Introducción
Se llama T.A. al estudio e investigación de los conceptos, modelos y criterios relacionados con la identificación, construcción, análisis y evaluación de argumentos. Históricamente sus fases son las siguientes:
1. El inicio se remonta a Aristóteles, quien en Refutaciones sofísticas afirma ser el primero en ocuparse de ello.
2. Un segundo momento es el medievo de los siglos XII-XIV, con los magistri escolastici versados en retórica, lógica y dialéctica. El final de la Edad Media, junto con la dialėctica humanista e incluso las primicias de la lógica moderna serían una prolongación de esta fase.
4. El impulso enorme de la segunda mitad del XX. Un creciente interés por la lógica informal, por el pensamiento crítico desde amplios puntos de vista ha hecho eclosionar la T.A.
Necesariamente debemos comenzar con la definición de Argumento: extracto o producto de argumentación tomado como unidad discursiva textual a efectos de consideración o de análisis.
Sus ingredientes básicos son: premisas + nexo inferencial + conclusión. No obstante, se da una especie de Iceberg discursivo, en un juego entre lo explícito y lo implícito, donde hay mucho más de lo que en principio se ve.
En el examen de indicaciones lingüísticas e intencionales de un argumento, tendremos en cuenta dos aspectos:
(i): Estimación de la fuerza relativa del argumento en virtud del peso o solidez de las razones aducidas y de la índole del nexo.
(ii): Estimación de la eficacia relativa del argumento.
Ambos, paradójicamente, son logros independientes: de la fuerza de (i) no se sigue la efectividad de (ii), ni de la efectividad de (ii) se sigue la fuerza de (i) [? e.g. en el caso de las falacias], aunque ambas hayan de considerarse en orden a la evaluación del argumento. La influencia del contexto de la interacción y de la interacción discursiva misma sobre el sentido y carácter argumentativo del discurso (p. Ej. la complicidad del interlocutor o del destinatario para la conversión de un relato o unas imágenes en un argumento) debe ser tenida en cuenta, dada su enorme importancia de cara a la eficacia.
Planos de formación y de consideración de argumentaciones y argumentos:
(a) Como producto (p. ej. texto de un argumento) de un procedimiento (p. ej. arg./contra-arg.)
Los criterios pertinentes que debe cumplir un argumento en este plano son:
Aceptabilidad, pertinencia y suficiencia de las premisas
Corrección inferencial.
(b) Como proceso de interacción argumentativa (p. ej.. acción sobre X en un escenario)
Los criterios pertinentes en el plano como proceso de interacción argumentativa son:
* Respeto de las reglas de juego de la discusión racional (e.g. código pragmadialéctico).
* Factores de interrelación: ethos / pathos / logos + kairós o adecuación al caso.
(c) Como fenómeno socio-institucional que tiene lugar dentro de, o entre, grupos sociales en espacios públicos de discurso (p. ej. deliberación, negociación).
Condiciones pertinentes en (c):
1. Publicidad o accesibilidad de las fuentes
2. Reciprocidad y simetría de la relación (p. ej. paridad de oportunidades de intervención e inducción)
3. Autonomía del proceso (no solo negativa, vs. coacciones, sino positiva, i.e. determinante del desenlace)
4. Carácter incluyente (abierto a todos los afectados).
Guardan relación entre sí y una especie de orden de complejidad creciente -e.g. el plano (c) envuelve más dimensiones que el (b), y el plano (b) más dimensiones que el (a). En consonancia con esto, los criterios pertinentes en el plano (a) no son suficientes para determinar la calidad del argumento en los planos (b) o (c); y a su vez las condiciones pertinentes en (b) o (c) no son necesarias para determinar la cogencia en (a). Así:
Cogente: argumento debidamente convincente. Casos de, o aproximaciones al, paradigma wittgensteiniano de la demostración: «Sigo la demostración y digo: “Sí, así tiene que ser”» (Observaciones sobre fundamentos de la matemática, III (1939-40), § 30.
Por otro lado, en el curso de la 2ª mitad del s. XX parece tener lugar un desplazamiento del foco de atención del análisis de (a) hacia (b), hasta la aparición franca de (c) a principios de los 80. Vid. J. Goodwin, en Informal Logic, 25/2 (2005): 153-4.
1. Dos orientaciones básicas: lingüística y discursiva
Las dos orientaciones de la T.A. son:
1. La orientación lingüística.
Tiene interés descriptivo por la infraestructura semántica de la argumentación, integrada en la lengua. Iniciada por los franceses Anscombe y Ducrot. Para esta orientación, el mero enunciar implica actividad argumentativa: es determinación de significados de acuerdo con secuencias admisibles, y éstas se forman con ciertos operadores actuando sobre segmentos lingüísticos:
Segmento X - conector argumentativo - segmento Y.
