora ese pequeño niño sería parte de su vida.
- ¿No quieres entrar? - Wooyoung lo sacó de sus pensamientos, este se agachó a su altura, este estaba rodeado por la sombra.
- No me gusta el mar -Dijo algo triste - Mingi quiere ahogarme, es su plan malvado.
San dramatizaba y hablaba con seguridad.
- Mingi parece divertirse en el mar -
- Es un psicópata maestro, no crea en su fachada amigable.
Wooyoung rió, San era todo un personaje.
- Iré sólo entonces - Dijo calmado.
- Y yo lo veré todo el tiempo - Dijo con aquella colita moviéndose.
Wooyoung acarició su cabeza dulcemente.
Las maestras estaban no tan lejos de San, odiaba tener tan buen oído, escuchaba cosas que realmente no llamaban su atención, pero está vez fue diferente.
- Se divorció - Susurraba Sunny - Podría ser la oportunidad.
- No lo sé Sunny, parece casado con su trabajo.
- Sólo podría invitarlo a salir una vez y ver qué pasa, está noche que iremos a cenar con los niños podría intentar algo.
San frunció el ceño. Nadie tenía porque intentar nada con su novio.
La tarde llegó, decidían a donde ir a comer, Wooyoung caminaba hablando con ambas maestras, San lo miraba con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
Hicieron a todos los niños sentarse en una enorme mesa, Mingi jugaba con la comida mientras San no podía dejar de ver a la mesa de los tres maestros, Wooyoung estaba muy atractivo de esa forma.
No había comido nada, Wooyoung de repente dirigió la mirada a aquel gatito que lucía molesto, vió su plato aún lleno pese a que casi todos habían terminado.
San fruncía el ceño demasiado, le dió ternura.
- Veo que San le tiene demasiado cariño - Le decía aquella maestra quien no le había dejado de hablar desde hace ya un rato.
- Pues si - Dijo tomando de su vaso - Es un niño encantador.
- En verdad tienes el don para tratar con los niños, todos te respetan demasiado Wooyoung - Decía con una sonrisa, bien, era extraño, sonreía más de lo normal.
- Gracias, supongo que me gusta mucho lo que hago - sonrió tranquilamente - Creo que todos ya terminaron, pediré algo para llevar.
- Con tu físico pensé que te cuidabas - Dijo sonriendo.
Bien, se volvía todo algo incómodo.
- Pues si - Dijo levantándose - Bien, ya es tarde, será mejor que regresemos al hotel.
Todo el camino aquella maestra intentaba conversar más con Wooyoung, le llegó incluso a preguntar por sus hijos, Wooyoung se sintió extraño.
Al llegar al hotel todos se dispersaron.
San se mantenía pensativo, debía esperar hasta las 11 para ir, no quería, tenía que verlo ya. Tomaba de una de sus cajitas de leche, las cuales Yeosang había empaquetado bien.
- Vamos a la habitación de Minjae - Dijo Mingi animado - Oi que lograron traer alcohol.
San decidió ir, después de todo no iba a perder nada, la espera se haría soportable así.
Mingi estaba emocionado, San sólo lo seguía callado. Una vez en el cuarto se dió con que aquel híbrido que lo molestaba tanto estaba ahí sentado, había hecho amistad con los más revoltosos de la clase, se sentó lo más lejos posible de él, se aferraba a un hablador Mingi.
Yoongi no quitaba la vista de aquel gatito, una botella de vino rondaba el lugar, San no sabia que era eso.
- Es dulce - fue todo lo que le dijo Mingi ofreciéndole un vaso.
San lo dirigió a su boca, era cierto, era muy dulce, le pareció muy rico, logró tomarse todo muy rápido. Todos rieron, Yoongi sonreía, su gatito estaría ebrio en unos minutos si seguía así.
Jugaban haciéndose preguntas al azar.
- ¿Estás enamorado? - San iba en su cuarto vaso y se reía de la pregunta.
- Porsupuesto que si tonto - Le dijo a Yoongi quien se cruzaba de brazos - estoy enamorado del...
Mingi cubrió su boca, ya era hora de que San fuera a dormir, todos empezaban a verlo de manera extraña, la apariencia de San parecía provocar de cualquier forma a quien lo viese.
- Te llevaré al cuarto San - Dijo Mingi serio, dirigía una mirada de reto a Yoongi quien parecía querer comerse a San quien no podía articular ninguna palabra sin arrastrarla.
- Yo puedo ir solito, no me toques - Dijo parándose, a penas eran las 9 pero tenía que verlo.
Mingi sólo negó con la cabeza, su cuarto estaba solo a dos cuartos de este, obviamente este llegaría.
San caminaba inseguro por aquel pasillo, llevaba el ceño fruncido, tocó la puerta, Wooyoung terminaba de leer uno de sus libros, se había sumido mucho en su lectura, escuchaba aquellos toquecitos. Pensó que sería quizás una de las profesoras, o alguno de los otros niños.
Dejo su libro a un costado y se dirigió a la puerta. Abrió tranquilamente cuando lo que vió lo dejo tremendamente sorprendido.
San estaba cruzado de brazos, sus mejillas estaban demasiado rojas, sus ojos muy llorosos, no podía mantenerse bien de pie.
- ¿San? - lo tomó rápidamente y lo adentró en su cuarto.