Wooyoung estaba ya listo en el carro de San, este traía todas sus cosas para que se quede por unos días con sus padres.
- Bien Woo, ya estamos listos - Dijo con una sonrisa al subirse al auto.
Wooyoung se sentía nervioso pero feliz, moría por pasar tiempo con ellos. San empezó a conducir, era algo lejos, la casa que San había comprado era a las afueras de la ciudad, quería tener tranquilidad con Wooyoung .
Llegaron, aquella casa que tenía un toque tan hogareño y dulce. Bajaron, San tenía todas las cosas de Wooyoung, tocaron la puerta. Mingi abrió emocionado.
- Woo - Grito - Ya quería que llegaras. San sonrió al ver como los hermanos se abrazaban.
Se adentraron, la madre de Wooyoung les servía una deliciosa torta de galleta, sabía cuanto le gustaba a su hijo aquello.
Hablaron por un rato, San sabía que Wooyoung estaría bien ahí. Se fue, tenía muchas cosas que hacer.
Entró en aquella oficina, Mina lo esperaba en la puerta con muchos sobres en sus manos.
- Quiero saber en donde lo encerraron y también acceso a todas las cuentas de la empresa - Dijo con una mirada fría.
Le trajeron todo lo que pedia, analizaba todo, hizo algunas llamadas, su tarde estaría algo ocupada.
- Señor una cosa más, el señor Kang no entregó los documentos de divorcio.
San frunció en ceño, lo llamaría más tarde. Debía salir.
Ahí estaba, había manejado por las calles de seoul en su dirección, su sangre hervía, sabía que en algún momento llegaría esto.
- En un momento lo traeremos señor Choi- Este solo asintió con la cabeza mientras esperaba a que su padre se pusiera en frente.
No demoró mucho cuando trajeron a este, venía con dos policías sujetándolo,
Soltó una risa sínica al ver a su hijo. Se sentó, ambos tenían la mirada sobre el otro.
- Supongo que debes estar molesto - Dijo sonriendo- dime ¿Cómo está el Omega? ¿Ya habla? ¿Cómo están tus hermanos?
- Aquella risa, no podía haber sonido más asqueroso para San - ¿te harás cargo? - Soltó sínico.
San tenía que controlarse. Su padre no tenía escrúpulos.
-¿Cuanto tiempo te dieron? - Soltó sin expresión.
- Dos años, tan pronto como salga retomaré la empresa y... –
Aquel hombre de mirada fría, no había ni un gramo de arrepentimiento. "¿dos estúpidos años?" pensó San.
- ¿Qué empresa? - Dijo frío.
-¿Como que que empresa San? - Dijo frunciendo el ceño.
-¿Te refieres mi empresa? - Dijo tranquilo - absolutamente nada de ahí te va a pertenecer, todo el dinero de esa impresa irá directamente a la cuenta de Wooyoung
-Tu no vas...
- Haré lo que me de la gana, se lo debes a Wooyoung, quiero que sepas que hasta el último centavo que saque de la empresa será de él. Y no... - Tenía la mirada aguda - No serán dos años. No dejaré que salgas de ahí nunca y si lo haces, si me entero que logras salir - Aquellos ojos tomaban un color demasiado oscuro, luchaba con sus ganas de asesinarlo ahí mismo, pero no, aquel idiota no merecía morir, sería menos doloroso que todo lo que tenía pensado - no tendré compasión.
- No puedes hacerme esto por un estúpido Omega - grito.
- Cada vez que lo insultes será peor para ti - Dijo acercándose, sus ojos solo demostraban odio - No dejaré nada de ti, lo que Wooyoung pasó no será nada comparado con lo que te pasará a ti. Lo que le hiciste es imperdonable, te quitaré las jodidas ganas de vivir...
Aquellas palabras salían cual cuchillas.
Se retiró, había estado todos esos meses pensando en controlar sus emociones, claro que esto no terminaría aquí.
Wooyoung y Mingi estaban jugando videojuegos, ambos lloraban de risa, recordaron aquella ocasión.