Estos conectores argumentativos no son informativos, ni transfieren información desde el primer segmento al segundo, pero determinan el sentido de ambos y su dependencia mutua.
Pueden ser normativos (así que...), transgresivos (pero...), aditivos (además..., más aún...). Pero no tiene fuerza deductiva: no cabe tomar el segmento X como premisa y el Y como conclusión en virtud de la fuerza de dichos conectores. Esta asepsia de planteamiento hace que la orientación lingüística hay quedado marginada, aunque puede proporcionar valiosas nociones del papel de los marcadores del discurso.
2. La orientación discursiva.
Tiene interés pragmático por el discurso, por el análisis y la construcción crítica y evaluación normativa de los aspectos cognitivos, inferenciales y racionales. Sus focos son Amsterdam, Canadá y EE.UU. La base pragmática sobre la que se asienta es la teoría de los actos del habla. Los argumentos se ven como actos ilocutivos de segundo nivel compuesto por actos de primer nivel que son las premisas y las conclusiones. Un acto es ilocutivo cuando la mera enunciación del mismo supone su realizan. Por ejemplo, prometer.
Para tales actos ilocutivos son necesarias cierta condiciones:
1. Debe haber una discrepancia previa y ciertos acuerdos entre el hablante y el oyente.
2. Las premisas deben ser contenidos proposicionales asertivos del hablante, que el oyente acepta, o que el hablante piensa que el oyente aceptará si son convenientemente razonados.
3. La conclusión es un acto asertivo aceptado por el hablante, pero no por el oyente al menos al principio.
Asimismo, se acepta el marco teórico ambiente del Principio de Cooperación de Grice, junto con sus máximas específicas:
1. Máxima de cantidad: trata de que tu contribución no sea ni más ni menos informativa de lo necesario.
2. Máxima de calidad: trata de conseguir una contribución verdadera, no digas lo que crees falso, ni aquello de lo que carezcas de pruebas adecuadas.
3. Máxima de relación: sé pertinente.
4. Máxima de modo: no seas oscuro ni ambiguo, sé escueto y ordenado.
La pragmática de la argumentación se asocia al llamado modelo arquitectónico BDI ( Creencia, Deseo, Intención)
3. Otras orientaciones
Además de las anteriores existen otras orientaciones, como la argumentación por compromisos. Los compromisos son proposiciones o asunciones, tácitas o expresas que el hablante hace en el discurso, de las que debería responder si es interpelado. No son por tanto asertivas, y admiten retractaciones: si el agente X está comprometido con una aserción P y Q se desprende de P con arreglo a un esquema argumentativo, entonces X está comprometido con Q, y aceptará las críticas pertinentes.
2. Perspectivas
Tres son las vías abiertas en la argumentación desde antiguo, las marcadas por las tradiciones de la lógica, la dialéctica y la retórica. Estas tres perspectivas responden a tres metáforas familiares de la argumentación.
1. El enfoque lógico ve la argumentación como una construcción, importa la solidez y fundamentacion del edificio construido. Atiende a productos que son sus argumentos textuales. Su forma básica es premisas- texto ilativo - conclusiones. Tiene orientación monológica.
2. El enfoque dialéctico la ve como un combate, una guerra, mas pendiente a los procedimientos de argüir. Atiende a procedimientos. Su forma básica es una normativa de debate. Tiene, como la retórica, orientación dialógica y interactiva.
3. El enfoque retórico la considera como una representación, en la que hay que convencer, inducir creencias, persuadir. Atiende a procesos disuasorios/persuasivos. Su forma básica es la estrategia para inducir creencias o acciones. Tiene, como la dialéctica, orientación dialógica y interactiva.
Una perspectiva añadida: Lógica del discurso público o “lógica civil”, mayor afinidad con 3.
3. Ampliación sobre las tres perspectivas.
0. Reconocida ambigüedad “producto” / “proceso” del término argumento.
Propuesta de Daniel J. O’Keefe (1977), “Two concepts of argument” (Journal of the AFA, 13: 121-128): argument_1? producto (texto, hecho por una persona) vs. argument_2 ? proceso (que envuelve diálogo o intercambio discursivo).
Otra convención posible: argumento vs. argumentación.
