(Investigación y Ciencia, octubre 2018)
Las ideas centrales de la geología han sido modeladas por el siguiente postulado de Lyell:
Los principios del razonamiento en geología son que nunca, desde los tiempos más antiguos a los que podemos remontarnos hasta el presente, han actuado causas distintas a las que operan actualmente, y a ue estas no han actuado nunca con grados de energía distintos de los que ejercen hoy.
Darwin fue poderosamente influido por este gradualismo, expuesto en la obra Principios de geología, en tres tomos editados entre 1830 y 1833. De esta manera Lyell oponía su gradualismo al catástrofismo de Whinston. Lyell pretendía basar la geología en procesos locales, no en acontecimientos celestes de carácter catastrófico, tales como choques dé cometas.para él, el mundo cambiada gradualmente mediante tres leyes:
1. El cambio geológico se produce mediante cambios lentos y graduales también observados en la actualidad.
2. Las fuerzas geológicas son intrínsecas al planeta.
3. El registro geológico no contiene pautas repetitivas y regulares que muestren influencias astronómicas.
Su doctrina se denomina gradualismo, o uniformes o, y fue extraordinariamente importante en la geología posterior. Pero a principios del XIX el paleontólogo Cuvier defendió la versión inicial catastrofista. Halló pruebas de grandes periodos de calma seguidos por etapas convulsivas, catastróficas y devastadoras en la cuenca de París. Encontró pruebas de extinciones repentinas de grandes proporciones en los estratos, escribiendo:
buscaremos en vano, entre todas las fuerzas que operan actualmente en la tierra, causas capaces de producir estas revoluciones y catástrofes de las que la corteza terrestre exhibe tantas huellas.
Lyell contestó que esas observación es se deben a lo imperfecto del registro estratigráfico, y al final se impuso su gradualismo. Siquiera la aceptación de la tectónica de placas cambió este panorama. Más bien al contrario, dicha dinámica de placas se tomó como la más palmaria muestra de una máquina lenta, gradual e inexorable.
Sin embargo ni Lyell ni sus colaboradores comprendían bien lo que significaba realmente el tiempo profundo al que aludían: los sucesos geológicos (todos los sucesos) ocurren con una frecuencia inversa a su magnitud: terremotos inmensos ocurren muy esporádicamente, mientras que microseismos ocurren todos los días. Lo mismo ocurre con los meteoritos o las erupciones volcánicas. No hay patrón de ocurrencia, son completamente Estocásticos, impredecibles pero seguros con tiempo suficiente. La mera alusión al tiempo profundo implica la seguridad de producción de estos eventos catastróficos a gran escala. Tras la apariencia científica de los postulados de Lyell subyacía una idea teológica de que la tierra era un mundo preparado por dios para el hombre, era parte del pal de Dios:
En cualquier dimensión en que realicemos nuestras investigaciones, bien sea en el tiempo o en el espacio, hallamos por todas partes las pruebas evidentes de una Inteligencia Creadora y de su Previsión, sabiduria y poder.
La nueva geología
Hoy poseemos una gran batería de datos que apuntan otra realidad: la historia y evolución de la tierra está inextricablemente unida a procesos cósmicos. La investigación espacial revelaba que los impactos meteoríticos fueron de crucial importante en la formación geológica de los planetas del sistema solar. Geología y astronomía planetaria indicaban un camino juntas. El descubrimiento del cráter de Chixulub, junto con el límite KT demostraban que sucesos cósmico pueden ser causa de extinciones masivas. La propuesta de los Álvarez en 1980 se apoyaba además en pruebas empíricas como la presencia de iridio en dicho límite estratigráfico.
Posteriormente David Raup y Jack Sepkoski publicaban en 1984 una sorprendente idea: había pruebas de una recurrente periodicidad de extinciones cada 26 megaaños. Esto inicio un intenso debate sobre la existencia de ciclos geológicos.
Michael Rampino y Richard Stothers han estudiado la cronología estimada de todos los cráteres de impacto del planeta, obteniendo resultados espectaculares: existe un ciclo de unos 30 mega años en la producción de eventos meteoriticos importantes, que se ajusta bastante bien a las ideas de Raup y Sepkoski. ¿Cómo explicar esta periodicidad?
Rampino propone que las oscilaciones del sistema solar atravesando el disco de la vía låctea producen perturbaciones en los cometas, que son lanzados hacia los planetas. Efectivamente, cada 30 mega años el plano ecuatorial galáctico es atravesado por nuestra estrella y su corte planetaria, lo cual pudiera desestabilizar la nube de Oort. Sin embargo también se observan correlaciones entre extinciones y erupciones excepcionales de basalto de inundación, en los que los océanos habían quedado seriamente empobrecidos de oxígeno. Así pues, la destrucción podría llegar tanto desde arriba como desde abajo. La coincidencia de ambos ciclos produciría los eventos de extinción más severos.
Lo curioso es que los procesos de vulcanismo así o también se producen por ciclos de unos 26-30 megaaños. ¿Podría el paso por el plano galáctico producir un aumento de la actividad volcánica? Se han propuesto posibilidades, como que se produce una acumulación de materia oscura en el interior de la tierra en tales pasos, que genera posteriormente un exceso de calor interno que debe ser evacuado en forma de erupciones de basal o masivo.