Llegaba cansado, tomaba una taza de café. Se había ido a un departamento, tras un acuerdo no tan amistoso decidió mudarse, sus hijos estaban terriblemente molestos, Wooyoung estaba algo deprimido solo logró llevarse alguna sus cosas, y no iba a mentir tenía miedo de que su aún mujer pudiera botar sus cosas a la basura, lo que más le preocupaban eran aquellos libros que significaban tanto para él, logró sacar sólo algunos.
Al día siguiente pensaba ir y sacar los que pudiese, quería evitar pensar en toda la pelea que tuvieron, en la mirada despectiva de sus hijos, aquella mujer podía ser tan manipuladora, haciendo ver a Wooyoung como el peor ser humano.
Tomó un poco de agua de aquella pequeña mesa que estaba en medio de su departamento.
Se sentó y cogió su maletín, sonrió al encontrar la carta, la abrió de inmediato, tenía la atenta mirada ante tan colorida imagen.
" ¿Cómo podría empezar esto? Con querido novio quizás, sé que suena cursi, pero esa palabra quiero que aparezca en todos lados, siento que si sigo con esto moriré de felicidad.
Intento realmente concentrarme pero ¿Cómo puedo cuando usted se ve así de lindo? La manera en la que habla, creo que sería más apropiado decir, la manera en la que encanta, porque si, eso es lo que realmente genera, encanto. A veces siento que si lo veo mucho tiempo con esos lentes simplemente me levantaré e iré de frente a besarlo.
Si sigue siendo así de perfecto no espere que yo ignore mis sentimientos, prometí que sería honesto, creo que no tengo palabras para expresar las cosas que ahora siento, ¿Estoy tan loco por querer pasar una noche sólo con usted? Sé que es atrevido de mi parte, pero hay escenas que jamás se borrarán de mi mente.
Saber que estuvo dentro mío me desespera en las noches, no puedo evitarlo, se repite la escena interminablemente, y en mis mejores finales usted se deja llevar y terminamos haciendo cosas que me daría vergüenza nombrar en voz alta.
Espero no me juzgue por eso, últimamente no se cómo terminar las cartas que le escribo, escribí tantas y solo algunas son las que me atrevo a darle, supongo que si esta sí llegará a usted, es en esta entonces dónde le digo que lo amo.
Lo amo Jung Wooyoung"
Wooyoung estaba totalmente perplejo, ¿Cómo un niño podía ser tan adorable y picante al escribir?¿Cómo podía ser así de cautivante? Sintió tantas cosas al leer aquella carta. Sonreía enamorado, no pudo imaginarse un mejor final para una carta.
San alcanzaba los estándares más grandes al expresarse, su honestidad era increíble, y sus sentimientos en extremo claros. Wooyoung no tenía dudas, San sería una parte crucial en su vida, jamás dejaría que nada le pasará, y por supuesto, se encargaría de ser un buen novio.
Rió, jamás se vió envuelto en algo así, nunca pensó realmente que pudiera resultarle así de atractivo a alguien, admitía que si bien era cierto, en la universidad llamaba la atención por su apariencia pero él siempre decidía concentrarse en sus estudios.
Aquel felino parecía realmente estar perdido por él, bien, aquella carta definitivamente alegro su día, empezaba a arreglar todo, muchas cosas estaban esparcidas por ahí.
Revisaba los trabajos de sus niños, el de San era increíble, un ensayo impecable sobre la importancia de la ciencia en la actualidad, parecía haberse esforzado mucho. Hasta en esos detalles lo enamoraba.
Pensaba en realmente comprarle muchas cosas, el problema siempre era que obviamente Jongho y Yeosang se darían cuenta, quizás debía ser algo pequeño y demostrativo. Sonrió al pensar en San con algún collar, sobretodo si este era negro y... Bien, el asunto no iba por un lado muy romántico, se golpeó la frente, ¿En qué diablos estaba pensando? No iba a ponerle ningún collar, eso sería... Demasiado excitante.
