- Hey hace años que no te veo maldito Jung - Decía Jongho dándole un brazo hasta casi asfixiarlo - ¿Cómo diablos te atreviste a largarte así.
- Jongho te extrañé - Dijo amigablemente Wooyoung.
- Ahora mismo me explicas porque nos alejaste así - Jongho en verdad no había cambiado mucho siempre tan rudo al hablar, sonaba algo dolido.
- Supongo que hay mucho por hablar pasa -
- Yo, estoy con alguien, bueno... - No sabia por dónde empezar
- Jung Wooyoung, obviamente ibas a estar con alguien ya estás grandecito, ¿Te vas a casar? ¿Por eso llamaste? Maldito Jung ni me contestó que pasó, lo único que sabía era que estabas enamorado de él, y supongo que seré el padrino - dando golpes según Jongho amigables, según Wooyoung este podía morir.
- Pues si, supongo que sería lindo casarme y obviamente serías el padrino.
- Ohhh Jung, te lo tenías guardado, y...
Estaba por hablar cuando aquel timbre sonó, Wooyoung sonrió, sabía quién era.
Se dirigió hacia la puerta, la abrió y un precioso chico muy delgado y de finas facciones se acercó, Jongho se quedó perplejo, aquel chico era precioso, pero demasiado joven.
- Te extrañé tanto Woonie - Dijo al entrar y abrazarlo fuertemente.
Su cabello era rubio y aquellos labios rosados y delgados.
- Oh, buenos dias, usted debe ser Jongho - Dijo acercándose con una sonrisa, unos dulces hoyuelos aparecían, aquel chico parecía muy respetuoso, llevaba una camisa blanca y unos jeans.
- Hola - Sonrió con calma.
- Tomaré una ducha y bajaré - Dijo dirigiéndose a ambos - Me alegra tenerlo aquí, Wooyoung siempre habla de lo buenos amigos que eran - a Jongho aquel chico le pareció tan dulce.
Este se fue para arriba, aquellos jeans definían aquella diminuta cintura.
- Es - un - niño - Dijo "susurrando" - Es, dios Wooyoung ¿Cuántos años tiene?
- Cumplirá veinte en dos meses - Dijo cruzándose de brazos mientras fruncía el ceño - No es para tanto Jongho.
- Bien bien, solo digo que parece un bebé - Dijo tras suspirar - Jiwoo morirá , pensó que estarías soltero.
- Nunca tuve esas intenciones con ella .
- Es difícil decir, estuvo esperando a que volvieras a trabajar por un buen tiempo - suspiró - Supongo que cuando lo vea estará claro.
- ¿Ver qué? - Wooyoung frunció el ceño.
- Jeje, invite a todos - Wooyoung tapo su cara - Vamos no te enojes, me emocioné demasiado cuando llamaste, todos estaban sorprendidos no pude evitarlo.
- Choi Jongho, si que eres imprudente, pero vaya que si los extrañaba, supongo que tendré que pedir más comida
San bajaba a los minutos, una camisa negra y jeans del mismo color lo acompañaban. Sonreía tranquilo, se acercó a Wooyoung quién lo sujeto del rostro, Jongho se quedo perplejo observándolos.
- Vendrán todos amor, supongo que tendré que pedir más comida -
- Está bien Woo - Le sonreía - De todas formas quiero conocerlos, tú conoces a todos mis amigos supongo que estará bien.
No pasó mucho tiempo para que estos parecieran. Todos se sorprendieron con la noticia, San lucía tan tierno. Jiwoo se tomó un poco mal aquello, no podía creer que Wooyoung se metiera con alguien tan joven.
- ¿Que harás si se aburre de ti Wooyoung? - No podía evitar decírselo cuando tuvo la oportunidad.
- No lo hará - Sonrió - San jamás me dejaría, es la persona más dulce y hermosa.
- Pero es joven Wooyoung, puede estar con quién desee y...
- Pues el desea estar conmigo - Soltó con poca paciencia.
- Solo... Solo pienso que estar con alguien de tu edad estaría mejor, sería más seguro.
- Tengo seguridad al estar con San Jiwoo - La observó - él es la persona a la que más amo en este mundo, no me hará daño.
- No sé cómo puedes estar tan seguro Woo - Suspiró.
- Woonie, oh ,¿Interrumpo algo? - San se adentraba a la cocina.
- No bebé, Ya casi termino con los platos, iré repartiendo.
Se fue de la cocina.
- No deberías jugar con Wooyoung, si te aburres de él solo le harás daño, no juegues con él - Decía Jiwoo molesta.