Wooyoung no podía creer esa vez en la que te Mingi se metió autogol y celebró gritando como si hubiera hecho el juego de su vida. No había notado que Wooyoung ni siquiera movió el mando al ver que Mingi se dirigía hacia su propio arco.
Tras ver que Wooyoung lloraba silenciosamente de risa se dio cuenta de su gran error, habían reído por horas.
- No puedo creer lo que pasó ese día - Wooyoung reía fuerte - Te veías tan feliz que no me atrevía a decirtelo, pero cuando apareció en la pantalla lloré de risa al ver tu cara.
Mingi no podía hablar por la risa.
- Bebés, les traje jugo - dejaba dos bebidas en la mesa a lado suyo.
Ambos sonreían, Wooyoung estaba rodeado de su hermosa familia, al día siguiente el doctor iría a verlo, este estaba feliz de que Wooyoung se recuperara, al principio no tenía nada de esperanza en que este volviera, pero al ver el cuidado de San sabía que había mucha probabilidad.
La noche llegó, Mingi y Wooyoung se encontraban durmiendo en la misma cama, seguían conversando, aquella relación con su hermano siempre sería buena. Pronto todos estaban dormido, las horas pasaban.
Mingi escuchaba lloriqueos, despertó, sus ojos seguían rojos, pero se levantó rápido al notar que Wooyoung estaba en el piso llorando pegado a la pared.
- Alfa... - rápidamente lo cargó a su cama llamando a su madre. Esta entró rápidamente. - Llama a San- Mingi no demoró en hacerle caso.
San se encontraba resolviendo los asuntos legales, tenía que encargarse de que todo estuviera a su nombre y el de Wooyoung.
Ahora todo serviría para disfrutar con su hermoso Omega. Eran cerca de las tres de la mañana y no había pegado un ojo, tenía su taza de café a lado.
Pensaba llamar temprano a Yeosang para solucionar lo del divorcio. Escuchó su celular, sacudió su cabeza para despertar, vio que era Mingi y contestó rápidamente.
- Aló Mingi dime - Dijo preocupado.
- Tienes que venir, otra vez está... En celo - Escuchó un suspiro.
- Ya voy - Dijo, colgó rápidamente y tomó su auto.
Llegó demasiado rápido, su corazón latía rápidamente y sus manos sudaban, no podía con la idea de que este volviera a eso.
Entró al cuarto encontrando a Wooyoung llorando envuelto en las sábanas de la cama de Mingi.
- Ya estoy aquí mi amor - Se le acercó rápidamente y lo abrazó, este se acurrucó entre sus brazos.
- Alfa... - Dijo sonriendo mientras se embriagaba en el aroma de San.
- Me lo llevaré - Dijo San, se sentía mal de volver a verlo así. Tenía miedo
- Está bien San -Dijo la madre de Wooyoung preocupada.
No pasó mucho que llegaron a su casa nuevamente. A San se lo comía el miedo.
Se recostó en su cama con él en brazos. No se cambió, solo se quería mantener a lado de Wooyoung.
Vio que este se durmió, no podía evitarlo, lágrimas gruesas caían por su rostro, no podía con la idea de que volvieran a lo mismo, tenía que tener a su Wooyoung.
Se le quedó viendo, no pudo dormir, solo lo contemplaba, miraba aquel rostro.
Llegó la mañana, Wooyoung abría los ojos, San no le quito la vista de encima en ningún momento.
- ¿Sannie? ¿Porqu.. - No pudo terminar aquella frase que San lo abrazó fuertemente.
-Mi amor - Wooyoung se sorprendió. San rápidamente le envió un mensaje al doctor para que fuese a revisarlo, su pecho subía y bajaba, no soportaba la angustia.
- Yo, lo siento Sannie - Dijo mientras se ponía de cuclillas - No pensé...
- Deja de disculparte amor - Dijo tomando su rostro - Tu no tienes la culpa de nada, necesito que te revisen bebé, no quiero perderte Woo, yo… no podría soportarlo.