Y así es como Wooyoung todo ese día se martirizo con imágenes mentales de San que se suponía no debía, aunque si lo pensaba bien, era su novio. Se reía de aquello, su edad realmente era un problema. Se alegraba de verse más joven, su cuerpo siempre intentaba cuidarlo, y se ponía a pensar que ahora más que nunca debía ejercitarse.
Sonrió, se sentía increíblemente motivado.
La semana pasaba rápido, San parecía muy concentrado en buscar tener buenas notas, Wooyoung sonreía de verlo así, no iba a negar que el otro híbrido empezaba a fastidiar un poco, no sabia que tenía este con San.
Parecía obsesionado con él, decidió ignorarlo, solo pensaba que este no debía ponerle un dedo encima a San.
Últimamente conversaba bastante con Kyuhyun, le contaba sobre su divorcio y las cosas que le preocupaban, por supuesto no hablaba nunca de San.
- No puedo creer que ahora tengamos dos híbridos aquí - Decía Yoona emocionada - Son en extremo lindos.
- Concuerdo contigo, no puedo creer como hay tanta gente que los sexualiza de esa forma - Sunny tomaba de su café, comían tranquilamente - Sólo son niños.
Wooyoung escuchaba sin decir una palabra.
- Supongo que veremos cuál es el resultado de educarlos correctamente - Dijo Kyuhyun con la típica voz sería que lo caracterizaba - Él más chiquito parece tener un futuro brillante, en mi curso al menos es bueno.
Wooyoung se sorprendió, entonces en el único curso que se desviaba era el suyo, se alegraba de saber que a este le iba bien.
- Creo que será bueno de grande, a parte de que tiene todo el cariño de sus tutores, es demasiado tierno -
Wooyoung solo sonreía tranquilo, estaba feliz por San, amaba todo de él, incluso ahora viéndolo de lejos, amaba como los rayos del sol le caían dándole un aspecto tan dulce, comía sus típicas galletas mientras Sorbía de aquella cajita de chocolatada.
Amaba la forma en la que parecía renegar siempre con sus amigos, se ponía a pensar y hasta ahora con él jamás soltaba ese tipo de actitudes, a sus amigos parecía querer golpearlos. Incluso empezaba a enamorarse de esa parte de San.
No sabia si estaba loco por querer verlo renegar con él, sólo la imagen tierna de San molesto le encantaba. Bien, tendría mucho tiempo para conocerlo mejor.
El final de año se acercaba, un viaje de fin de año se venía, pensaba que sería interesante, no era mucho de disfrutar esa clase de viajes pero solo de pensar que podría estar con San en otro lugar le emocionó.
Por primera vez aceptaba de buena gana ir como uno de los tutores del viaje. Sabía cuánto amaría San el poder ir con él.
San no podía aguantar, los últimos días habían hablado muy poco y habían intercambiado algunas cartas. Amaba con su vida estas, pero no era lo mismo que poder tenerlo cerca suyo y besarlo.
Amó la idea del viaje, Jongho estaba feliz por aquel viaje, su niño experimentaría algo tan lindo como poder estar con sus amigos y conocer un nuevo lugar.
Yeosang le compraba lo necesario y lo alistaba, toda su ropa incluso la que necesitaría para poder bañarse en aquellas playas que podría disfrutar. Este pasaba lista de cada una de las cosas que San necesitaría. Procuraba que nada se le escapara, su niño lo miraba feliz, sabía que estaba a punto de dar un brinco por irse.
Se suponía que debía compartir la habitación con Mingi, pero estaba más que claro en qué cama pasaría las siguientes 4 noches.