Una risa burlona salió de aquellos dulces labios.
- ¿Quién juega? Jamás jugaría con los sentimientos de mi novio. Lo amo.
- Él es atractivo ahora pero en un futuro.
- Mataría si fuera necesario por él, amiga Jiwoo, estoy tan desesperado por su amor que haría esa clase de locuras, y no es por su físico. Wooyoung es todo un premio para cualquiera, y es mío.
Jiwoo frunció el ceño.
- No lo tendrás, jamás se fijaría en ti - Recordaba aquella vez que los vio en la cocina, no podía creer que ella siguiera tan enamorada de él.
- Jamás dije que...
- No soy imbécil, son demasiado claras tus intenciones, pero recuérdalo Wooyoung me tiene y yo a él. Haz lo que quieras pero rogando no te lo ganarás.
- Si lo dejas ir me aseguraré que no lo tengas.
- Llevo enamorado de él por más de 7 años, aprende tu lugar.
- ¿Qué? - Se sorprendió.
- Tranquila, lo seduje y empezamos hace poco. Pero cada día lo imaginaba conmigo, ahora es mío y no lo dejaré ir.
- ¿Desde que eres un niño? ¿Y se puede saber como lo enamoraste?- dijo cruzándose de brazos.
- Le di cosas que tú jamás podrías - Sonrió con superioridad antes de coger su plato y salir, dejando a la vista esa hermosa figura.
Pasaron una noche calmada entre amigos. Wooyoung estaba tan seguro del amor de San, su niño continuaría creciendo de manera preciosa, si bien es cierto que le temía a envejecer, pero claro que no afectaría eso a su futuro tras la muerte de ambos.
Ambas mentes tan depravadas tendrían un futuro nada inocente. Se preguntaba cómo era que había caído en ese punto, antes de San todo parecía soledad.
Si lo pensaba bien, ambos se ayudaron mutuamente, ambos lucharon por aquel alocado amor, ninguno se dió por vencido hasta el final.
San jamás podría amar a alguien más, el era su todo y porsupuesto que Wooyoung no se atrevería a hechar todo por la borda. Incluso cuando notó que de niños se conocieron supo que él era el amor de su vida, quizás fue cuando notó lo mucho que necesitaba volver a ver a aquel niño de aspecto dulce que supo que significaría su mundo.
La inocencia de San, aquellos encantos naturales, aquella voz que incluso ahora cambiando seguía siendo perfecta para sus oídos.
San no podía estar más perdido por Wooyoung, este le permitió ser su príncipe azul, lo trató como nunca nadie antes, lo amó tanto, al punto de ofrecer su alma y vida por él, San jamás sintió el afecto de nadie, Wooyoung fue el primero en querer darle todo sin esperar nada a cambio.
Al mirarlo ahora recordó la vez que Wooyoung le ofreció su libertad, como pudo ofrecerle aquello sabiendo que el pasaría una eternidad de sufrimiento. ¿Acaso eso no era una prueba suficiente? Amor, era todo lo que podía observar en Wooyoung. Nunca permitiria que nadie interfiera, no con su precioso Ángel, que para San fue lo que significó Wooyoung, alguien que lo cuido y amo son condiciones, que dió todo para verlo feliz. Que día a día solo podía demostrarle que lo amaba con las misma o incluso más intensidad que antes.
Wooyoung y San serían eternos amantes, puede que su inicio haya sido dentro de la pura inocencia del amor de ambos, mas con el tiempo todo resultó mostrando el peor lado de ambos, y dentro de todo su amor jamás podría ser interrumpido.
"Renuncio a ti"
Aquellas palabras jamás volverían a estar en sus labios, nunca más se alejarían por nadie. San y Wooyoung lo sabían, serían cómplices eternos de su tan atesorado amor.
- ¿Serás mi ángel por siempre Wooyoung?
- Lo seré San, te cuidaré y amaré por siempre.
- Lo prometiste hace tanto y jamás rompiste tu promesa.
- Entonces puedes estar seguro de que en verdad mi cuerpo y alma te pertenecen Sannie, de que mi universo entero está en ti - Lo abrazaba fuertemente por la espalda mientras San daba suaves pinceladas.
- Eres el amor de mi vida Jung Wooyoung.
Una hermosa pintura de ambos se encontraba frente suyo, ambos aparecían desnudos en aquel acto sexual tan sublime para ambos. Ambas firmas se encontraban abajo.
Sonreían encantados, era asi como siempre debieron ser las cosas, ambos amándose hasta el final de los tiempo.
Fin
A. F.