El doctor llego en unos minutos, San no podía soportar más la angustia.
- San, está bien, es normal que pase eso, pero algo que si es que ahora más que nunca necesita a su alfa, reaccionó así porque no sintió que su alfa estaba cerca, es la necesidad nada más, no te asustes - San pudo respirar tranquilo.
- Entonces no me alejaré de él –
-Por ahora sería bueno que siga contigo, pronto ya podrá hacer sus cosas con normalidad - Dijo con una sonrisa - no tengas miedo San, el ya está fuera de peligro solo fue una reacción por no estar cerca tuyo
- No sabe canto me alivia escuchar eso - Dijo suspirando fuertemente. - No te preocupes San, de todas formas vendré a revisarlo constantemente.
San suspiró fuertemente. Wooyoung se encontraba en aquel cuarto el doctor le había hecho muchas preguntas y le había hecho muchas revisiones.
Estaba frustrado, muchos pensamientos rodeaban su cabeza cuando, escuchó de repente que sonaba un celular era el de San, lo cogió y sintió algo extraño al ver el nombre de Yeosang en la pantalla.
San se demoraba, no contestó, solo dejó el celular a un costado, sabía que San estaría hablando con el doctor, el celular volvió a sonar, lo ignoro, pero esto cambió cuando llegó la tercera vez ¿porque era tan insistente? Quizá era algo urgente. Tomó la llamada.
- Aló San, tenemos que hablar en persona, yo, no te daré el divorcio. San...
- Mmm Yeosang soy... Wooyoung - Dijo con incomodidad.
- ¿Porqué contestas sus llamadas entrometido? - Escuchó aquella voz irritada.
- Llamaste muchas veces, pensé que era una emergencia y San no está aquí - Dijo calmado.
- Wooyoung, él es mi esposo, eres un cualquiera - Soltó con odio
- ¿No te bastó con lo que te paso para darte cuenta de donde es tu lugar? Wooyoung frunció el ceño, no tenía ganas de lidiar con Yeosang.
- Bien Yeo, supongo que tu marido sabe cuál es mi lugar en su vida - Soltó calmado - Es su cama disfrutando de sus caricias –
- Estarías siendo una maldita perra. Metiéndote con el marido de alguien.
-San es mío Yeosang - Dijo irritado - Estoy harto de tus tonteras, no pienso soportarte más, te lo dije hace mucho, la única manera que me aleje sería que él me lo pida, y créeme Yeo, San no quiere eso.
- No te atrevas a hablar así...
- Es la verdad Yeosang, yo lo amo y sabes cuanto me ama ¿porque no puedes entender eso?
Wooyoung estaba harto, harto de que la gente se interpusiera entre ambos...
- Fuiste la perra de él y de su padre, eres lo más asqueroso de este mundo. Oí que le ibas a dar hermanitos a San...
- Aquel tono frío y lleno de odio - me alegra que te pasara todo eso Wooyoung, oí de que manera te trataron, dime ¿Cuántas pollas te comiste?
- Me sorprende la facilidad con la que te burlas del sufrimiento de los demás Yeosang, por esa misma razón nunca tendrás a San a tu lado, él jamás querría estar con alguien como tú - Sus ojos estaban rojos, lo había herido.
San entró a aquel cuarto encontrando a Wooyoung con aquella mirada triste, vió que tenía su celular en la mano.
Se acercó mientras Wooyoung bajaba el celular.
- Es Yeosang - Dijo entregándole el celular y desviando la mirada. Wooyoung salió del cuarto, se fue con dirección a la sala.
San tomó la llamada molesto.
- ¿Que le dijiste? - Dijo friamente.
-¿San?
-¿Qué mierda le dijiste? - Dijo casi gritando.
- San yo-
-¿Qué diablos quieres de mi Yeosang? No lo entiendo, sabes que no quiero estar contigo, ¿es por dinero? Te pagaré lo que quieras Yeosang, deja esto aquí y consigue a alguien que te quiera - Dijo friamente - sé que Wooyoung no querrá decirme lo que dijiste, pero me puedo hacer una idea - Aquel tono tan duro - déjalo en paz y más te vale que me des el divorcio.