Al llegar al colegio estaba eufórico, su pequeña mochila y cosas estaban bien ordenadas por Yeosang, se dejaba llevar por la emoción cuando de pronto vió a Wooyoung, este llevaba un buzo negro holgado, un polo negro ceñido a su cuerpo y aquel rubio cabello un tanto despeinado, lucía en extremo atractivo pese a parecer que no había tomado mucho tiempo en arreglarse.
Lo observaba subir a aquel bus, acentía sin poner atención a lo que Mingi le decía, su cabeza estaba totalmente centrada en Wooyoung.
Subió con Mingi, al parecer Wooyoung había tomado el sitio de al fondo, no pudo emocionarse más cuando notó que los espacios de adelante suyo estaban vacíos, Wooyoung tenía los ojos cerrados mientras escuchaba música.
Los últimos dos maestros entraron al último, al parecer a Wooyoung le encargaron controlar a la partes de atrás mientras ellos vigilarian adelante.
Wooyoung respiraba sereno, sabía el respeto y cariño que le tenían sus estudiantes, dudaba de que alguno quisiera pasarse de listo por lo que optó por relajarse en su sitio. San se sentó emocionado, Mingi continuaba hablándole.
Era emocionante saber que Wooyoung dormiría detrás suyo en aquel viaje. La noche se acercaba y era un viaje bastante largo. Las horas pasaban, incluso se quedó dormido por un largo rato. Al despertar lo primero que vió fueron muchas miradas encima suyo.
Todas llevaban una sonrisa muy amigable, tenía los ojos rojos y empezaba a estirarse lentamente.
- No sabía que podías ser así de tierno Sannnn - Lo abrazaba Mingi.
Todos habían precensiado una linda imagen, San al dormir daba aquellos ronroneos tan tiernos, y su pequeña colita llegaba a tocar su rostro ya que este se lograba encoger en su asiento, todo unido a aquellas orejitas y el precioso sonido, les pareció adorable a todos.
Incluyendo a aquel maestro que incluso decidió observarlo por unos minutos, se alejó al notar que su corazón se comprimía al observar a aquel híbrido de esa forma, ¿Cómo podía ser tan bonito y tierno? No entendía la perfección de San.
San se estiró aún adormilado en su sitio, continuaba con un Mingi hablador a lado suyo. La noche empezaba a caer, sabía que ya que había dormido por unas horas sería difícil retomar el sueño, no se atrevía a voltearse, no sabia si Wooyoung estaría despierto, este estaba sentado junto a dos alumnos a su costado quienes al parecer habían quedado dormidos, no se atrevía a voltear del todo.
Respiraba tranquilo. Pasaron las horas y Mingi se quedó dormido, casi todo el bus lo estaba, San solo miraba hacia aquellas teles que el carro ofrecía para ver en lo que quedaba del viaje.
- ¿Quieres venir un momento? - Escuchó esa voz que hacia que su corazón se detuviera.
San inmediatamente se levantó, dió una última observada a sus costados, todos estaban dormidos. Agradeció que hubieran dos espacios vacíos al costado de Wooyoung.
Se sentó junto a él con una enorme sonrisa, Wooyoung le sonrió.
- Yo... Maestro - Decía nervioso - ¿Podemos... Podría, podría dormir con usted?
Wooyoung dió una leve risa, aquello podía sonar tan inapropiado.
- Pues dormir en ese asiento si deseas - Dijo como si nada, ganándose una mirada molesta de San.
- Sabe a que me refiero - Dijo cruzándose de brazos
- Honestamente no - Dijo imitando la acción del pequeño, en verdad moría por verlo molesto, se creía loco por pedirse algo así, pero quería ver esos ojitos molestos junto a aquella naricita arrugada. No demoró mucho en ganarse esa expresión.
- ¿Podemos tener sexo? - Dijo serio en un susurro frunciendo el ceño.
Wooyoung primero rió, amo hacerlo, San era de lo más lindo con esa actitud, pero tras pensarlo bien, no se suponía que le dijera ese tipo de cosas ahí.