1. Distinción tripartita.
Según Joseph W. Wenzel, Wayne Brockriede en 1980 añadió a las nociones del argumento como producto y proceso, la de argumentación como método dialéctico (vid. J.W. Wenzel (1990), “Three perspectives on argument”, en R. Trapp & K. Schuetz, eds. Perspectives on Argumentation: Essays in honor of Wayne Brockriede, Prospect Heights [IL]: Waveland Press, 9-26). El propio Wenzel avanzó a su vez, de modo independiente, las tres perspectivas calificadas en los términos: proceso retórico, procedimiento dialéctico y producto lógico, en su (1980), “Perspectives on argument”, en J. Rhodes & S.E. Newell, eds., Dimensions of Argument. Proceedings. of the Summer Conference on Argumentation, Annandale (VA): Speech Communication Association, 112-133. La intención declarada de Wenzel (1980) no era clasificar tipos de argumentos o dimensiones argumentativas sino distinguir tres perspectivas o puntos de vista a propósito del análisis y la crítica de la argumentación.
Por su parte, Jürgen Habermas (1981, 1987 4ª edic. rev.), Teoría de la acción comunicativa, Madrid: Taurus, 1987, 2003, t. I, pp. 46 ss., también propone distinguir tres aspectos del habla argumentativa:
- Proceso -comunicación dirigida al entendimiento ? objeto de la Retórica
- Procedimiento -interacción sometida a regulación ? objeto de la Dialéctica
- Producto -argumentos para apoyar o rechazar pretensiones de validez ? objeto de la Lógica.
Ahora bien: “Bajo ninguno de estos aspectos analíticos por separado puede desarrollarse suficientemente la idea que el habla argumentativa lleva en su seno” (o.c., p. 48).
2. Buenos motivos para esta distribución tripartita del campo de la argumentación:
2.1 Solera aristotélica (fuentes clásicas de las tres perspectivas:
Analíticos, Tópicos y apéndice [Refutaciones Sofísticas], Retórica) + tradición humanista.
2.2 Metáforas familiares:
Enfoque lógico ? argumentación ˜ construcción, argumento ˜ edificio
Enfoque dialéctico ? argumentación ˜ combate (normalizado: leyes de la guerra) [complicidad lógico-dialéctica: argumento ˜ baluarte / arma]
Enfoque retórico ? argumentación ˜ (re)presentación de un caso en un escenario y anteun auditorio al que habría que llegar y convencer o conmover.
2.3 Servicios didácticos en orden a una visión comprensiva del campo tradicional de la argumentación. Vid. Si de argumentar se trata, c. 1, § 3, pp. 29-34. Planteamiento como perspectivas / paisajes de una panorámica de la argumentación.
UNA CARACTERIZACIÓN ESQUEMÁTICA
Estos planteamientos lógico, dialéctico y retórico no constituyen compartimentos estancos o excluyentes entre sí, sino visiones parciales y complementarias del campo de la argumentación, aunque tampoco lleguen hoy a cubrirlo en su conjunto.
* Una cuestión: ¿perspectivas teóricas sobre la argumentación o dimensiones constitutivas?
* Un desafío: el progreso desde los puntos de vista hasta la visión integrada.
* Un problema: relaciones entre la validez/corrección y la eficacia argumentativas (casos de referencia: el efecto perlocutivo / la brecha del razonamiento práctico // La idea de bondad argumentativa)
3. Problemas y desafíos
El modelo tripartito anterior ayuda a iluminar algunos puntos oscuros. Mencionamos tres:
1. ¿Las tres líneas mencionadas (lógica, dislėctica y retórica) son perspectivas o enfoques, o por el contrario son dimensiones constitutivas de la argumentación misma?
2. ¿Se pueden integrar las tres en una visión unitaria?
3. Tenemos por un lado las condiciones semánticas y epistémicas de la lógica, las normativas dialėcticas y los criterios retóricos de éxito; y por otra parte los supuestos de transparencia, simetría y autonomía que regulan una buena comunicación. ¿Cómo se relacionan entre sí unos y otros?
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UNA PANORÁMICA DEL CAMPO ACTUAL DE LA ARGUMENTACIÓN
A/ LAS TRADICIONES CLÁSICAS.