- San yo... No entiendo aún porque no puedes dejarlo - Decía triste - Tú, se supone que debimos estar juntos. No quiero dinero San, solo una oportunidad, y yo... Te demostraré que puedo ser un buen Omega para ti...
- No te entiendo, pensé que era claro al decirte que no hay nada en este mundo que ame más que a Wooyoung
-Pero tú esa vez... Me Besabas y...
- Eso fue en el colegio Yeosang, hace demasiado años y tu sabes perfectamente que hacia todo eso por Wooyoung... Te lo dije, te dije que nada de eso era real, que lo hacía por protegerlo, y lo aceptaste... Teníamos las cosas claras Yeosang.
- Pero San fuiste... Fuiste muy lindo y...
- Yeosang, quiero los papeles para mañana firmados –
- No lo haré San, es lo único que tengo de ti, estamos casados. Se que puedo hacerte tan feliz como él. San aquel beso, la manera en la que me sonreíste no puede ser todo mentira.
- Lo fue y lo sabias - Suspiro.
- Te quiero conmigo San - Dijo serio - Todos estos años, se que sentiste algo.
- No Yeosang, no confundas las cosas, que decidí ser tu amigo no hace que me enamorara, todo lo que he hecho en esta vida ha sido por Wooyoung, no hay más, mi precioso Omega lo es todo para mi, así que aléjate, esperaré los papeles - Colgó.
Ya no soportaba que este le hablara así.
Estaba tenso, los preciosos ojos de Wooyoung mostraban lo herido que estaba.
Bajó, notó que Wooyoung estaba echado en aquel mueble con una taza de leche mientras miraba tele. Se sentó a su lado.
- ÉI... Él también está herido Sannie - Soltó.
- Eso no importa amor - Dijo abrazándolo - No se que te dijo pero amor, no le hagas caso.
- Odio ser débil San - Dijo agachando la cabeza.
- Niño hermoso, tu eres la persona más fuerte que conozco - suspiro con una sonrisa - desde la primera vez que te vi supe que eras incluso más fuerte que yo, has soportado cosas que básicamente nadie podría, mi Woo, nadie va a poder contigo, nunca te he visto rendirte en nada amor, eres fuerte y débil a la vez y es eso mismo lo que te vuelve un precioso ser. Ante mis ojos eres el ser más perfecto Jung Wooyoung, mi niño rebelde.
-Siempre sabes como hacerme sentir mejor San - Dijo sonriendo.
-Saldrás adelante, como siempre lo has hecho, no importa cuantas cosas te golpeen en estar vida, sé que continuarás brillando.
- Choi San, quiero mi anillo de compromiso - Dijo riendo. - Tendrás la boda de tus sueños, y ni se te ocurra que bailarás con Eunhyuk - Dijo riendo-"¿Donde quedó el" el eunhae es real" ?"- Dijo imitando su voz. Wooyoung soltó una carcajada.
- Recuerdo que ni bien terminó aquel programa lo fastidie tanto con lo del Eunhae, no conté con que me invitaría a salir - Dijo negando con la cabeza - Se negaba y pues todo terminó en eso.
San fruncia el ceño.
- Pues ahora ojalá que sepa que su lugar es con Donghae y tú conmigo niño hermoso - Dijo dando besos por su rostro.
- Lo sabe San, recuerdo todo, sé que mi Omega solo te quiere a ti, y pues yo, yo no podría amar a nadie como a ti Sannie
- Tu serás mi esposo Wooyoung, te daré la vida que moría por darte desde que eramos niños - Dejó un dulce beso en sus labios.
- Vaya ¿que vida es esa San?
- Una en la que tenga tu ruidosa voz y la de otros pequeños rodeándome haciéndome el hombre más feliz del mundo.
- ¿Serás feliz sin tener un momento de paz?
-Lo único que me da paz en este mundo es tenerte a mi lado Wooyoung.