- No aquí - Dijo tocando sus pequeñas orejas, lo sujeto de la quijada - y no se supone que digas ese tipo de cosas Sannie.
-Pero quiero - Con su pulgar sobre sus labios calló cualquier cosa pervertida que aquel híbrido estuviera por decir.
Se acercó lentamente, no sin antes fijarse si realmente todos los que estaban cerca suyo dormían. Un suave beso en los labios recibía aquel híbrido, San sentía que moría cada que Wooyoung lo sorprendía con un beso
- Quiero dormir aquí - Dijo tomando la mano de Wooyoung y poniéndola tras su espalda, este sonrió y lo apegó, sentía como San se acurrucaba bajo su brazo, agradeció que le dieran los últimos asientos.
Sentía la calidez de aquel felino junto a su característico ronroneo. Aquellas orejitas chocaban con su rostro, eran en extremo suaves, de hecho todo en San era suave. Le encantaba la forma en la que su colita pasaba por su mano, tenía una terrible tentación de sostenerla pero no quería incomodarlo, no cuando este lucía tan feliz bajo su brazo.
Depositó un beso sobre su cabeza, a los minutos aquel gatito se quedaba dormido, Wooyoung no podía con tan encantadora vista. Se sentía afortunado de que San estuviera así de enamorado de él, todas las cartas, una tras otra demostraban solamente que sus sentimientos por él eran tan intensos e incluso que iban creciendo.
Aspiro aquel aroma, no puedo evitar pensar que olía a bebé, Yeosang siempre procuraba que su gatito estuviera muy limpio y se bañara con cosas especiales que le dieran aquel olor encantador.
Sentía que San se acurrucaba en su pecho y su cabecita se metía en el espacio de su cuello, parecía estar completamente dormido, Wooyoung sentía un terrible impulso por cargarlo, no sabia como sentirse cuando San parecía querer apegarse mucho más a él.
Sentir la respiración de San en su cuello no era tan bueno, no quería mal pensar las cosas pero lamentablemente no era dueño de aquella parte que parecía despertar sola.
Dirigió su vista a la televisión, era una tontera estar así, sólo debía prestar atención a esta hasta quedar dormido.
De pronto sentía aquella rasposa lengüita en su cuello, daba cortas lamidas y se pegaba lo más que podía a él, sintió como San enrollaba su pierna encima suyo, Wooyoung lo tomó del rostro rápidamente, no debía seguir con aquello.
- Sólo un ratito - Dijo suavecito cuando de pronto sintió la mano del híbrido bajar hacia la ya muy notoria erección que se había formado hace rato en sus pantalones.
- No vamos a hacer eso San - Dijo tomando su mano, era demasiado peligroso hacer algo así cuando todos los demás niños dormían tan cerca suyo, cualquiera podía despertar y verlos.
San al ver que este lo tenía de la mano decidió maniobrar de manera diferente la situación, haciendo todo mucho más riesgoso, en un hábil movimiento termino sentado sobre sus piernas dándole frente.
Wooyoung se quedó perplejo, San se abrazó fuertemente a él sentándose sobre su erección. Sentía que debía alejarlo pero era a la vez hermoso sentir la calor de aquel híbrido.
- Prometa que allá lo haremos - Susurró en su oído.
- San - Quería evitarlo pero era imposible, posó sus manos sobre aquella diminuta cintura, San era muy esbelto, su figura era en extremo delicada, se empezaba a perder en su precioso cuerpo tan dulce - Bien, allá lo haremos, pero por ahora bájate - se dirigió a aquellas orejitas - Me estás calentando ahora y no vamos a hacer nada aquí.
San sonrió, no pensaba en ser atrevido pero su traviesa cabeza tenía algunas ideas pervertidas. Movió ligeramente las caderas sobre su duro miembro, sintió como Wooyoung lo sujeto fuertemente en una mezcla por la excitación y por querer detenerlo.