Perspectiva Dimensión más resaltada
LÓGICA productos ˜ argumentos textuales
* forma básica: < {P], nexo inferencial, C >
DIALÉCTICA procedimientos ˜ argumentación interactiva y dinámica
* normativa del debate (proponente-oponente)
RETÓRICA procesos ˜ procesos suasorios / disuasorios interpersonales
* recursos y estrategias de inducir-a
- Tradición aristotélica (Analíticos / Tópicos + Refutaciones Sofísticas / Retórica) (Re)nacimiento: años 80 [D.J. O’Keefe (1977) ? W. Brockriede / J.W. Wenzel (1980)]
- Arraigo metafórico: construcción (solidez, base, fundamento…); guerra (fuerte / débil, ataque / contraataque, rendirse a la evidencia; [re]presentación de un caso (escenario …)
B/ OTROS ASPECTOS (O PROYECCIONES) DEL PANORAMA ACTUAL:
1. Plano infraestructural o protoargumental:
- análisis pragmático: actos de habla + compromisos interactivos.
- operadores argumentales: tópoi; bloques semánticos; polifonía, etc.
- comunicación, conversación y análisis del discurso.
2. La perspectiva socio-institucional del discurso público. El giro desde las 3 disciplinas o artes tradicionales hacia una “lógica civil”: tratamiento de cuestiones prácticas de interés común en espacios de discurso público (negociación, deliberación, etc.). De los criterios a las condiciones (e.g. publicidad y transparencia por parte del emisor / respeto y autonomía del receptor / reciprocidad o simetría de la relación ) .
El caso de la deliberación pública. Cf. Deliberación.
Cf. Chistian Koch (2009), “Choice is not true or false: The domain of rhetorical argumentation”, Argumentation, 23: 61-80.
La deliberación en el ámbito del discurso civil como característica distintiva de la argumentación retórica. Habría una tradición sobre la argumentación retórica, que partiría de la bouleusis (deliberación) aristotélica sobre decisiones/acciones que pueden tomar los agentes discursivos -vs. cuestiones que quedan fuera de su competencia o de su capacidad de acción (e.g. los lacedemonios no deliberan sobre la mejor forma de gobierno para Escitia, ni se delibera sobre las cosas eternas como el orden del universo o la inconmensurabilidad de la diagonal y el lado del cuadrado [Arist. EN, 1112ª]). Así mismo, según M. Heath (2004), la asunción de que la retórica tenía que ver con el discurso sobre cuestiones cívicas es algo en lo que Zenón, Minuciano y Hermógenes aún convienen en el s. II. En suma, argumentación retórica ? discurso sobre cuestiones prácticas de interés o de dominio público ? discurso civil.
Supuestos generadores de legitimidad en el paradigma deliberativo según Habermas (2006), “Political communication in Media society: Does democracy still enjoy an epistemic dimension?”, Communication Theory, 16: 411-42: (a) publicidad y transparencia del proceso deliberativo; (b) inclusión y oportunidad igual de participación; (c) presunción de justificación de resultados razonables -principalmente en vista del impacto de los argumentos sobre los cambios racionales en las preferencias (l.c., p. 413).
Excurso sobre las tres perspectivas “clásicas”.
Los planteamientos lógico, dialéctico y retórico no constituyen compartimentos estancos o reparticiones excluyentes entre sí, sino visiones parciales y complementarias del campo de la argumentación. Pero, hoy, tampoco cabe asegurar su compenetración y su articulación efectivas en un cuerpo teórico unificado y armónico.
Desde luego no faltan puntos comunes, solapamientos. Por ejemplo, ninguna prueba lógicamente válida que nadie reconozca o que a nadie convenza, constituye una demostración, pues toda demostración ha de resultar cogente, es decir: concluyente y convincente –«Recorro la demostración y digo: “Sí, así tiene que ser”» (Wittgenstein, en Observaciones sobre los fundamentos de la matemática, III, § 30)-, además de exponerse a la sanción o el reconocimiento social por parte de la comunidad epistémica involucrada. También puede haber complicidades entre la retórica y la dialéctica; por ejemplo, el poder de convicción suele distinguirse del poder de seducción de un discurso no sólo en función de la actitud activa o rendida que adopte respectivamente el auditorio en uno y otro caso, sino en atención a la mayor calidad y fuerza argumentativa que podría tener el primero frente a la menor o casi nula que podría acompañar al segundo. Hay además muestras discursivas donde se entremezclan inextricablemente elementos de uno y otro género, el retórico y el dialéctico; e.g. el famoso debate de Mitilene según Tucídides. Así como, por otro lado, puede haber cortaduras y distancias; por ejemplo, en casos como el descrito por Jane Austen: «Ellinor estuvo de acuerdo en todo, porque no creía que él mereciera el cumplido de una oposición racional», donde el efecto pretendido se logra plena y precisamente por la renuncia a argüir. Sin embargo, el concurso de las tres perspectivas suele ser conveniente para una visión y una comprensión cabal de los paisajes argumentativos más vivos y poblados; más aún, por lo regular y ante situaciones concretas de conversación, resulta obligado.