- No te atrevas - lo sujetó del rostro con una de sus manos.
San sonrió, sentía que tenía todo el control, lamentablemente el sentía que también perdía su uso de razón, era desesperante ver qué Wooyoung estaba así de duro por él y quería negarle algo por lo que claramente ambos se morían.
Decidió voltearse, con una sonrisa posaba su trasero en aquella erección, su colita iba intencionalmente por su rostro, sabía cuánto está podía excitar a su maestro, era demasiado evidente la forma en la que la miraba, San sabía que lo tendría pronto pero no podía evitar querer jugar coquetamente con él.
Empezaba a mover sus pequeñas caderas sobre su miembro, elevó ligeramente su polo dejando un poco de su piel descubierta en la parte de su marcada cintura. Wooyoung estaba por perder el control, San siempre parecía querer abusar de su sensualidad de la cual era tan consciente que tenía.
Miraba como su pene gozaba de los sutiles movimientos de San, aquella piel era una invitación a desnudarlo ahí mismo. La calentura que sentía era enfermiza. Podía correrse en cualquier momento si San seguía haciendo algo así de peligroso.
La colita se movía de manera sublime por su rostro, no lo pudo evitar, la sujeto, era tremendamente suave, escuchó una risita de San que no hizo más que encenderlo aún más. Sentía que perdía la razón.
De repente San tomó ambas manos de Wooyoung e hizo que este lo abrazara, seguía con la erección, cosa que a San le encantaba.
- Sólo me aseguro de que cumpla con lo que dijo - Susurró.
- Podrías tener a cualquier persona San - No pudo evitar decirlo, lo abrazó fuertemente mientras posaba su rostro en aquel cuello - no entiendo que podrías sacar de alguien como yo.
San sintió un apretujon en el corazón, para él Wooyoung era en realidad perfecto.
- Pues lo quiero a usted - Dijo suavecito - Sólo eso es importante.
Wooyoung sonrió, su pequeño felino era un encanto.
- Ven la primera noche a mi cuarto, espera que pase de las 11 - Dijo serio sobre su oído.
- Estaré allí - Dijo antes de darle un corto beso en la mejilla y regresar a su sitio con Mingi.
Bien, tenía todo lo que quería.
Wooyoung se rió ligeramente, San era cruel al dejarle una erección de esa forma, negó con la cabeza, era molesto dormir cuando lo había dejado de esa forma. Aquel niño era demasiado sensual, meditaba, no se suponía que fuera así, logró recordar después de todo el fin de San al ser creado.
Se sintió molesto consigo mismo, después de todo, él mismo era quien parecía buscar lo mismo de San, no podía evitarlo cuando era el mismo San quien lo provocaba.
Suspiró, lo mejor sería ser firme ya, no quería más pensamientos de ese tipo.
La llegada fue tranquila, todos se acomodaban en sus habitaciones, irían a muchas paradas en el mar. Fue un día divertido, pero ambos estaban ansiosos por lo mismo.
San espero pacientemente a que llegara aquella hora, discretamente se dirigió a la que sabía era la habitación de su maestro. Llevaba su pijama color gris, amaba que esta era bastante holgada y cómoda, aquel pequeño peluche sin el que no podía vivir lo acompañaba.
Tocó ligeramente la puerta, está fue abierta. San se quedó frío cuando presenciaba algo que había querido ver desde hace demasiados meses. Wooyoung llevaba el pecho descubierto, una bata azul caía ligeramente por los costados, su pantalón estaba justo marcando aquella definida "V", no podía creer el físico de aquel maestro, su pecho estaba increíblemente marcado, era demasiado sexy, sus orejitas y colita se movían demasiado mientras su ojitos estaban muy atentos, Wooyoung sonrió, San jamás podría ocultar como se sentía.
- Vamos adentro - Dijo con una sonrisa.
San estaba al borde de perder cualquier gota de cordura.