Ahora bien, de ahí no se sigue que las tres perspectivas, en conjunto, conformen una perspectiva suficiente, capaz de cubrir en toda su extensión el campo actual de la argumentación. Una dimensión que, al parecer, se les escapa es la abierta en los años 80 por la llamada “esfera” del discurso público y los marcos de argumentación práctica colectivos.
Así pues, no estará de más detenerse a considerar algunas de sus limitaciones, problemas y dificultades, reconocidas por lo demás casi desde un principio. Veamos:
Wenzel (1990).
- Todo argumento puede verse como un fenómeno lógico, dialéctico o retórico, i.e. puede contemplarse en las tres perspectivas que revelan diversos aspectos -a veces solapados- de la argumentación.
- No son planteamientos o enfoques excluyentes entre sí.
- Tampoco son los únicos posibles, ni conforman un panorama exhaustivo; en todo caso, son tres enfoques centrales del estudio de la argumentación.
Vs. proyecciones ónticas (dimensiones esencialmente constitutivas).
Ventajas del perspectivismo:
1. Reconocimiento de la legitimidad de aproximaciones diversas al estudio de la argum.
2. Apreciación de las diferencias existentes entre ellos, fundadas en diversas tradiciones.
3. Reconocimiento de limitaciones propias de cada una de las perspectivas.
Blair (2003)
“Relationships among Logic, Dialectic and Rhetoric”, en F.H. van Eemeren et al., eds. Anyone who has a view, o.c., 91-107.
Diversas relaciones entre las tres, entendidas como especializaciones analíticas, normativas y críticas -e.g. con criterios de evaluación distintos.
1/ Conceptuales entre los diferentes criterios:
(a) lógico,
(b) dialéctico,
(c) retórico.
- Cierta vinculación entre el cumplimiento de (a) y (b): la justificación satisfactoria de (a) implica la respuesta adecuada a las demandas de (b), según el inferential / dialectical tier de Johnson (2000); y el cumplimiento de las reglas de (b) comporta el respeto de (a), según la pragmadialéctica.
- Independencia entre legitimación (a)-(b) y eficacia (c).
2/ Correlaciones empíricas, cf. Daniel O’Keefe (2003), “The potential conflict between normatively-good argumentative practice and persuasive success”, en F.H. van Eemereen et al., eds., Anyone who has a view, o.c., 309-318.
3/ Prioridad normativa: no hay un orden de prioridad universalmente aplicable en casos de conflicto, será más bien una determinación contextual y prudencial.
4/ Priorizaciones teóricas: cuestión de énfasis.
Toulmin y deductivistas ? lógica informal
Pragmadialéctica ? dialéctica
Perelman … Tindale ? retórica
Las tres opciones no pueden ser acertadas, pero las tres pueden resultar erróneas en la medida en que privilegien una de ellas hasta excluir las otras.
a/ Debido al carácter multi- e inter-disciplinario de la conformación moderna de la teoría de la argumentación, parecen haberse convertido en tres enfoques clásicos y relevantes desde los años 80-90. Pero no cabe considerarlos únicos, ni en su conjunto suficientes. Pérdida de visión de otros fenómenos o aspectos notables como, e.g., los casos de argumentación no lingüística (argumentación visual, fenómenos gestuales o comportamentales, etc.), o la esfera del discurso público en marcos colectivos.
b/ Términos problemáticos. E.g. el sentido de “lógica”; la cuestión de la red (network) disiciplinaria (teoría del razonamiento, pensamiento crítico, lógica informal, teoría de la argumentación, estudios del discurso, retórica …).
c/ Tradiciones dispares: desarrollo desigual -ya a partir de su momento fundacional (testimonio de Aristóteles sobre dialéctica y retórica)- e historias separadas Cf. Johnson (2002), Argumentation, 16, 327 s.
d/ Los problemas: [e.1] significación perspectivista u ontológica (corresponden a tres dimensiones constitutivas del proceder argumentativo); [e.2] interrelación e integración, sea orientada -sobre la base de una de ellas considerada primordial o principal-, sea equilibrada y relativizada.
e/ La articulación desde un punto de vista más comprensivo.
Una propuesta:
(I) Infraestructura discursiva y comunicativa: bases pragmáticas de interacción.
(II) Estructuración lógica, dialéctica, retórica de la argumentación como interacción discursiva específica.
(III) Cuestiones filosóficas (cognitivas, éticas…) en torno a por qué argumentar y por qué, puestos a argumentar, más vale hacerlo bien que no hacerlo o hacerlo mal.